domingo, 8 de diciembre de 2013

«Mi largo camino aún no ha terminado»

Luis Puente de la Vega Rojas


El mundo está de luto. Nelson Mandela, el símbolo de la comprensión y la tolerancia, el líder de color que ganó por primera vez la presidencia de Sudáfrica, el conciliador que —junto a Frederik Willem De Klerk, último mandatario del régimen del 'apartheid'— ganó el Premio Nobel de la Paz en 1993 por evitar una guerra civil entre blancos y negros que terminaría por destruir su nación, murió este jueves último en su casa de Johannesburgo, a los 95 años de edad, a consecuencia de un prolongado mal degenerativo que lo mantuvo hospitalizado desde el mes de junio.
Nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una diminuta aldea en Transkei, Sudáfrica. Conocido en su país como Madiba (título honorífico otorgado por los ancianos de su clan), fue arrestado y condenado a cadena perpetua (con el número 466/64) por sabotaje en 1962. Estuvo 27 años en la cárcel donde contrajo una infección pulmonar, que condicionaría su salud durante el resto de su vida. Fue liberado el 11 de febrero de 1990, después del cual ganaría las primeras elecciones democráticas de su país y daría al mundo un nueo ideal: «Sólo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado».
En su país, las marchas fúnebres comenzaron de inmediato, cientos de personas llegaron a puertas de su casa para cantar el himno de Sudáfrica, para llorarlo y encender miles de velas como testimonio de su grandeza.
Hoy, todas las instituciones y embajadas sudafricanas exhiben un retrato de Mandela y hondean sus banderas a media hasta. El domingo 8 fue declarado Día Nacional de la Oración y el 10 de diciembre se celebrarán funerales de Estado en el estadio Soccer City de Johannesburgo.

OPINIONES MUNDIALES
Sobre el deceso, varios jefes de Estado se pronunciaron: «Hemos perdido a uno de los seres humanos más influyentes, valientes y profundamente buenos», afirmó Barack Obama. El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que «Mandela, después de haber pasado por las pruebas más difíciles, se ha comprometido hasta el final de sus días a los ideales del humanismo y la justicia».
Para el secretario general de la ONU, Ban Ki - Moon: Mandela «era un gigante de la justicia y una inspiración humana con los pies en la tierra». Asimismo, la reina Isabel II dijo que estaba profundamente entristecida al enterarse de su muerte y recordó las reuniones con gran calidez.
«Rindo homenaje al firme compromiso demostrado por Mandela en la promoción (…) de una nueva Sudáfrica basada en los firmes cimientos de la no violencia, la reconciliación y la verdad», señaló el Papa Francisco en un telegrama para el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma; además, el Santo Padre afirmó que recibió la noticia del fallecimiento con «profunda tristeza», pero que Mandela inspiraría a las nuevas generaciones «a anteponer el bien común».

Por último, Jacob Zuma, Presidente de Sudáfrica, se dirigió a su pueblo con profundo pesar: «Hemos perdido al más grande de nuestros hijos», aseveró en un mensaje a la nación, el cual concluyó visiblemente emocionado con: «Siempre querremos a Mandela, larga vida a Madiba».

domingo, 1 de diciembre de 2013

PERFUME DE MUJER:

Soy la muchacha mala de la historia

María Emilia Cornejo

Cortesía: SOHO Colombia

Soy
La muchacha mala de la historia
La que fornicó con tres hombres
Y le sacó cuernos a su marido.

Soy la mujer
Que lo engaño cotidianamente
Por un miserable plato de lentejas,
La que le quitó lentamente su ropaje de bondad
Hasta convertirlo en una piedra
Negra y estéril
Soy la mujer que lo castró
Con infinitos gestos de ternura
Y gemidos falsos en la cama

Soy
La muchacha mala de la historia.

Wilde, ídolo del pop

Marlon Zenteno Mayorca


1854 . Una noche pacífica de octubre,  una nave alienígena sobrevuela Dublín. La nave deja a un bebé en la entrada de una casa de clase media. Algunos años más tarde, en una escuela primaria, varios niños contestan en el aula a la clásica: «¿Qué quieren ser de grandes?» Todos responden citando oficios comunes, pero uno apellidado Wilde dice sin reparos: «Yo quiero ser ídolo del pop». Este es el fragmento que da inicio a 'Velvet Goldmine', la glamorosa y excesiva película de  Todd Haynes, que habla de un momento cumbre para la cultura popular anglosajona.
En plena era de la música disco, el patético hippismo persistente y el inverosímil virtuosismo del rock progresivo, un tal David Bowie lo cambia todo. Vestido de alienígena, este mesías de otra galaxia admira a un enloquecido performer americano que parece un paciente psiquiátrico y a un caballero de lírica decadente y sórdida que gustaba distorsionar su guitarra. No son otros que Iggy Pop, precursor del punk, y Lou Reed, el padre de la cultura alternativa.
Tomaba como principios lo andrógino, lo ambiguo, lo espectacular y lo inusual, no sólo en su modo de vestir, sino en todos los aspectos de la persona. Si los hippies consideraban una revolución sexual el amor libre entre un hombre y cien mujeres, el glam rock iba más allá y consideraba la bisexualidad como genuina revolución contracultural.
¿Qué tiene que ver esto con Wilde? Pues todo. Bowie y sus compinches fueron quienes revolucionaron la música gracias a ese monstruo descomunal y travestido llamado Glam rock. Pues hay en la ironía de Wilde, en su grito de libertad y en su desprecio a lo convencional, algo que termina por ser completamente 'punk', además de glamoroso, como lo percibieron los jóvenes de aquella época. Bandas como los New York Dolls son un clarísimo ejemplo.
Se sabe que Wilde fue forzado a travestirse de niño por su madre, algo en lo que se volvió experto, y que el escándalo por promover el “libertinaje” en la era victoriana terminó por llevarlo a la cárcel, la pobreza y la muerte. Los 'glam' no fueron más que los 'dandys' del rock, herederos de Wilde.
En los 80, Morrissey gritaría su devoción por el escritor victoriano e imprimiría en The Smiths mucho del sentimiento de Wilde: su afán por la soledad, el romanticismo trágico y su ironía, que aunque amarga, es casi cómica. No es de extrañar que mencione Wilde en sus letras y que hasta use polos con su retrato.  La década más entrañable de la música cerraba con un disco magistral, 'The Queen is Dead', que lleva impregnado el perfume de Wilde por todas partes.
Casi al final de la película de Haynes, la nave vuelve a aparecer, ante dos de los protagonistas en pleno concierto glam rock, como celebrando aquella 'marcianada' aprendida del niño de la galaxia lejana.
 Wilde era todo lo atípico que se nos pudiese ocurrir, un tipo exquisito y estrambótico, desde los zapatos hasta la última de sus neuronas, pero también fue uno de los más grandes genios que haya pisado este planeta, haya nacido en él o no.

