jueves, 7 de junio de 2012
Solo 4, “420”, del 02 de abril de 2012, año VIII
LA CITA:
"¿Por qué no he de continuar por estas olas indómitas y a la vez sumisas? ¿Qué podría detener un corazón decidido y la voluntad firme de un hombre?"
Mary Shelley, Frankenstein
LO ÚLTIMO: Huancayo, más incontrastable que nunca
Fundada como Santísima Trinidad de Huancayo, un primer día de junio en 1572, Huancayo se formó bajo el título de “Pueblo de indios” por Jerónimo de Silva. Su nombre deriva del vocablo quechua “Wankayuq”, compuesto por la raíz “wanka” (peña o piedra) y el sufijo “yuq” (donde se tiene o posee). Por lo cual, según algunos historiadores, su significado derivaría en: "Donde reposa la piedra", o también “El lugar de la piedra”.
Sin embargo, ante la inexistencia de esta peña, pues hasta el momento no se ha podido encontrar ni un vestigio, expertos afirman que el nombre es figurativo, y se basa en la fortaleza y carácter indómito e inamovible del poblador del valle.
Es la Ciudad Incontrastable, inconfundible e incomparable. Huancayo se ha convertido en la metrópoli más distinguida de la sierra centro de nuestro país, por sus virtudes económicas, geográficas, y hoy más que nunca por sus importantes logros culturales que la van distinguiendo y enarbolando continuamente en el Perú.
Cannes, el festival de los sueños
Luis Puente de la Vega Rojas
Francia, por algunos días, alberga a los más aclamados directores, productores y actores del mundo entero. Es el punto donde se consagran y convergen las más grandes estrellas del universo fílmico, y aparecen los sueños en forma de películas, de las obras de mayor valor artístico en la historia del Séptimo Arte.
Así, el Festival de Cannes se ha anclado sólidamente y ha evolucionado por más de 65 años con fantasías destiladas del corazón mismo del celuloide, manteniendo los valores esenciales de su nacimiento: la cinefilia, el descubrimiento de nuevos talentos y formas de hacer cine, la acogida de las propuestas —sin distingos de nacionalidad, credo, productora, ni menos aún, recaudación en taquilla—, y de los medios que acuden de todas partes del mundo para contribuir al fortalecimiento y difusión de los filmes, siempre conservando su atención hacia lo novedoso y original.
Tal es la importancia de este certamen que los directores más relevantes del planeta, como Clint Eastwood, Roman Polanski, Quentin Tarantino, o Pedro Almodóvar, estrenan sus cintas en primicia exclusiva para él. Además, algunas de las proyecciones se hacen en simultáneo en salas de toda Francia y Europa.
Sin embargo, el contacto con el público es la base fundamental para la carrera de cualquier producción y la reputación de su autor, por ello, la organización hace todos los esfuerzos necesarios por incrementar anualmente la afluencia de los amantes del cine como de la crítica especializada. Por esta razón existe el Cinéma de la Plage, una sala sin paredes, donde se ofrece cada noche una cinta al aire libre, abierta a todos, fortaleciendo el vínculo entre la audiencia y la cultura, algo que por aquí debería tomarse más en cuenta para no continuar con una cartelera que muchas veces sólo merece el peor de nuestros desprecios.
El premio máximo es la Palma de Oro que se otorga a la mejor película exhibida durante el festival, el cual estuvo abierto del 16 al 27 mayo, y que dio como ganadora máxima a “Amour” de Michael Haneke: un drama poderoso “seco y cuidadoso”, donde una mujer vital va perdiendo de a pocos la movilidad, para luego terminar postrada sin habla, debido a una tormentosa enfermedad. Este filme conquistó al jurado por su crueldad orgánica que esta vez —a diferencia de “La cinta blanca” con la cual Haneke ganó el mismo premio en 2009—, no está sujeta a una sociedad enajenada, ni mucho menos a la maldad intrínseca del ser humano. Este realizador alemán hace algún tiempo nos sorprendió con las extraordinarias “Funny Games” y “La profesora de piano”.
El premio a mejor interpretación masculina, otra de las mayores preseas, se fue con el actor danés Mads Mikkelsen por su valioso trabajo en “Jagten” (La cacería), quien interpreta a un joven padre que tras una mentira fortuita tendrá que defender el honor familiar y su vida.
En la propuesta a la mejor interpretación femenina no hubo titubeos del jurado al elegir a Cristina Flutur y Cosmina Stratan por su extraordinario desempeño en “Dupã Dealuri”, un drama lésbico donde las actrices encarnan la valiosa necesidad de amar y sentirse amadas, bajo la meticulosa conducción de Cristian Mungiu.
Por otro lado, y a pesar de las duras críticas por su arriesgado estilo y contenidos, “Post Tenebras Lux” le valió el Premio de mejor dirección a Carlos Reygadas, autor de la controversial “Batalla en el cielo” o la contemplativa “Luz silenciosa”.
El Premio del Jurado fue otorgado a Ken Loach por “The Angels' Share”, y el Gran Prix lo obtuvo el equipo de “Reality” dirigido por Matteo Garrone. La Palma de Oro al Mejor Cortometraje fue para “Sessiz-Be Deng”, de L. Rezan.
El cine latinoamericano no estuvo ausente, y como siempre su trayectoria marcó el festival con huella indeleble, pues, además de la obra de Reygadas, la filmografía mexicana sumó tres trofeos: “Después de Lucía” fue premiada como mejor película en “Un Certain Regard” (Una cierta mirada), y “Aquí y allá” en la Semana de la Crítica.
Este año, la Presidencia del Jurado recayó sobre el realizador italiano, Nanni Moretti quien hace poco llegó a las salas peruanas —aquí no, porque casi nunca llega cine de autor, más que por algunas casualidades— con “Un Papa en apuros” (Habemus Papam). Lo acompañaron en esta difícil misión los actores Ewan Mc Gregor, Hiam Abbas, Emmanuelle Devos y Diane Kruger, el famoso diseñador Jean-Paul Gaultier, además de los también directores Andrea Arnold, Alexander Payne y Raoul Peck.
Tal vez, algún día, en algún momento, podremos disfrutar de estas obras maestras del cine, claro, siempre que algún “desubicado” las programe como películas de acción o comedia, y las traiga a nuestra cartelera. Aunque, eso es tan solo otra de tantas ilusiones.
