lunes, 3 de octubre de 2011

COLUMNA: El buen salvaje

Las edades prehistóricas de Huancayo

Sandro Bossio Suárez

Los pueblos recuerdan el Diluvio Universal por tradición oral. Los huancas lo presentan así: «Este Valle del Mantaro era un lago con un islote rocoso, denominado Wanka (piedra). Habitaba en él un Amaru (saurio), con cabeza de llama de piel de batracio, dos aletas no adaptadas al vuelo y una cola inmensa. El dios Tulumanya (arco iris), engendró otro monstruo. Como ambos eran machos, se disputaban el dominio, trabando feroces combates; en uno de ellos, el más viejo perdió su cola. Indignado, el Dios Viracocha desencadenó una lluvia prolongada, con rayos y truenos, cuya masa de agua derribó el cerro de contención al lado suroeste, abriéndose paso, formando el cauce y el actual río Mantaro».
El Valle del Mantaro abarca sectores de las altas mesetas centrales y de la Cordillera Oriental. Además, incluye la depresión de Ingahuasi y la parte sudoriental de la depresión de Huancayo y Jauja, donde se preserva un espeso relleno de la edad cuaternaria.
Tanto en las altas mesetas como en la Cordillera Oriental, entre los 4,000 y los 4,500 de altura, se observan restos de superficie de puna, profundamente erosionada por glaciares y la escorrentía superficial. Estudios geológicos afirman que «en un mar que ocupaba la parte sudoeste de la localidad, se sedimentaron las areniscas de la formación de Cercapuquio y las calizas de la formación Chunumayo».
Igualmente, en edades aurorales del planeta se depositaron estas areniscas en partes marinas y continentales. Luego la plataforma fue invadida por un mar somero, en el cual se acumuló la sucesión clásica de estratos calcáreos del cretácico medio y superior. Más estudios detallan que la aglomeración de residuos marinos se interrumpió definitivamente después de la era comical.
Hace millones de años el Valle del Mantaro era el fondo de un gran mar, que, con el afloro de la tierra y el levantamiento de la Cordillera de los Andes –hace unos 200 millones de años–, quedó relegado al lugar donde actualmente están los océanos. Pero, en su retroceso, este mar fue dejando lagunas, muchas de las cuales perviven hasta hoy en nuestro valle y son de origen marino.
Probablemente, el nevado del Huaytapallana, hace millones de años, era un poderoso volcán. Eso se desprende del origen volcánico de su conformación granítica. Igualmente, las alturas de Pucará, en apariencia, estaban plagadas de volcanes. Quiere decir que el Valle del Mantaro era un verdadero emporio de volcanes, con un clima feroz que fue erosionando, cortando y refilando nuestra actual forma geológica.
De la edad jurásica, unos 200 millones de años atrás, pocos vestigios quedan en el Valle del Mantaro. Aparte de unas cuantas muestras de fémures y tibias gigantes, probablemente sean los restos fosilizados (parte de una cola de 22 vértebras) encontrados en Huáchac los que mayor relevancia tengan. Esta ausencia de remanentes prehistóricos hace pensar en una escasa presencia de grandes reptiles en el ámbito del Mantatro. Al parecer, éste no era el hábitat de los dinosaurios. Sin embargo, sí lo era, en eras más cercanas a la nuestra, la del esmilodonte (literalmente “dientes cuchillo”, en griego antiguo, género extinto del félido dientes de sable de la subfamilia de los macairodóntinos), cuyos restos de uno de sus ejemplares fue hallado en 2003 en la caverna de Walicoto, en el flanco del cerro Ullacoto, en Huacrapuquio. Hoy el Museo Paleontológico de ese lugar alberga y expone los restos tratados y reconstruidos del espécimen, que son los más completos hallados en toda Sudamérica, cuya antigüedad data de hace unos veinte mil años.
También se ha comprobado la vida prehistórica de mamíferos y animales de grandes proporciones en la zona, como osos primitivos y cinodontes, voluminosos antepasados caninos.
¿No era este, en consecuencia, la nación que adoraba a los perros?

El Valle del Mantaro era un verdadero emporio de volcanes, con un clima feroz que fue erosionando, cortando y refilando nuestra actual forma geológica.

Mi nombre es Jorge Luis Borges

Saulo Balvín

Mientras andaba por sendas de penumbra, me dije: Este es un sueño donde mi nombre era Jorge Luis Borges, y es disímil decir, en nombre de Zeus, que todos conozcan de mí. El último hombre con quien dialogué, no tenía ni el rumor de saber que su aliento que emanaba a sables Otomanos, estaban siendo conquistados por el cristianismo. A eso debe la cristiandad de disfrutar de un imperio. Para ese entonces, el oriente siempre confabuló a la religión como una escudería guerrera en nombre de Dios y occidente también se escudó de credos. Confieren su culpabilidad, ante la misericordia divina, que creen que justificará su obrar. Humanos…
La Argentina del sur de América no sería encontrada en Europa, yo que pisé Ginebra, oí de Alemania y departí por los ingleses en mi idioma, en una ferviente Buenos Aires. Que ahora mis detractores verán magnánimos a la Argentina, porque soy de allí como mi amigo Casares.
Siempre con el mal, inherente al hombre, pero que los lectores no paguen, me hizo ver desde las habitaciones rodeadas de arcanos, de donde rebosan los misterios, del lado penumbroso del camino de donde todos se repelen, los secretos universales, pesimistas y escépticos en que me embarcaba. El francés y el inglés amoldaron mi espíritu idiomático. Pero el español, el acento del Rio de la Plata, formaron uno solo en las ficciones.
Nunca se sabe lo que antecede al inicio de una labor, tampoco lo que prosigue al final de cada tarea. Nadie es testigo de su propio calvario, porque ser testigo es necedad de contarlo al jurado, y nadie más que uno viaja por el tártaro. Culpable o inocente. De uno en uno. Es que dicen que el hombre decide valerse de su egocentrismo cuando está entre los suyos, pero el viaje es indivisible. Y es necesario no contactar con los vivos, ni los criminales ni los dotados de santidad. Cada uno en lo suyo, y por lo suyo.
Sabrán más que yo, porque yo escribo una vez y ustedes leen varias veces, releen, e indican que el gusto está en repetirlas. Las enciclopedias, ustedes las descifran como consulta, para mí era lectura inminente. Tal vez, llegué a sorprender mis expectativas al interpretar esos ensayos de respuestas de los misterios del orbe, yo creo en los misterios por eso no los descifro, la solución es vana, solo queda entenderlas, y juzgarse así mismo por esos enigmas.
A saber de mi labor, soy un amanuense, por eso escribo. Porque me dictan y la memoria siempre está, al son de la rima y la métrica, para reservarlas, para forjarlas bajo el metro o en el transcurso a que me aventura la distancia de la biblioteca a mi hogar, hasta el infinito. En cualquier parte, hasta la lejanía inconmensurable del conocimiento humano, donde ya no llegan las mentes de hoy, al Olimpo de los dioses. Ya no requieren de la ayuda de Ulises para aventurarse, a riesgo de la tentación y la muerte, para conocer el inicio de esta civilización. Acaso mi ceguera los distingue de esa forma deforme. La razón de occidente está en esa morada sobre la montaña que separa a Macedonia de Tesalia. Donde se forjaron los héroes griegos, y de donde Dionisio enseñó a los mortales que las fiestas, orgias y la vid eran una trilogía teatral de la vida, inseparable, impostergable. Y el vino, el nenúfar de los dioses que sacía la sed, de pasiones y cóleras, de hombres, de héroes y mundanos, se delegan hoy por la fermentación del arroz, del azúcar, de la malta. Ya no cantan las musas como en la anterioridad, solo en las abras del Olimpo resuena Eco. Y se deleitan los últimos héroes de los hombres que navegan en el Egeo hacia el más allá.
Posiblemente la Grecia de los griegos, del país y su gentilicio, no procuran olvidar a Homero. Pero por este lado, entre el reverso y al anverso del mundo, el torrente que conduce la insignia de babel sigue arrasando con su desorden la biblioteca de Alejandría, que hasta hoy en día su estancia es temida. El saber es temido. Y me llamo Jorge Luis Borges, de prosa propia y de fantasía redentora. Redentora de la confusión de tantos géneros.
Como me dije; Yo, Borges: “Que el cielo exista aunque nuestro lugar sea el infierno”. Que sobre el dintel de la puerta de Poe, se posó el pájaro de la noche en aquel busto de la diosa de la sabiduría para eternizarse en los relatos dotados de asombro, de temor, de impresiones vanguardistas y que las ficciones muy bien se atrevieron a obrarlas y consagrarlas como reales, como propias. Como que Dios existe y no existe, para Jesús y Siddhartha, respectivamente donde orbitamos. Alrededor del sol.
Las melodías románticas de Brahms y las palabras de Schopenhauer se sintonizaron en los conductos sensitivos de mi entidad, o de algo llamado espíritu para los creyentes. La esencia disoluble del hombre en la naturaleza, en el viento, en el rio, volviendo a las diminutas partículas de la tierra y fundiéndose en los crisoles de Vulcano, conforman una vez más la materia de mi ya extinguido cuerpo, contrariamente a que sigo siendo Jorge Luis Borges en la eternidad literaria.
Los libros que me rodearon presumen de sapiencia, y lo son hasta que el hombre suele leerlas para que estas páginas de papiro y lomo de carnero traten de ser entendidas. Traten de entenderme. De no bifurcarse del jardín que sembraron mis trabajos y congenien nombrar a las plantas y los frutos con un “nomeninis scientificus”.
Mi nombre es Jorge Luis Borges, acentué en un léxico mortal cuando me identificara en las puertas del infierno de Dante. Beatriz en lo alto con su aura celestial clamaba: “Mi amado, que los laureles ornan tu comprensión. Dejad libre a este hombre de toda tortura”.
En vano se exige el indulto, ¿la obra de Dios merece su corrección? Yo no soy obra de Dios, y el silencio reverberó entre los labios de Beatriz.

Las melodías románticas de Brahms y las palabras de Schopenhauer se sintonizaron en los conductos sensitivos de mi entidad, o de algo llamado espíritu para los creyentes.


