martes, 16 de noviembre de 2010

La esperanza de Zoelia y Gronelio

Temporada teatral del Grupo Expresión

José Soriano Marín

Pocos conocen la trascendencia de la obra de María Teresa Zúñiga Norero (Huancayo, 1962), dramaturga iniciada en la poesía quien, junto a Jorge Miranda Silva, fundó el grupo de teatro Expresión en 1986, dando más de un lauro internacional a nuestro país. Veinticuatro años después, se viene realizando en Huancayo una muestra de su trabajo en una temporada que irá hasta el 11 de diciembre, y que es una estupenda oportunidad para conocer su mundo de personajes cómicos, tristes, filosóficos, temperamentales, románticos y absurdos.


Es el año 2015. Una pareja vive en uno de los rincones de una gran ciudad. Ellos son muy pobres y han construido su vivienda con los desperdicios que deja el avance de la modernidad y la indiferencia de los hombres. Su habitación es muy triste, y por las noches se alumbra apenas por una luz que llega desde la casa vecina. Zoelia y Gronelio la habitan en medio de explosiones nucleares que soporta el mundo de la época. Zoelia se encarga de los quehaceres del hogar (pinta el televisor, ordena los libros de la Z a la A, habla con la vecina); mientras Gronelio busca trabajo desde hace 13 años. El diálogo entre la mujer y su marido es el hilo conductor de la historia que ironiza con la pobreza y la miseria humanas, que se burla del amor cursi y de la necesidad de ser feliz en un espacio de infelicidad.
Hay en la obra de María Teresa Zúñiga muchas intenciones: los efectos devastadores de la modernidad hacen que la pareja sea aún más unida, en lugar de optar por la separación. Tal unión se expresa en uno de los últimos parlamentos: “Zoelia y Gronelio, Lucía y Lucio, juntos con sus cuerpos amarillentos, sus manos de tierra, sus pecados y sus noches de luna, juntos para descubrir y conquistar la felicidad”. El amor imperecedero en toda su plenitud. La sociedad moderna preocupada por el avance, la tecnología y el poder.
Zoelia y Gronelio es una historia que desviste al hombre. Se expresan sus miedos y carencias. El aislamiento se muestra soberbio, al igual que en otras historias de su autora (“Mades Medus”, “Atrapados”, “Las tinieblas del emperador”). Podría decirse que el absurdo de los diálogos y los actos no es gratuito ni casual. Es el resultado de las extremas consecuencias de la modernización que cunden en la pareja que, a pesar de todo, mantienen la esperanza. Además están presentes la interpretación de algunos personajes de “Los miserables” de Víctor Hugo, como Cosette, la niña pobre o la señora Thenardier, bien reflejadas por los actores.
Conocí a María Teresa Zúñiga en 2004, poco después de ver por primera vez “Atrapados”. No dudé un segundo en participar en los talleres vacacionales que ofrecía. Descubrí a una extraordinaria mujer, sensible, maternal, encantadora. Su calidad profesional es equiparable a su calidez humana, que muchos reconocen y admiran con respeto y cariño. La carga poética de sus diálogos, el dramatismo y la repentina ironía de sus personajes hacen de “Zoelia y Gronelio” una obra imprescindible, y una de las más representativas a nivel nacional, como comenta la crítica especializada.
Desde aquí, un pequeño reconocimiento, María Teresa, por tu inmensa humanidad que tanto queremos. Y gracias por todo lo aprendido.

Más datos
Las entradas se pueden adquirir en la galería-café Imaginarte y en el mismo teatro del colegio Andino minutos antes de las funciones que inician a las 7 de la noche.
13 y 27 de noviembre: “Tinieblas del Emperador”
04 y 11 de diciembre: “Atrapados”



El buen salvaje: El Tambo, historia y reliquia

Sandro Bossio Suárez

Las posadas han sido utilizadas universalmente como lugares oferentes de alojamiento temporal a los viajeros. En los Andes peruanos estos lugares se llamaban “tambos”. En un territorio tan complejo en donde la hostilidad del desierto o la soledad de las montañas andinas hacían del viajero un ser indefenso, divisar desde lo alto, en la lejanía, el esperanzador tambo que lo esperaba era como alcanzar un oasis.
Los “tambos” sirvieron principalmente a los viajeros a lo largo del Capac Ñan, que es el nombre original del gran camino imperial que unía, a través de una eficientísima red de caminos, el Cusco con Quito. El cronista Pedro Cieza de León, quien durante la conquista recorrió gran parte del territorio inca gracias al Capac Ñan, escribe en sus Crónicas del Perú: “Una de las cosas de que yo más admiré contemplando y notando las cosas deste reyno fue pensar cómo y de que manera se pudieron hazer caminos tan grandes y soverbios como por él vemos y qué fuerzas de hombres bastaron para poder hazer y con que herramientas y estrumentos pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas para hazerlos tan anchos y buenos como están. Todo eso igual que los tambos, que son posadas bien llenas de granos y carne seca para los mensajeros que en ellos pernoctan”.
«Los Incas lograron hacer del tambo
toda una institución, distribuida
estratégicamente a lo largo del Capac Ñan».
Así, los Incas lograron hacer del tambo toda una institución, distribuida estratégicamente a lo largo del Capac Ñan, instalando estructuras con habitaciones para los huéspedes, depósitos climatizados para los productos y corrales para el aposento de sus caravanas de llamas cargueras. Estos lugares brindaban todos los servicios de comida, cobija, leña, agua. Como eran lugares públicos servían, además, para la planificación general de la distribución de los recursos a la población en tiempos de sequía y guerra. La historia dice que en ese lugar se aprovisionaban de alimentos y vituallas los "chasquis" o mensajeros, el ejército y los caminantes.
Cuando los españoles invadieron el territorio entre 1532 y 1533 (algunos sostienen que mucho antes incluso), se impresionaron de los grandes tambos.
En Huancayo había tres según descripción de los cronistas: uno a la vera derecha del río Shullcas; otro en los pagos de Gualahoyo; y otro en San Jerónimo de Tunán. De estos tres, el más grande era el que se encontraba a la salida de Huancayo, es decir, el de este distrito, que siempre cautivó por su feracidad a los visitantes. Fueron sobre todo Guaman Poma de Ayala y Antonio Raymondi quienes se asomaron al asombro viendo tan grande y rica construcción.
Se cree que luego de que la Nación Wanka fuera sometida por el conquistador Cápac Yupanqui, entre los años 1409 y 1411, su padre, el Inca Pachacutec, dispuso que se construyera este "Tambo" para el descanso de la comitiva imperial y relevo de los mensajeros cusqueños.
Con el advenimiento de los españoles, la pintoresca arquitectura de este Tambo no fue destruida, sino que fue enriqueciéndose para seguir sirviendo a la sociedad. Cuando llegaron los conquistadores hispanos, encontraron una construcción casi precaria de habitaciones adosadas en torno a grandes patios donde se descargaban los animales y se guardaban las mercaderías. Con el tiempo esta construcción fue consolidándose con pequeñas habitaciones más seguras, hechas de piedras y barro, con puertas, postigos y ventanas al estilo europeo. Su presencia arraigó el nombre de Tambo no solo para el barrio, sino además para todos los alrededores. Esta construcción despareció, al parecer, durante el terremoto de 1742, pues no ha quedado evidencia de ella.
Sin la presencia física de la hospedería, a principios del siglo XX, ya existía el barrio de El Tambo, y el censo de 1940 registró 89 familias y 428 habitantes. El 5 de setiembre de 1942, un grupo de vecinos notables se reunieron para constituir un subcomité de urbanismo con la finalidad de velar por los intereses comunes. El 8 de noviembre de ese mismo año se constituyó con carácter definitivo el Comité Pro-Distrito y Urbanismo, logrando su objetivo el 13 de noviembre de 1943 —es decir hace 65 años— mediante Ley Nº 9847, promulgada por el Presidente de la República don Manuel Prado Ugarteche.