Francia, por algunos días, alberga a los más aclamados directores, productores y actores del mundo entero. Es el punto donde se consagran y convergen las más grandes estrellas del universo fílmico, y aparecen los sueños en forma de películas, de las obras de mayor valor artístico en la historia del Séptimo Arte.
Así, el Festival de Cannes se ha anclado sólidamente y ha evolucionado por más de 65 años con fantasías destiladas del corazón mismo del celuloide, manteniendo los valores esenciales de su nacimiento: la cinefilia, el descubrimiento de nuevos talentos y formas de hacer cine, la acogida de las propuestas —sin distingos de nacionalidad, credo, productora, ni menos aún, recaudación en taquilla—, y de los medios que acuden de todas partes del mundo para contribuir al fortalecimiento y difusión de los filmes, siempre conservando su atención hacia lo novedoso y original.
Tal es la importancia de este certamen que los directores más relevantes del planeta, como Clint Eastwood, Roman Polanski, Quentin Tarantino, o Pedro Almodóvar, estrenan sus cintas en primicia exclusiva para él. Además, algunas de las proyecciones se hacen en simultáneo en salas de toda Francia y Europa.
Sin embargo, el contacto con el público es la base fundamental para la carrera de cualquier producción y la reputación de su autor, por ello, la organización hace todos los esfuerzos necesarios por incrementar anualmente la afluencia de los amantes del cine como de la crítica especializada. Por esta razón existe el Cinéma de la Plage, una sala sin paredes, donde se ofrece cada noche una cinta al aire libre, abierta a todos, fortaleciendo el vínculo entre la audiencia y la cultura, algo que por aquí debería tomarse más en cuenta para no continuar con una cartelera que muchas veces sólo merece el peor de nuestros desprecios.
El premio máximo es la Palma de Oro que se otorga a la mejor película exhibida durante el festival, el cual estuvo abierto del 16 al 27 mayo, y que dio como ganadora máxima a “Amour” de Michael Haneke: un drama poderoso “seco y cuidadoso”, donde una mujer vital va perdiendo de a pocos la movilidad, para luego terminar postrada sin habla, debido a una tormentosa enfermedad. Este filme conquistó al jurado por su crueldad orgánica que esta vez —a diferencia de “La cinta blanca” con la cual Haneke ganó el mismo premio en 2009—, no está sujeta a una sociedad enajenada, ni mucho menos a la maldad intrínseca del ser humano. Este realizador alemán hace algún tiempo nos sorprendió con las extraordinarias “Funny Games” y “La profesora de piano”.
El premio a mejor interpretación masculina, otra de las mayores preseas, se fue con el actor danés Mads Mikkelsen por su valioso trabajo en “Jagten” (La cacería), quien interpreta a un joven padre que tras una mentira fortuita tendrá que defender el honor familiar y su vida.
En la propuesta a la mejor interpretación femenina no hubo titubeos del jurado al elegir a Cristina Flutur y Cosmina Stratan por su extraordinario desempeño en “Dupã Dealuri”, un drama lésbico donde las actrices encarnan la valiosa necesidad de amar y sentirse amadas, bajo la meticulosa conducción de Cristian Mungiu.
Por otro lado, y a pesar de las duras críticas por su arriesgado estilo y contenidos, “Post Tenebras Lux” le valió el Premio de mejor dirección a Carlos Reygadas, autor de la controversial “Batalla en el cielo” o la contemplativa “Luz silenciosa”.
El Premio del Jurado fue otorgado a Ken Loach por “The Angels' Share”, y el Gran Prix lo obtuvo el equipo de “Reality” dirigido por Matteo Garrone. La Palma de Oro al Mejor Cortometraje fue para “Sessiz-Be Deng”, de L. Rezan.
El cine latinoamericano no estuvo ausente, y como siempre su trayectoria marcó el festival con huella indeleble, pues, además de la obra de Reygadas, la filmografía mexicana sumó tres trofeos: “Después de Lucía” fue premiada como mejor película en “Un Certain Regard” (Una cierta mirada), y “Aquí y allá” en la Semana de la Crítica.
Este año, la Presidencia del Jurado recayó sobre el realizador italiano, Nanni Moretti quien hace poco llegó a las salas peruanas —aquí no, porque casi nunca llega cine de autor, más que por algunas casualidades— con “Un Papa en apuros” (Habemus Papam). Lo acompañaron en esta difícil misión los actores Ewan Mc Gregor, Hiam Abbas, Emmanuelle Devos y Diane Kruger, el famoso diseñador Jean-Paul Gaultier, además de los también directores Andrea Arnold, Alexander Payne y Raoul Peck.
Tal vez, algún día, en algún momento, podremos disfrutar de estas obras maestras del cine, claro, siempre que algún “desubicado” las programe como películas de acción o comedia, y las traiga a nuestra cartelera. Aunque, eso es tan solo otra de tantas ilusiones.
COLUMNA: EL BUEN SALVAJE
La invisibilidad de un aeropuerto
Sandro Bossio Suárez
La ventolera de la aviación llegó a Huancayo en la década de los treinta del siglo XX. Oficialmente, el primer vuelo aéreo en esta ciudad se dio en 1933. Sin embargo, se sabe que en 1927, por un accidente, Huancayo vio el primer avión que surcaba sus cielos.
El comandante Charles Grow, jefe de la Misión de Aviación de EE.UU. en el Perú, al volar de Lima a San Ramón, se desvió de la ruta debido al mal tiempo y se vio obligado a aterrizar en un campo de la hacienda Mejorada.
El entonces alcalde de la ciudad, Juan F. Taylor, le dio la bienvenida. El comandante, cuya tarea era inaugurar un servicio aéreo en la montaña, tomó combustible y se elevó del campo improvisado, llegando a su destino sin novedad.
Según los anales de nuestra historia, el conflicto del Perú con Colombia, en 1933, mostró la necesidad de establecer un servicio aéreo en Huancayo.
De ese modo, con la Resolución Suprema de 17 de diciembre de 1937, se declaró la exigencia social la construcción de un campo de aterrizaje en el entonces «Fundo Yauris».
Este lugar, de propiedad del señor Leandro Lora, abandonó su producción láctea cuando el Gobierno Central lo expropió a fin de convertirlo en el campo de aterrizaje y hangar de la Base Aérea de Huancayo, en cuya construcción trabajaron ingenieros peruanos y extranjeros.