Luis Cárdenas Raschio, el guardián de nuestra historia, necesita nuestra ayuda

Solo 4
El historiador, folclorólogo, columnista de nuestro suplemento, fotógrafo y, por sobre todo, guardián de nuestra historia, Luis Cárdenas Raschio necesita de nuestro apoyo.
Desde hace más de medio siglo Luis Cárdenas, en el silencio y el anonimato, ha cultivado un espíritu protector de nuestras costumbres y creencias. Ha rescatado una serie de danzas y tradiciones del olvido, y poco a poco, desde hace unos meses las ha ido difundiendo en su columna “El folclor que yo vi”, espacio de este medio donde relata su experiencia con el folclor de nuestra región. Entre sus aportes más importantes están el haber hecho reconocer al “Pagapu Wanka” por el gobierno de nuestro país, en una lucha incomparable que, prácticamente, libró solo. También, tiene una extensísima colección y registro fotográfico de vestidos y máscaras de bailes y costumbres de toda la región centro de Perú. El aporte de este notable historiador no debe ser olvidado por nuestras autoridades, que al momento nada han hecho por darle el reconocimiento que merece, y menos, por nosotros mismos.
Hoy, Luis Cárdenas se encuentra convaleciente en el Hospital 1° de Mayo, en Lima, donde viene esperando una operación en la cual le implantarán un marcapaso para recuperarse de un difícil mal cardiaco. El guardián de nuestra historia necesita del apoyo de todos, para seguir conservando y difundiendo nuestra cultura. Si usted desea apoyar en su recuperación puede depositar sus donaciones en la cuenta de ahorros del Banco de la Nación N° 04381484632, a nombre de su hija Luisa Cárdenas Soriano (DNI: 19878513). Es el momento de ayudar a quien nos ha dado tanto, sin pedir nada a cambio.

Entre sus aportes más importantes están el haber hecho reconocer al “Pagapu Wanka” por el gobierno de nuestro país, en una lucha incomparable que, prácticamente, libró solo.


Vivienda Wanka, todas las tecturas del valle

Máximo Orellana Tapia

El hecho de “compartir el interés por nuestra arquitectura”, como acabo de leer en la gentil dedicatoria del arquitecto Jorge Burga, autor del libro “Vivienda popular en Cajamarca”, es lo que nos llevó a preparar y clasificar algunas edificaciones existentes para realizar la exposición de arquitectura doméstica en nuestro valle. Auspiciada por el ICPNA Región Centro, es una muestra de maquetas y fotografías que permanecerá abierta durante las próximas semanas y que se inició con una conferencia magistral a cargo del arquitecto Jorge Burga Bartra, cuyo mensaje se procura sintetizar en los siguientes párrafos.
En momentos en los que la arquitectura y el urbanismo pierden consistencia, y en algunos casos hasta se banalizan, es sensato saber mirar a nuestro alrededor para redescubrir valores inmanentes de aquella arquitectura hecha por “no arquitectos” que ha surgido de la manera más natural y tectónica, desde su tejido social y lugar específico como aún podemos encontrar en algunos centros poblados de la margen derecha del valle (Orcotuna, Mito, Sicaya entre otros) como uno de los caminos importantes para generar nuevas propuestas.
Amos Rapoport arquitecto polaco, pionero en este campo, en su libro “Vivienda y cultura”, escrito en 1969, señala que históricamente la forma de las viviendas en el mundo no ha sido consecuencia de la disponibilidad de materiales o exigencias de temperatura como a menudo pensamos, sino de una enorme y compleja red de factores, dentro de los cuales el cultural, en términos de “la posibilidad de escoger formas libremente”, ha sido el más decisivo entre otros y han servido para el debate de estos temas dentro del discurso posmodernista.
A la recurrente inquietud de muchos asistentes por aspectos de identidad en la vivienda, así como de la inserción de objetos gigantes propios de la artesanía dentro de los espacios públicos huancaínos como mates, sombreros y otros, el expositor hizo referencia a la metáfora que desde su raíz griega “metá” o “metastás” significa “más allá, después de”, constituye un valor más complejo y enriquecedor que la referencia simple o literal. Puso como ejemplo algunos detalles de su propia obra en Leimebamba, Chachapoyas así como los realizados por el arquitecto Edgardo Ramírez en la fenestración de paramentos del malecón de la ciudad de Ilo, extraídos de la singular silueta trapezoidal de los característicos mojinetes moqueguanos, que si bien es cierto no pertenecen al campo de la vivienda, permiten elucubrar respuestas aplicables a éstas.
En otros pasajes del certamen se dejó entrever que la arquitectura “chicha” o de fachada híper ornamentada, cuyos códigos formales no representan lo que deben, tienen que ser reinterpretados; mayor razón para fijarnos en aquellas obras como las que se muestran en la exposición, acertadamente dialógicas que permiten reclamar aquellos valores esenciales de toda buena arquitectura como el orden y la limpieza constructiva.

Es una muestra de maquetas y fotografías que permanecerá abierta durante las próximas semanas y que se inició con una conferencia magistral a cargo del arquitecto Jorge Burga Bartra.


MÁS DATOS: La exposición: "Vivienda Wanka, todas las tecturas del valle" está abierta para todos los interesados en la Galería de Arte del ICPNA Región Centro - Jr. Ayacucho 169, Huancayo; del 07 al 29 de setiembre. El ingreso es totalmente libre.

MICROCUENTO

Escape
Manuel Araníbar Luna

Odio este lugar. Me podrás decir, hermano, que no nos falta comida, que estamos abrigados, pero prisión es prisión. Allá tú si no me sigues. Yo me voy.

—Ya sale el primero —dijo el doctor—, es un varoncito.

PERFUME DE MUJER

La insoportable levedad del ser
Milan Kundera

Él la desnudaba y ella permanecía mientras tanto casi inmóvil. Cuando la besó, los labios de ella no respondieron al contacto de los suyos. Pero entonces sintió de pronto que su sexo estaba húmedo y se asustó (…). Luego le quitó las bragas y ella se quedó completamente desnuda. El alma veía el cuerpo desnudo en brazos de otro hombre y le parecía increíble, como si estuviera mirando de cerca al planeta Marte.

COLUMNA: DESDE EL ATELIER

Guillermo Guzmán Manzaneda: Recordando a un amigo

Josué Sánchez

En la primera cuadra del Jirón Amazonas hay una casa de balcones verdes. Hace veinte años la habitaba un espíritu solitario y único. Con su sombrero de alas anchas, su ropa gastada y su andar cansino, Guillermo Guzmán Manzaneda no se parecía al elegante dandy de terno azul a rayas y flor en la solapa que frecuentaba el Haití en Lima; pero su personalidad seguía siendo la misma.
Histriónico hasta en el modo de lucir los mostachos, irónico por naturaleza, casi siempre feliz, con una alegría y un gozo por vivir que trasladaba a sus lienzos; solía recibirnos con un café «cachalpo» al hilo en esa casa llena, colmada de ollas, ulpos, trompetas, bajos, girasoles secos, pinceles, espátulas, caballetes, apuntes, cruces, pinturas de Cristos, hilanderas y cutunchas.
Instalados en la cocina de paredes ahumadas sorbíamos lentamente el café, mientras Guillermo hablaba del último «cachivache» Sobre las paredes, contra las paredes, unos sobre otros, los objetos se acumulaban en esos ambientes de ensordecedora música. Beethoven, Liszt y Schubert eran sus preferidos. Los discos de vinilo de 33 revoluciones por minuto se ponían una y otra vez en el tocadiscos instalado en el inmenso porongo acústico de la sala de recibo. Instalados en la cocina de paredes ahumadas sorbíamos lentamente el café, mientras Guillermo hablaba del último “cachivache” que lo tenía encaprichado. De la verja de hierro, de la Cruz de Mayo, o de la piedra de molino encontrada en Sapallanga. ¿Cómo traerlo? ¿Cómo comprarlo? ”Para ser coleccionista hay que tener mucha plata”, se lamentaba.
Pero siempre conseguía lo que quería y en la siguiente visita nos moríamos de envidia cuando él sacándonos pica nos mostraba ufano su nueva adquisición.
Guillermo disfrutaba la vida. Lo hacía desde el día que naciera un primero de enero de 1912, aquí, en Huancayo; hijo de don Bernardo Guzmán y de doña Ricardina Manzaneda Montes de Oca. De niño ya jugaba con los colores y dibujaba en el suelo. Cuando tenía sólo siete años gustaba de ver a las pandillas de huaylarsh compitiendo en Yanama.
A los 13 años entra a trabajar en las minas. Lo que hará hasta 1934, alternando la permanencia en Cerro de Pasco con continuos viajes a Lima.
En 1932, a los 20 años de edad, ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes para estudiar escultura. Poco después se ve obligado a regresar a las minas y abandona los estudios; pero los retoma en 1934, esta vez en la especialidad de pintura, con los maestros indigenistas José Sabogal y Julia Codesido.
Desde entonces asume la pintura con verdadera pasión. Pinta sobre tela, madera, papel; a la acuarela, al óleo o al pastel. Pinta Cristos, Dolorosas, conventos; mujeres con flores, hilanderas, bañistas; paisajes cerreños, molinos huancas; porongos, toritos; iglesias y cementerios.
«Así va pasando la vida», así va llegando la muerte. Una semana antes de su deceso, en compañía de Sergio Castillo y José María Salcedo bailamos felices en la fiesta patronal de Huancayo, la fiesta de la Santísima Trinidad.
Guillermo protege su sombrero del fuego de las bombardas diciendo: «Esta cabeza ya está vieja, no importa que se queme; pero mi sombrero nuevo me acompañará todavía». Sacude su melena cana y habla y habla. De sus exposiciones en la Eyes Gallery de Filadelfia, en la Galería Cayman de Manhattan en Nueva York; de sus múltiples muestras en Brasil, en Belo Horizonte y Minas Gerais.
Habla con amor, pinta con amor. Su corazón se cansa de tanto amor y el 15 de junio de 1986 deja de latir.
Algunos lo recordarán con su impecable traje azul, yo lo recuerdo sencillo y vital. Lo recuerdo hoy, porque setiembre es el mes de los recuerdos trascendentales. Fue un gran pintor que dio renombre a Huancayo. Muchos parecen haberlo olvidado.
Histriónico hasta en el modo de lucir los mostachos, irónico por naturaleza, casi siempre feliz, con una alegría y un gozo por vivir que trasladaba a sus lienzos.



lunes, 12 de septiembre de 2011

Solo 4, “382”, del 10 de setiembre de 2011

LA CITA
En este momento tiembla usted por la situación y la perspectiva de la caza. ¿Dónde estaría ese temblor si yo fuera preciso como una guía de ferrocarriles?
A. Conan Doyle, El valle del terror

LO ÚLTIMO

IV Festival Nacional de Narración Oral “Déjame que te cuente” Huancayo 2011
Gracias a la iniciativa de la Asociación Cultural “Déjame Que te Cuente” y la Asociación cultural “Tuky”, el Festival Nacional de Narración Oral “Déjame que te Cuente”, se prepara para su IV edición en la ciudad de Huancayo. Este evento contará con la participación de diversos narradores y narradoras de nuestro medio, además de tres extraordinarios narradores nativos de la selva peruana y del colombiano Jota Villaza, como invitado especial.
Este festival se llevará a cabo desde el martes 13 al sábado 17 de setiembre, en diversos colegios de la ciudad de Huancayo. También se ofrecerán espectáculos, por las noches, en el Instituto de la Juventud y la Cultura de Huancayo. El sábado 17, se concluirá con la “Narratón” en la que podrán contar historias, leyendas, cuentos y más todos aquellos que quieran hacerlo.