Patrimonio urbano y monumental de Jauja

Revalorado por proyecto Jauja Monumental

El proyecto Jauja Monumental viene trabajando la recuperación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico y cultural de esta provincia. A continuación, Carlos Hurtado Ames nos habla más de ello en un profundo artículo.

Carlos H. Hurtado Ames

La ciudad de Jauja es una de las más antiguas que se establecieron en los territorios anexados a la Monarquía Española en el siglo XVI. Se fundó en octubre de 1533 y abril de 1534, dándosele la categoría de capital de Gobernación. Desde ese momento hasta el presente ha tenido un proceso amplio y sumamente complejo que abarca un horizonte temporal de casi quinientos años. Como es obvio, en Jauja se respira historia por todos lados.
A pesar de estas fundaciones, el origen del emplazamiento urbano actual es de 1565, cuando se movió la ciudad unos kilómetros. El nuevo asentamiento tuvo la categoría de pueblo de indios. En 1784 se le da la categoría de villa, y el privilegio de ciudad lo volvería a obtener después de la independencia, el 6 de abril de 1822, con lo que se iniciaría un nuevo proceso que se caracteriza por el influjo de la modernidad de distintas maneras y en distintos tiempos.
En todos estos procesos han surgido una serie de edificaciones y espacios que se constituyen en el patrimonio de la ciudad. Uno de los más importantes está constituido por la arquitectura religiosa, que se resume en la Iglesia Matriz y en la Capilla de Cristo Pobre. La iglesia surgió con el emplazamiento de 1565. A lo largo de su historia ha tenido una serie de modificaciones, siendo la más notable la realizada desde 1920 hasta 1934. La Capilla de Cristo Pobre, por su parte, inició su construcción en 1920, se inauguró en 1922, y se terminaron los trabajos en 1928.
Otra parte del Patrimonio Monumental de la ciudad son las diversas casas y casonas coloniales que se construyeron en la Colonia y en la República. Las más importantes y mejor conservadas se encuentran en el Centro Histórico. Las casas coloniales eran de un piso y en la república se generalizan los ambientes de dos niveles, que actualmente definen el paisaje urbano de Jauja. Por lo general, disponen de zaguán y patio principal. Las fachadas son de estilo neoclásico, al igual que las puertas y ventanas de los segundos niveles, que poseen carpintería de madera, compuestos por pilastrillas en las jambas y entablamentos.
Como se puede apreciar, se trata de un patrimonio ingente que hasta ahora no había sido revalorado. Por lo mismo, conviene ponderar la importancia del “Proyecto Jauja Monumental”, actualmente en ejecución por la Dircetur Junín, que tiene por fin restaurar y refaccionar los distintos monumentos y espacios mencionados. En la medida que se valore adecuadamente nuestro pasado, conociendo y entendiendo lo que hemos sido, las posibilidades de estructurar un proyecto de desarrollo real serán más claras.

Entrevista a Rodolfo Cerrón Palomino

“Conociendo el quechua de Huancayo se conoce mejor el quechua cuzqueño*”

Pat Salazar-Caso

Uno de los lingüistas más importantes del país es Rodolfo Cerrón Palomino (Huancayo, 1940). Es la voz más autorizada en el quechua huanca y, además, miembro de la Academia Peruana de la Lengua. A continuación, nos habla más de la lengua quechua de nuestra región y del país.

¿Cómo fue el desarrollo histórico de la lengua del Valle del Mantaro?
Cuando llegan los españoles tratan de ordenar, en términos formales, estratégicos, esta realidad compleja que era la realidad lingüística andina prehispánica. Había la necesidad de usar la lengua nativa como medio de catequización, en medio de una selva de idiomas, como los mismos españoles decían. Se debía optar por algunas lenguas más viables para ese proceso de evangelización. Entonces se elige por un lado el quechua, y por otro el aimara.

Entonces la más viable era el quechua.
Elegir el quechua qué significa: elegir algo abstracto, porque si tenemos un quechua fragmentado en distintas lenguas, la pregunta es ¿qué es quechua, señores?, como ahora mismo. Es hace poco, en la época de Velasco, que se oficializa el quechua.

Pero hay variedades del quechua, ¿no?
Uno se pregunta, ¿pero qué quechua, señor? Si hay realidades distintas diferentes. En el siglo XVI, lo que se hace es optar por un quechua sureño, muy parecido al cuzqueño. Entonces, se entroniza esa variedad como la variedad por excelencia. Cosa que es un absurdo, porque lingüísticamente hablando, no hay lengua perfecta ni imperfecta; ni pura ni impura. Todas las otras variedades que se alejaban del modelo cuzqueño eran consideradas lenguas o dialectos vulgares, corruptos. Y dentro de ese saco se echaban todas las lenguas que no eran parecidas a la cuzqueña, entre ellas el quechua huanca.

¿Qué nos dicen las investigaciones de estas variedades del quechua, como el huanca?
Tenemos un gran predecesor en los estudios del quechua del Valle del Mantaro, el padre José Francisco María Ráez, que escribe su “Gramática del quechua huanca”. Ahí están las bases de los estudios quechuísticos del quechua del Valle del Mantaro. En la década del 60 se da un gran vuelco en cuanto a nuestro conocimiento de las lenguas andinas, gracias a estos estudios dialectológicos, no solamente del quechua de Huancayo, sino del de todo el centro del Perú. Básicamente, lo que conocemos ahora del quechua es inmenso. No tiene precio. Es algo que realmente asombra.

¿Y cómo se relacionan estos resultados con el quechua cuzqueño?
El propio quechua cuzqueño se conoce mejor gracias a ese estudio. Es decir, conociendo el quechua de Huancayo se conoce mejor el quechua cuzqueño, y no al revés. Esa es la realidad del asunto.

Desde su experiencia personal, ¿qué podría decir sobre el quechua huanca?
En estos 3 últimos años he estado yendo al Valle del Mantaro con mis alumnos recorriendo Jauja, Concepción y Huancayo. Y ha sido una gran lección para mí, porque en el lapso de 25 o 30 años he podido constatar cómo la lengua está irremediablemente desapareciendo del Valle del Mantaro. Asistimos pues, entonces, a una suerte de supresión idiomática gradual de nuestras lenguas indígenas a favor del castellano. La situación es realmente preocupante, porque hoy día, ya en los mismos pueblos del valle prácticamente los niños no aprenden el quechua. Por eso tal vez el afán de tratar de acopiar el mayor número posible de datos y materiales para estas variedades que están extinguiéndose.

¿Cuál es la situación de los actuales hablantes del quechua huanca?
Hay tres grandes variedades. Todavía se encuentran hablantes en el valle de Yanamarca, en Jauja. Sobre todo mujeres, que preservan mejor que los hombres la lengua. Donde menos se habla es en la zona de Concepción, pero siempre en las alturas vamos a encontrar gente que todavía habla el quechua, por ejemplo en Aco, en Vicso. En Huancayo con mayor razón, pero siempre en las alturas, todavía se puede escuchar el quechua. En la feria, los domingos sobre todo, se congregan las personas que viven en el campo. Y comienzan a hacer uso de la lengua de una manera realmente estupenda.

Estos hablantes ya no son gente muy joven.
Se trata de personas que no tienen menos de 40 o 50 años. Ya las personas menores difícilmente van a expresarse en quechua con toda fluidez, con toda espontaneidad, porque a lo sumo van a ser bilingües incipientes. Y con los hijos de esas personas, adiós, se acabó.

* Rodolfo Cerrón Palomino sostiene que la escritura correcta de “Cuzco” es con “z”, y no con “s”. Para él, cambiar la “z” por la “s” carece de sustento histórico y obedece a un criterio regionalista ocurrido a partir de la década de los setenta.