Una vez rasado el terreno y apisonada la pista, el aviador de las Fuerzas Aéreas del Perú, capitán Leonardo Alvariño Herr, trajo vía ferrocarril un aeroplano bimotor de fabricación francesa, que un mecánico de apellido Rubio armó en esta ciudad. Alzó vuelo en el nuevo campo, siendo el primer aviador nacional que cruzó oficialmente el cielo huancaíno. Lamentablemente, días después, ambos desaparecieron en vuelo a Iquitos.
En la década del 40, el teniente de aviación Julio Carvo Tenaut, experto aeronauta huancaíno, se estrelló y murió durante un vuelo de reconocimiento por los alrededores.
El 28 de noviembre de 1934, dos aviones «Curtis» de guerra, llegados de Lima, volaron hacia Huancavelica con la misión de debelar un conato revolucionario. De retorno, una de las máquinas tuvo que aterrizar en el campo aéreo local debido a problemas técnicos; sufrió desperfectos en el ala derecha y el tren de aterrizaje, que hicieron temer la explosión de las bombas que llevaba. Por suerte, no ocurrió ninguna desgracia. Los aviones estaban tripulados por los capitanes Humberto Galindo y César Álvarez, y los alféreces Carlos Moya y Víctor Arce. Fue el primer vuelo Lima-Huancayo realizado por aviadores nacionales.
La base aérea de Yauris funcionó sólo un tiempo, pues los fondos que poseía para su mantenimiento y mejoras desaparecieron.
Desde esa época, Huancayo empezó a codiciar un aeropuerto. Después de que el campo de aterrizaje de Yauris fue inhabilitado, el Senado de la República aprobó en 1960 la expropiación de 52,5 hectáreas (1500 metros de largo por 150 de ancho) de terrenos de Sicaya y Pilcomayo para el aeropuerto. Lastimosamente, autoridades y pobladores de Sicaya se opusieron, desabrigando la esperanza de realizar el sueño.
Entonces se echó ojo a los terrenos de Huamanmarca, distrito donde hasta hace poco se hablaba de construir el aeropuerto internacional de Huancayo. Vagas ensoñaciones que nunca se cristalizaron. Es imperioso contar con un aeropuerto internacional si realmente queremos despegar como ciudad, si queremos lograr un verdadero ascenso físico y social (en educación, salud, arte, deporte, cultura), pues solo un aeropuerto, sinónimo de modernidad, logrará el milagro de traernos científicos, educadores de alta investidura, músicos reputados, deportistas, escritores que, por recargadas actividades, no pueden sino tomar un avión. A falta de un aeropuerto nuestra ciudad sigue relegada en las agendas nacionales. Entendamos que Huancayo, así, seguirá invisible en el mundo. Esta pujante ciudad, ya lo dijimos muchas veces, merece un aeropuerto desde hace muchísimo tiempo. Es hora de cristalizar ese acariciado sueño.
Internet y sus nativos digitales
Leonardo Mendoza Mesías
Un párrafo sin errores. No se trataba de una pieza que pudiera pasar por literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de condensar un texto de mayor extensión, es decir, un resumen, hacer un resumen de un párrafo, en el que cada frase dijera algo significativo sobre el texto original, donde se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito —ortografía, sintaxis, etc.— y se cuidaran las mínimas normas y pertinencias. Era solo componer un resumen de un párrafo sin errores vistosos, y no pudieron.
No voy a generalizar, pero de 25, dos se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veintiún muchachos en sus 20 años en promedio no lograron, durante dos meses, escribir el resumen de una obra. Jóvenes que estudiaron once años en colegios privados o públicos, que son hijos de adultos que están por los 40 y 50 años de edad, que tienen buenos trabajos, educación universitaria, o más. Estos estudiantes disfrutan de la banda ancha, y tienen la “tele” de su casa mucho tiempo encendida en canales de señal abierta. Ellos, que tomaron más Milo que matecitos, y comen más comida rápida que arroz con huevo. Ustedes saben a quiénes me refiero.
El centro de todo era el programa de participación y escritura de textos breves a partir de otro texto mayor. Insistí siempre en la participación en clase para fomentar actividades que noto algo empañadas en la actualidad: la escucha atenta, la elaboración de razones y argumentos, oír lo que uno mismo dice y lo que dice el otro en una conversación.
Muchos de los estudiantes nunca pudieron pasar el resumen, pero no siempre fue así. Varios alumnos tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha, y en su elaboración nos tomábamos un buen tiempo, mas se llegaba a avanzar. Lo que siento no es que carezcan de capacidad sino, más bien, gozan de cierta apatía y aún menor curiosidad. Menos proyectos personales, autonomía, desconfianza, y menos espíritu crítico.
Debe ser que no advertimos cuándo la atención de dichos estudiantes pasó de lo trascendente a lo insignificante. Del estado de Facebook al mensaje en el Blackberry. Estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos veinteañeros, en algunos casos míos, quienes desde el momento en que comenzaron a usar el “doctor” Google y su hermano mellizo, otro “doctor”, Wikipedia, ya no les es útil el pequeño “Larousse” ni la enciclopedia más voluminosa y completa de los anaqueles del abuelo.
Es fácil echar la culpa a la televisión, al Internet, al Nintendo, o a los teléfonos inteligentes. A los colegios, a las universidades, que se afanan en el bilingüismo, sin alcanzar un conocimiento básico de la propia lengua. Es cándido culpar al "sistema", pero algo está pasando en la educación básica, algún hecho está trascendiendo en las casas de quienes ahora están por los 20 años o menos.
Mis sobrinos le dicen a su madre que leen mucho en Internet. Lo que debe preguntarse es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo una infinidad de vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar sin compañía. Sólo en soledad y silencio nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen esto. Tienen 300 seguidores en Twitter, y 700 amigos en Facebook, o muchos más. Los jóvenes de hoy ya no son los nativos del rock o del “Enterprise”, sino más bien oriundos nativos digitales de un nuevo mundo llamado internet.
Un párrafo sin errores. No se trataba de una pieza que pudiera pasar por literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de condensar un texto de mayor extensión, es decir, un resumen, hacer un resumen de un párrafo, en el que cada frase dijera algo significativo sobre el texto original, donde se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito —ortografía, sintaxis, etc.— y se cuidaran las mínimas normas y pertinencias. Era solo componer un resumen de un párrafo sin errores vistosos, y no pudieron.