Isabel Córdova, una pluma de oro

Carlos Villanes Cairo
Desde Madrid


Acaba de publicar ‘Las aventuras de Pico de Oro’, y en una entrevista para ‘Ojo crítico´ de Radio Nacional de España, dijo que su éxito se debe a que sus obras tienen mucha aventura, diversión y contenido. Convertida en superventas, jamás se ha sentido una ‘best seller’, porque su trabajo «es profesional y no obedece a los parámetros comerciales».
En un medio tan competitivo como el español, donde se publican miles de títulos al año, Isabel Córdova Rosas (Huancayo, 1950) ha conseguido hacerse de un sitio muy notable, multiplicar sus tiradas, editar, como los grandes autores, con los sellos más importantes, entre ellos SM, Espasa Calpe, Anaya, Planeta Oxford, Dylar, y estar traducida a nueve lenguas y vivir exclusivamente de la literatura.

DESDE EL AMAZONAS: ‘Las aventuras de Pico de Oro’, editada por Acerva, en Huancayo, tiene 120 páginas. Es la historia de un loro al que un científico en la selva amazónica enseña a hablar y entender lo que dice y escucha. Enviado a Madrid, se convierte en un miembro más de su familia de acogida, participa activamente de la vida con dos niños agobiados por sus tareas escolares, pero sobre todo consigue que todos se solidaricen en la búsqueda de su madre y de su novia Chocolatina, raptadas por traficantes de animales exóticos. Abierta la intriga desde el comienzo, la trama se torna dramática pero salpicada de buen humor, con un lenguaje de español estándar, dinámico y elegante; sin cursilerías, diminutivos, ni sensiblería, trampa en la que caen muchos «narradores infantiles», y un desarrollo espaciado con flashbacks, ‘raccontos’ y monólogos interiores.
Tiene el mérito de construir una genuina novela de literatura para niños y jóvenes. La autora no busca ser didáctica ni moralizadora, sin embargo, casi sin notarlo, el lector se mezcla con el fabuloso mundo de los psitácidos, concretamente los loros pericos, considerados por los científicos como los animales más inteligentes del universo, superiores a los delfines, los perros y caballos. Han demostrado en el laboratorio la capacidad de resolver 163 problemas planteados para ellos.
Además, la magia de su pluma arrastra al lector hacia personajes singulares como el brujo Mokoloco, o las historias de los loros de Napoleón en el destierro o del general Mac Arthur en la guerra del Pacífico. Pico de Oro no es un ser excepcional: es chismoso, fisgón, comelón, aunque enamoradísimo de su novia extraviada.
El crítico peruano Ricardo González Vigil, que ha comentado la mayoría de los libros de Isabel Córdova Rosas, ha escrito que es la autora —no autor— más traducida de la literatura peruana. Efectivamente, sus novelas ‘Tinko y Gabi en el Amazonas’; ‘Mozart, el niño genio’; ‘El rescate’; ‘Ada nunca tiene miedo’; ‘El zoo de verano’; ‘El secreto del péndulo’; y ‘Colón, el grumete valiente’, están vertidas al inglés, francés, griego, italiano, alemán, portugués, gallego, euskera y catalán.

martes, 26 de noviembre de 2013

Ganadores del “Premio Solo 4”

 Luis Puente de la Vega Rojas


El 20 de julio del presente, en la edición extraordinaria por el 10mo aniversario del Suplemento Cultural “Solo 4”, se inició la convocatoria para el 2do Concurso Nacional de Cuento “Premio Solo 4”, una iniciativa organizada por los miembros del medio, y premiado y avalado por el diario Correo.
El certamen recibió una gran acogida por segundo año consecutivo: 336 relatos fueron recepcionados en las oficinas del periódico. En esta versión, como en la anterior, llegaron trabajos desde provincias tan lejanas como Piura, Moquegua e Iquitos, pero también arribaron sobres de peruanos residentes en los Estados Unidos, Argentina y Japón.
Así, el 2do “Premio Solo 4” dio como ganador absoluto a Armando Stuart Flores Herrera (DNI: 44178095) por su cuento “La mosca interior”; el segundo lugar lo obtuvo el relato “De madrugada” de Rafael Roque Rebaza (DNI: 41428509); y el tercero fue para Arena” de Giancarlo Elio Morales Pérez. Cada uno de ellos se hace acreedor a premios en efectivo de S/. 1000.00, S/. 700.00 y S/. 300.00 Nuevos Soles respectivamente, además del reconocimiento y próxima publicación de su obra. Asimismo, en esta ocasión, el jurado acordó no otorgar Menciones Honrosas.
Nuestros jueces se mantuvieron en el anonimato, hasta hoy, por la única y muy simple necesidad de evitar inoportunas distracciones en el proceso de selección y cuidar así la calidad de los resultados. Pues bien, nuestro jurado es de lujo y ha logrado elegir textos de gran nivel. Ellos son Edmundo Paz-Soldán, Óscar Colchado Lucio y Diego Trelles Paz.
Nuestras más sinceras felicitaciones a los ganadores, en lo próximo serán premiados y sus textos serán difundidos. A los demás concursantes, les agradecemos por la confianza y les pedimos que sigan en la producción literaria.

DATO: Los relatos ganadores del primer concurso están disponibles en:
http://es.scribd.com/doc/117878750/Premio-Solo-4-cuentos-ganadores , completamente gratis.
