Perfume de mujer: Confesiones de una máscara


Confesiones de una máscara
Yukio Mishima

Ignoraba que todas las noches, todos los chicos, salvo yo, tenían sueños en que mujeres, mujeres apenas entrevistas ayer en una esquina, aparecían desnudas y desfilaban ante la vista del durmiente. Ignoraba que en los sueños de los chicos a menudo flotaban pechos de mujer como hermosas medusas alzándose del fondo del mar. Ignoraba que en aquellos sueños la parte secreta de la mujer abría sus húmedos labios y cantaba una melodía de sirenas decenas de veces, centenares de veces, millares de veces, eternamente...

“Mujer despues del baño”,
Hashiguchi Goyo (1880-1921).

Microcuento



Incidente

Adán A. Roque

Un joven matrimonio conversa después de verse involucrado en un accidente que hubo camino a la fábrica.
—Ramón…
—¿Sí, Ana?
— Este incidente provocará que lleguemos tarde al trabajo, ¡nos despedirán!
—Cálmate, mi amor, cálmate. El empleo ya no debería importarnos porque estamos irremediablemente muertos.

Breviario

En próxima edición de “Solo 4”:
Especial Colegio Santa Isabel

El centro educativo emblema por excelencia en Huancayo es el Colegio Santa Isabel, llamado cariñosamente “el glorioso”, que este 19 de noviembre conmemorará su aniversario número 158. Por sus aulas han caminado miles de estudiantes que, pasados los años, mantienen vivo el sentimiento por esta institución que los forjó. El próximo sábado el suplemento cultural “Solo 4” le rendirá un merecido —y emotivo— homenaje, desde el punto de vista de la cultura, la literatura y las artes. Para ello, diversos intelectuales y artistas de nuestra región escribirán en el suplemento en esta edición especial que, por un día, vestirá el granate del Santa Isabel.



Para artesanos peruanos:
Premio Inti Raymi

A fin de propiciar y poner en valor las expresiones artísticas populares, la Asociación Civil Inti Raymi viene organizando el XVIII Premio Nacional Inti Raymi de Artesanía. Este concurso calificará las tradiciones andinas, la originalidad y su elaboración manual de las obras presentadas. Participarán los artesanos que se encuentren en actividad de todas las especialidades, sea grupal o individualmente. Deberán inscribir hasta dos obras o juegos de piezas que sean novedosas y que no hayan sido reconocidas anteriormente en otro evento. Los trabajos ganadores y finalistas se exhibirán en el Museo Manos Peruanas, y los tres primeros puestos recibirán un total de US$ 3.500. Las piezas se podrán presentar del 2 de noviembre al 3 de diciembre en Jr. Juan Moore 173, Miraflores, o en las oficinas de provincias del Dircetur. La premiación será el 10 de diciembre. Para mayor información comunicarse a los teléfonos 430-0901 y 430-1903, o al correo electrónico sugel@inti-raymi.org.

El libro que cambió mi vida: “Crimen y castigo”, Fedor Dostoievski

El colegio y el crimen
Ilustración de Raskólnikov,
protagonista de “Crimen y castigo”.
Yeniva Fernández*
La mayoría de las personas suele recordar su etapa escolar como una época feliz, a la cual no dudarían en regresar si tuvieran la oportunidad. En mi caso ocurre lo contrario. Durante la primaria fui una niña tranquila y obediente. La profesora me habría amado de no ser por un detalle: no me gustaba estudiar. Explicándolo mejor, estudiaba sólo lo que me interesaba. Y en el espectro de mis intereses infantiles lo único que me importaba era Lenguaje (más bien la parte de las lecturas) e Historia, por lo que mis calificaciones en todo lo demás no pasaban de once o doce. Con todo, en primaria tenía una maestra que comprendía mis debilidades y no se esforzaba en cambiarme.
La hecatombe llegó en primero de secundaria. Otro colegio, nuevas compañeras, profesoras distintas para cada curso. Todo junto fue demasiado para mí, y me refugié en la lectura. Cuando terminé todos los libros que había en mi casa, descubrí la Biblioteca Municipal. Mientras tanto mi vida académica era un desastre. No atendía a las clases, prefería acompañar en su venganza a Edmond Dantés, el conde de Montecristo; o me tiraba la pera para leer en el parque “El retrato de Dorian Gray”. Un día tropecé con un título que llamó mi atención: “Crimen y castigo”, del ruso Fedor Dostoievski. Este encuentro coincidió con la cercanía de la fecha de entrega de notas de medio año. Mi final se aproximaba, lo sabía. ¿Qué harían mis padres cuando vieran mi libreta? Me entregué a la lectura de esta novela con pasión. Sufrí con Raskólnikov todos los martirios por el crimen cometido. Entretanto, ya no dormía, caminaba como una sonámbula rumbo a la escuela. En casa no hablaba con nadie, evitaba los ojos de mi familia, temerosa de que algún gesto o mirada delatara mi culpabilidad. Yo no era Raskólnikov, pero me sentía como él, pues mi crimen también sería descubierto: tarde o temprano mi libreta llegaría a manos de mis padres.
Mi espíritu no resistió, caí enferma. Mi padre recogió mi libreta y, con una resignación que no esperaba, dijo: “qué se va a hacer pues, repetirás el año”. Perpleja, me saqué el termómetro de la boca. Hasta entonces esa posibilidad no había cruzado por mi mente. ¿Repetir yo? En el semestre que siguió remonté todos mis cerocincos. Acabé el año con felicitaciones. Lo que no terminó, sin embargo, fue mi amor por la literatura y mi admiración por el maestro ruso.

* Yeniva Fernández (Lima, 1969) es escritora, autora del volumen de cuentos “Trampas para incautos” (Revuelta Editores, 2009).

Agenda semanal

Taller de liderazgo
Para escolares en Chilca
Conferencista Javier Bejarano Ordóñez
Se otorgaran materiales y certificados.
Viernes 19. Hora: 11 a.m. y 3 p.m.
Casa de la Cultura "Héroes de Azapampa", Real 100, Chilca.
Ingreso libre

"25 años de arte"
Inauguración de la exposición pictórica de la Asociación de Artistas Plásticos del Centro (ASAP)
Viernes 12. Hora: 7 p.m.
Sala Guillermo Guzmán Manzaneda
Costado del auditorio mayor de la Municipalidad Provincial de Huancayo.
Ingreso libre

Cine Alternativo
Al maestro con cariño
Viernes 19. Hora: 6 p.m.
Auditorio de la Dirección Regional de Cultura Junín
Jr. San Fernando 181, San Carlos – Huancayo
Entrada libre

Cine foro
La mosca
Ciclo: David Cronenberg
Foristas: Jorge Jaime y Roberto Loayza
Lunes 15. Hora: 7 pm.
Centro cultural Continental. Real 125, Huancayo.
Ingreso libre

Perfil del artista
Pedro Gonzales, imaginería
Martes 16. Hora: 7 p.m.
Centro cultural Continental. Real 125, Huancayo.
Ingreso libre

Conversatorio
Música regional: Tradición y modernidad
Jueves 18. Hora: 7 p.m.
Centro cultural Continental. Real 125, Huancayo.
Ingreso libre

sábado, 6 de noviembre de 2010

Solo 4 del 06 de noviembre de 2010

El libro ya está en las librerías de Huancayo:
Mario Vargas Llosa presenta “El sueño del celta”

La esperada novela “El sueño del celta”, de Mario Vargas Llosa, fue presentada el miércoles último en Madrid como parte de su lanzamiento mundial. El libro aborda la vida de Roger Casament, quien enfrentó al rey belga Leopold II —uno de los mayores genocidas del siglo XX— y su brutal política de extracción de caucho, marfil y resina de nepal en el Congo. “El sueño del celta” aborda el mismo Congo de “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, con quien Casament se topó durante la breve estadía de éste en el Congo. El libro, cuya primera edición tiene un tiraje de medio millón de ejemplares, ya se puede adquirir en las librerías de nuestra ciudad.