No voy a generalizar, pero de 25, dos se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veintiún muchachos en sus 20 años en promedio no lograron, durante dos meses, escribir el resumen de una obra. Jóvenes que estudiaron once años en colegios privados o públicos, que son hijos de adultos que están por los 40 y 50 años de edad, que tienen buenos trabajos, educación universitaria, o más. Estos estudiantes disfrutan de la banda ancha, y tienen la “tele” de su casa mucho tiempo encendida en canales de señal abierta. Ellos, que tomaron más Milo que matecitos, y comen más comida rápida que arroz con huevo. Ustedes saben a quiénes me refiero.
El centro de todo era el programa de participación y escritura de textos breves a partir de otro texto mayor. Insistí siempre en la participación en clase para fomentar actividades que noto algo empañadas en la actualidad: la escucha atenta, la elaboración de razones y argumentos, oír lo que uno mismo dice y lo que dice el otro en una conversación.
Muchos de los estudiantes nunca pudieron pasar el resumen, pero no siempre fue así. Varios alumnos tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha, y en su elaboración nos tomábamos un buen tiempo, mas se llegaba a avanzar. Lo que siento no es que carezcan de capacidad sino, más bien, gozan de cierta apatía y aún menor curiosidad. Menos proyectos personales, autonomía, desconfianza, y menos espíritu crítico.
Debe ser que no advertimos cuándo la atención de dichos estudiantes pasó de lo trascendente a lo insignificante. Del estado de Facebook al mensaje en el Blackberry. Estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos veinteañeros, en algunos casos míos, quienes desde el momento en que comenzaron a usar el “doctor” Google y su hermano mellizo, otro “doctor”, Wikipedia, ya no les es útil el pequeño “Larousse” ni la enciclopedia más voluminosa y completa de los anaqueles del abuelo.
Es fácil echar la culpa a la televisión, al Internet, al Nintendo, o a los teléfonos inteligentes. A los colegios, a las universidades, que se afanan en el bilingüismo, sin alcanzar un conocimiento básico de la propia lengua. Es cándido culpar al "sistema", pero algo está pasando en la educación básica, algún hecho está trascendiendo en las casas de quienes ahora están por los 20 años o menos.
Mis sobrinos le dicen a su madre que leen mucho en Internet. Lo que debe preguntarse es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo una infinidad de vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar sin compañía. Sólo en soledad y silencio nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen esto. Tienen 300 seguidores en Twitter, y 700 amigos en Facebook, o muchos más. Los jóvenes de hoy ya no son los nativos del rock o del “Enterprise”, sino más bien oriundos nativos digitales de un nuevo mundo llamado internet.
COLUMNA: DESDE EL ATELIER
Fajas, mantas, llicllas y mantillas
Josué Sánchez
Tradicionalmente, el Perú se ha distinguido por el alto nivel de desarrollo técnico alcanzado por su textilería artesanal. Desde los renombrados tejidos paracas de épocas prehispánicas hasta la actualidad, los artesanos peruanos han tejido fajas, mantas, “llicllas” y mantillas con gran maestría. Más allá de la técnica y el arte, estos tejidos tienen además otros contenidos culturales de gran valor, como el iconográfico, hoy en investigación.
Las fajas se elaboran en telares de cintura, siendo su confección una actividad exclusivamente femenina. Los estudios indican que antiguamente todos los íconos contenidos en las fajas tenían significados lecturables. Actualmente, pese a que se ha perdido parte de la lectura, los temas se han enriquecido con elementos de la vida urbana moderna como barcos, aviones, carros, trenes y otros, que alternan con ornamentos geométricos y elementos naturales de costa, sierra y selva.
La lectura iconográfica y el tratamiento del color merecen un estudio aparte. Contienen elementos importantes para la elaboración de una estética plástica andina, en función de las combinaciones de color, que se dan en la urdiembre, y de los diseños, llamados “aclla”, “challpi” o “watr´aco”, que se elaboran en la trama.
La manta es, por lo general, de forma cuadrangular, de 1.20 m de lado y está trabajada en franjas multicolores. Estos matizados se realizan en la urdiembre, formando franjas de colores que pueden ir desde apenas tres hiladas hasta tres centímetros de ancho.
Por el diseño, la dominancia de un color o el material de confección de la manta se puede reconocer la procedencia geográfica de la usuaria. Así, por ejemplo, amarillo y azul identifican a las jaujinas, y blanco con negro a las de Sapallanga.
La manta está relacionada íntimamente a cada acto de la vida campesina. El niño desde que nace es llevado en ella, primero en los brazos de la madre y luego en la espalda. Durante la boda constituye símbolo de procreación. Está presente en el trabajo y en las fiestas. También en la medicina tradicional para la curación del susto y el recalco. Sobre ésta se realizan las ceremonias de pago a los dioses tutelares andinos, a los “apus”, a los “huamanis” y a la “pachamama”.
Las “llicllas” son tejidos cuadrados de aproximadamente 1 m de lado, que llevan un ribete de 5 a 10 cm de ancho. Desde antiguo su uso es ceremonial y festivo. Algunas son similares a las mantillas, tienen diseños iconográficos semejantes; otras están bordadas con representaciones figurativas de aves y flores. Últimamente, se ha introducido la costumbre de llevar “llicllas” elaboradas de telas estampadas.
Las mantillas reciben el nombre genérico de “pullukata”, pero por el tipo de material se diferencian en “uishkata”, si son de lana de carnero, y “llamakata”, si son de llama. Esta distinción se origina en las funciones rituales que cada una de ellas tiene. La “uishkata” se usa en ciertas ceremonias de tipo mágico religioso, como el pago a los dioses tutelares; y la “llamakata” en la curación de determinadas enfermedades.
En los diseños y formas de las mantillas, así como en los colores utilizados, se mantienen vigentes códigos visuales aislados que contienen elementos que podrían servir para establecer parámetros y correlatos de interpretación. Su identificación permitiría determinar las correspondencias entre unidades iconográficas y el discurso contenido en el íntegro de una faja.
Josué Sánchez
Tradicionalmente, el Perú se ha distinguido por el alto nivel de desarrollo técnico alcanzado por su textilería artesanal. Desde los renombrados tejidos paracas de épocas prehispánicas hasta la actualidad, los artesanos peruanos han tejido fajas, mantas, “llicllas” y mantillas con gran maestría. Más allá de la técnica y el arte, estos tejidos tienen además otros contenidos culturales de gran valor, como el iconográfico, hoy en investigación.
Las fajas se elaboran en telares de cintura, siendo su confección una actividad exclusivamente femenina. Los estudios indican que antiguamente todos los íconos contenidos en las fajas tenían significados lecturables. Actualmente, pese a que se ha perdido parte de la lectura, los temas se han enriquecido con elementos de la vida urbana moderna como barcos, aviones, carros, trenes y otros, que alternan con ornamentos geométricos y elementos naturales de costa, sierra y selva.