NUESTRO JURADO:


Edmundo Paz-Soldán (Cochabamba, Bolivia - 1967): Escritor de la generación de los 90, bautizada como McOndo. Es considerado como uno de los autores bolivianos más trascendentes de su historia y desde la primera propuesta aceptó ser parte de nuestro jurado.
Su obra ha sido premiada y elogiada internacionalmente. Entre las principales distinciones que ha obtenido están el Premio Erich Guttentag 1991 por su novela Días de papel; el Premio Juan Rulfo 1997 por su cuento “Dochera”; el Premio Nacional de Novela de Bolivia 2002 por El delirio de Turing y la prestigiosa Beca Guggenheim en el 2006. Desde 1991, reside en Estados Unidos, donde es profesor de Literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell. Otras de sus obras más importantes son Río fugitivo, Sueños digitales, Palacio Quemado, Los vivos y los muertos y Norte.

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Oscar Colchado Lucio (Huallanca, Ancash - 1947): Es uno de nuestros escritores peruanos más sobresalientes. Entre sus obras más representativas figuran: Del mar a la ciudad (1981), Camino de zorro (1987), Tras las huellas de lucero (1980), toda la mágica saga de Cholito en los Andes mágicos y la novela Rosa cuchillo (1997).
Ha recibido, entre otros, los premios “José María Arguedas” de cuento (1978), el “José María Eguren” de poesía (1980), el Premio Copé de Oro (1983), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1985), el Premio Latinoamericano de Cuento (CICLA 87), el Premio Nacional de Educación (1995), el Premio Nacional de Novela “Federico Villarreal” (1996) y el Premio Internacional de Cuentos “Juan Rulfo” (2002) por su relato La casa del cerro El Pino. En 1992, fue jurado en el Premio Casa de las Américas (Cuba). 

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Diego Trelles Paz (Lima, 1977): Es un joven escritor, guionista y músico. Estudió Comunicaciones de la Universidad de Lima. En 2001, fue becado para hacer una maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Texas en Austin. Luego, en 2003, se graduó con una tesis sobre Los detectives salvajes. En 2008, se doctoró con una disertación sobre la novela policial en Hispanoamérica.
Entre 2012 y 2013 fue profesor de Literatura y Comunicaciones en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Lima. En 2012, recibió el Premio de Novela Francisco Casavella por su novela Bioy, con la cual también quedó como finalista en el importantísimo Premio Rómulo Gallegos. Entre otras de sus obras más destacadas tenemos la novela El círculo de los escritores asesinos y la antología de cuentos Hudson el redentor. Hoy radica en París.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Solo 4. Edición 496, del 16 de NOVIEMBRE de 2013. Año IX

LA CITA:

« Prefiero pintar ojos de hombres a pintar catedrales, porque en los ojos de los hombres hay algo que no puede haber en las catedrales, por muy majestuosas e imponentes que estas puedan ser».


Henry Miller, Plexus

LO ÚLTIMO: Próximo sábado: ganadores del “Premio Solo 4”

La convocatoria para el II Concurso Nacional de Cuento “Premio Solo 4”, organizado por el diario Correo y su suplemento cultural, cerró hace casi un mes con sumo éxito.
En el conteo final se tuvieron 336 cuentos participantes llegados desde provincias como Piura o Tacna, y hasta de países como España, los Estados Unidos y Japón.
Para cumplir con todas las condiciones de un concurso de esta magnitud y relevancia, en nuestra próxima edición anunciaremos a los ganadores de este certamen literario que está en su fase final. Además, daremos a conocer las identidades de nuestro prestigioso jurado.

Les recordamos que este año los premios son de S/. 1000.00 para el primer lugar, S/. 700.00 para el segundo y S/. 300.00 para el tercero, y la publicación de los ganadores en este medio distribuido por toda la región central del país.

El ladrón de historias

Luis Puente de la Vega Rojas

Enrique Ortiz Palacios nos presenta una interesante colección de cuentos: El ladrón de historias engloba una interesante compilación de relatos breves, capaces de cautivar los gustos más exigentes con tramas que, verdaderamente, parecen arrancadas del seno de la literatura.


 ¿Por qué escogiste ese título?
Escribir relatos implica mezclarlas con nuestras experiencias o vivencias. Los once cuentos de mi libro tienen historias 'prestadas', aquellas que escuché a mi padre, a un amigo, una noticia que me impactó. Yo creo que ningún escritor escapa a la autografía, la cuestión es cuánto de ello colocamos en un relato.

Tú eres en principio poeta, ¿es difícil pasar de la poesía a la narrativa?
En realidad, y aunque parezca extraño decirlo, es más fácil escribir un cuento o una novela que un texto poético. Yo ya había leído este argumento, pero no me lo creía hasta que yo mismo lo experimenté. Al escribir un poema son más visibles los errores de construcción del idioma que cuando lo hacemos con un cuento. En el poema los adjetivos matan y los verbos dan vida cosa que no ocurre, necesariamente, con los textos narrativos.

Decidiste emprender el camino solo, ¿por qué? ¿Nuestro mercado editorial aún es insuficiente?
En principio te diré que he aprendido mucho publicando por mi cuenta sobre aspectos formales, me refiero a: diseño de portada, inscripción en la Biblioteca Nacional, el ISBN, tipo de impresión. El problema más grande se presenta cuando tienes que salir a vender tu trabajo, ahí sí tenemos que luchar con nuestros prejuicios, porque ¿para qué escribo y publico un libro si luego lo voy a esconder debajo de mi cama? Tocaba diez puertas ofreciendo El ladrón de historias y solo una se habría. Así se empieza ¿no? Con respecto al mercado editorial, te diré que es insuficiente en todo el Perú. En Huancayo conozco una editorial muy cuidadosa de la edición: Acerva.

A comparación de hace una década, y gracias al plan lector, se ha incrementado el consumo de libros. Como autor y profesor, ¿sientes que esto es así?
Es mentira decir que al peruano no le gusta leer, al peruano le encanta leer. Muchas veces no lo hacen por el precio exorbitante del libro. A mi sobrina le pidieron en su colegio un cuento de 20 páginas que costaba ¡cincuenta soles! Hay un descuido por parte de Estado en procurar que el 'negociado' de los libros acabe.

Si tuvieras que desentrañar El ladrón de historias desde un punto de vista neutro, ¿cómo lo describirías?