La cita:
Nunca estuvo entre mis aspiraciones literarias ganar el Premio Nobel. Mis ambiciones eran mayores: yo quería escribir buenas novelas. Mi ambición era que mis libros se leyeran como yo leía los libros que me cambiaron la vida.
Mario Vargas Llosa durante el lanzamiento de “El sueño del celta”.

Prácticas mortuorias prehispánicas en el valle del Mantaro


Algunas consideraciones desde la evidencia arqueológica

Manuel F. Perales Munguía

Como en todas las sociedades, los pueblos prehispánicos andinos desarrollaron sus propias concepciones sobre la muerte y la dimensión espiritual, no corpórea, de las personas. A nuestro modo de ver, ello configuró las características más esenciales de los rituales que ellos practicaron en torno a los difuntos y que en alguna forma han quedado testimoniados en las evidencias funerarias que han resistido al paso del tiempo y se han librado de las actividades de saqueo de aquéllos que sólo buscan lucrar con nuestro patrimonio.
En el valle del Mantaro, no obstante la gran cantidad de tumbas y entierros huaqueados, quedan todavía yacimientos que pueden ofrecernos información valiosa para conocer, aunque sea de manera parcial, las actitudes que tuvieron hacia la muerte nuestros antepasados. Éste es el caso de varios sitios arqueológicos correspondientes al periodo Intermedio Temprano (200-600 después de Cristo) en los que se aprecia la constante presencia de tumbas subterráneas formadas por una sola cámara en forma de L, en cuyo fondo descansaban los restos de una sola persona en posición fetal, junto a algunas ofrendas de diversa índole. Este patrón cambió hacia los tiempos del periodo Horizonte Medio (600 – 1000 después de Cristo) cuando se empezaron a elaborar cámaras subterráneas verticales, de planta circular o rectangular, pero esta vez interconectadas entre sí. Esto podría deberse a una mayor preocupación por la conservación de los lazos familiares entre los miembros de un grupo de parentesco después de la muerte, tal como también ya fue sugerido por David Browman hacia 1970.
Sin duda varios de los cambios más importantes en relación a los patrones funerarios prehispánicos de nuestro valle ocurrieron hacia el periodo Intermedio Tardío (1000 – 1470 después de Cristo aprox.) pues fue en estos tiempos cuando los restos de muchos de los difuntos no fueron colocados en cámaras subterráneas que luego eran selladas con grandes y pesadas lajas de piedra, sino eran dispuestos en edificaciones construidas a un lado de los patios de las mismas viviendas. Allí estos cuerpos –o “malquis”– podían estar en contacto mucho más directo con su parentela y viceversa, reforzándose su naturaleza como objetos de veneración por parte de los vivos, tal como era la tendencia general en otras partes de los Andes Centrales hasta los tiempos del Horizonte Tardío (1470 – 1532), según manifiestan varios cronistas de la época colonial, incluyendo al mismo Guaman Poma de Ayala. Además, nuestros propios estudios señalan que otros “malquis” fueron colocados en estructuras adosadas a las murallas de los pueblos y en el interior de otras construcciones levantadas hacia las puertas de tales murallas, en los corrales de la comunidad y en abrigos rocosos emplazados en farallones y laderas rocosas empinadas que miraban el curso de quebradas y ríos. Todo sugiere, entre otras cosas, que los difuntos desempeñaban en el mundo de los vivos un conjunto de papeles importantes como protectores del hogar y la familia, como guardianes de la comunidad y sus rebaños, así como entes que propiciaban las lluvias y, por ende, la fecundidad y la vida. La preservación de nuestros yacimientos arqueológicos y su investigación harán posible un mayor y más detallado conocimiento sobre estos aspectos de la vida de nuestros antepasados.

El buen salvaje: Sebastián Rodríguez y su oficio esencial

Sandro Bossio Suárez
Después de los altercados políticos entre Gamarra y Castilla, y de la vibrante Campaña de la Breña, Huancayo empezaba finalmente a cobrar notoriedad con la llegada del tren. Con él arribaron algunos adelantos tecnológicos: el primer gramófono, el primer velocípedo, la primera función de cine al aire libre. Y, claro, el primer estudio fotográfico. Pertenecía a Luis Ugarte, discípulo del célebre fotógrafo francés Eugenio Courret, quien temporalmente en Huancayo empezaba a plasmar el primer álbum de la vida cotidiana de la ciudad con notables fotografías de cromo y sepia. El joven Sebastián Rodríguez entabló amistad con él, quien le prodigó cariño y confianza, y cada vez que llegaba a Huancayo para continuar con su obra fotográfica lo buscaba para que le ayudase. Así, en 1913, a los 17 años, Sebastián Rodríguez marchó a Lima con Luis Ugarte para instalarse en el laboratorio de éste como su pasante permanente. En esta temporada aprendió las técnicas fotográficas de la época: sobre todo la de la fotografía seca en base a gelatina de plata.
Trabajó en la capital una década, durante la cual fotografió a gente de la alta sociedad, a empresarios y oligarcas, y hasta al propio presidente Augusto B. Leguía. Pero la competencia laboral en Lima era infranqueable. Por ello, tras haberse hecho de una cámara fotográfica Agfa Standard de fuelle (de formato 9 x 12), decidió emprender un largo derrotero como fotógrafo itinerante por los pueblos andinos y campamentos mineros del Centro (Casapalca, Tinyahuarco, La Oroya). Como Martín Chambi en Cusco, Sebastián Rodríguez debió recorrer las estribaciones centrales llevando cámara y trípode sobre una mula (un total de 20 kilos) para recoger las vivencias, las tradiciones, las miserias de la época en sus placas maravillosas.
La situación socioeconómica de esa parte del país atravesaba por momentos cruciales, debido principalmente al auge de la minería en La Oroya y Cerro de Pasco.
El retrato de esos tiempos, de esa tensión entre
lo tradicional y lo moderno, fue el trabajo que
se encargó a sí mismo Sebastián Rodríguez.
Eran épocas sociales convulsas, de grandes mudas sociales, pues los sistemas comunales tradicionales empezaban a resquebrajarse mientras, a instancia de la legislación minera, se privilegiaba el ingreso y expansión de los capitales extranjeros, despojando muchas veces a los campesinos de sus tierras y compeliéndolos al único camino que les quedaba: engancharse para los socavones.
El retrato de esos tiempos, de esa tensión entre lo tradicional y lo moderno, fue el trabajo que se encargó a sí mismo Sebastián Rodríguez a partir de 1928, año en que se instaló en Morococha, atraído por su bullente modernidad y derroche. Allí se casó, ubicó su estudio y vivió hasta la muerte (aunque se movilizaba permanentemente a Huancayo, donde residía su familia y se abastecía de insumos para su arte esencial). Trabajó también para la Compañía Cerro de Pasco Copper Corporation, retratando el desarrollo del campo minero y ocupándose del registro fotográfico de los obreros que ingresaban a la empresa.
En Huancayo, Sebastián Rodríguez compartió terreno con otros fotógrafos huancaínos importantes, como Mariño Dávila, Manuel Villavicencio, Nolberto Villanueva, Fortunato Pecho, Augusto Rojas y, sobre todo, con el mítico Teófilo Hinostroza, con quien trabajó hombro a hombro en alguna oportunidad.
Sebastián Rodríguez dominó varias técnicas fotográficas. La que usó hasta la maestría fue la del gelatino de bromuro, que supone el empleo de una placa sobre la que se disemina una solución de bromuro, agua y gelatina sensibilizada con nitrato de plata. Este procedimiento ya no necesitaba mantener húmeda la placa como ocurría antes.
Pero también fue uno de los precursores de la fotografía “iluminada” y de la “foto óleo” en la región, logrando calotipos de maravillosa factura. Como sabemos, esta técnica consiste en el uso de papel sensibilizado con nitrato de plata y ácido gálico que, después de ser expuesto a la luz, es revelado con las mismas sustancias y fijado con hiposulfito sódico. Tras lograr las placas, Rodríguez remitía sus trabajos a Lima para las ampliaciones y para, en algunos casos, tratarlas con pigmentos al agua o al aceite por un pintor de apellido Malca, tal como puede verse en el calotipo de su esposa Francisca Nájera de Rodríguez.