La lectura iconográfica y el tratamiento del color merecen un estudio aparte. Contienen elementos importantes para la elaboración de una estética plástica andina, en función de las combinaciones de color, que se dan en la urdiembre, y de los diseños, llamados “aclla”, “challpi” o “watr´aco”, que se elaboran en la trama.
La manta es, por lo general, de forma cuadrangular, de 1.20 m de lado y está trabajada en franjas multicolores. Estos matizados se realizan en la urdiembre, formando franjas de colores que pueden ir desde apenas tres hiladas hasta tres centímetros de ancho.
Por el diseño, la dominancia de un color o el material de confección de la manta se puede reconocer la procedencia geográfica de la usuaria. Así, por ejemplo, amarillo y azul identifican a las jaujinas, y blanco con negro a las de Sapallanga.
La manta está relacionada íntimamente a cada acto de la vida campesina. El niño desde que nace es llevado en ella, primero en los brazos de la madre y luego en la espalda. Durante la boda constituye símbolo de procreación. Está presente en el trabajo y en las fiestas. También en la medicina tradicional para la curación del susto y el recalco. Sobre ésta se realizan las ceremonias de pago a los dioses tutelares andinos, a los “apus”, a los “huamanis” y a la “pachamama”.
Las “llicllas” son tejidos cuadrados de aproximadamente 1 m de lado, que llevan un ribete de 5 a 10 cm de ancho. Desde antiguo su uso es ceremonial y festivo. Algunas son similares a las mantillas, tienen diseños iconográficos semejantes; otras están bordadas con representaciones figurativas de aves y flores. Últimamente, se ha introducido la costumbre de llevar “llicllas” elaboradas de telas estampadas.
Las mantillas reciben el nombre genérico de “pullukata”, pero por el tipo de material se diferencian en “uishkata”, si son de lana de carnero, y “llamakata”, si son de llama. Esta distinción se origina en las funciones rituales que cada una de ellas tiene. La “uishkata” se usa en ciertas ceremonias de tipo mágico religioso, como el pago a los dioses tutelares; y la “llamakata” en la curación de determinadas enfermedades.
En los diseños y formas de las mantillas, así como en los colores utilizados, se mantienen vigentes códigos visuales aislados que contienen elementos que podrían servir para establecer parámetros y correlatos de interpretación. Su identificación permitiría determinar las correspondencias entre unidades iconográficas y el discurso contenido en el íntegro de una faja.
MICROCUENTO:
Solo sentirás un pellizco
Carla García
De la yema de ambos índices, de la vena del antebrazo izquierdo y del derecho, de ambas orejas y una vez de la pierna.
Desde la parte interior del codo, desde el dorso de la mano, el antebrazo, alguna vértebra entre la veinte y la treinta, y desde una vena que aparece en el pulgar.
El párpado, la barbilla, el brazo, las yemas de los demás dedos y la nariz.
En las nalgas, echada y de pie. En el antebrazo, las orejas y en la planta del pie. Respuestas domingueras a: “¿De dónde me sacaron sangre?” “¿Desde cuándo me han dormido?” “¿Dónde he sido cosida?” “¿Agujas?”.
Carla García
De la yema de ambos índices, de la vena del antebrazo izquierdo y del derecho, de ambas orejas y una vez de la pierna.
Desde la parte interior del codo, desde el dorso de la mano, el antebrazo, alguna vértebra entre la veinte y la treinta, y desde una vena que aparece en el pulgar.
El párpado, la barbilla, el brazo, las yemas de los demás dedos y la nariz.
En las nalgas, echada y de pie. En el antebrazo, las orejas y en la planta del pie. Respuestas domingueras a: “¿De dónde me sacaron sangre?” “¿Desde cuándo me han dormido?” “¿Dónde he sido cosida?” “¿Agujas?”.
PERFUME DE MUJER
La ciudad y los perros
Mario Vargas Llosa
Cuando Alberto estuvo desnudo, con un gesto desganado se arrastró de espaldas sobre el lecho y abrió la bata. Estaba desnuda, pero tenía un sostén rosado, algo caído, que dejaba ver el comienzo de los senos. "Era rubia de veras”, pensó Alberto. Se dejó caer junto a ella, que rápidamente le pasó los brazos por la espalda y lo estrechó. Sintió que bajo el suyo, el vientre de la mujer se movía, buscando una mejor adecuación, un enlace más justo. Luego las piernas de la mujer se elevaron, se doblaron en el aire, y él sintió que los peces se posaban suavemente sobre sus caderas, se detenían un momento, avanzaban hacia los riñones y luego comenzaban a bajar por sus nalgas y sus muslos y a subir y a bajar, lentamente.
Mario Vargas Llosa
Cuando Alberto estuvo desnudo, con un gesto desganado se arrastró de espaldas sobre el lecho y abrió la bata. Estaba desnuda, pero tenía un sostén rosado, algo caído, que dejaba ver el comienzo de los senos. "Era rubia de veras”, pensó Alberto. Se dejó caer junto a ella, que rápidamente le pasó los brazos por la espalda y lo estrechó. Sintió que bajo el suyo, el vientre de la mujer se movía, buscando una mejor adecuación, un enlace más justo. Luego las piernas de la mujer se elevaron, se doblaron en el aire, y él sintió que los peces se posaban suavemente sobre sus caderas, se detenían un momento, avanzaban hacia los riñones y luego comenzaban a bajar por sus nalgas y sus muslos y a subir y a bajar, lentamente.
La voz de la luna
Juan Luis Espinoza Chinchón
Leí “Luna de agua” de Gerardo Garciarosales con los ojos encharcados, llorosos como el día luctuoso en que enterraron a mi abuelo. ¿Cómo es posible que las palabras mágicas del libro originen un llanto incontenible? Al releer volví a llorar. Extasiado, absorto, encantado, aún con las mejillas empapadas, salí de mis aposentos para contemplar la luna. En el firmamento, adornada por las estrellas titilantes, encontré la imagen de mi abuelito.
La obra que está narrada poéticamente, ha trastocado mis recuerdos. Las palabras mágicas de la abuela y el niño me han atrapado. Sorprendido, volví a oír la voz de mi abuelo: “La luna, hijo mío, dice que el año que viene no dará buena cosecha, así que medido nomás consumiremos”. Aquella noche lo miré a él y a su inspiración celestial. No encontré ninguna voz. Pensé que estaba sordo. Nadie esclareció mi inocencia. Después de romper la timidez que me empuñaba, le pregunté con voz temblorosa: “¿Cómo puedo conversar, abuelito, con la luna?” “Mira, mira a la luna”, me dijo. “En cuanto aprendas a leerla, podrás oír su voz”.
