Jhony Carhuallanqui
Fue el teórico evolutivo, Richard
Dawkins, quien acuñó el término 'meme' en su obra El gen egoísta, cuyos postulados, en su
momento, fueron aplaudidos con el mismo ímpetu con el que lo criticaron, ya que
plantea una perspectiva diferente en la transmisión y evolución cultural, pues
refiere que a la par de un desarrollo genético, el cerebro y el sistema
nervioso 'aprehende' información —por
enseñanza, imitación o asimilación— que identificamos, evidenciamos y
practicamos en hábitos, ritos, creencias, costumbres y tradiciones.
En el libro, el meme es entendido como una vía de instrucción
perpetua de la cultura, es decir, «una unidad de
transmisión cultural o unidad de imitación» básica que permite adjudicar
características culturales propias de un grupo humano a sus miembros y que se
transmite generacionalmente, logrando así la supervivencia de la cultura y su
constante 'reproducción' para diferenciarla de otros grupos. El término 'meme'
se crea en clara alusión al gen, por ello es común denominarlo también 'gen
social'. E. Wilson y C. Lumsden le llaman 'culturgen'.
Sin
embargo, el concepto y la utilidad que hoy le han dado las redes sociales
distan mucho de su idea original, pues los memes se han convertido en un medio
alternativo de expresión que, a través de fotografías o ilustraciones, de
personajes célebres o comunes, en lugares privilegiados o habituales, con
sobreposición de texto o imagen, crea un mensaje que recorre la crítica y
reflexión que, acompañado frecuentemente de un ácido sentido del humor, nos
dice algo que tiene gran aceptación y tolerancia entre los llamados nativos digitales, y es que esta generación —llamada también los 'amixer'— ha sobrepasado ya los típicos 'emoticones': :-) :-( :-/ =), que parecen no alcanzarles para expresar sus ideas y acaso quejas
en una sociedad donde viven, pero no gobiernan formalmente.

En segundo lugar, tienen un efecto 'viral',
es decir, se propagan por las redes sociales de una manera veloz, pues como
dice el experto en comunicación web Christian Bauckhage, su retransmisión es,
en sí, su existencia, de lo contrario se extinguirían, aunque hay que reconocer
que la mayoría nace y muere en algunos días (en el mejor de los casos), y el
compartirlos y reproducirlos es lo que les da vigencia y continuidad.
No se puede negar ni desmerecer el enorme
trabajo creativo que demanda cada uno de ellos y que, a veces, llegan a tener
más audiencia —y hasta credibilidad— que un medio 'tradicional' de información:
los memes sobre Laura Bozzo y el show mediático que armó como rescatista fueron
más vistos y compartidos en las redes sociales que los informes oficiales del
huracán que afectó Coyuca de Benítez (México).
Son una forma de expresión no regulada, ni
controlada, pero presente y creciente, con una fuerte credibilidad y empatía, tal
vez por eso algunas agencias publicitarias ya les han 'puesto el ojo' para
usarlos como plataformas de ventas; sin embargo, al ser una creación social es
difícil que los admitan, pues como decíamos, si los cibernautas no los 'comparten',
terminarán siendo olvidados al mismo tiempo que fueron creados.
Así que a seguir disfrutando de los 'memes' y
a empezar a crear algunos esperando que su réplica sea masiva.
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