Sebastián Rodríguez, el fotógrafo del coraje

La exposición de su obra irá hasta el 30 de noviembre

La obra fotográfica de Sebastián Rodríguez (Huancayo, 1896 - Morococha, 1968) se constituye en uno de los hallazgos más relevantes de los últimos años en nuestro país. Largamente olvidado, la labor de varios investigadores está permitiendo ponerla en valor. Más de setenta fotografías suyas pueden apreciarse en la exposición “Coraje”, la primera realizada en nuestra ciudad, y que se inicia en Huancayo. De aquí pasará al Museo de la Nación, y de allí a un largo periplo por el mundo (Nueva York, Madrid, París y otras grandes capitales).

"Retrato de dos mineros" (c. 1935-1945)
Copia moderna en papel de gelatina de plata.
Colección Museo de Arte de Lima,
Donación de Fran Antmann


Juan Carlos Suárez Revollar
El solo hecho de tener a un fotógrafo que dedicara cuarenta años de su vida a documentar el acontecer de un asentamiento minero es de por sí extraordinario. Sebastián Rodríguez llegó a Morococha a finales de la década de los veinte —en 1928—, luego de recorrer varios asentamientos mineros con su hermano Braulio. Sus amplios conocimientos de fotografía venían de diez años de labor como asistente del reputado fotógrafo limeño Luis Ugarte (a quien conoció en Huancayo).

"Velorio de un minero muerto a causa de un accidente" (c. 1928-1940)
Copia moderna en papel de gelatina de plata.
Colección Museo de Arte de Lima,
Donación de Fran Antmann
Museum of Contemporary Hispanic Art y Familia Rodríguez Nájera

«Elementos específicos en la fotografía, como la decisión de Rodríguez de incluir el lago en el fondo, tendrían un significado especial para los sujetos. El lago, una metáfora común en la cosmología andina, representa tanto el centro como la periferia del universo. El agua simboliza el ciclo de la vida humana unificando diversas partes orgánicas del universo así como la vida y la muerte en sí. Las almas regresan a los lagos y las cenizas de los muertos son lavadas en los ríos junto con sus pecados, convirtiéndose en parte del flujo orgánico de la vida. Rodríguez estaba familiarizado con este símbolo circular del mundo andino y
del cosmos que representaba».
Fran Antmann, "The Peasant Miners of Morococha", 1983.

Se sabe que tenía dos cámaras fotográficas, una que compró con su hermano, y otra mucho mejor de la que se hizo después, de marca Agfa, que fue la que usó para casi toda la obra suya que conocemos.
Las fotografías que tomó tienen la estética propia del siglo XIX, “y a esa misma época corresponden los procedimientos técnicos”, nos dicen Ricardo Kusunoki y Natalia Majluf, y añaden que “su propio público se inclinaba a fórmulas visuales que hacía tiempo habían pasado de moda”, es decir, la foto óleo y la fotografía iluminada, consistentes en el pintado a mano de las imágenes tomadas, y que eran usuales antes de la invención de la fotografía en color.






"Trabajadores en la entrada de la mina" (c. 1928-1940)
Copia moderna en papel de gelatina de plata.
Colección Museo de Arte de Lima,
Donación de Fran Antmann
Museum of Contemporary Hispanic Art y Familia Rodríguez Nájera









Las fotografías de Rodríguez parecen ser convencionales: todas tienen a sus sujetos posando. La razón de ello está en que su vieja Agfa era muy antigua, de gran formato, y cuyos negativos eran todavía de placa de vidrio. Por eso mismo, para tener la exposición adecuada, ésta debía ser muy larga, de forma que se “inmovilizaba a sus retratados en poses formales y rígidas”, a decir de la estudiosa Fran Antmann, quien además tiene el mérito de haber rescatado gran parte de la obra fotográfica de Rodríguez. Sin embargo, esa inmovilidad permitía una composición mucho más cuidadosa. En sus fotografías nada es dejado al azar. Desde el ángulo de la toma y el encuadre, podían bien ocultar o destacar los elementos visuales según lo que quería mostrar. Así, se anulaba o resaltaba el fondo con la hábil manipulación de la profundidad de campo –en espacios abiertos–, o se daba mayor protagonismo a algún elemento del entorno o a un personaje en particular, de modo que el conjunto reflejará exactamente lo que deseaba decir.





"El contratista Froilán Vega con su grupo de Chanquiris" (c. 1928-1940)
Copia moderna en papel de gelatina de plata.
Colección Museo de Arte de Lima,
Donación de Fran Antmann
Museum of Contemporary Hispanic Art y Familia Rodríguez Nájera










Fran Antmann dice más sobre la técnica de iluminación de Rodríguez: “para el trabajo en interiores sólo usó la luz natural que se filtraba por el tragaluz de su estudio”. Al parecer, también sus fotografías de exteriores mantenían esas “amplias gamas tonales y sutil iluminación”.
El contexto de Morococha, en sí, no es apacible, y mucho menos en la época en que vivió ahí Sebastián Rodríguez. Se trata de una ciudad áspera, extremadamente fría, donde las constantes lluvias y la rala nieve mantienen las calles cubiertas de barro. Los trabajadores de entonces enfrentaban unas condiciones laborales –y de seguridad– bastante desfavorables, y Rodríguez no lo oculta. Por eso el brusco entorno suele aparecer tal cual es, y mantiene un marcado contraste con la expresión, postura o vestimenta de los retratados, que acentúan la ternura que podría inspirar cada uno, y construye así su respectiva historia particular.






"Familia campesina llegando a Morococha" (c. 1928-1940)
Copia moderna en papel de gelatina de plata.
Colección Museo de Arte de Lima,
Donación de Fran Antmann
Museum of Contemporary Hispanic Art y Familia Rodríguez Nájera









Sebastián Rodríguez era más que un fotógrafo profesional según la acepción académica de la palabra: era un artista. Y su obra ya está ganando el sitial que merece como uno de los mayores fotógrafos peruanos del siglo XX.

“Coraje”, muestra fotográfica de Sebastián Rodríguez
Esta exposición cuenta con más de setenta fotografías de Sebastián Rodríguez, recientemente rescatadas, y se podrán apreciar hasta el 30 de noviembre en el Museo Antropológico de la Cultura Andina (Casona de la UNCP –ex Local Central– de la Bajada de El Tambo). Esta muestra se inicia en Huancayo, y continuará en un largo itinerario por el Perú, América Latina y el mundo.




“Wambla Light”, nuevo cortometraje huancaíno

Con una renovada estética



El cortometraje musical “Wambla Light” es un filme de revaloración cultural, que rebasa la música latinoamericana en ritmo de Tinkus de los cantautores Adolfo Salazar y Pío Altamirano. Su peso visual y su formato a medio camino entre el videoclip y la cinematografía de la India, lo convierten en una propuesta fresca, poco frecuente en nuestro medio, que marca el inicio de lo que su director, José Miguel “Picasso” García Delgado (Huancavelica, 1984), define como “Cine Novo Andino” en Huancayo.
Con sus poco más de 13 minutos de duración, “Wambla Light” aborda la vida de una Top Model Andina que aprende a superar sus complejos y los obstáculos que se le presentan para salir adelante con la moda Novo Andina y demostrar así sus raíces culturales peruanas en las pasarelas del mundo. Tras conectarse con las voces antropomorfas de una cultura ancestral que se le manifiestan en quechua, cambia su percepción de las cosas. Y todo ello con los códigos, el glamour y la teatralidad propios del musical del cine de la India.
Forman parte de la producción el actor Daniel Núñez (“La teta asustada” y “Madre”), los músicos Adolfo Salazar y Pío Altamirano del dúo Encuentros, quienes son los autores de los fondos musicales, y la actriz que protagoniza este filme “Aleca” (Ángela Luisa Evangelista Carhuas).
“Han sido meses enteros de trabajo para que este ‘producto emblema’ que es Wambla Light se convierta en mi ópera prima como director”, dijo José Miguel “Picasso” García. Cabe señalar que este filme está circulando por diversas partes del país, y la próxima semana competirá en el Festival Nacional de Cortos (Fenaco, 2010) en Cusco, donde participan 37 países de América, Europa y Asia.
Éxitos para este joven y talentoso cineasta, que promueve la producción audiovisual en nuestra ciudad.