Cuando fui a la escuela, pensé que el profesor me iba a enseñar a escuchar la voz de este satélite, incluso me lave bien las orejas, pero el señor destrozó raudamente mis deseos. Volví a buscar al anciano, mas éste gran maestro ya se había ido al mundo de Juan Preciado. Después, supe que él no sabía leer ni escribir, pero conversaba con la naturaleza. Leí las maravillas del mundo andino. Seguí sus pasos y hallé principios inmarcesibles. La luna con sus encantos me ofreció mucha sabiduría, me enseñó a tender las papitas menudas para el chuño con exactitud infalible.
“Luna de agua” resume la imagen del mundo andino, la relación del silencio jaujino con este astro, sus costumbres, su vida, que no es otra cosa que la existencia del hombre del ande que aguarda con esperanza.
Leí “Luna de agua” de Gerardo Garciarosales con los ojos encharcados, llorosos como el día luctuoso en que enterraron a mi abuelo. ¿Cómo es posible que las palabras mágicas del libro originen un llanto incontenible? Al releer volví a llorar. Extasiado, absorto, encantado, aún con las mejillas empapadas, salí de mis aposentos para contemplar la luna. En el firmamento, adornada por las estrellas titilantes, encontré la imagen de mi abuelito.
La obra que está narrada poéticamente, ha trastocado mis recuerdos. Las palabras mágicas de la abuela y el niño me han atrapado. Sorprendido, volví a oír la voz de mi abuelo: “La luna, hijo mío, dice que el año que viene no dará buena cosecha, así que medido nomás consumiremos”. Aquella noche lo miré a él y a su inspiración celestial. No encontré ninguna voz. Pensé que estaba sordo. Nadie esclareció mi inocencia. Después de romper la timidez que me empuñaba, le pregunté con voz temblorosa: “¿Cómo puedo conversar, abuelito, con la luna?” “Mira, mira a la luna”, me dijo. “En cuanto aprendas a leerla, podrás oír su voz”.
Cuando fui a la escuela, pensé que el profesor me iba a enseñar a escuchar la voz de este satélite, incluso me lave bien las orejas, pero el señor destrozó raudamente mis deseos. Volví a buscar al anciano, mas éste gran maestro ya se había ido al mundo de Juan Preciado. Después, supe que él no sabía leer ni escribir, pero conversaba con la naturaleza. Leí las maravillas del mundo andino. Seguí sus pasos y hallé principios inmarcesibles. La luna con sus encantos me ofreció mucha sabiduría, me enseñó a tender las papitas menudas para el chuño con exactitud infalible.
“Luna de agua” resume la imagen del mundo andino, la relación del silencio jaujino con este astro, sus costumbres, su vida, que no es otra cosa que la existencia del hombre del ande que aguarda con esperanza.
Cortázar para siempre
Saulo Balvín
Es “Bestiario” que “El Perseguidor” de los que “Queremos tanto a Glenda” sea una “Historias de Cronopios y de famas” que, por “Las babas del diablo”, ya llegaron a sus cincuenta años. “Rayuelas”, su talento se extiende con relatos tan cortos.
Por lo visto Julio Cortázar forjó desfigurar a la prosa formal sobre el rostro de la literatura de esos tiempos (mediados del s. XX), cambiándola inexorablemente. Las técnicas literarias eran las mismas, pero el estilo que innovó fue certero, trascendente y experimental, tanto que se disfruta hasta estos días.
A partir de la primera publicación de “Presencias” (1938), vendría su colección de cuentos “La otra orilla” (1945), y más tarde llegarían como un artificio de juegos, entre párrafos y títulos, otros libros más. Una fluctuación de ideas que generan disonancias con lo normal, abstrayéndonos a la ficción por historias dotadas de imágenes inverosímiles, pero que eran escenas de la realidad poseedoras de una idea autónoma en cada relato.
Como parte del “Boom”, y la vanguardia literaria, llegó hoy incólume: “Historias de Cronopios y de famas” (1962), un tributo a la narrativa y al relato breve, por sus cincuenta años y su permanencia en el tiempo. Julio Cortázar es de todas partes.
Es “Bestiario” que “El Perseguidor” de los que “Queremos tanto a Glenda” sea una “Historias de Cronopios y de famas” que, por “Las babas del diablo”, ya llegaron a sus cincuenta años. “Rayuelas”, su talento se extiende con relatos tan cortos.
Por lo visto Julio Cortázar forjó desfigurar a la prosa formal sobre el rostro de la literatura de esos tiempos (mediados del s. XX), cambiándola inexorablemente. Las técnicas literarias eran las mismas, pero el estilo que innovó fue certero, trascendente y experimental, tanto que se disfruta hasta estos días.
A partir de la primera publicación de “Presencias” (1938), vendría su colección de cuentos “La otra orilla” (1945), y más tarde llegarían como un artificio de juegos, entre párrafos y títulos, otros libros más. Una fluctuación de ideas que generan disonancias con lo normal, abstrayéndonos a la ficción por historias dotadas de imágenes inverosímiles, pero que eran escenas de la realidad poseedoras de una idea autónoma en cada relato.
Como parte del “Boom”, y la vanguardia literaria, llegó hoy incólume: “Historias de Cronopios y de famas” (1962), un tributo a la narrativa y al relato breve, por sus cincuenta años y su permanencia en el tiempo. Julio Cortázar es de todas partes.
domingo, 27 de mayo de 2012
Solo 4, “419”, del 26 de mayo de 2012, año VIII
LA CITA:
“Soledad es igual que independencia, la había deseado y conquistado en el transcurso de largos años. Resultaba fría, pero (…) maravillosamente quieta y grande como el espacio frío y silencioso en el que giran las estrellas”.