No se puede ser neutro con tu creación o, en todo caso, se me hace muy difícil ahora mantener una distancia con mi libro. Tal vez ello ocurra más adelante. Suele pasarme que con el tiempo me vuelvo muy crítico de lo que escribo y parece que ello me permite seguir perfeccionando esta pasión por la escritura.

Minka y comunidad

Raúl Arias Sánchez

Templo de Vilcashuamán
La 'minka' (como es conocida en el Perú) es un sistema en el cual la colectividad ejecuta las obras que beneficiaban al ayllu como un todo: canales de irrigación local, andenes, puentes, templos, ciudades, locales de  almacenamiento de productos, corrales, manutención de las 'huacas', etc.
Este sistema generalizaba a todos los miembros de la comunidad a trabajar en beneficio de ella. La 'minka' era realizada cuando ocurría el casamiento de miembros del ayllu (por ejemplo en la construcción de su casa o la 'zafada' en la actualidad) o en el cuidado de las tierras de inválidos, viudas, enfermos y ancianos. De manera diferente del 'ayni', la 'minka' no implicaba una deuda ética o moral ni obligaba al pago de la misma. Podemos anotar puntualmente de ella que:
1) Durante el 'Tawantinsuyu', la mayoría de las ciudades o 'llactas', incluyendo las del Cusco, Hatun-Xauxa, Vilcashuamán, Pisaq y Machu Picchu, fueron construidas a través del sistema 'minka' (Lumbreras, 1969). Los constructores cortaron, labraron y transportaron bloques monumentales de piedra en forma rectangular y los colocaron en forma horizontal, en hileras, unidas y superpuestas de manera admirable, sin argamasa entre ellas, formando muros extensos, dotándolos de gran belleza urbana,  arquitectónica y simbólica. Las esquinas, como las del Coricancha, por ejemplo, poseían suaves curvaturas, con ventanas cuadrangulares y vigas de madera que cubrían el techo (Espinoza, 1997).
2) La 'minka' fue la forma básica en que se efectuaba el trabajo en el interior de las comunidades, así como también en las faenas destinadas a la producción de las tierras del Estado y del Inca.
3) Las 'minkas' eran fundamentales para mantener vínculos de solidaridad y permitían que el ayllu sobreviviese. Por este motivo, aquellas personas que no cumplían las reglas de la comunidad eran expulsadas y se convertían en mendigos, siervos o 'yanas' al servicio de algún 'señor' o del Estado; y 4) la fuerza del trabajo demostrada por los 'ayllus', durante la 'minka', era una especie de 'competición' entre ellos.
Este instrumento de construcción habría sido controlado por las clases dominantes. Por tanto, la construcción de una obra público-ceremonial habría sido una decisión política entre los líderes de los 'ayllus' interesados.

En síntesis, la 'minka' y 'ayni' fueron, y son, de suma importancia para todos los pueblos andinos, y han permitido la construcción en el pensamiento de modelos de reciprocidad y de colectivismo de la organización del trabajo; así, podemos concluir que estos sistemas, en gran medida, han sido la fuerza que dinamizó el desenvolvimiento no sólo de sociedades como del 'Tawantinsuyu', sino también de las sociedades complejas andinas.

COLUMNA: AVISO PARA NAVEGANTES

Bienvenido, Jeremías Gamboa

Carlos Villanes Cairo

Escribir la primera novela es como disfrutar del primer amor, entras a tientas pero nunca lo olvidas. Es una aventura personal y solitaria, siempre está llena de dudas, misterios, esperanzas, sueños, ilusiones, y duros quebrantos si la meta soñada no se alcanza. Así como medio infierno está empedrado de malos poetas, supongo que la otra mitad la ocupan los novelistas malos.
Además, cada novela es un microcosmos y tiene una intrahistoria, un devenir íntimo, desde su concepción en las neuronas del escritor hasta su aparición como volumen impreso. Cien años de soledad estuvo navegando en la mente del Gabito de Aracata durante 20 años y se materializó en año y medio. La ciudad y los perros fue rechazada en España por ocho editores antes de convertirse en la primera historia de quien, medio siglo después, sería nuestro primer premio Nobel. Kafka pidió que a su muerte quemaran todos sus originales inéditos, pero su viuda no le hizo caso y salvó sus libros que hoy conocemos.
La buena novela, ya dije, es un universo en pequeño, pero ¿y el novelista?, y mucho más el que sueña con serlo y fracasa, seguro acaba en la mitad de la cancha del averno, maloliente y calenturiento.
También el mundo y los avatares del novelista son un micro universo. Los hay que nacen con suerte, los que se estrellan y los estrellados, los que sin haber publicado su primera novela ya respiran los aires de la fama. Este último es el caso de Jeremías Gamboa (Lima, 1975), de padres ayacuchanos, quechua hablantes y analfabetos, que emigraron a la Capital, es ya famoso y su novela primogénita, Contarlo todo, ha salido apenas hace cuatro días, el martes 13, en este friolero Madrid de otoño, con árboles de hojas doradas y caducas.
¿Cuál ha sido el milagro? Ninguno, salvo mucho sudor durante los 5 años en que fueron escritas sus 507 páginas impresas y un golpe de suerte: ser “ahijado” de Vargas Llosa.
Gamboa ganó un concurso para ser vigilado por nuestro Nobel durante un año en su escritura. Los primeros capítulos convencieron a Vargas Llosa, y cuando el bisoño novelista concluyó con los originales, lo recomendó a su agente literaria, la “Mamá Grande”, Carmen Balcells, ella llevó el manuscrito a la feria de Libros de Frankfurt, donde lo vendió a cinco lenguas incluida la española. Acá la compró y editó Mondadori y para calentar el ambiente, entrevistas, alguna a doble página, un domingo en El País, que es leído por una media de cuatro millones de personas, y un impecable despliegue publicitario.

Y ¿la novela vale la pena? Definitivamente sí. Es la historia de un universitario que sueña con ser escritor. Como la mayoría empieza en una revista y luego un periódico —Debate y El Comercio—, cuenta su vida, minuto a minuto, con increíble sencillez, sinceridad y mano realmente diestra, los primeros palos de ciego en la escritura. Llega a editor de una importante revista, pero lo deja todo por hacerse, entre sudores y lágrimas, un gran escritor. ¡Bienvenido, Jeremías Gamboa!