Breviario

En la Casa de la Cultura de Chilca
Presentación teatral
Hoy, a partir de las 7 pm, se representará la obra teatral “La Abuela” en el auditorio de la Casa de la Cultura “Héroes de Azapampa” de la Municipalidad Distrital de Chilca (Real Nº 100, Chilca). Esta obra, que llega gracias al Taller de Cine y Teatro que promueve esta institución cultural, ha sido escrita, producida y dirigida por Luis Gonzales Sosa. Se trata de una pieza teatral basada en la vida real de una familia pobre que lucha por salir adelante. El elenco está conformado por veinte actores, y el ingreso será completamente libre.

Agenda semanal

Noches de Arte:
Giannina Sovero / Sandro Bossio
Suárez: El fuego de la literatura
Jueves 11 y viernes 12 de noviembre.
Hora: 7 p.m.
Auditorio del ICPNA Región Centro.
Jr. Ayacucho 169 Huancayo.
Ingreso libre

Cine Alternativo
Cero en conducta
Viernes 12. Hora: 6 p.m.
Auditorio de la Dirección Regional
de Cultura Junín. Jr. San Fernando
181, San Carlos - Huancayo.
Ingreso libre
"25 años de arte"

Inauguración de la exposición
pictórica de la Asociación de Artistas
Plásticos del Centro (ASAP)
Viernes 12. Hora: 7 p.m.
Sala Guillermo Guzmán Manzaneda.
Costado del auditorio mayor
de la Municipalidad Provincial
de Huancayo.
Ingreso libre

FESTIVAL DE CINE EUROPEO
Centro cultural Continental
Real 125 – Huancayo
Lunes 8. 7 p.m. Tiro en la cabeza
Martes 9. 7 p.m. La chica de Mónaco.
Miércoles 10. 7 p.m. Provincia
Mecánica. Jueves 11. 8 p.m.
Mater Natura.

Universidad Continental
Av. San Carlos 1980 – Huancayo
Martes 9. 10 a.m. Zapatos negros
Jueves 11. 10 a.m. El capitán de Kopenick.

Alianza Francesa Huancayo
Jr. Santa Isabel 367, San Carlos,
Huancayo. Viernes 12. 7:30 p.m.
Pioneros del oro verde / El Poncho
verde de los Andes. Sábado 13.
7:30 p.m. Puede atravesar la piel.
Ingreso libre

sábado, 30 de octubre de 2010

Exposición fotográfica de Sebastián Rodríguez (Huancayo, 1896 - Morococha, 1968)

Fotografías de Sebastián Rodríguez en exposición en Huancayo

Uno de los fotógrafos más relevantes del país es el huancaíno Sebastián Rodríguez (1896-1968), cuya obra se ha comparado a menudo con la de Martín Chambi. Por eso, hoy se inaugura la primera exposición de su obra fotográfica en Huancayo, gracias al esfuerzo del colectivo Ojos Propios, la Universidad Nacional del Centro del Perú, el Colegio de Relacionistas Públicos de Junín, la Escuela de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación de la UCCI, y algunas personalidades e instituciones de la región. La muestra contará con más de setenta fotografías de Rodríguez, recientemente rescatadas, y se podrán apreciar hasta el 30 de noviembre en el Museo Antropológico de la Cultura Andina (Casona de la UNCP —ex Local Central— de la Bajada de El Tambo). Será una forma de tener a Sebastián Rodríguez de vuelta en casa.





“Sebastián Rodríguez es un gran fotógrafo peruano”

Desde hoy se podrá apreciar la muestra de la obra fotográfica de Sebastián Rodríguez (Huancayo, 1896 - Morococha, 1968) en el ex local central de la UNCP (en la Bajada de El Tambo). Uno de los mayores impulsores de su recuperación y puesta en valor es el fotógrafo Andrés Longhi. Y nos habla en la siguiente entrevista sobre el legado fotográfico que nos dejó este brillante conciudadano.

¿Cuál es la importancia de Sebastián Rodríguez para la fotografía nacional?
Es un paradigma. Sebastián Rodríguez tiene dos cosas. La primera, retrata una época, y la segunda, hace un registro fidedigno de la transformación de un campesino en un trabajador minero. Ese es un tema antropológico muy importante. Muchas veces los fotógrafos son antropólogos. Y Sebastián Rodríguez es un antropólogo visual. Y lo más importante: es necesario que se conozca en el Perú.

Usted habla del contenido antropológico de su obra.
Sebastián Rodríguez no solamente nació en Huancayo. Tuvo además una vida realmente integradora. Él se formó en Lima. Aprendió las técnicas occidentales de la fotografía. Se dice que compró una cámara con su hermano Braulio, que estudiaba Bellas Artes, lo cual ya es mucho decir. Y los dos empiezan a viajar por los asentamientos mineros del centro del país, y a registrar cómo se transforma una población, una comunidad, a partir de la influencia de una gestión económica. Las personas que viven en un contexto, cambian. Sea el de un avance o retroceso, es un registro en la historia de una comunidad o una nación. Sebastián Rodríguez tiene un secreto, que es la fotografía popular. Nadie es mejor que el que sufre sus problemas o usa sus éxitos para contar con ello. Y él vivió cuarenta años en Morococha para contar exactamente con ojos propios lo que pasaba ahí. Esa es la mejor demostración de lo que es un antropólogo.

¿Por eso Sebastián Rodríguez es el fotógrafo del coraje?
La vida de Sebastián Rodríguez está marcada de coraje. El coraje que él tiene para quedarse a graficar la vida de un asentamiento minero, a principios de siglo, me parece maravilloso. Nos dice cómo es que cambiaban las familias, o cómo es que se utilizaban códigos y símbolos nuevos para demostrar cierta bonanza económica que podían tener o no. Y también está el coraje que tiene Frances Altman, o el coraje de doña Amanda, y su familia, para que el padre o el abuelo sea considerado como lo que realmente es: un gran fotógrafo peruano.

¿El reasentamiento de Morococha hace peligrar la recuperación de las fotografías que aún están en esa ciudad?
No, no lo creo. Es obligación de Chinalco hacer que Sebastián Rodríguez esté en la memoria y el corazón de toda la gente que nace y vive en Morococha. Que los peruanos sepan que hubo un fotógrafo que registró la vida de Morococha. No conozco un caso en el mundo de un fotógrafo que haya registrado por cuarenta años la vida de un asentamiento minero.

¿En qué consistirá la muestra de la obra fotográfica de Sebastián Rodríguez en Huancayo?
Son setenta fotografías de diferentes formatos. Básicamente son las que formarán parte del libro que tenemos ya listo, sólo esperando auspiciadores. El libro y la muestra contienen fotografías de las que ya teníamos conocimiento, que son las que están en el Museo de Arte de Lima. La diferencia es que nosotros hemos estado investigando entre los vecinos de Morococha que eran amigos y admiradores de “Don Chapita”, como lo llamaban; y se fotografiaban los domingos en familia.

Muchas de las fotografías de Rodríguez aún deben rescatarse. ¿Esto dará pie a algo más ambicioso?
Pido a las familias que tienen fotografías de Sebastián Rodríguez en su acervo familiar que las empiecen a juntar. Es momento de que se congreguen en un solo sitio. Y que por fin Huancayo conozca al gran fotógrafo que es Sebastián Rodríguez. Y esta exposición es una forma de hacerlo volver a casa. Sebastián Rodríguez y Martín Chambi son los dos únicos fotógrafos peruanos que están en la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Y eso no es poca cosa. Esta muestra debe ser la primera parte de un camino que tiene como meta el Museo de la Nación de Lima. Y, por qué no, romper las fronteras y salir a América Latina y al mundo para mostrar a Sebastián Rodríguez, el mayor fotógrafo del Centro del Perú.