Cultura popular: la Virgen de Cocharcas

Leonardo Mendoza Mesías

Por estos lares, un día para recordar, inexorablemente, es el 8 de setiembre de cada año. ¿Qué se celebra? La fiesta de Mamita Cocharcas. Los pobladores del Valle del Mantaro, en su mayoría, se ven influenciados, de una u otra manera, por dicha celebración religiosa popular. Los distritos que son el foco del fervor religioso son Apata, Orcotuna, Tres de Diciembre y Sapallanga; en todos ellos, y para todos los creyentes, se festeja y venera a la madre del Cristo, María, que por acá se le denomina “Mamacha Cocharcas”.
Esta creencia popular tiene algunas connotaciones a considerar. Por ejemplo, Cocharcas es una palabra quechua que se traduce como “pantano”; además, esta misma, en algunos sectores sociales, tiene el significado de viejo, anciano o antiguo. Asimismo, Cocharcas es uno de los ocho distritos de la provincia de Chincheros - Apurímac, donde, a más de 3500 m.s.n.m., se encuentra el santuario de María desde 1623. Es necesario destacar que las celebraciones de la “Mamita Cocharcas” están relacionas con el agua y la siembra. Durante esta época caen las primeras lluvias en la región e influyen a que los agricultores inicien la siembra con la preparación de las tierras. Es decir, esta festividad marca el inicio de un nuevo ciclo de vida.
Ahora bien, si por un lado tenemos el ritual expresado en las diferentes manifestaciones de fervor religioso y cultural: peregrinaciones, ceremonias, danzas y más; por otro lado, tenemos el mito, la tradición oral. Los estudiosos han recogido versiones en las que se señala que la Virgen de Cocharcas migró desde Copacabana hasta Andahuaylas, y de ahí hacia estos lares; además, afirman que desde esos tiempos inmemorables vive en el corazón de la gente de la región central del Perú. En Orcotuna encontramos la siguiente versión: «Junto al cerro San Cristóbal de Orcotuna, vivía una pareja de ancianos. La esposa se llamaba Chumirosa. Para vivir ella se dedicaba a hilar y él tejía las mantas que vendían en la feria dominical de Huancayo.
»La noche del 8 de setiembre, Chumirosa sintió que su perro ladraba; asustada, se quedó quieta y escuchó que lavaban ropa. Entonces, salió en dirección al puquial llamado Aquilán y vio a una niña vestida con túnica roja, quien lavaba pañales y los tendía entre las retamas. Cuando se acercó para preguntarle qué hacía a esas horas, la niña desapareció. Asustada, regresó a casa y le contó a su marido. Éste, curioso, quiso averiguar quién era esa niña, esperó toda la noche, pero no apareció más.
»La aparición sólo se presentaba a la anciana, hasta que venciendo su miedo, decidió hablar con la niña una noche de luna llena. Entonces, inquirió:
—¿Por qué lavas tan tarde?
—Es que estas aguas son puras y frescas. ¿Cómo te llamas? —le preguntó.
—Rosa —respondió temerosa.
—Acércate, no tengas miedo. Te he elegido para que hables por mí. He viajado desde Copacabana. Estoy buscando un lugar para vivir tranquila.
—¿Quiénes son tus padres?
—Mi papá se llama Joaquín y mi mamá se llama Ana.
—Vamos a mi casa —la invitó Chumirosa—, ahí podrás descansar.
»Es ahí cuando la Virgen, pide a Chumirosa que le levanten una capilla, “junto a este manantial, al pie de este cerrito”. Rosa, arrodillándose, le dijo:
—¡Virgen María! Aún en mi pobreza, por mi fe, haré tu voluntad, desde hoy hilaré más, juntaré más plata para levantarte una capilla, para que te adoren todos los orcotuneños, pero ¿cómo convenceré a mis paisanos?
—No te preocupes, mañana tendrás una prueba de mi deseo. Levántate temprano y ven aquí mismo.
»Todos los orcotuneños fueron al sitio y, al ver que la figura de la Virgen estaba en la roca donde brotaban las aguas, todos bebieron de ellas, se lavaron y así comenzó la tradición».
Esta expresión religiosa cultural sigue traspasando fronteras: antes la de Copacabana en el Altiplano puneño, luego la de Cocharcas en Andahuaylas, ahora las del Valle del Mantaro. Hoy, ha migrado junto a sus fieles devotos; imposible quedarse sólo en los andes cuando sus hijos se van por el mundo en búsqueda de un futuro mejor. Es a ella que se le pide con profunda reverencia y grandes promesas que el viaje sea cómodo y próspero. En “Perfil de la migración peruana en las regiones Italianas de Lombardía” (2006) se señala que este fervor religioso tiene presencia en la región de Lombardía, especialmente en las iglesias de Carroponte, la comuna de San Giovanni y Corveto de Milán, desde el 2001, devoción que va en aumento cada año y que contagia a los lugareños.

Las celebraciones de la “Mamita Cocharcas” están relacionas con el agua y la siembra. Durante esta época caen las primeras lluvias en la región.


EL BUEN SALVAJE

Juan Santos: entre el mito y la historia

Sandro Bossio Suárez

Una de las revoluciones que brilla en el Perú, por pionera y mítica, es la del cacique Juan Santos Atahualpa, gestada y desarrollada en Tarma cuando ésta era Intendencia.
La conmoción empezó abruptamente, en 1742, y las autoridades virreinales no le dieron importancia, pues creían que se trataba de otro brote insurgente motivado por los abusos de los encomenderos. La rebelión, sin embargo, fue tomando dimensiones insospechadas y, al poco tiempo, se había hecho ingobernable. Muchos pueblos de la selva fueron atacados y destruidos, y muchos funcionarios monárquicos asesinados. El virrey Marqués de Villagracia, ante el hecho, decidió enviar una expedición que combatiera a los rebeldes. Los resultados fueron infructuosos porque el terreno de lucha le era hostil al ejército español. A principios de 1743, la expedición monárquica, diezmada casi en su totalidad, retornó a Lima y fue recibida en audiencia virreinal; sólo entonces se conoció el nombre del agitador: Juan Santos Atahualpa.
Las proezas de Juan Santos Atahualpa, las múltiples muestras de su ingenio y valentía, fueron creándole a través de los años un aura espiritual, legendaria, al punto que sus amigos y enemigos empezaron a creer que tenía poderes sobrenaturales.
La oralidad popular, como se ha visto, ha mixturizado hechos reales e imaginarios en la rebelión de Juan Santos Atahualpa, de tal modo que, a excepción de ciertos sucesos debidamente confirmados, todas sus prácticas se mueven dentro de un plano incierto. Así, por ejemplo, se le atribuye una supuesta complicidad con los ingleses, enemigos por entonces de España, quienes -se decía- habían seducido al revolucionario en su viaje a Europa para ponerle escollos al virreinato. Esta versión parece confirmarse por la presencia en las costas peruanas del marino inglés Jorge Anson justo en la época en que se iniciaba el movimiento mesiánico.
Otra hipótesis que manejan ciertos historiadores es la de los jesuitas y dominicos, quienes habrían favorecido la revolución con el fin de obstaculizar la labor de los franciscanos, en represalia a no haber obtenido las misiones de la selva.
Emboscado en la zona más impenetrable de la selva central, Juan Santos Atahualpa se mantuvo avanzando y repleglándose, librando escaramuzas sueltas, incordiando a los españoles en diferentes lugares, hasta que, en 1756, el levantamiento terminó como había empezado, intempestivamente.
También lindante con la leyenda, el motivo que habría propiciado este final sería la muerte súbita del líder que, para algunos, fue provocada por una enfermedad tropical y, para otros, por un hecho tragicómico que se repite hasta hoy: uno de los soldados quiso demostrarle a otro que Juan Santos era invulnerable y no le hacían daño las balas, y, para dar crédito a sus palabras, le disparó un tiro mortal.

La conmoción empezó abruptamente, en 1742, y las autoridades virreinales no le dieron importancia, pues creían que se trataba de otro brote insurgente motivado por los abusos de los encomenderos.

SECCIÓN: DESLECTURAS

Joseph Conrad, el honor hasta el fin de la vida
Juan Carlos Suárez Revollar

Aunque polaco de nacimiento, Konrad Korzeniowski —más tarde Joseph Conrad— (1857 - 1924) escribió su obra en inglés, idioma que aprendió pasados los veintitrés años de edad. Su trabajo mayor es “El corazón de las tinieblas” (1902), una poderosa novela que tiene como contexto la explotación y exterminio a gran escala en El Congo por la “Compañía” del rey belga Leopold II —esto último nunca se dice—, pero desde una particular óptica. Esta selva salvaje e inexpugnable va pervirtiendo y destruyendo a todos cuantos ingresan en ella. La desconexión con la realidad en que caen los personajes llega a niveles clínicos de perturbación mental. Sus novelas contienen, en su fondo y forma, mucha complejidad, al punto de tornarse, por momentos, un tanto densas. Otra gran novela suya es “Lord Jim” (1900), a la que podrían sumarse “La línea de sombra” (1917), “Nostromo” (1904) y “El agente secreto” (1907).
De 1906 es “Gaspar Ruiz” (“A Set of Six”), una colección de seis narraciones. La más extensa de ellas es “El duelo”, una novela corta situada durante las guerras napoleónicas —”The Duel: A Military Tale”, publicada también, en un volumen independiente, en Nueva York, en 1908, con el título de “The Point of Honor”—. Sus protagonistas, dos oficiales franceses, se enfrentan a duelo en repetidas ocasiones y sin razón aparente a lo largo de dieciséis años (los posibles motivos van desde un lío de faldas hasta la acusación de que D’Hubert “nunca quiso a Bonaparte”. Pero el más probable es el enojo de Feraud por su arresto tras su primer duelo y, ya que no podía desobedecer, y menos batirse con el general que dio la orden, el reto fue para el mensajero).
“El duelo” dista del estilo y la temática predominante en Conrad. La estructura es bastante sencilla, lineal, salvo en cierto fragmento en que, como en una crónica histórica, se nos adelanta lo que ocurrirá con Joseph Fouché, un despreciable y camaleónico político de fugaz aunque memorable aparición que, para complicar las cosas, es real. El narrador es omnisciente y privilegia el punto de vista del oficial Armand D’Hubert. El otro, su enemigo, es el gascón —como D’Artagnan— Gabriel Feraud. Pero a diferencia de “Los tres mosqueteros” y todas sus secuelas (para Conrad, en las novelas de Alejandro Dumas no había más que una “teatral e infantil vehemencia por el juego de la vida”), “El duelo” no engrandece el espíritu duelista, ni tampoco su motivación: el honor. Más bien aborda ambas cosas con un sesgo irónico, y torna en ridícula esa ardorosa necesidad de batirse de sus protagonistas.
D’Hubert, un oficial cultivado, de buenas maneras y origen aristócrata, es arrastrado a esta larga disputa de honor por Feraud, belicoso y lleno de ímpetus, algo limitado pero tenaz. Conrad trata mejor en su narración al primero, y establece también un vínculo de interdependencia con el otro que se va fortaleciendo con los años: sus ascensos parejos o la solidaria camaradería durante el regreso de la desastrosa campaña de Rusia. Pero más aún, aquellas extrañas acciones entre las que se cuentan la eliminación del nombre de Feraud de la lista negra de bonapartistas gracias a la mediación de D’Hubert o la protección que dará este a aquel después de su enfrentamiento final.
“El duelo” es una obra menor si se la compara con las grandes novelas de Conrad. Aun así, ofrece una lectura amena y crea en el lector la misma simpatía por sus personajes que los de las historias más notables de este autor.

