Dante Trujillo
Alice Munro
acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura 2013. Este reconocimiento le fue
otorgado, sobre todo, por ser la "maestra del relato breve
contemporáneo", según la academia sueca. Es la primera autora canadiense y
la decimotercera mujer en conseguir este invaluable premio. A continuación, una
breve reseña Buensalvaje sobre la obra de esta enigmática escritora.
![]() |
Alice Ann Munro (Wingham, Ontario, 10 de julio de 1931). |
Creo que hay
que estar preparado para leer a Alice Munro. O que es mejor estarlo que no.
Estar anímicamente bien parado, sereno, porque lo que le espera al lector no
será fácil. Asimismo, junto con la entereza, deberá gozar de una piel sensible,
que le permita mantenerse en alerta constante. También es recomendable disponer
de tiempo suficiente para emprender esta colección de historias que lo van a detener,
que alterarán su ritmo habitual, que lo harán volver sobre lo ya leído, porque
leerla es sorprenderse con una sensibilidad exquisita y sobrecogedora. Lo de
esta autora es más el árbol que el bosque.
Si existe la
literatura 'light', la de Munro no es pesada (menos 'heavy'), pero es
exactamente lo opuesto. Para quienes no la conozcan aún, Alice Munro (Ontario,
1931) es considerada una maestra absoluta del relato contemporáneo. Ha escrito
diez libros de cuentos, creo que solo una novela, y ha merecido una larga lista
de premios por su labor, siendo de hecho el más valioso el reciente Premio
Nobel de Literatura 2013.
En el mundo
anglosajón, pero sobre todo en Canadá, Munro es una heroína. Lo mejor del caso
es que se trata de una adalid intelectual sin pretensiones intelectuales,
sencilla, que conecta con los sentimientos y realidades de miles de personas,
especialmente de los inmigrantes —que sobrellevan el hecho de serlo aun cuando
vivan desde hace varias generaciones en su nuevo hogar—, los que menos tienen y
las mujeres.
Literariamente
hablando, es hija de Chejov y McCullers, prima de Carver y Cheever, tía de
Richard Ford y de Wells Tower. O sea, lo suyo es menos por más. Cotidianeidad
aparentemente inofensiva, anticlimax sostenido, la vida “gris y sin emociones”
de la mayoría, mientras por debajo pasa un río tan subterráneo como caudaloso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe tu comentario aquí.