MÁS DATOS
La muestra fotográfica denominada “Coraje”, con más de 70 fotografías del extraordinario fotógrafo Sebastián Rodríguez, estará presente desde hoy hasta el 30 de noviembre en el Museo Antropológico de la Cultura Andina de la UNCP (ex Local Central) de la Bajada de El Tambo. Empieza una muestra fotográfica histórica que, de Huancayo, continuará un largo periplo por el Perú, América Latina y el mundo.

Gustavo Rodríguez presentó su nuevo libro en Huancayo

En evento coorganizado por “Solo 4”

Invitado por la escuela profesional de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación de la Universidad Continental y el suplemento cultural “Solo 4”, Gustavo Rodríguez (Lima, 1968) estuvo en nuestra ciudad donde presentó su novela “La semana tiene siete mujeres”, finalista del premio Planeta-Casa de América, de un total de 493 manuscritos de España y América.

El exitoso escritor Gustavo Rodríguez, quien es además uno de los más reputados publicistas de Latinoamérica, visitó nuestra ciudad para participar en el I Encuentro de Comunicadores de Éxito “Peruanos que la rompen comunicando” y para presentar su última novela: “La semana tiene siete mujeres” (Editorial Planeta, 2010), con la que fue finalista del prestigioso premio Planeta-Casa América, uno de los más importantes y con mayor dotación de habla hispana.
Esta presentación estuvo organizada por el suplemento cultural “Solo 4” y la carrera de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación de la Universidad Continental, en una alianza donde se unieron esfuerzos de ambas entidades para hacer posible este trascendental evento cultural. Con esto “Solo 4” amplía su ámbito de difusor cultural, educativo y artístico a la organización de eventos culturales gratuitos para el público huancaíno.
“La semana tiene siete mujeres” es uno de los libros que mayor interés ha concitado en el medio editorial del país, de Latinoamérica y España. Cabe señalar que la recargada agenda de Gustavo Rodríguez no le permitió visitar nuestra ciudad en los últimos años, ni siquiera para eventos grandes como la Feria del Libro, por lo que su presencia ahora puede considerarse como un verdadero logro.
De la novela, Rodríguez señaló que se trata de “un policial sentimental que disfraza dos temas muy polémicos, como son el prejuicio racial y la infidelidad”. Asimismo, dijo que está ambientada en “Lima, una ciudad donde el prejuicio racial se grita en silencio y la infidelidad se calla a gritos”.
La presentación se desarrolló en la Sala de Sesiones de la Municipalidad Provincial de Huancayo, que accedió a ceder sus instalaciones. Lo acompañó el también escritor y periodista Sandro Bossio Suárez, quien hizo un profundo comentario de la novela.

MÁS DATOS
Gustavo Rodríguez ha publicado las novelas “La furia de Aquiles” y “La risa de tu madre”, esta última, finalista del Premio Herralde. Es además autor de “Cuentos de fin de semana”, y junto al escritor Javier Arévalo, uno de los principales impulsores del Plan Lector en el Perú.

Microcuento

Salvación
Jomar Cristóbal Barsallo
El dos veces nacido despertó y lo primero que vio fue su brazo ensangrentado. Pidió ayuda a Almudena, pero ella se negó porque la única preocupación que tenía en mente era ir al circo y recuperar un recuerdo olvidado de su niñez. Giácomo alzó la mirada al cielo y murió por 5 segundos. Cada segundo duraba un quinquenio.
La sangre dejó de correr por sus venas y el hipotálamo se le adormecía. Almudena, la chica de los ojos caídos, acariciaba el cabello y el rostro del dos veces nacido mirando fijamente sus labios rojizos, mientras le decía con voz llorosa: Giácomo, yo te sanaré y te salvaré porque para eso tú me creaste. Y apretando la almohada, lo asfixió.

Perfume de mujer



La venganza del silencio
Recuerdo claramente la primera vez que hice el amor con Sonia y toqué sus senos altos y duros como los había visto siempre. Su sexo era una pelambre pequeña, de puntas erizadas. Y sus rodillas, sus rodillas de huesos afilados, que yo besaba. A algunos les había parecido una mujer fea mientras estaba vestida, pero Sonia era una de las más suntuosas y sensuales mujeres desnudas que un hombre haya conocido.
Alonso Cueto

“Los niños góticos” de Javier Arévalo

Hoy se presenta en la Feria del Libro

El escritor, periodista, gestor cultural y columnista de “Solo 4”, Javier Arévalo, (autor de la columna “Cítrica crítica”) presentará hoy su nueva novela “Los niños góticos” (Editorial Estruendomudo, 2010), junto a Álvaro Lasso, José Tola y Renato Cisneros, en la 31ª Feria de Libro Ricardo Palma. Esta nueva novela nos regala la historia de María del Pilar, una chica de 14 años que junto a su hermano Ignacio, confecciona bordados en prendas para niños muertos. Y la historia también de Abraham, César, José Carlos y Josemari, los Niños Góticos, a quienes “la ciudad finge amarlos, pero, en realidad, los odia hasta el punto de desear para ellos el silencio y la extinción”.
Esta nueva novela se une a toda la reconocida producción literaria de Arévalo, quien es autor de “Una trampa para el comandante”, “Nocturno de ron y gatos”, “Instrucciones para matar a un ángel”, “El Beso de la flama” (publicada en España y traducida al portugués) y “Gracias, Señor, por tu venganza”. Es también director del Proyecto ReCreo, que promueve el desarrollo de la lectura y escritura en los niños peruanos.

Una visita a la Feria del Libro Ricardo Palma

Con más de 100 mil títulos en exhibición

Pat Salazar-Caso
El viernes 22 de octubre empezó la 31ª Feria de Libro Ricardo Palma, organizada por la Cámara Peruana del Libro, que en esta ocasión vuelve al Parque Kennedy de Miraflores, lugar tradicional de la Feria.
La edición de esta feria se dedicó a Mario Vargas Llosa, pues se vienen realizando exposiciones y actividades diversas para abordar su obra, con motivo del Premio Nobel de Literatura 2010. Y es uno de los autores cuyos libros tienen mayor demanda. La obra de Vargas Llosa también ha sido reclamada por lectores extranjeros, en ediciones en otros idiomas, en los stands de Íbero Librerías y Special Book Services. En esta feria se ha preparado también una muestra especial de primeras ediciones de sus obras, con infografías sobre algunas de éstas. Algunas de estas ediciones, como la primera de “Conversación en La Catedral”, editada en España por Seix Barral, que se estuvieron vendiendo y/o subastando en el stand de La Casa del Libro Viejo.
Entre las actividades más resaltantes contamos con la mesa redonda “¡Prohibido musicalizar la poesía!”, organizada por Azul Editores, o la Exposición de Portadas de la Revista Caretas por su sexagésimo aniversario. El segundo día se realizó un recital de poesía a cargo del grupo Ónice, jóvenes poetas que ya han publicado la cuarta edición de su revista, en el cual también estuvieron invitados Victoria Guerrero, Carlos López Degregori y Luis Fernando Chueca.
La Casa de la Literatura Peruana también se hizo presente con la conferencia “Realidad y ficción en los cuentos de Julio Ramón Ribeyro” a cargo de Irene Cabrejos. Importante también fue el relanzamiento de la última edición de “La violencia del tiempo” de Miguel Gutiérrez.
La feria va hasta este lunes, ofreciendo a sus lectores libros para todos los gustos y edades.

