martes, 15 de noviembre de 2011

La magia del cine en Huancayo

Cuando se inventó el cine, la gente creyó que iba a ser un pasatiempo pasajero, que duraría solo cinco años. Pero la fiebre del cine se quedó. Huancayo no fue ajeno a ella. Esta es una apretada crónica de su llegada.

Sandro Bossio Suárez

El piurano Leodomiro Mejía arribó con el tren a Huancayo, en 1908, y proyectaba en la primera década del siglo XX películas mudas en el frontispicio de la capilla La Merced, acordonando a quienes pagaran y dejando fuera a quienes no.
En 1923 llegó el primer aparato de cine Pathe para el teatrito Castillo, a instancias de su propulsor, Federico Martinelli, quien inauguró el primer cinema en la ciudad.
En 1928 don Felipe Dorregaray fundó el teatro de su propiedad. Los empresarios limeños Delgado y Costa construirían en él, en1946, el recordado «Cine Central», incendiado en 1986.
También en 1928, propiedad del señor Francisco Delgado de la Flor, se inauguró el «Cinema Teatro Huancayo», que se ubicaba frente a la Plaza de la Constitución (casa de Juan Parra del Riego).
En los años cuarenta aparece en El Tambo, a la altura de la Av. 13 de Noviembre, el primer “nickelodeon” de la ciudad, de probable nombre «Junín», pero más conocido como «Cine Papaya» (debido a que su dueño tenía un puesto de jugos en la calle Loreto y era, además, propietario de una radioemisora popular), adonde los espectadores debían recurrir llevando sus propias sillas plegables porque carecía de butacas.
El «Cine Real», de corte popular, con una capacidad para mil quinientas personas, fue inaugurado en la décima cuadra de la Calle Real, en 1941, con la película mexicana «El peñón de las ánimas». A partir de entonces se convertiría en el centro de atención de la ciudad, donde se exhibían sobre todo películas mexicanas.
El «Cine Astoria», de propiedad del español José Velasco Nieto, fue inaugurado en 1956 con películas en colores.
Los modernos cines «El Tambo» y «Chilca» nacieron en 1964 y1975, respectivamente. Ambos perduraron hasta la década de los ochenta.
El «Cine Mantaro», de propiedad del comerciante Jude Mubarak, descorrió sus cortinajes en 1970. Fue una de las mejores salas de Huancayo, con una pantalla panorámica especial para películas en «cinemascope», que, lamentablemente, murió por inanición en 2004.
El «Cine Astoria» quebró, en 1982, y fue arrendado a la familia Mubarak para procurar su reflote. Fue rebautizado como «Cine Andino» y sus gestores trataron de atraer a los espectadores con funciones dobles con poco éxito. La misma familia, intentando modernizar el género, construyó el «Cine Pacífico» en la cuadra seis de la Calle Real. Funcionó como cine hasta 1998, en que fue reconvertido en una galería comercial.
El «Cine Chilca» cerró en 1985 y el «Tambo», en 1989, aunque éste último funcionó hasta1994 como sala de proyección de videos. Hoy, el «Cine Chilca» es una oficina financiera y el «Cine Tambo» funciona como una moderna tienda de electrodomésticos.
A fines de 2008 inauguró Cineplanet, con multisalas de última generación, que son actualmente el atractivo de los cinéfilos de la ciudad, aunque ofrece pocas buenas películas. Me parece que sus escaleras eléctricas son su verdadero atractivo.

En los años cuarenta aparece (…) el primer “nickelodeon” de la ciudad, de probable nombre «Junín», pero más conocido como «Cine Papaya» (…), adonde los espectadores debían recurrir llevando sus propias sillas plegables porque carecía de butacas.


(Cine Central Huancayo, años 60. Archivo Sandro Bossio)

(Cine Astoria Huancayo, años 60. Archivo David García)

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