“El duelo” no engrandece el espíritu duelista, ni tampoco su motivación: el honor. Más bien aborda ambas cosas con un sesgo irónico.


MÁS DATOS:
“El duelo” tiene una estupenda adaptación fílmica, con el título de “Los duelistas” (“The duellists”), dirigida por Ridley Scott y estrenada en 1978.



Portada de la edición norteamericana de 1908 de “El duelo”.

COLUMNA: DESDE EL ATELIER

Mainau, la isla de las flores

Josué Sánchez

El lago Konstanz, situado en¬tre Suiza, Austria y Alemania, es el segundo lago más grande de Eu¬ropa y uno de los de mayor atracti¬vo turístico. En sus riberas alber¬ga el célebre Convento de Salem y las capillas barrocas y de estilo rococó más hermosas del conti¬nente.
En la ciudad de Konstanz, a orillas del lago, se encuentra la tumba del teólogo y reformador checo Juan Hus, que fuera exco¬mulgado por Alejandro V y luego quemado vivo por orden del Con¬cilio celebrado en esa ciudad en 1414, que puso fin al Gran Cisma de Occidente. Una pla¬ca metálica en una de sus principales calles indica el lugar exacto del sacrificio.
Cada uno de los encantadores pueblos que bordean el lago con¬serva trozos de la historia antigua y reciente de los países que lo cir¬cundan, pero Mainau es un caso especial. La isla de Mainau es un tesoro ecológico, artístico e histó-rico.
Debido a su cálido microclima, tiene una vegetación tropical y sub¬tropical. En ella florecen las más hermosas variedades de orquídea del mundo, tulipanes, jacintos, da¬lias, rododendros, cipreses, palme¬ras, naranjas, plátanos y alrededor de 1200 variedades de rosas. Toda la isla es un mági¬co jardín primaveral, con zonas umbrías y otras de resplandecien¬te colorido.
“El Mundo de los Niños” es úni¬co en su concepción. Con esculturas tridimensionales de plantas en floración, representando pavos reales, patos, búhos y hasta a Moby Dick, es una muestra excep¬cional de lo que puede hacer la arquitectura de jardines.
Castle Terrace, el hermoso castillo barroco ubicado en el cen¬tro de la isla, y la Iglesia de St. Marien, a su costado, datan del siglo XVIII. Fueron construidos por Jo-han Kaspar Bagnato. Los altares y confesionarios de la Iglesia fueron decorados por Joseph Antón Feuchtmayer y los frescos del cie¬lo raso por Franz Josef Spiegler. Con sus paredes y columnas de mármol y pan de oro, sus bellísi¬mas esculturas de ángeles, sus rollizos amorcillos, su madonna negra, sus pinturas de Cristos, san¬tos y ángeles que parecen elevar¬se hacia el infinito, la Iglesia de St. Marien se ubica en la cúspide del barroquismo europeo, en tránsito al rococó.
El propietario de la isla es el Conde Lennart Bernadotte, un gran defensor de la ecología que ha llegado a ser presiden¬te de la Sociedad Ale¬mana de Horticultura. Se le puede ver reco¬rriendo la isla. Cuando la visité tuve oportunidad de verlo, mientras espera¬ba tomando una cerve¬za en un restaurante a un amigo ecuatoriano cuya tar¬danza me tenía preocu¬pado. El ecuatoriano se había le¬vantado intempestiva¬mente de la mesa me¬dia hora antes y casi sin mediar palabra había salido del local. Cuando por fin re¬gresó, me mostró su¬brepticiamente una rosa que llevaba envuelta en un periódico, explicándome en voz baja que la había roba¬do para regalársela a su novia. Su audacia me sor¬prendió, de haber sido descubiertos hubiéra¬mos sido arrestados por la estricta policía alemana que custodia la isla. Su romanticismo, no obstante, me hizo sonreír cómplice; la isla nos había embrujado.
Dos meses después, sin embargo, mi amigo llamó para invitarme a una fiesta. Cuando llegamos, se acercó a los anfitriones, a quienes muy calmado me presentó como su ex-novia y el nuevo enamorado de ésta, agregando con un suspiro que era una lástima que ella no hubiera apreciado el riesgo que representaba robar una flor en Ale¬mania. Cosas de la prosaica vida.

Toda la isla es un mági¬co jardín primaveral, con zonas umbrías y otras de resplandecien¬te colorido.


MICROCUENTO

Cuadro
Marco Tulio Capica
El título: Filósofo chino comiendo ciruela. En él debe figurar un anciano chino de cabello y barba canosa, milenario en sí, cara de filósofo, pues, comiendo una ciruela de manera un tanto simiesca, cogido y encogido por sobre el pequeño fruto, como si el resto del mundo nada fuera, y acaso nada es, y con la pueril expresión de haber sido encontrado haciendo algo terrible o nítidamente indebido, mirando a la cámara de reojo sobremanera culposo. Blanco y negro, las arrugas profundas y primer plano.
La ironía: llevar a cuestas un apetito tan humano que te impele a mordisquear una ciruela, como si de un luminoso pezón se tratara.

PERFUME DE MUJER

El club Dumas

Arturo Pérez-Reverte

Al deslizar hacia abajo la cremallera, la chica descubrió un triángulo de piel oscura en contraste con el algodón blanco de sus braguitas, arrastradas por los tejanos cuando se desembarazó de ellos; y sus piernas largas, bronceadas, extendidas sobre la cama (…). Entonces el contraste fue mayor: más algodón blanco, esta vez deslizándose hacia arriba sobre la piel atezada, la carne tensa, cálida, la cintura esbelta; las tetas pesadas y perfectas, perfiladas por el contraluz en la penumbra; el nacimiento del cuello, la boca entreabierta y otra vez los ojos, con toda la luz arrebatada al cielo.

La primera multinacional del idioma

Pedro Guillén

A partir de finales del siglo XIX, todas las generaciones e investigadores del bolero reconocen a éste como la primera multinacional del idioma. Con el que se alcanzó la fusión y hermandad panamericana: el viejo romancero de los conquistadores se había convertido en el romance de los conquistados. Ese “corruptor de adultos” tuvo un desarrollo sin fronteras.
De fabricación urbana, tez oscura, sin vestigios de la violencia heredada por siglos de esclavitud en las plantaciones caribeñas, creado y consolidado en Cuba, el bolero tomó carta de naturalización en México, donde maduró y se desarrolló profusamente, gracias al talento de los músicos que lo llevaron a la radio y al cine. Hacia 1860, la música cubana, de clara fuente europea, comenzó a criticar discretamente al opresor colonial y oscurecía lentamente su pigmentación, despojándose de su ropaje europeizante en gradual proceso de amulatamiento; surgió, entonces, un tipo de canción de estirpe popular en Cuba. En 1883, Pepe Sánchez, espigado mulato, sastre de oficio y comprometido con la causa revolucionaria de José Martí, inauguró un nuevo género vocal y bailable que cambiaría radicalmente la música popular latinoamericana. Sánchez compuso el primer bolero en Santiago de Cuba, “Tristezas”: “Tristezas me dan tus quejas mujer / profundo dolor que dudes de mí, / cuánto sufro y padezco por ti”.
Luego aparecieron autores cualificados como Gonzalo Roig, Eliseo Grenet y Ernesto Lecuona en Cuba; en México: Guty Cárdenas, María Grever, Austín Lara y Alfonso Esparza Oteo. El bolero fue el único género musical que se convirtió en una verdadera pasión en toda América Latina, luego invadió España. Fue más allá del tango argentino, la cumbia y el porro colombiano, el corrido y la canción ranchera mexicana, el joropo venezolano, el pasillo ecuatoriano, la guaranía paraguaya, la cueca chilena o el son cubano. La razón fue que el único destinatario del amor es el propio yo, y a ese amor, y sus percances, le cantó el bolero en infinidad de matrices. A la fecha, el bolero cuenta con 128 años de vida.
Durante los últimos años, el bolero fue objeto de una especie de revival, de reintegración y valoración a través de intérpretes como Soledad Bravo, Pablo Milanés, Gloria Estefan, Luis Miguel, Eydie Gorme, Julio Iglesias, Dyango, María Martha Serra Lima, Plácido Domingo, Andrea Bocelli, etc. El revival también coincidió con la revolución literaria sentimental, por lo que habría que insertar hechos literarios, narraciones, poemas y ensayos protagonizados por escritores de la talla de: Gabriel García Márquez, Guillermo Cabrera Infante, Alejo Carpentier o Luis Rafael Sánchez, cuya sensibilidad se formó en la época de mayor auge del bolero. En casi todos estos casos, el bolero fue usado como telón de fondo. También, reapareció en películas de Pedro Almódovar: “Tacones lejanos” y “Mujeres al borde de un ataque de nervios”; también, en la cinta mexicana “Danzón”; en el film venezolano, “Señora bolero”; en “Los Reyes del mambo” se escucha la voz de Benny Moré cantando “Cómo fue” y a Linda Ronstadt en “Perfidia” y “Frenesí”.
En suma, el bolero es la expresión de la identidad afectiva de origen americano, como espejo de valores emocionales, eróticos y morales, en los espacios circunscritos por el idioma y como arte popular altamente creativo, testimonio de muestra idiosincrasia, como un hecho clave de la cultura musical hispanoamericana.