Lou Reed: el transformador

Roberto Loayza Cárdenas

Lou Reed (Nueva York, 2 de marzo de 1942 – 27 de octubre de 2013).
Su enjuta figura adornaba las calles de Nueva York, era uno de sus príncipes, durante más de dos décadas su sonido fue el de la ciudad. Hace unas semanas Lou Reed murió, el mundillo del rock llora, en las redes “cuelgan” I'm Waiting for the Man, Sweet Jane, Coney Island Baby, Street Hassle, Dirty Boulevard.
Uno de los tantos chicos malos del rock, muy difícil entrevistarlo, el típico estilo conformista, confrontacional, siempre de negro, como Johnny Cash. Mucha gente solo lo ubica como el cantante de Walk on the Wild Side, pero su imprescindible obra abarca mucho más. Sin él, por ejemplo, el importante sonido “grunge” no hubiera existido.
Tal vez ese carácter tan endiablado se debía a los tormentos sufridos a causa de su bisexualidad: sus padres lo llevaron a una clínica a “curarlo”, incluso lo sometieron a sesiones de electroshock, pero lo que lograron fue hacer nacer en él esa ira incontrolable, esa rebeldía que se plasma desde sus primeros discos con su banda iniciática The Velvet Underground, fundamental agrupación cuyo legado es incalculable, aunque su éxito haya sido moderado, los apadrinó el apabullante Andy Warhol, la movida “under” de mediados de los 60.
Sin duda, su herencia más importante es con esta banda formada junto con el músico galés John Cale: sus primeros cuatro discos son puntos cardinales en la historia del rock: The Velvet Underground & Nico (1967), la de la tapa de plátano dibujada por Warhol y obra maestra absoluta, White Light/White Heat (1968), The Velvet Underground (1969) y Loaded (1970) títulos históricos, definitivos, brutales pero claros, primitivos pero modernos.
Su carrera como solista empezó de la mejor manera, en especial con Transformer (1972), su inolvidable colaboración con David Bowie, su obvio inspirador, y Berlin (1973) y aunque también rozó el desastre con el irreconocible Metal Machine Music (1975), su carrera mantuvo un nivel envidiable, hasta su última producción en conjunto con Metallica, Lulu (2011). Todos discos con una alta carga literaria en medio de sonidos desafiantes y directos.
Bandas como Pixies, Sonic Youth, Jesus and Mary Chain, Pavement y Yo La Tengo no existirían si Lou Reed se hubiera dedicado a otra cosa.
Sin embargo, la importancia de Lou trasciende lo musical: a través de su personalidad, su arte y su música, logró ver mucho más allá de una sociedad simplista y binaria que suele dividir a las opciones sexuales como heterosexual y homosexual y abrió el camino para que muchos otros artistas lograran establecer su posición con firmeza.

Hacia el final de su vida siempre se le vio acompañado de Laurie Anderson, una extraña artista experimental con quien estuvo casado desde el 2008 y quien inculcó en Lou el gusto por la fotografía. En mayo de este año fue sometido a un trasplante de hígado, que no resultó del todo exitoso y empezó a caminar por el lado salvaje el pasado 27 de octubre.

PERFUME DE MUJER: Ceremonia solitaria en compañía de tu cuerpo

Jorge Eduardo Eielson


Penetro tu cuerpo tu cuerpo
De carne penetro me hundo
Entre tu lengua y tu mirada pura
Primero con mis ojos
Con mi corazón con mis labios
Luego con mi soledad
Con mis huesos con mi glande
Entro y salgo de tu cuerpo
Como si fuera un espejo
Atravieso pelos y quejidos
No sé cuál es tu piel y cuál la mía
Cuál mi esqueleto y cuál el tuyo
Tu sangre brilla en mis arterias
Semejante a un lucero
Mis brazos y tus brazos son los brazos
De una estrella que se multiplica
Y que nos llena de ternura
Somos un animal que se enamora
Mitad ceniza mitad latido
Un puñado de tierra que respira
De incandescentes materias
Que jadean y que gozan

Y que jamás reposan

POESÍA: Fábula

César Calvo

El Rey escucha sólo
los pasos que se alejan, los disuelve
en su sueño,
ignora que es un sueño inacabable.
Soñando despertarse, un río de oro
cruza, corona roja, sobre el mundo.
Se despierta entonces y su muerte

desencadena el alba, la matanza.

¿El mundo es como una naranja?

Miguel Angel Villalobos Caballero

Viaje a la Luna, de Georges Méliès (1902).
Esta pregunta podría tener muchas respuestas, así, el mundo sería como una naranja ¿por lo áspero?, ¿por lo esférico? o ¿por lo acido? En realidad el mundo sería como una naranja por el tamaño tan pequeño que tiene en relación a la inmensidad del universo, donde si se imagina uno cualquier objeto que pulula por el infinito, no sería tan grande como se cree o piensa.
Así, en la época que estudié en el nido, aproveché el descuido de las monjitas para presenciar, televisivamente, la llegada del hombre a la superficie lunar, algo extraordinario que aprecié desde uno de los ambientes del jardín: allí estaban ellas mirando el hecho histórico, junto a mí.
Aún tengo presente en mi memoria las palabras de Neil A. Armstrong: «Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad», que me permite repensar en la famosa interrogante ¿de dónde venimos?, respuesta tentativa, que no sería otra que de algún lugar del universo, tan inconmensurable.
Siendo así, a veces la noche nos sirve para darnos cuenta de esa porción observable del universo, basta con mirar esos puntitos estelares nocturnos, que son las estrellas, para tener esa idea de grandeza que éste tiene, por lo que ¡cómo no imaginarse a la tierra como una naranja!
Así, si bien el hombre soñaba por años en cómo llegar a la luna y lo logró, ¿realmente llegó tan lejos?, cuando hay todavía en el espacio tanto por recorrer, como que pareciese que en realidad no recorrió nada visto desde una gran distancia, más aún, si se tiene presente a filósofos antiguos, como Zenón de Elea con paradojas, como la de Aquiles y la tortuga, en la que concluía, que el movimiento es impensable, es decir que en realidad no podemos abandonar el lugar que ocupamos.
Consecuentemente, ¿cómo es la condición humana?, en la que el hombre —por su condición física no es más que un ser limitado, en la que no puede prolongarse físicamente de manera indeterminada en el tiempo y el espacio, es decir, que solo tiene un tiempo para vivir y un tiempo para recorrer sus caminos, sus espacios, en la que ni siquiera los más ricos de este mundo pueden tanto como quisieran, por ejemplo, vivir más de los doscientos años o viajar por otros lugares fuera de la tierra, salvo la luna, donde finalmente se darán cuenta que lo único que pueden hacer es dar vueltas y vueltas por la Tierra; así, imaginemos de este modo a una naranja y a un grupo de hombrecitos dando vueltas y vueltas por su capa externa, luego de dar tantas ¿qué más podrían hacer?: nada, sino seguir dando vueltas y vueltas, por cuanto quiérase o no, el ser humano jamás podrá avanzar mucho más allá de su mundo, al menos en estos tiempos, a las justas, puede en estas épocas tratar de conocer su interioridad.

