
SOLO 4 Nº 328 del 28 de agosto
D. H. Lawrence, El Amante de Lady Chatterley
Aquella noche fue un amante más intranquilo con su frágil desnudez de niño. Connie no pudo llegar a su crisis antes de que él hubiera realmente alcanzado la suya. Y logró despertar en ella una cierta pasión llena de deseo con su suavidad y desnudez infantil; después que él hubo terminado tuvo que persistir ella en el salvaje tumulto y palpitación de sus lomos, mientras él se mantenía heroicamente erecto y presente en ella con toda su voluntad y desprendimiento hasta que Connie llegó a su crisis entre inconscientes grititos.
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