El bolero es la expresión de la identidad afectiva de origen americano, como espejo de valores emocionales, eróticos y morales, en los espacios circunscritos por el idioma y como arte popular altamente creativo.

AGENDA SEMANAL

Ciclo de cine "De Colección" – Género Comedia
Forista: Sebastiano Pollock
Organiza: ICPNA Región Centro
Miércoles 14: Calendar girls (Las chicas del calendario)
Jueves 15: Young at heart (Corazones rebeldes)
Viernes 16: Saving grace (El jardín de la alegría)
Hora: 7 pm
Lugar: Auditorio del ICPNA Región Centro - Jr. Ayacucho 169, Huancayo.
INGRESO LIBRE

Exposición: "Vivienda Wanka, todas las tecturas del valle"
Muestra artístico arquitectónica abierta
Organizan: ICPNA Región Centro / Grupo Wanka Kawsay
Del 07 al 29 de setiembre
De lunes a viernes: 10 am – 8 pm / sábado: 4 pm – 12 m
Lugar: Galería de Arte del ICPNA Región Centro - Jr. Ayacucho 169, Huancayo.
INGRESO LIBRE

martes, 6 de septiembre de 2011

Solo 4, “381”, del 03 de setiembre de 2011

LA CITA
“Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!”.
Antoine de Saint-Exupéry, El principito

LO ÚLTIMO

I Concurso Nacional de Novela Corta “Premio Ciudad Incontrastable - 2011”
La Municipalidad Provincial de Huancayo y el sello editorial Bisagra Editores, con el propósito de contribuir al desarrollo literario y cultural de la región centro del Perú, convocan al I Concurso Nacional de Novela Corta “Premio Ciudad Incontrastable - 2011”, donde podrán participar todos los escritores peruanos mayores de edad, con temas totalmente libres.

El Jurado es presidido por Carlos Calderón Fajardo, acompañado por los también escritores Julián Pérez y José de Piérola. El premio del certamen consiste en la suma de S/.6000 Nuevos Soles, más diploma de honor y la publicación total de la obra. Las bases completas las podrán encontrar en nuestro blog y en el de Bisagra Editores, además, en el perfil de Facebook “Suplemento Solo 4”.

¿La Tunantada de Huancayo y el Santiago de Jauja?

Francisco Mucha
Como explicar este hecho: ¿por qué cada vez, con mayor frecuencia, se baila Santiago en Jauja y Tunantada en Huancayo?
En Huancayo, se cultiva una danza social de resistencia cultural, dedicada a los “wamanis”, o cerros, y al marcado de los animales, que a la llegada de los españoles fue calificada como pagana, pero que la inteligencia y sabiduría del poblador del valle hizo que perdure hasta hoy con una fórmula muy simple: colocar cruces en los cerros y ponerle el nombre del santo a caballo: Santiago. Más al norte, para los descendientes de los “Xauxas”, está la Tunantada, danza dramática cuyo origen todavía no está definido, de extraordinaria música sensible, con la elegante expresión de sus personajes enmascarados, cautiva a propios y extraños; es su carta de presentación.
El estudioso Raúl Romero asegura que: “El proceso del mestizaje en el Valle del Mantaro se aceleró desde comienzos del siglo XX, al resolverse los conflictos entre indios y mestizos, los unificó. Ayudó a preservar el lenguaje quechua y sus tradiciones culturales”. Por otro lado, Brayan Roberts y Horman Lon aseguran que la migración del poblador del valle, iniciada en 1901, por los enganchadores hacia los asientos mineros, entre ellos Morococha, tuvo un giro en su dirección desde 1940. El nuevo destino fue Huancayo. Entonces, las relaciones del poder económico de la Incontrastable se abren paso en la región. Merced al inicio de su desarrollo comercial, su intercambio económico con Lima empezaba a crecer.
Es más, la década del 60 registra un hecho determinante: la aparición de la Universidad Nacional del Centro del Perú, haciendo más atractivo su destino. Entonces, los campesinos de los pueblos, también de Jauja, que migraban a las minas de Morococha, aunque solo por temporadas, no tienen mejor idea que orientar su búsqueda de crecimiento económico y social en esta ciudad, asentándose principalmente en los distritos de El Tambo, La Florida, Pio Pata o la ciudad universitaria.
Cuando José María Arguedas llegó al Mantaro descartó una idea equivocada que tenía sobre el proceso de mestizaje en el valle: no encontró, en el paso de indio a mestizo, a pobladores atormentados, como pensaba, y refiere Raúl Romero, sino a un mestizo económicamente exitoso, alegre, orgulloso, con una cultura popular creativa y propia, pero con un proceso de modernización en su folclor donde aceptaba elementos venidos de occidente. Su diseño y organización, sistema de fiestas con santos católicos, instrumentos musicales que acompañaban a sus celebraciones: La Tunantada y el Santiago ejecutados por arpas, violines, clarinetes y saxos de procedencia europea.
Actualmente, es curioso cómo en Huancayo, en mayo, el mes de las cruces, ya no solo se danza la Chonguinada, sino que desde hace algunos años se inició una metamorfosis. Como fin de fiesta, las tonadas de la Tunantada toman cuerpo. Hoy, la Chonguinada acoge como propio el personaje del “chuto” que pertenece a la Tunantada. También se combina la una con la otra, durante la Fiesta de las Cruces de Mayo, en algunos lugares de Huancayo, o se da el “dos por uno”; osea, dos días de Chonguinada por uno de Tunantada.
¿Será que la música sentida y de gran plasticidad de los jaujinos cautiva tanto en Huancayo? Por otro lado, la Herranza, danza ritual y de resistencia, queda paulatinamente relegada. Distritos como Masma o Janjaillo, bastiones de ésta, se abren al Santiago, y ni que decir de pueblos como Muquiyauyo o Yauli, donde anualmente, desde algunos años atrás, en agosto, se desarrollan concursos o festivales de éste. En Jauja, entre agosto y setiembre, en los distritos o en algunos barrios de la misma capital de provincia, llevan al “santo cabalgado” a la iglesia, con el agregado del ingenio popular. La misa es “compartida”, ya que es oficiada también para el alma de los seres queridos que se fueron.
El vestuario de fiesta tiene las mismas características que en Huancayo y es alquilado en tiendas cerca de la plaza principal. La orquesta de pocos músicos da licencia al baile, aun cuando no se tenga animales, “ni siquiera un cuy que señalar”; también es huancaína, principalmente.
“La modernización de una sociedad globalizada tiene como efecto la homogenización de las culturas, agrupándolas en una sola”, dice el estudioso Barth. Asegura que los contenidos culturales de un grupo definido pueden cambiar con el tiempo. Aunque existe una salvedad. La conciencia étnica y las identidades múltiples de los pobladores están ligadas, también, a su demarcación territorial, historia, proyectos, arte y su lenguaje. ¿Seguiremos asegurando que la Tunantada sigue siendo de Jauja y el Santiago de Huancayo?

Industrias culturales: un debate necesario

Alberto Chavarría

Muchos, aún hoy, creen que la cultura es solo una cuestión espiritual o intangible. No logran comprender que la cultura, como muchos bienes, pueden ser objetos, sean reales o abstractos, sujetos a las leyes del mercado o del proceso de Producción-Distribución-Consumo. Si se entiende la idea económica de sector de servicios en su amplitud se podrá visualizar, con mayor acierto, lo que señalamos.
¿Cómo puede la cultura ser un producto económico? Por lo pronto la educación privada, y por ese rumbo se conceptúa la educación nacional actual, es un buen ejemplo de ello. Lo que se vende son servicios formativos e instructivos. Esa prestación, sea de modo personal o como colectividad, se paga. Lo que se puede discutir es la calidad de dicho servicio.
Del mismo modo, los objetos artísticos (cine, teatro, literatura, pintura, música, etc.), el entretenimiento, la diversión, lo espiritual, como la filosofía y la religión, al ingresar al P-D-C, que señalamos más arriba, necesitan capital para realizarse como productos y convertirse en riqueza, en los dos sentidos: espiritual y material.
¿Destruiría la cualidad artística, estética, del objeto de arte pretender convertirlo en un producto cultural? La respuesta es sí y no, al mismo tiempo, todo depende. Con los casos del cine y la literatura lo ejemplificaremos. ¿Se puede hacer cine sin capital? Es obvio que no. ¿El capital determinará si es una obra de arte o no? Ahí dependerá del director, de su compromiso con el arte, de su formación estética. El cine independiente, que cuestiona al criterio Hollywoodense, es la mejor muestra de que el capital no es determinante en la orientación artística. Y películas de este corte abundan, aunque no en el circuito puramente comercial. El verdadero cinéfilo sabe buscar y encuentra calidad.
Es claro que los “best seller” literarios son numerosos. Sus autores buscan dinero y fama fácil. Sin embargo, entre esa maleza la verdadera literatura se abre paso. Ambos son productos culturales, la diferencia está en su calidad estética, su lenguaje y su propuesta artística. Lo mismo podemos decir de las demás artes.
En consecuencia, por lo masivo de su difusión y consumo, el producto cultural acerca al gran público a la cultura. Ahí generar debate para discernir la buena de la mala cultura es tarea de los interesados en la verdadera cultura. Pero, para abrir los espacios es necesario que haya industrias culturales, sectores económicos que fortalezcan dicha Producción-Distribución-Consumo en formalidad. Hoy existen, pero informales. Y en ello el creador y artista pierde mucho.
Mucha de esa informalidad está asentada en la idea de que la cultura es antieconómica. Y, claro, cómo no lo va a ser si los consumidores de cultura, especialmente en provincias, creen que la cultura debe ser gratis, que los libros deben regalarse, que el teatro no debe cobrar, que el músico y cantante deben hacerlo sin costo. Todo en la idea de que son artistas y viven del aplauso. Una dirección más definida hacia las industrias culturales de parte de los involucrados cambiaría todo este panorama y beneficiaría a todos, especialmente en lo espiritual.

Los consumidores de cultura, especialmente en provincias, creen que la cultura debe ser gratis, que los libros deben regalarse, que el teatro no debe cobrar.


