jueves, 13 de octubre de 2011

Inglaterra en la independencia del Perú y América Latina

Pedro Guillén Huayllasco

La vida y muerte de los héroes ingleses durante el proceso de emancipación del Perú y América Latina, forma parte de una de las páginas más hermosas de la historia británica, donde destacan episodios y figuras excepcionales. El itinerario de la bravura de los ingleses fueron: Río de la Plata, Chile, Maipú, Arica, Moquegua, Los Andes, los desiertos, Pichincha, Apure, Carabobo, Junín y Ayacucho. Licenciados del ejército de Wellington, soldados que combatieron en Borodino, Bailén, África e Italia. Tal es el número de ingleses que lucharon por la Independencia del Perú y Latinoamérica, que faltaría tiempo y espacio para citar a todos. Combatieron sin descanso, realizaron todas las proezas, sufrieron grandes privaciones y sacrificios, atravesaron todos los climas y la hora del denuedo los encontró siempre listos y en el puesto de honor. Con MacGregor atravesaron desiertos para dar el triunfo de Carabobo; decidieron el triunfo de Pichincha, asaltaron y capturaron la “Esmeralda” con Cochrane en el Callao; cayeron con Sowersby cuando las dianas clamaban el triunfo de Junín; se escuchaba la enérgica voz de Miller para arengar la victoria de Ayacucho. Otros, los más gloriosos: Cochrane, O’Leary, Miller, O’Connor, Stevenson, cuando llegaron a viejos, escribieron al calor del hogar los impresionantes libros de sus memorias.
Las primeras acciones de los británicos comienzan en junio de 1806, cuando una flotilla al mando del Comodoro Sir Home Riggs Popham ocupó Buenos Aires con 1600 soldados bajo las órdenes del Brigadier General William Carr Beresford. Luego, en 1807 las fuerzas del Mayor General Sir Samuel Auchmuty tomaron por asalto Montevideo; continuaron en las mismas acciones John Whitelocke, en mayo, y Robert Craoford, en junio. La lista de oficiales británicos que comandaron expediciones contra puertos españoles en América es larga y distinguida: Anson, Vernon, Knowles, Pocock, Nelson, Harvey, Bowles, Hardy, Hall, Smythe, Courcy y más.
Resulta difícil creer que Inglaterra arriesgue a sus soldados, armamentos y tesoros por defender un ideal glorioso, alentando los primeros movimientos insurgentes de las colonias; enviando legiones de sus hijos a combatir por la libertad y a morir sin compensación por la gloria. Con Bolívar en Venezuela, el Condottieri inglés D’Evercux condujo 3000 hombres que formaron la legión británica. La batalla de Carabobo, decidió la libertad de Venezuela; allí los ingleses dieron el triunfo.
En estas campañas, los nombres británicos suenan al lado de Bolívar en los más álgidos combates: MacGregor, Richards, Smith, Rook, Minchin, Chamberlain. Cuando granadinos y venezolanos flanqueaban, Rook le decía a Bolívar: “General, yo os seguiré hasta el Cabo de Hornos”. Por tal razón, los mejores depositarios de la confianza de Bolívar fueron los edecanes ingleses: O’Leary, Wilson y Chamberlain y Ferguson. Este último llevó su fidelidad hasta la muerte; el día en que los conjurados querían matar a Bolívar, atacaron el Palacio de Bogotá. Ferguson acudió a defender a su jefe y murió en el puesto del deber. O’Leary es otro ejemplo de honradez, de rectitud y constancia. Fue el historiador de la emancipación con solo 24 años de edad. En 1826, al surgir la discordia entre Paez y Santander, Bolívar lo envía en misión de pacificador, ante la inminencia del quebrantamiento de la Gran Colombia.
Vinieron al Perú con el ejército de San Martín, numerosos soldados y marinos ingleses como Cochrane, Miller y Guisse. Guillermo Brown llegó en 1816 con una flotilla inglesa atacando el Callao, Tumbes y Guayaquil. En agosto de 1820, la Expedición Libertadora del Sur zarpa de Valparaíso al Perú con 4500 hombres, entre ellos: ingleses, irlandeses, escoceses, norteamericanos, chilenos y argentinos, con una escuadra de 18 naves de transporte y siete buques de guerra.
El escocés Lord Thomas Cochrane, conde de Dondonald, después de haber servido en Inglaterra, entra al servicio de Chile en 1818 y organiza las primera expediciones navales a la costa del Perú. Tomó la inexpugnable fortaleza de Valdivia (Chile) dando lecciones de insólita estrategia. En setiembre de 1819, realizó su hazaña culminante en el Callao, con el abordaje y captura de la fragata española “Esmeralda”, con Guisse, Crosby y otros 240 expertos marinos ingleses. Cochrane, impaciente y orgulloso, se retira del Perú en 1822 por una desavenencia con San Martín. Después luchó por la independencia de Brasil y la libertad de Grecia.
Otro inglés, Miller, se gana la simpatía por la nobleza y la sencillez de su carácter. Lo hirieron en casi todos los combates donde se decidió nuestra emancipación, desde Chile hasta la batalla de Ayacucho. Era un guerrillero nato, jefe cordial que compartió con sus tropas los riesgos y penalidades, pertenecía a la estirpe de los ingleses caballeros sin miedo y sin tacha. Miller escogió Lima para el retiro de su vejez y, como O’Leary en Bogotá, O’Connor en Bolivia o Minchín en Caracas, vivió rodeado de la veneración unánime.
Guisse representa la abnegación, la hidalguía, la noble devoción al deber. Con su buque “Hecate” va de Inglaterra a Chile donde se incorpora a la escuadra de Cochrane; al retirarse del Perú, se encarga de la marina peruana y forma la primera escuadra nacional. Al frente de ella y luchando bajo la nuestra bandera muere en Guayaquil, en la guerra con Colombia en 1829.
Muchos otros valientes ingleses pelearon o murieron por la independencia del Perú: Forster, Wilkinson, Carter, Spry, Crosby, O’Brien ilustraron la epopeya del mar. Illingrot cooperó, disciplinado y tenaz en el Callao; Charles murió en Pisco; Sowerby, que había vencido en Maipú, en Ríobamba y en Pichincha falleció en la batalla de Junín; MacKintosh se distinguió por su bizarría en Pichincha; Latus vino a morir en Lima; el marino Elmore, que navegó por la India, después de servir con honor en nuestra escuadra, fundó su hogar en Lima. Y así tantos otros soldados y marinos ingleses combatieron por la emancipación de nuestra patria nacional y continental.

Vinieron al Perú con el ejército de San Martín, numerosos soldados y marinos ingleses como Cochrane, Miller y Guisse.



1 comentario:

  1. Parece muy fantasioso. Sobre todo por la ausencia de citas de investigadores que hayan marcado una pauta sobre ello.

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