Por último, si bien el ser humano no puede realizar todo lo que quiere, por cuanto es limitado por su cuerpo y su temporalidad, al menos debe sentirse feliz, de ser inconmensurable para creer y crecer en sus sueños y fantasías, sobre todo en las propias mientras viva, como por ejemplo, el querer conquistar lo inconquistable (el universo), con lo que, a pesar de tener dificultades físicas y materiales, jamás deberá perder las esencias espirituales, como aquellas que le permiten crear cultura y, dentro de ésta, la cultura imaginaria. ¿Usted qué piensa?

domingo, 10 de noviembre de 2013

Solo 4. Edición 495, del 09 de NOVIEMBRE de 2013. Año IX

LA CITA:

«La única manera de lidiar con este mundo sin libertad es volverte tan absolutamente libre que tu mera existencia sea un acto de rebelión».


Albert Camus

LO ÚLTIMO: Whynot 18, desde este lunes


Ya no necesita presentación: Whynot magazine sale, a partir de este lunes,  en su decimoctava edición.
Con este número de noviembre - diciembre traerá consigo, entre los “Grandes maestros” a Eugene Smith, un perfil sobre la incomparable Mercedes Sosa, el portafolio gráfico de Materia Dispersa —un colectivo español que sorprende con su ingenio e irreverencia— y una interesante selección de frases célebres en el cine.
Además, tenemos un curioso artículo navideño sobre Mamá Noela, una crónica sobre los maravillosos personajes de Chespirito, una infografía sobre los lenguajes, y los esperados Datum, El descorche, la entrevista, Class: teoría del color, tecnología y mucho más.

Sesenta páginas a todo color, impresas con la mejor calidad y contenidos, nada que envidiar a otras publicaciones de la capital, demostrando que la región central del país tiene un producto para el mundo. Búsquela en librerías Íbero y La familia, y en todos los quioscos de nuestra ciudad. Si no la tienen, ¡exíjala!

El día en que un loro aprendió a soñar

Juan Carlos Suárez Revollar

Este jueves Isabel Córdova Rosas —la escritora más traducida en la historia de la literatura peruana— presentará su novela infantil y juvenil Las aventuras de Pico de Oro (Acerva, 2013). A continuación, un interesante examen de esta obra a partir de lo percibido por el editor que se encargó de convertirla en el libro que ya circula por Huancayo.


¿Podemos aprender de los animales? A partir de esa pregunta, Isabel Córdova Rosas nos entrega Las aventuras de Pico de Oro (Acerva, 2013), una tierna novela protagonizada por un simpático loro amazónico que tiene la peculiaridad de pensar y hablar (nunca al revés) como si se tratase de una persona.
Pero la fuerza que gana el personaje es a través de su contacto con una familia joven que lo acoge. La presencia de los dos niños, hijos del matrimonio, canaliza el contacto entre el loro parlante y las demás personas que desfilan por el libro; aunque el verdadero equilibrio llega con la tía Asun, una mujer mayor, solitaria y buena como él, ligada a la familia por haber criado a Mari Carmen, la madre de los niños. Es elocuente la empatía —casi complicidad— que se establece entre Asun y Pico de Oro, probablemente bajo la misma premisa de aquellas almas solitarias llamadas a hacerse compañía.
La novela da muchas lecciones de vida al lector, sin limitarse por eso, empero, a ser solo una historia didáctica o moralizadora, como apunta acertadamente Carlos Villanes Cairo. El verdadero fondo —la parte de denuncia— es el tráfico de animales exóticos de la Amazonía, entre cuyas víctimas se encuentran, además de la madre y la novia de Pico de Oro, él mismo, al haber quedado desamparado tras la desaparición de aquellas. Aunque caricaturesco (por el público para el que está pensada la novela), el retrato de los malvados conforma una dualidad dispareja pero complementaria: uno es Caimán, un rufián que llega desde la civilización a la jungla para arrasarla, y lleva consigo trampas y otros trastos propios de su mundo para capturar, someter y finalmente lucrar con los animales; el otro es el brujo Mokoloco, quien al aliarse con Caimán, traiciona a los suyos, pues dota a este del conocimiento para comprender la selva. Sin esa asociación el cometido de Caimán sería infructuoso.
En un contexto citadino y hasta doméstico, Pico de Oro vive diversas y sencillas aventuras que nos van delineando el verdadero objetivo de su travesía: la larga lucha para encontrar a su madre y a su novia Chocolatina, en la que los miembros de su nueva familia se involucran desde el inicio. Otra de las tesis que esgrime la autora es que los animales —como las personas— también pueden extrañar a sus seres queridos, como ocurre con Pico de Oro, cuya aflicción tiene como causa la separación de ambas loritas.
La novela es además una hibridación de la animización y humanización propia de la fábula —donde objetos y animales hablan entre sí—, pero llevada a una máxima avanzada, y convertida así en narración larga. Y como en la fábula, Isabel Córdova Rosas no olvida dotar a su historia de pequeñas anécdotas humorísticas, que hacen más atractiva su lectura, y claro, también de valiosas enseñanzas a partir de lo vivido por los personajes.
Algunas historias suelen conducirnos a la aventura de crecer. Definitivamente, la novela protagonizada por Pico de Oro es una de ellas.