COLUMNA: El folclor que yo vi

El “chapracuy”

Luis Cárdenas Raschio

Me invitaron a la fiesta del Señor Ccechccamarca de Izcuchaca, no perdí la ocasión y me fui a la fiesta durante tres días. Gocé de la víspera, donde servían calientitos y ponches sumamente agradables, bailando cuando quemaban los castillones al compás de una banda. Al amanecer del día principal nos sacaron de la cama a las 5:00 a.m. con la cantidad de cohetones que revientan al llegar el alba. Después de un suculento desayuno, con Mondongo, café con bollitos y panes riquísimos, especialmente preparados para esta fecha, acudí a la misa de fiesta y a la procesión de la Cruz del Señor de Ccechccamarca, alrededor del parque. Terminada la procesión, se tiene un descanso de dos horas, luego la cruz es llevada a la parte más alta del cerro.
Lo que me llamó la atención fue la forma como se nombra al nuevo mayordomo. Tienen una urna de madera y en su interior está la imagen del Señor de Ccechccamarca pintada en una lámina de metal. Desde la época de la colonia, esta urna es colocada a la entrada de la iglesia y el devoto o devota que desea pasar la fiesta el próximo año, carga la urna y, acompañado de la orquesta, recorre el perímetro de la plaza; luego, los amigos y parientes, se hacen anotar con sus ofrecimientos de ayuda para realizar la siguiente fiesta. Algunos regalan animales: toros, carneros, víveres, árboles y el “chapracuy”, además de músicos y mucho más.
Esta vez contaré sobre el ofrecimiento del “chapracuy”. Esta costumbre se realiza de la siguiente manera: los sembríos, por lo general, descansan una temporada, en este tiempo se llenan de arbustos de molle u otras plantas que invaden toda la “chacra”. Faltando seis meses para la fiesta, el prioste con amigos y pobladores, después de un buen desayuno, al compás de dos “pincuyeros” (músicos que tocan “tinya” y “pincullo”) se dirigen a uno de los campos y en ella se forman tres grupos, el primero de los mayores de edad, otro de los jóvenes y el último de los más muchachos
Se comienza a cortar y extraer las plantas que invadieron la “chacra” —tiene que sacarse la planta desde su raíz—, luego se va haciendo una especie de ovillo inmenso entrecruzando las ramas. Esta acción es acompañada de abundante chicha, cerveza y caña. Cuando las ramas son juntadas y dan una dimensión de tres a cuatro metros, se comienza a hacer rodar los ovillos desde la parte alta hacia la carretera. Las ramas se desprenden del conglomerado y, entonces, hay que juntarlas nuevamente, previo trago; así, trascurre el tiempo hasta que llega a la carretera donde espera un camión para trasladar todas las plantas extraídas. En esta parte baja, cerca de la vía, espera la esposa del prioste con todas las señoras de la localidad, quienes han preparado el almuerzo. Después de comer, todos vuelven al pueblo bailando.
Las plantas que cortaron se secan durante seis meses y se emplean para preparar los ricos bizcochuelos y rosquitas para hacer llegar a todas las personas, dos meses antes de la fiesta para que no se olviden de su ofrecimiento. El primer día para los pobladores del pueblo, el segundo día para los amigos de Huancayo y a la semana siguiente para los de Lima. La próxima contaremos sobre el “llantacuy”.

Se comienza a cortar y extraer las plantas que invadieron la “chacra”, luego se va haciendo una especie de ovillo inmenso entrecruzando las ramas.

MICROCUENTO

El tiro libre
César Klauer
David había entrenado para ese momento desde que era un pequeñito de las divisiones menores. La técnica del tiro libre que él manejaba tan magistralmente, no le había resultado fácil de aprender. Se quedaba todos los días después del entrenamiento a practicar y patear, y patear, hasta la perfección. La pelota hacía una curva brutal. Y ahora el árbitro había abierto la puerta para que David les mostrara a todos de lo que era capaz. La pelota estaba en su sitio. El arquero colocó su barrera. David refunfuñó. Vio al entrenador. Miró a sus compañeros de banca. Cruzó los brazos.

PERFUME DE MUJER

El perfume
Patrick Süskind
La tendió en el suelo entre los huesos de ciruela, le desgarró el vestido y la fragancia se convirtió en torrente que le inundó con su aroma. Apretó la cara contra su piel y la pasó, con las ventanas de la nariz esponjadas, por su vientre, pecho, garganta, rostro, cabellos y otra vez por el vientre hasta el sexo, los muslos y las blancas pantorrillas. La olfateó desde la cabeza hasta la punta de los pies, recogiendo los últimos restos de su fragancia en la barbilla, en el ombligo y en el hueco del codo.

ARTÍCULO PRINCIPAL:

El curandero del amor
(fragmento)
Washington Cucurto
El curandero giró y le inyectó la sangre a mi ticki. Se desabrochó la manga y mientras gritaba, sangre, se clavó sin pestañar la jeringa en un brazo y ya esto era un toqueteo, un pinchaderío sin ton ni son. Se pinchaba y ya la pinchaba a ella y se volvía a pinchar y le daba mas sangre a ella. Era tanto el bardo y la desesperación que incluso vi cómo la pinchaba a la propia Maria sacándole sangre de un brazo y poniéndosela en el otro. "Lo importante es que la sangre fluya", dijo. Yo estiré mi brazo y me dio dos pinchazos pero ni por asomo asomó una gota de sangre. "Esta vacío", dijo. De brazo en brazo caían gotones de sangre que el curandero chupaba "para no perderla".
Al curandero se le cayó la peluca y se despegó de su traje de curandero y se sentó en un banquito.
— ¡La salvamos, pongan cumbia, carajo!
Yo me alegré de la vida. Salté al minicomponente Aiwa y puse Los Mirlos. Y sonó de casualidad el Poder Verde. Lo puse a volumen 55, la pieza retumbaba que volaba. Solo un aparato japonés puede poner la cumbia a 55 de sonido. El gran plan de los japoneses es que un día prendamos un Aiwa y volemos en mil pedazos. La cumbia se escuchaba hasta en la Luna.
— ¡El poder Verde!, gritó el curandero.
Teníamos los brazos dolorosos pero estábamos contentos.
Como si fuese un cuento de García Marquez, pero más divertido y con cumbia. Pos, qué es esta vida de hambre, sino puro realismo mágico al revés. Sea como sea, la cama de mi ticki se comenzó a elevar en medio de aquel cuartucho horripilante, mientras sonaba Eres Mentirosa. Golpeaba contra el foquito del techo e iba flotando de un lado a otro de la pieza, como una vez vi, que flotaba en llamas la cama de Frida Kalho, en una película yanqui. Y ustedes no lo van a creer, pero las cosas que pasan en las películas, también pasan en la vida. Si piensan que macaneo vengan a caminar por las calles de Constitución y verán que esto es ciencia ficción sudamericana.
—Esta es una curación doble. Hay que hacer la otra parte de la curación.
—¿Qué otra parte de la curación?, le pregunté. Yo lo miré al curandero trucho que no era otro más que el mismo hermano del vendedor de cds y a los cds los copiaban en el mismo Aiwa multipotente, en el cual ahora sonaba Lamento de la Selva. Che, que ahora me doy cuenta lo justo y hermoso que es el amor pese a todo, lo digo ahora que pasaron tres dias y ya me puedo sentar y caminar. Che, que no hay nada más justo en la vida que el amor y el sufrimiento. El curandero fue y quemó de nuevo en el microondas las pinzas y me dijo que el amor se hace entre dos y que para que no vuelva a ocurrir era necesario, que no dolería nada, que piense en María que al lado mío boca arriba, y yo boca abajo, me agarraba de las manos y sonreía y fue tan linda su sonrisa, pese a todo, fue una sonrisa de amor y alegría y comprendí que a pesar de todos los problemas, el amor es lo más lindo que nos pasa, pese a todo, y la cumbia no dejaba de sonar mientras yo me bajaba los pantalones, en el acto más justo de la vida, mientras el curandero del amor me metía las agujas hirvientes en el centro oscuro y acre y con olor a mierda de mi ser.
Era tanto el bardo y la desesperación que incluso vi cómo la pinchaba a la propia Maria sacándole sangre de un brazo y poniéndosela en el otro.


AGENDA SEMANAL

Conferencia magistral e inauguración de la exposición:
"Vivienda Wanka, todas las arquitecturas del valle"
Conferencia a cargo del Arq. Jorge Burga Bartra
Organizan: ICPNA Región Centro /Grupo Wanka Kawsay
Fecha: miércoles, 07 de setiembre
Hora: 7 pm
Lugar: ICPNA Región Centro - Jr. Ayacucho 169
INGRESO LIBRE

lunes, 29 de agosto de 2011

Solo 4, “380”, del 27 de agosto de 2011


LA CITA
“Se considera insoluble este misterio por las mismas razones que deberían inducir a considerarlo solucionable”.
Edgar Allan Poe, Los crímenes de la calle Morgue

LO ÚLTIMO


Jorge Luis Borges es homenajeado con un “Doodle”

El entrañable escritor y poeta Jorge Luis Borges fue homenajeado, el 24 de agosto, día de su cumpleaños, por el buscador en internet más importante del mundo: Google, que con uno de sus ya muy conocidos “Doodles”, celebró los 112 años de nacimiento de este gigantesco autor.
En la imagen que coronaba el buscador se observaba una clara alusión a su vida y a los cuentos fantásticos del argentino, en especial de “El Aleph”, como un punto increíble, en un lugar cualquiera, donde todo y cada parte del universo puede ser visto, desde todos sus ángulos; Google de alguna manera hace en la web, lo que Borges imaginaba en sus cuentos. Esperamos que sigan los homenajes.