Cítrica crítica: Arte para no morirnos de hambre

Javier Arévalo
Ninguna obra del magnífico Miguel Ángel, que pintó la Capilla Sixtina, fue realizada sin que de por medio hubiese un contrato. Por el contrario, todos los cuadros que creó Vincent Van Gogh fueron resultado de su pura necesidad de expresarse, sin que mediara transacción alguna. Es más, en vida jamás accedió al reconocimiento de su trabajo y quizá vendió solo dos cuadros cuando todavía respiraba. Pero muchos años después, por una pintura suya pagarían por encima de los 50 millones de dólares. Le hubiera caído bien el billete: Vang Gogh, para sobrevivir a su infortunio, pedía café y pan a crédito.
Mi hijo es músico. En sus primeras clases en la universidad, una profesora pidió que escribieran tres frases —dos debían ser falsas— que debían ser leídas en voz alta para que los alumnos identificaran cuál era la única frase verdadera. Mi hijo escribió: “Cuando decidí ser músico, mi familia se opuso” y luego añadió dos frases más.
Que un pintor, un músico o un actor se van a morir de
hambre, a lo mejor viene de la mítica imagen creada
por artistas como Vang Gogh o Edgard Allan Poe.

Era un salón repleto de adolescentes que hacían sus primeros cursos generales. Los chicos pertenecían a diferentes carreras. La gran mayoría identificó esta frase como la verdadera y las otras dos como falsas. A mi hijo no lo sorprendió; constató la mala actitud que existe entre los adultos peruanos, y replicada en la mente de sus hijos, hacia el cultivo de las artes.
La idea de que un pintor, un músico o un actor se van a morir de hambre, a lo mejor viene de la mítica imagen creada por artistas como Vang Gogh o Edgard Allan Poe: uno era esquizofrénico, el otro alcohólico, sus vidas, algo desgraciadas, salvadas solo por el arte que les dio felicidad, no fueron destruidas por la práctica del arte, sino por la enfermedad con la que convivían.
A mí me resulta extraño que en el Perú se asocie la práctica del arte a la pobreza, cuando hay ejemplos de artistas que no solo tienen cuentas bancarias abultadas, sino el cariño y el aprecio de la gente, que tal vez sea a la larga lo más valioso.
Syszlo, Tola, Chávez, Tokeshi, son algunos de los artistas plásticos peruanos cuya obra, reconocida por coleccionistas y la crítica, viven de su trabajo, y viven bien. Escritores como Vargas Llosa o Bryce viajan por el mundo gracias a su obra. Músicos como Gianmarco o Tania Libertad disfrutan de su prestigio.
Lo maravilloso del arte es que la riqueza que crea no solo se traduce en cuentas bancarias personales. Quienes gozamos del arte, entendemos que nos enriquecemos más cada vez que un creador nos entrega su trabajo. Es a partir del arte que entendemos Grecia o Roma, Egipto o el Tawantinsuyo. La vida sin arte es inconcebible. Solo la ignorancia puede crear un clima donde practicarla es una forma de desperdiciar una vida. Niños brillantes que dibujan, cantan, bailan, escriben, existen por miles en las escuelas, tenemos que promoverlos, apoyarlos, incitarlos si queremos gozar de un país no solo conocido por los escombros arquitectónicos de naciones que desaparecieron y que tampoco sabemos cuidar bien; si queremos, en suma, ser una nación contemporánea de todos los hombres.

Función continuada: El secreto de sus ojos

Obsesiones del pasado y ficción en la realidad

Juan Carlos Suárez Revollar
Juan José Campanella es uno de los realizadores más importantes del cine argentino actual. Filmes suyos son “El mismo amor, la misma lluvia” (1999), “El hijo de la novia” (2001) o “La luna de Avellaneda” (2004), que anteceden a “El secreto de sus ojos” (2009), una obra mayor, que le dio el Oscar en la categoría de mejor película extranjera.
“El secreto de sus ojos” es un filme policial que nos remite permanentemente al pasado, y que va desde el drama y el humor, hasta el romance y la política. El punto de vista de la historia recae en Benjamín Espósito (Ricardo Darín), un investigador de la corte jubilado que, veinticinco años atrás, tuvo una participación activa en el esclarecimiento de un horrendo crimen contra una muchacha quien, además de ser ultrajada, ha sido asesinada a golpes.
Campanella cuenta la historia en dos niveles temporales: el presente, donde, ya ocurrido todo, se puede tener una mirada más fría de los hechos por sus resignados protagonistas; y el pasado, evocado desde aquél, pero en clave de ficción, pues lo que se deja ver al espectador no es más que el relato novelado que Espósito hace a partir de sus propios recuerdos. La presencia de algunos personajes —su antigua colega Irene Menéndez Hastings (Soledad Villamil) o el viudo Ricardo Morales (Pablo Rago), quienes también han participado en los hechos— permite atenuar la base ficticia de lo que vamos viendo, aunque siempre estará la posibilidad de que, como una ficción, ésta sea inventada o no acorde con la realidad pese a su credibilidad.
Aunque siempre estará la posibilidad de que,
como una ficción, ésta sea inventada o no
acorde con la realidad pese a su credibilidad.

Los personajes tienen, de por sí, mucho atractivo, lo cual se potencia con la brillante dirección de actores: el silencioso amor de Espósito por Irene, la obsesiva constancia de Morales, la contradictoria lógica de Pablo Sandoval (Guillermo Francella) o el impulso asesino de Isidoro Gómez (Javier Godino).
La película tiene un clima nostálgico desde su inicio. Pero como buen policial —con tantos elementos que enriquecen la historia, que por un momento creeríamos que se trata de otro género—, “El secreto de sus ojos” posee un ritmo narrativo constante, ascendente, y también varias vueltas de tuerca que obligan al espectador a replantearse lo visto. Una película bellísima, interesante y divertida. No perderla.

El secreto de sus ojos
Director: Juan José Campanella
Duración: 127 minutos
Países y año: Argentina y España, 2009


Agenda semanal

Ciclo de cine cubano

Miércoles 3: Fresa y chocolate

Jueves 4: Habana Blues

Viernes 5: Guantanamera

Hora: 7:00 pm

Auditorio del ICPNA Región Centro - Jr. Ayacucho 169 Huancayo

INGRESO LIBRE

Conferencia

Tu cuerpo dice lo que tu boca calla

Exp. Prof. Grisel Hilares Maury

Miércoles 03 de noviembre. Hora: 7:00 p.m.

Centro cultural Nueva Acrópolis

Jr. San José 281 Urb. San Carlos - Huancayo

INGRESO LIBRE

Festival de cine europeo:

Centro Cultural Continental:

Lunes 1: 7 p.m. Requiem (Alemania)

Martes 2: 7 p.m. Retorno a Hansala (España)

Miércoles 3: 7p.m. La muerte del señor Lazarescu (Rumania)

Jueves 4: 7 p.m. La voz de los Andes (Francia)

Auditorio de la calle Real 125

Universidad Continental:

Martes 2: 10 a.m. El hombre de Londres

Jueves 4: 10 a.m. Eurochannel 1

Martes 9: 10 a.m. Zapatos negros

Jueves 11: 10 a.m. El capitán de Kopenick

Av. San Carlos 1980

Alianza Francesa de Huancayo:

Jr. Santa Isabel 365

Viernes 5: 7:30 p.m. El arte de llorar en coro

Solo 4 del 23 de octubre de 2010

Peruanos que la rompen comunicando
Con la participación estelar de Gustavo Rodríguez, reconocido escritor, comunicador y publicista de la agencia Toronja, (finalista del premio Planeta Casa América con “La semana tiene siete mujeres”), este 29 y 30 de octubre se desarrollará el I Encuentro de Comunicadores de Éxito, “Peruanos que la rompen comunicando”, que organiza la carrera de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación de la Universidad Continental. También estará presente Daniel Goya, editor de la revista “Etiqueta Negra”; Andrés Longhi de la asociación de fotografía creativa “Ojos propios”, entre otros. Nuevos vientos académicos soplan en Huancayo.



La cita:
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
Víctor Hugo, 1879