Hermann Hesse, El lobo estepario
LO ÚLTIMO: Escritores que nos visitarán en la FELIZH 2012
A partir del 20 de junio, durante 12 días, Huancayo disfrutará de la visita de varios de los autores más representativos de la literatura nacional e internacional. En una primera lista, la organización de la FELIZH 2012, después de su reciente lanzamiento, compartió con nosotros los nombres de escritores y artistas que han confirmado su presencia para esta nueva versión. Aquí algunos de ellos:
Edgardo Rivera Martínez, Mario Bellatín, Oswaldo Reynoso, Gonzalo Portocarrero, Catalina Bustamante, Carmen Ollé, Octavio Santa Cruz, Manuel Pantigoso, Rocío Silva Santisteban, Juan Manuel Chávez, Jaime Cabrera, Víctor Vich, Yolanda Westphalen, Carmen María Pinilla, Bertha Martínez Castilla, Marco Avilés, Daniel Silva, Carlos Calderón Fajardo, Giovanna Pollarolo, Jorge Eslava, Magaly Solier, José Gálvez, Félix Huamán Cabrera, Domingo de Ramos, Etienne Durt Vellut, Ulises Gutierrez Llantoy, Carlos Tovar ‘Carlín’, Rosalí León, Oscar Chacalcaje, José Ávila, Gerardo García Rosales, y muchos más.
Gustavo Cerati, otro crimen sin resolver
Roberto Loayza
El sábado 15 de mayo de 2010, cantó en el campo de fútbol de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, en otro concierto impecable, presentando su “Fuerza Natural”, durante la gira que pocas semanas antes lo trajo a nuestro país. Vestido de negro, Gustavo Adrián Cerati Clark se despidió de sus fans venezolanos entonando “Lago en el cielo”, y en el puente de ese lago que une el cielo con la tierra fue donde se quedó hace ya dos años.
Hijo del finado Juan José Cerati y Lilian Clark, desde muy pequeño se sintió atraído por la música, el dibujo y los deportes, pero en lo que más destacó en sus años escolares fue en el canto; sin duda Cerati es una de las voces más privilegiadas en nuestro idioma.
Tras ser visitador médico y pasar por el servicio militar durante el infame gobierno militar argentino, su momento llegó en 1982, tras coincidir en la Facultad de Publicidad con Héctor Bosio, “Zeta”. Inspirados por el “boom” de The Police, fueron tentando a la suerte con grupos como Stress y Proyecto Erekto, junto a otro grande, Andrés Calamaro. Como la cosa no funcionaba decidieron virar y conocieron a Charly Alberti, Soda Stereo estaba en sala de parto.
Tuvieron una discografía breve pero sumamente importante, que va desde su álbum epónimo de 1984 hasta “Sueño Stereo” del 95, pasando por las indiscutibles obras maestras del rock: “Signos” (1986) y especialmente “Canción Animal” (1990). Soda, los siempre amados Soda, ya habrá tiempo para hablar de ellos, mas ahora nos dedicaremos a Gustavo en su carrera como solista que para variar no tuvo la difusión merecida en un país por lo general sordo y de discutible gusto musical.
La preferencia de Cerati por la música electrónica lo llevó a grabar en 1992, al mismo tiempo que el genial “Dynamo” de Soda, el gran “Colores Santos” junto al gurú de este género en Argentina, Daniel Melero. Sin embargo, el primer disco oficial en solitario sería “Amor Amarillo”, al año siguiente. Aplaudido por los fans y la crítica, esta producción está llena de psicodelia y temas claves como “Lisa”, “Pulsar”, su cover Spinettiano “Bajan” y especialmente la cándida “Te llevo para que me lleves”, donde colaboró en la interpretación, para entonces, su bellísima y embarazadísima esposa Cecilia Amenábar.
Luego del concierto de despedida y sus “gracias totales”, en 1999 vería la luz “Bocanada” un extraordinario álbum que a todas luces es su obra maestra, desde las hipnóticas percusiones de “Tabú”, el bolero trip hop que da su nombre, a la inolvidable balada rock “Puente”, que tiene tal vez las mejores letras de Cerati, el desarmante “Perdonar es divino”, y el claustrofóbico y profano “Verbo Carne”: «Pequeño Cristo 3D, ¿podrás salvarme está vez?».
Luego de componer el “soundtrack” de la película “+ Bien”, y de su proyecto “11 episodios sinfónicos”, presenta en 2002 “Siempre es hoy”, un plato con más de 70 minutos, el más largo y ecléctico de su discografía. Destacan “Karaoke”, “Artefacto” y “Altar”. El 2006, la inspiración de Cerati estaba al tope y saca “Ahí vamos”, dejando de lado los sintetizadores y volviendo a las guitarras y el buen rock. Todos caímos rendidos ante esta magnífica colección y a temas como “Crimen”, “Bomba de tiempo”, “La excepción” y “Adiós”.
El 2009, lanza “Fuerza natural”, sofisticado, elegante y variado, con toques folclóricos, progresivos y una idea conceptual en sus videos promocionales. Este disco lo presentó a fines de ese año en México y lo llevó a Chile, Uruguay, Perú, Estados Unidos, México, Colombia y Venezuela.
Después de su presentación del 15 de mayo de 2010, y de forma inexplicable, Cerati se desvaneció. Todos pensamos que era una descompensación debido al stress, pero la realidad fue mucho más cruel: la sangre dejó de llegar a su cerebro y se sumió en un profundo sueño del que, dos años después, no puede despertar. Ahora los carroñeros de siempre hablan de desconectarlo, de dejarlo dando vueltas por el universo, mas hay quienes nos aferramos a la idea de una recuperación, aunque claro eso es únicamente porque vivimos en un mundo de quimeras.
IMPRESCINDIBLES / LITERATURA:
Ximena de dos caminos
Laura Riesco
Ximena es una niña que se ve atrapada entre el rebosante desarrollo de la sierra, y la paupérrima realidad que persigue a la mayor parte de la población. Capturada entre dos caminos, hace una mordaz crítica a la situación de nuestro país, brindándonos un recorrido intenso a través de nuestra historia, siempre desde el punto de vista infalible e inocente de la pequeña. Laura Riesco es una de las mayores escritoras peruanas del siglo XX, y esta novela es, para muchos, lo mejor de su obra. Definitivamente imprescindible.
Rostros de memoria
Pedro Escribano
Nuestros autores peruanos más controvertidos y afamados se encuentran reunidos en una sola obra. Este libro, flamantemente editado, comprende una colección de anécdotas y pasajes en la vida de escritores como Mario Vargas Llosa, Abraham Valdelomar, José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro, o César Vallejo, donde los hallamos tan humanos y sencillos como el más simple de los mortales. Además, la publicación está acompañada por las caricaturas de cada personalidad, dibujadas por César Aguilar “Chillico”. Si usted desea saber más sobre su autor favorito, este texto es definitivamente imprescindible.