Tráfico, hampa y cine


Pedro Guillén

En 1920 se aprobó la Enmienda XVIII de la Constitución de los Estados Unidos implantándose la era de la Ley Seca, prohibiéndose la fabricación, venta y transporte de licores; así como su importación y exportación. Paradójicamente, esta ley no consiguió más abstemios, sino más delincuentes, desafiando la moral y las buenas costumbres; casi nadie respetó la Ley Seca. El tráfico del licor se convirtió en un gran negocio por ser una actividad clandestina que no pagaba impuestos. Además, con la complicidad de jueces y policías corruptos proliferaron muchos locales llamados “speakeasies” (hable despacio), donde se ofrecían mujeres, alcohol y jazz para quienes pagasen lujos prohibidos. En aquel campo de la ilegalidad se multiplicaron los pistoleros. Uno de los más famosos hampones fue Al Capone, en Chicago; hasta que en 1924 el gobierno estadounidense procedió a una radical reorganización del FBI (Federal Bureau of Investigation) bajo la dirección de Edgar Hoover.
La caída de la Bolsa de Nueva York, en 1929, provocó la depresión económica nacional que duró una década. En 1933, el gobierno de Roosevelt canceló la Ley Seca –después de 13 años de vigencia– desarticulando el oficio de tantos maleantes y bandas de traficantes, por lo que éstos tendrían que volcarse a otros delitos en un país que nunca supo restringir la venta de armas; entonces, la nueva línea del trabajo ilegal fue el asalto a las gasolineras, los bares, los restaurantes, las armerías y sobre todo los bancos. Esto dio a la fantasía popular una presencia heroica de muchos pistoleros, porque durante la crisis económica, los bancos fueron los villanos al adueñarse de tierras, granjas y comercios que no pagaron sus hipotecas. Este asunto fue tratado por la literatura social de la época –entre otros– en “Viñas de ira” de John Steinbeck.
Increíble, el progreso ayudó al delito: tener mejores armas, autos y carreteras, suponía facilitar la fuga tras los asaltos; la mayor difusión en los diarios, revistas y radios contribuyó también a crear un pedestal para algunas figuras mayores del crimen. Esas “nuevas estrellas” fueron: John Dillinger, “Baby Face” Nelson, “Ma” Barker, “Pretty Boy” Floyd, “Machine Gun” Kelly, Roger “Terrible”; además de la extendida mafia que comandaban Lucky Luciano o Salvatore Maranzano. Aquella galería de la década infame tuvo un lugar especial para Bonnie Parker y Clyde Barrow, más populares como “Bonnie & Clyde”. Algunas de sus fechorías fueron novelescas, en especial, porque robaban bancos, con lo cual asumían el papel de redentores. La fama les ubicó un sitio en la Enciclopedia Británica que les abrió un camino para la posteridad. También generó muchos artículos periodísticos y libros. El capitán de carreteras de Missouri, Ernest Raub, escribió un extenso artículo donde los justifica a la altura de su leyenda. También menciona que Clyde escribió a Henry Ford elogiándolo por el auto Ford V8, por su gran resistencia y velocidad. Otro dato curioso, Bonnie escribió un largo poema titulado “La historia de Suicide Sal”.
La poetisa y su socio fueron culpables de secuestros, incontables robos y trece asesinatos. En 1934, la policía los acribilló, precisamente, en el auto de su fantasía: un Ford V8. Luego ese vehículo fue objeto de culto popular.
Entre 1920 y 1929, los pistoleros tuvieron una inusitada fama real, a lo que el cine sonoro contribuyó entusiastamente, creando todo un género. Tal es así que, solamente entre 1930 y 32 se filmaron: “El pequeño César” con Edward G. Robinson, “El enemigo público” con James Cagney y “Scarface” con Paul Muni, este último caso basado en la vida o carrera delictiva de Al Capone. En los años subsiguientes, el género policial creó otras estrellas: Humphrey Bogart, George Raft y Spencer Tracy. Es más, junto a este género apareció también el cine de denuncia social con “Soy un fugitivo”, “Gloria y hambre”, “Ellos no olvidarán”, La mujer marcada” o “La legión negra”, que aludían a las cárceles, el desempleo, los linchamientos, el Ku klux klan. Tampoco la historia verídica de Bonnie y Clyde, presente en los diarios desde 1930, convertida en leyenda a partir de su muerte, no podía ser ignorada por el cine. En efecto, se hicieron siete versiones desde 1937, siendo la más importante el film de Artur Penn (1967) que con toda justicia obtuvo el Óscar para la actriz secundaria Estelle Parsons y para el fotógrafo Burnett Guffey. En los roles estelares: Warren Beatty, Faye Dunaway, Gene Hackman, Gene Wilder y por supuesto, Estelle Parsons. Después de 44 años de su producción, esta película sigue siendo tan fresca y vigorosa como en su estreno; con su historia, su violencia, su ocasional belleza y también sus limitaciones.

La poetisa y su socio fueron culpables de secuestros, incontables robos y trece asesinatos. En 1934, la policía los acribilló, precisamente, en el auto de su fantasía: un Ford V8.



Bonnie & Clyde

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE

De hijos, huéspedes y visitantes

Sandro Bossio

Hace poco la Municipalidad Provincial de Huancayo otorgó con holgada razón la distinción de Hijos Ilustres a dos importantes escritores huancaínos: Isabel Córdova Rosas y Carlos Villanes Cairo. Yo mismo, alguna vez, fui reconocido con ese título aunque se ha extraviado mi diploma.
La semana pasada la misma institución reconoció como Huésped Ilustre a la Miss Perú Mundo 2011, Odilia Pamela García Pineda, fulgurante belleza a decir verdad, pero que no debió merecer esa credencial sino, seguramente, la de Visitante Ilustre. Esto nos da pie para aclarar la diferencia entre estas dos distinciones y referirnos a otras.
En primer lugar, Hijo Ilustre (o Hija Ilustre) es un privilegio que una corporación territorial concede a alguien destacado, nacido necesariamente en su ámbito, con trascendencia intelectual (pero también deportiva o artística).
La distinción de Hijo Predilecto (o Hija Predilecta) es distinta: se le otorga a una personalidad nacida en el lugar y muy estimada por su labor eminentemente pública. Su aplicación es más extendida en Europa. Por ejemplo, en España se dice que “todo Ayuntamiento (aquí municipalidad) puede conceder a un ciudadano el título de ‘Hijo Predilecto de la Villa’, y sólo podrá recaer en quienes habiendo nacido en el Ayuntamiento otorgante del título, hayan destacado de forma extraordinaria por sus servicios prestados en beneficio y honor del lugar, y hayan alcanzado consideración indiscutible en el ámbito de lo público. Dicho título, podrá concederse también a los ciudadanos que concurran en los merecimientos citados, como homenaje póstumo”.
En nuestro medio, don Ramiro Prialé fue reconocido como Hijo Predilecto de Huancayo (aunque, creo, con pocos méritos médicos para haberle puesto su nombre al Hospital Nacional de Huancayo). Imagino, aunque no estoy seguro, que el gran Picaflor de los Andes y la faraona Flor Pucarina también fueron distinguidos con la misma prerrogativa. Espero que sí.
Por otro lado, Visitante Ilustre, es la consideración que un organismo otorga a un invitado resaltante que se encuentra temporalmente en la ciudad por cuenta propia. En esa línea, el escritor peruano y Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, fue declarado hace poco Visitante Ilustre de Montevideo, distinción que no fue bien recibida por el director de la Biblioteca Nacional de Uruguay.
Aunque puede parecer igual, o semejante, Huésped Ilustre tiene otra connotación: es más que una distinción, una jerarquía que se le debe reconocer a una persona de alta investidura (presidente, embajador, nuncio) que llega de visita a un país con todos los gastos pagados por el Estado anfitrión. Este reconocimiento es muy protocolar, lo otorga la municipalidad, pero obligatoriamente comprende actividades como visita al monumento cívico más importante de la ciudad donde el huésped colocará una ofrenda floral; saludo del invitado de honor al presidente de la República en Palacio de Gobierno (o al Presidente Regional); saludo al Presidente del Congreso y condecoración congresal de ser el caso; saludo al presidente del Poder Judicial en Sesión de Sala Plena de la Corte; saludo al alcalde de la Municipalidad Metropolitana o provincial y entrega de la llave de la ciudad, si fuera pertinente; almuerzo o banquete ofrecido por el Presidente de la República (o Presidente Regional) en honor del ilustre huésped; entre otras diligencias oficiales.
También existe la distinción de Huésped Honorario, que se aplica a las personas que reciben sólo los honores de un cargo, pero que es poco usada en nuestro medio.
Hay otros títulos, como el de Hijo Adoptivo (o Hija Adoptiva), que se otorga a alguien que sin haber nacido en el lugar ha vivido con buena trayectoria en él; el de Alcalde Honorario (o Alcaldesa Honoraria) para quienes son considerados emprendedores civiles; título de Cronista Oficial para periodistas visitantes destacados; firma en los Libros de Honor; y Mención Honorífica Especial, que se da en casos especiales.
Todas estas distinciones y gentilezas deben estar inscritas en el Reglamento de Ceremonial Municipal, y debidamente aprobadas por el Consejo Municipal. Esperemos que en nuestro medio tengamos un documento oficial actualizado –que no se preste a confusiones– para que no vuelva a procurársele el trato oficial de una presidenta de la República a una emperatriz de la belleza por más reina que sea.

En primer lugar, Hijo Ilustre (o Hija Ilustre) es un privilegio que una corporación territorial concede a alguien destacado, nacido necesariamente en su ámbito, con trascendencia intelectual.