DATO: Las aventuras de Pico de Oro será presentada este jueves 14 en el auditorio principal de la Casa de la Juventud y la Cultura de Huancayo. Acompañarán a Isabel Córdova Rosas el narrador Héctor Meza Parra y el dramaturgo Eduardo Valentín Muñoz, así como el editor del libro, Juan Carlos Suárez Revollar.

Isabel Córdova Rosas:

Autora de más de 25 libros, se trata de la escritora más traducida en la historia de la literatura peruana. Destaca por su valiosa producción narrativa infantil y juvenil. Su obra Neruda para niños (1987) fue seleccionada por el Banco del Libro de Venezuela como «uno de los mejores libros para niños y jóvenes publicados en lengua española»; asimismo, Literatura oral andina para niños (1990) obtuvo el Premio al Fomento Cultural; y El zoo de verano (1993) fue finalista en el Concurso Internacional de Novela Edebé. Actualmente prepara la edición peruana de la novela infantil El lobo Florindo, que será publicada por el sello huancaíno Acerva.

Ayni y reciprocidad

Raúl Arias Sánchez


Muchos investigadores como Donnan (1985), Feldman (1985, 1987) y Bueno (1997) concuerdan que los megalíticos e imponentes edificios religiosos, políticos y de servicio de los antiguos pueblos andinos fueron producto del trabajo colectivo. Sin embargo, el estudio de los tipos de organización del trabajo comunitario empleados en esas arquitecturas no ha sido abordado sistemáticamente debido a la ausencia de un método comparativo entre las fuentes etnohistóricas y etnográficas con las arqueológicas.
En este sentido, consideramos que esta forma de desenvolvimiento de las sociedades andinas, en cuanto a su arquitectura y vida social, debe analizarse teniendo en cuenta dos principios ancestrales presentes durante el Tawantinsuyu y aún en nuestros días, nos referimos a las categorías de ayni y minka.
En la actualidad, estas dos formas de trabajo (andino) son vistas equivocadamente como sinónimos, sin embargo, cada una posee características y significados propios. En el presente artículo hablaremos sobre la primera de ellas.
Empecemos con la referencia de etnohistoriadores como Porras (1986), Espinoza (1990, 1997), Pease (1991) y Rostworowski (1992), quienes concuerdan en que una de las formas de organización social del trabajo en el Tawantinsuyu fue el ayni, el cual se constituía en un sistema de trabajo de reciprocidad familiar generalizado entre los miembros de los diversos ayllus en los que estaba compuesta una llacta. Este sistema estaba destinado a realizar: 1) los trabajos durante el ciclo agrario (preparación de la tierra, abono, siembra, cosecha y almacenamiento), 2) la construcción de estructuras públicas como puentes, muros, almacenes, caminos, entre otros; y 3) al apoyo social en caso de la muerte de un familiar o algún curaca.
En resumen, podemos decir que el ayni se convertía en el intercambio de la fuerza de trabajo entre los grupos que componían un ayllu (familias, simples o compuestas), realizado a través de la prestación de servicios por un individuo o por grupos, a un individuo o a grupos, y tenía que ser “devuelto” con la misma fuerza de trabajo y reciprocidad con que fue otorgado anteriormente. Es decir, este mecanismo de servicios se convirtió en una obligación que implicaba una deuda ética. Asimismo, éste tenía la regla de que un miembro del ayllu podía negarse al sistema ayni, en el caso que sucediese esto, el que se haya negado se atenía a la pena de no recibir ayuda de otro dentro de esa misma modalidad.
Con todo esto, es interesante reflexionar que con este y otros sistemas de trabajo colectivo, el hombre, a lo largo del tiempo y espacio, necesita la cooperación de los que tiene al lado para hacer realidad sus sueños e ideales.

En la actualidad, este sistema de trabajo colectivo es frecuente en las poblaciones andinas del Ecuador, Bolivia y de nuestro país. Además, en las zonas de lengua quechua, al norte del Ecuador y Perú, el vocablo ayni es traducido como Minka o Minga, respectivamente, como categorías sinónimas. Sin embargo, son términos diferentes, esto lo aclararemos próximamente.

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE

La discreta reconciliación

Sandro Bossio Suárez

La última producción literaria del Nobel peruano Mario Vargas Llosa, El héroe discreto, es una novela que, pese a todo lo que se ha dicho de ella, tiene enormes cualidades que merecen la pena sopesar. En general, es una novela que nos acerca a un íntimo mundo de reencuentros, y he ahí su primer valor. Se trata de un voluminoso libro, un dilatado microcosmos, donde convergen los personajes más emblemáticos (y los más ubicuos) del escritor. Tenemos, en primer lugar, a los entrañables Lituma y los Inconquistables, a quienes conocimos en los primeros cuentos del autor y, sobre todo, en La casa verde, de donde fueron traslapados, en los noventas, a Lituma en Los Andes.
Por las páginas de este libro se pasean también personajes enternecedores, como don Rigoberto, el de los cuadernos; Lucrecia, la de las contemplaciones erógenas; y Fonchito, el de la madrastra y la luna. Encontramos también al comisario Silva (“gordo, retaco y de bigotes”) convertido ahora en capitán después de haber descubierto al asesino de Palomino Molero cuando era apenas un teniente.
A pesar de que no aparecen con sus nombres y rostros, hay también otros personajes reconocibles, como el fiel Ambrosio Pardo de Conversación en la Catedral, que asoma ahora reencarnado en el cuerpo de Narciso, el leal chofer de don Ismael Carrera.
De ese mundo reconocible, de sus riquísimas y variopintas «imágenes de la resistencia, la rebelión y derrota del individuo», está lleno este nuevo libro. La diferencia radica en que las ciudades (Piura y Lima) por donde los actores se mueven son ahora unas ciudades modernas, adelantadas, radiantes, muestra presuntuosa de la nueva situación económica por la que atraviesa el Perú.
Por ello, es claro que Vargas Llosa nos presenta este relato a la vez truculento y humorístico, caricatura de negros dramas familiares, como testimonio de su propia reconciliación tanto con el Perú como con sus demonios paternales. En efecto, encontramos no ya un país carcomido por la corrupción castrense, por la violencia, con un futuro incierto y siempre oscuro, sino una patria nueva, progresista, segura de sí misma, plagada incluso por un nuevo tipo de delincuencia nacida de su nueva posición social: bandas organizadas y sicariato.
Pero también está la reconciliación con su propio padre. Haciendo un seguimiento a sus personajes, caemos en cuenta de que, en sus obras anteriores, la figura del padre machista, inmoderado, inicuo (como fue el suyo), aparece constantemente. Ahí están el padre de Ricardo Arana, don Fermín Zavala “Bola de Oro”, Augustín Cabral “Cerebrito”. Sin embargo, a partir de Travesuras de la niña mala, vamos encontrándonos con padres mucho más ennoblecidos, más humanos, que llegan, como en el caso de esta última novela, incluso al sacrificio para mejorar la condición de sus hijos. Así tenemos al padre de Felícito Yanaqué, y a éste mismo, que son capaces de desprenderse de sus orgullos con tal de terminar en paz con sus vástagos.
En el plano narrativo, Vargas Llosa apuesta por contar esta historia en clave de melodrama no exenta de humor. Y ahí está el otro valor: es una novela que debe leerse con una sonrisa, sin creérsela mucho, porque está llena de guiños risueños. ¿Pero Vargas Llosa no apuesta en este libro? Por supuesto que sí y mucho: nos hallamos nuevamente con saltos temporales, diálogos cruzados en el tiempo, monólogos, cambios en los puntos de vista.

