Diego Martín Eguiguren
En realidad, y por mucho que lo niegue, has logrado rescatarme de una vida de muerte. Hoy ya no tengo más escombros del infierno que sentí. Entiendo que no es fácil de creer, pero afortunado te diré que más allá de vivir mis días más felices y de haber salvado a mi risa de su entierro, no concibo otro futuro que morir entre tus brazos cada noche y en sosiego.

Estupendo.
ResponderEliminarMuchas veces habiame sentado, bajo aquellas noches llenas de escombros polvorientos de nubes y estrellas, intentando concebir una historia, que por mucho pensar jamás llegaba a escribir. Era frustrante para mí. Pero hoy, doy con una forma de escribir que ha alumbrado el camino polvoriento de lápiz en mi mano... Microcuento.