EL LIBRO QUE CAMBIÓ MI VIDA

La tía Tula

Saulo Balvín

Leí muchos relatos durante mi niñez y adolescencia. La ya famosísima historia de “El Principito” de Saint-Exupery, luego los cuentos de Tolstoi, pasando por relatos peruanos, y complementando con cuentos regionales y locales. Hasta ahora, mi abnegación por descifrar los escritos de argumentación breve, y exuberante; conforman mi preferencia literaria. Como dije, hasta la adolescencia ya establecía esos gustos, sin embargo, llegó la ocasión en que trascendió mis lecturas breves a las novelas, e indudablemente, aquella colección de libros de tapa amarilla y blanca que predominaba en el tercer estante de mi librero me llamó la atención. Era de la editorial Salvat. No es por pura secuencia que inicié la lectura de esa colección que empezaba con la novela del español Miguel de Unamuno, más tarde entendería que era un pensador y escritor universal. Para los que conocen de esa colección de libros, me refiero a la novela: “La tía Tula”, el mismo autor de la famosa novela: “Niebla”.
El título de esta novela “La tía Tula”, me pareció en un comienzo, antes de leerlo, algo referido a un sobrino que cuenta la historia de su tía. En la edad de mis 16 años, cuando todavía no entendía plenamente de literatura, formulaba argumentos ingenuos. Quizás por ser una novela breve, haya sido permisible que la lea de inicio a fin con toda la atención de una tarde de otoño sin interrupción alguna.
Con esa novela me involucré a una historia cristiana, por así decirlo. Los personajes como Rosa, hermana de Tula (Gertrudis era su verdadero nombre), vivían devotamente, entre principios cristianos de himnos y reflexiones, crecieron con su tío sacerdote. Ambas hermanas eran huérfanas. Pues a mi edad, yo presentí involucrarme con una confidencia. La vida conservadora y ensimismada de Rosa y Tula, se parecían a la mía en el hecho de que desde mis 12 años yo también estaba involucrado en el mundo de los hábitos, himnos, sermones dominicales y de festividades religiosas. Quizás por eso siempre me llevo el recuerdo de esta novela como algo propio. No por el desarrollo de la historia, sino por la vida del autor y de sus personajes que están destinados a seguir la rienda de Dios.
Pues pasaron tiempos en que esa experiencia propia de conformar la iglesia cambiara desde mi perspectiva y transformara esas concepciones a algo más existencial. Pero la novela quedó enmarcada en ese singular recuerdo que tiene uno sobre lo que forma la vida.
Sobre lo que acontece en la novela, es de un romance entre Rosa y Ramiro. Tula también tuvo un sentimiento hacia Ramiro. Pero en la aceptación religiosa dejó que se casara con su hermana, porque ya la había dejado en cinta. Al tercer hijo que tendría Rosa, fallece, quedándose Tula a cargo de sus sobrinos, no sin antes oírle a su hermana decir que si Ramiro tendría que volverse a casar debería ser con ella, pero ésta no se permitió dicho mandato. Ramiro, por necesidad de otra mujer, concibe un hijo con la sirvienta, y Tula, como madre ejemplar de sus sobrinos, hace que Ramiro se case con la sirvienta. Entre esos dilemas de la vida transcurre la de Tula, que ateniéndose a las divinas providencias, acepta que ha sido destinada a idear y adjudicar su destino en beneplácito de los demás.
El sentido común que tenía sobre las novelas (telenovelas), pasó a ser superfluo, con finales felices. Cuando terminé de leer “La tía Tula”, supuse que no todo tiene un final dichoso para los personajes principales. Aquí, esta historia es trágica: muere Rosa hermana de Tula, también fallece la sirvienta con la que Ramiro tuvo un hijo, asimismo, Tula, al final de todo. No terminé en lágrimas por el desenlace fatal, más bien inició en mí una aceptación a la muerte, como respuesta a una vida consumada.
Para ser la primera novela que lee uno, ya te sientes trastocado por el sentido de la vida, y que, a pesar de todas las hazañas que realiza Tula para salvar a los demás del entorno social y los malos dichos, su vida es inmutable, se muestra en ese drama como la redentora, y que entre su vida ensimismada y abnegada a la santidad ve su debilidad: servir a los demás para sentirse, según ella, “feliz”. Sin la tía Tula la historia no tendría sentido. Ella hace que los demás giren entorno a su existencia. Se formen en base a sus principios. Cuando su sobrino, el mayor, ya puede asumir la responsabilidad de sus demás hermanos, la tía Tula, cree que todo está consumado, y su muerte ya es el milagro que Dios le ha podido dar. En toda la trama, uno se siente trastocado por el espíritu religioso que ambienta la historia, la época, y así esta novela se vuelve comprensible, porque todo obedece un orden. Cada vez que pienso en esta primera novela que leí, debido a que permitió avocarme plenamente la a lectura, y a escribir.

Cuando terminé de leer “La tía Tula”, supuse que no todo tiene un final dichoso para los personajes principales.



Aportes para la historia local: Tayacaja


Leonardo Mendoza

Pocos son los estudios que analizan de manera panorámica la historia de la Antigua provincia de Tayacaja. Por ello, consideramos un aporte importante en dicho quehacer al sociólogo Oscar Zamudio, por intentar organizar una mirada de largo aliento de tres periodos importantes de la historia local de esta localidad, y llamar la atención a sus autoridades para invertir en políticas culturales. Esta es un publicación realizada con ocasión de la creación política de la provincia de Tayacaja con el auspicio de la Municipalidad Distrital de Cuenca – Huancavelica, como un esfuerzo para contribuir a recuperar la historia local.

Los textos en referencia son: “La Coca de los Mitmas Cayampis en el Reino Ancara. Siglo XVI” de Waldemar Espinoza Soriano, “Monografía de la Provincia de Tayacaja” del huancaíno Nemesio Raez Gómez y un “Ensayo Monográfico de la Provincia de Tayacaja” de J.R. Ruiz Fowler.

“La Coca de los Mitmas Cayampis en el Reino Ancara. Siglo XVI” se refiere a la importancia del reino Ancara, cuya traducción sería: “Plato grande de calabaza”, el mismo que comprendería lo que hoy son las provincias de Huancavelica, Angaraes, Acobamba y, parte de, Tayacaja. El texto resalta la importancia de los diversos pisos ecológicos señalando que en los ecosistemas fríos se cosechaban desde la antigüedad papas, ocas y ollucos y, en los cálidos, frutas, algodón, ajíes y coca. En las punas se pasteaban hatos de ganado como las vicuñas y que “Acopampa” fue la “llacta” (pueblo) principal de los Ancara en el siglo XVI. Una novedosa afirmación del autor es que el territorio Ancara fue copado por extranjeros en calidad de “mitmas”, las cuales eran verdaderos enclaves y lo formaban: “Quiguar” de origen cuzqueño, “Huayllay” de Andahuaylas, “Huaro” de Huarochirí, “Callanmarca” de Cajamarca, “Chacha” de Chachapoyas, “Huanucos” de Huamalíes y los “Cayampi” de Quito, éstos últimos dedicados especialmente al cultivo de la “cocamama” como tributo al estado Inca. Se dice que los “Cayampi” se sublevaron contra los del Cuzco y en castigo, fueron traídos y concentrados en calidad de “mitmas”, por Huayna Capac, en “Matipampa” (o Matibamba).

La “Monografía de la Provincia de Tayacaja” hace referencia a la toponimia de la región que significaría quebrada de la Taya. Ésta es un arbusto que los pobladores usan como incienso. Por otro lado, afirma que Tayacaja significaría peña fría. Este documento nos da una referencia detallada del sistema orográfico, límites, la división política distrital incluyendo fotografías hermosas, como de la laguna de “Accalli” que significa tripa.

En el “Ensayo Monográfico de la Provincia de Tayacaja”, su autor hace una recopilación de información de Pampas. Enfatiza su fundación y sobre los primeros españoles que habitaron la ciudad de San Pedro de Pampas, aludiendo a los Cárdenas, Díaz, Olivera, Arredondo, Acevedo, Chamorro y Bendezú. También al sistema hidrográfico mencionando a los principales ríos de la zona como el Mantaro, “Opamayo”, “Imaibamba”, “Huari” y “Cedropamapa”.

Los textos en mención son un aporte a la historia local de Tayacaja. El primero comprende las postrimerías de la caída de los incas y el asentamiento de los españoles en dichas tierras. El segundo, lo hace a algunos años posteriores a los acontecimientos de la guerra con Chile, dando cuenta de las potencialidades naturales y sociales. El tercero, data de los años 30 del siglo pasado.

Una novedosa afirmación del autor es que el territorio Ancara fue copado por extranjeros en calidad de “mitmas”.




MICROCUENTO

Un fanático de Hitchcock

Luis Zuñiga

Echados en la cama del motel, ella está esperando que le pregunte: "¿Quieres ser mi novia?". Pero él está muy ocupado, pensando en la escena de la ducha.


PERFUME DE MUJER

El anatomista

Federico Andahazi

A media tarde, Inés y el anatomista iban hasta la casa, se encerraban en la alcoba y entonces se iniciaba la cura. Inés se recostaba mansamente en la cama, deslizaba sus faldas por la superfi¬cie de sus piernas, separaba un poco las rodillas a la vez que arqueaba la espalda dejando sus¬pendidas las nalgas, suaves y prominentes, y se ofrecía a las manos del anatomista cerrando los ojos y apretando los labios todavía húmedos y teñidos con el jugo de las moras.


Construcción de ciudadanía a través de la cultura

Pío Altamirano

Muchas iniciativas y proyectos de carácter cultural, se silencian mezquinamente o no tienen la cobertura necesaria, aduciendo la manida frase: “La cultura no vende”.
Este es un argumento propio del sistema que considera que, absolutamente todo, se maneja con las reglas del mercado, incluyendo la educación, el arte o la cultura; y se mide el “éxito” de las gestiones en función a las ganancias fiduciarias. Este modelo de “libre mercado” y sus agentes más inescrupulosos y especulativos han generado esta enorme crisis de sistema, que la hacen pagar a los ciudadanos de a pie, en EE...UU, Europa y ahora a todo el mundo.
La Municipalidad de Lima ha dado un paso adelante con el proyecto Cultura Viva para la Nueva Lima. El concepto básico es que consideran que el arte tiene dos funciones: educa y divierte. Han convocado a los gestores artísticos; algunos que inclusive vienen trabajando hace 15, 20 y 30 años, proponiendo mensajes sociales, educativos, logrando la cohesión de barrios; retratando artísticamente la realidad, en contra de la violencia, el racismo y toda clase de discriminación. El objetivo es el de hacer visible este trabajo en las plazas, las losas deportivas y los parques; realizar proyecciones audiovisuales, espectáculos de teatro, danza, música y toda instalación artística con el fin de construir ciudadanía a través del trabajo cultural.
Nuestra ciudad tiene una vida cultural activa. Existen agrupaciones y colectivos culturales que vienen trabajando franciscana y silenciosamente durante muchos años, buscando a duras penas espacios donde desarrollar su arte. La Municipalidad de Lima, a través del área de promoción cultural, ha entendido su función cabalmente: se trata de proponer y apoyar las iniciativas culturales decididamente, entendiendo que el arte es una herramienta transformadora de mentalidades y que, a través de él, se puede construir ciudadanía, donde puedan cohabitar las diversas identidades, con respeto a las diferencias entre culturas e idiosincrasias. Es decir, construir aquella utopía que en los años sesenta, J.M. Arguedas llamó la convivencia de “Todas las sangres” y que hoy la realidad lo indica como un precursor del pensamiento post-moderno de la diversidad cultural. “Nuestra riqueza es la diversidad”, lo señalan no solamente los estudiosos de las ciencias sociales, sino empresarios, comerciantes, educadores y más.
Nuestra Municipalidad debe de tomar el pulso de la vida cultural activa que tiene nuestra ciudad. Un trabajo censal, de agrupaciones, colectivos culturales, asociaciones, centros culturales, que están trabajando hace mucho tiempo, sería el inicio para trazar un mapa de toda la producción que se lleva a cabo en nuestra ciudad. La cultura es el espíritu mismo de un pueblo y, a mi entender, ésta sería una gran obra de impacto social.

Nuestra ciudad tiene una vida cultural activa. Existen agrupaciones y colectivos culturales que vienen trabajando franciscana y silenciosamente durante muchos años.


“La misma barca” de Quino

AGENDA SEMANAL

Cine Foro
Cine Comic
Película: Kick Ass
Forista: Marlon Centeno
Organiza: Centro cultural Continental
Fecha: lunes, 29 de agosto
Hora: 7 pm
Lugar: Auditorio de la sede central UCCI.
INGRESO LIBRE

“2da Muestra de Arte Africano”
Colección César Pastor Ortega
Organiza: ICPNA Región Centro
Exposición abierta
Lugar: Galería de Arte del ICPNA Región Centro - Jr. Ayacucho 169 Huancayo.
INGRESO LIBRE