Lo dijo Borges, «Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo», y de eso trata precisamente la novela: de los laberintos que nuestro país tuvo que atravesar para llegar a donde llegó y de los laberintos del propio hombre por alcanzar su destino.

Convocatoria al XII Encuentro “Manuel Jesús Baquerizo”

El XII Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”, organizado por el Gremio de Escritores del Perú y la Municipalidad Provincial de Tarma, es un espacio cultural que reunirá, de la manera más amplia posible, a escritores, investigadores, docentes, estudiantes, editores y promotores, residentes en el país o en el extranjero, con el fin de valorar la trascendencia de la obra literaria y cultural de la literatura del valle del Perené.


La convocatoria a este importante espacio de diálogo, que se realizará en Tarma, del 21 al 23 de noviembre de 2013, aún está abierta, y los participantes podrán inscribir sus ponencias, enmarcadas en el temario del encuentro, enviando una sumilla de 15 líneas a gremio_de_escritores@yahoo.es, donde también podrán inscribirse y/o solicitar mayor información.

Los memes

Jhony Carhuallanqui


Fue el teórico evolutivo, Richard Dawkins, quien acuñó el término 'meme' en su obra El gen egoísta, cuyos postulados, en su momento, fueron aplaudidos con el mismo ímpetu con el que lo criticaron, ya que plantea una perspectiva diferente en la transmisión y evolución cultural, pues refiere que a la par de un desarrollo genético, el cerebro y el sistema nervioso 'aprehende' información —por enseñanza, imitación o asimilación— que identificamos, evidenciamos y practicamos en hábitos, ritos, creencias, costumbres y tradiciones.
En el libro, el meme es entendido como una vía de instrucción perpetua de la cultura, es decir, «una unidad de transmisión cultural o unidad de imitación» básica que permite adjudicar características culturales propias de un grupo humano a sus miembros y que se transmite generacionalmente, logrando así la supervivencia de la cultura y su constante 'reproducción' para diferenciarla de otros grupos. El término 'meme' se crea en clara alusión al gen, por ello es común denominarlo también 'gen social'. E. Wilson y C. Lumsden le llaman 'culturgen'.
Sin embargo, el concepto y la utilidad que hoy le han dado las redes sociales distan mucho de su idea original, pues los memes se han convertido en un medio alternativo de expresión que, a través de fotografías o ilustraciones, de personajes célebres o comunes, en lugares privilegiados o habituales, con sobreposición de texto o imagen, crea un mensaje que recorre la crítica y reflexión que, acompañado frecuentemente de un ácido sentido del humor, nos dice algo que tiene gran aceptación y tolerancia entre los llamados nativos digitales, y es que esta generación —llamada también los 'amixer'— ha sobrepasado ya los típicos 'emoticones': :-) :-( :-/ =), que parecen no alcanzarles para expresar sus ideas y acaso quejas en una sociedad donde viven, pero no gobiernan formalmente.
Estos nuevos 'memes' tienen dos características importantes: primero, tienden a tratar un tema actual o de trascendencia, así tenemos memes sobre la corrida de toros, la amenaza de Obama de invadir Siria, el homenaje a Micky Mouse en Arequipa, así como el 'look' de Fujimori en el juicio por los diarios 'chicha', la designación de César Villanueva como Premier o la de Martha Chávez como coordinadora de Derechos Humanos en el Congreso, o sobre Nicolás Maduro que adelantó la navidad para dar «suprema felicidad». 
En segundo lugar, tienen un efecto 'viral', es decir, se propagan por las redes sociales de una manera veloz, pues como dice el experto en comunicación web Christian Bauckhage, su retransmisión es, en sí, su existencia, de lo contrario se extinguirían, aunque hay que reconocer que la mayoría nace y muere en algunos días (en el mejor de los casos), y el compartirlos y reproducirlos es lo que les da vigencia y continuidad.
No se puede negar ni desmerecer el enorme trabajo creativo que demanda cada uno de ellos y que, a veces, llegan a tener más audiencia —y hasta credibilidad— que un medio 'tradicional' de información: los memes sobre Laura Bozzo y el show mediático que armó como rescatista fueron más vistos y compartidos en las redes sociales que los informes oficiales del huracán que afectó Coyuca de Benítez (México).
Son una forma de expresión no regulada, ni controlada, pero presente y creciente, con una fuerte credibilidad y empatía, tal vez por eso algunas agencias publicitarias ya les han 'puesto el ojo' para usarlos como plataformas de ventas; sin embargo, al ser una creación social es difícil que los admitan, pues como decíamos, si los cibernautas no los 'comparten', terminarán siendo olvidados al mismo tiempo que fueron creados.

Así que a seguir disfrutando de los 'memes' y a empezar a crear algunos esperando que su réplica sea masiva.