El canto de las ballenas
Carlos Villanes Cairo
El escritor de “Las ballenas cautivas” regresa con esta impresionante historia, cargada de imaginación, aventura, y un creciente respeto por nuestro medio ambiente. La novela anterior culminó con la liberación de los cetáceos gracias al despliegue mediático, y la increíble cooperación del gobierno estadounidense y ruso. Ahora, estos gigantescos pero apacibles animales entregarán una hermosa lección de sobrevivencia y amor a los protagonistas, quienes se rendirán a su canto. Una novela recomendable para los más pequeños del hogar, que sin embargo, ningún adulto debe dejar de leer.
COLUMNA: UN MUNDO PERFECTO
Drive: los caminos de la vida
Jorge Jaime Valdez
"Drive" es una película extraordinaria. Aparentemente, llegó como una cinta más de acción, de esas que trae el cine comercial por cantidades industriales, sin embargo, fue una grata sorpresa en la cartelera local.
Nos cuenta la historia de un personaje solitario, inquietante, que trabaja en una mecánica, y como “doble” conduciendo autos y realizando escenas arriesgadas que las estrellas de la pantalla no pueden filmar. Por las noches maneja para delincuentes, cronometrando su tiempo y realizando escapes impecables.
Vista de manera superficial es una historia de acción de principio a fin, pero a veces, las apariencias se equivocan. “Drive” es un “thriller” en buena forma, pero también es una historia de amor. El protagonista es un lobo solitario en la selva de concreto, que se enamora y, como suele pasar, está en el momento y lugar equivocados. Con un millón de dólares a cuestas, tiene que huir y hacer justicia como pueda en un mundo perverso y violento. Lo hace por amor a una mujer que vive con su hijo pequeño, y no hay más sorpresas en una cinta “en apariencia” del montón.
Su artífice, el danés Nicolas Winding Refn, ganó con justicia el premio a mejor director en el Festival de Cannes 2011. Los méritos del filme son diversos, comenzaremos por la selección de actores: el papel que interpreta Ryan Gosling es notable. Es un conductor parco, nocturno, seco, agresivo y tierno a la vez. Esas características personales son, curiosamente, la atmósfera que se respira en todo el largometraje. La ciudad es brutal y sórdida, las personas se comunican muy poco y cada una está más distante y desconfiada de la otra, pero existe una extraña ternura en medio del caos. La fotografía y sobre todo la música (obra de Cliff Martínez) son soberbias. Con un oído privilegiado nos sumerge en un viaje sonoro estupendo. El tema introductorio con los créditos en tipografías rosadas, con planos abiertos y cenitales de la metrópoli como telón de fondo, y la fuga con los delincuentes, es una lección de buen cine, como lo son también las escenas en el ascensor. Las canciones están muy bien, pero la historia, sin ser diferente, está mejor. Se nota que el director es un cinéfilo, un amante del séptimo arte, de Godard, de Scorsese o de Lynch. Los guiños a estos maestros de la ilusión son constantes y muy logrados, sino veamos solamente al chofer que nos recuerda, todo el tiempo, al Robert De Niro de “Taxi driver”.
La trama puede parecer violenta y convencional, tal vez lo sea, pero tiene una extraña dosis de dulzura, como en la relación del conductor con el niño. La tristeza de sus personajes parece un estigma. Son personajes ensimismados, condenados a perder, la espiral de violencia cruda los va envolviendo y sumergiendo cada vez más, sin posibilidad de salir librados del mal. Es interesante ver como el autor se mueve con gran soltura en una variedad de géneros: está el “thriller”, el policial, el “film noir”, además del drama y las películas baratas, las de serie B.
Sin pecar de erudito o cinéfilo “snob” se puede ver la influencia de Scorsese en su violencia seca y brutal; Cronenberg, por lo visceral, por la carne y la sangre; y Tarantino por los giros inesperados y lúdicos, o los colores y la estética disco de sus mejores trabajos.
MICROCUENTO:
Mi amigo el pintor
Piero Duharte
“¡Corre! ¡Corre!”, me gritaba mi amigo desgarrándose la voz justo cuando un nuevo estallido nos ensordeció. Luego notó que yo ya no corría detrás. Volteó y me vio caído.
Regresó por mí, me tomó de los brazos arrastrando mi cuerpo ya sin piernas, y no dejaba de gritarme que corriera, pero ahora el llanto armonizaba tristemente sus bramidos. Él siguió avanzando desesperado, sin soltarme, mientras mi cuerpo iba dejando una pincelada roja y continua sobre la tierra.
PERFUME DE MUJER
Los pilares de la tierra
Ken Follet
Una tarde de verano, mientras esperaba verla desde primera hora de la mañana, Aliena se había acercado al pozo, y después de sacar agua se había quitado la ropa para lavarse. El recuerdo de aquella imagen le ponía fuera de sí. Tenía senos turgentes y altivos, que se movían incitantes cuando ella levantaba los brazos para enjabonarse el pelo. Los pezones se le inflamaban de manera deleitable al echarse agua fría. Entre las piernas tenía una mata sorprendentemente grande de vello oscuro y rizado, y cuando se lavó allí, frotándose vigorosamente con la mano enjabonada, William, perdió el control.
Reynoso, un veto escandaloso
Lilia Figueroa Manyari
Resulta que ahora la literatura puede ser vetada escandalosamente, a partir de criterios pasadistas y hasta ignaros. Estas acciones que nos remontan a las grandes censuras de siglos oscurantistas, fatalmente se vienen promoviendo en algunas instituciones educativas del sector educación de nuestra región.
Ocurre que en pleno siglo XXI, una obra maestra que despliega parte de la realidad caótica de nuestra sociedad, como sucede con el libro “Los inocentes” de Oswaldo Reynoso, y que debe ser analizada con coherencia, acercándola analógicamente a la realidad del mundo adolescente peruano, para luego lograr apreciaciones críticas, hoy tiende a ser un crimen.
Me pregunto ¿qué pasa con el sector educación? Con este tipo de actitudes ¿queremos que nuestros jóvenes lean? ¿Qué tipo de comprensión lectora intentan trabajar? O ¿nos quedamos en el siglo XVII? ¿Se quiere crear tabúes de obras literarias? ¿Nos gusta vivir en la ignorancia? "Los inocentes" es una novela que por su temática se actualiza constantemente, y radica ahí, justamente, su valía.
No podemos olvidar que esta publicación es un ícono literario por su estilo, pues además de ser el primer libro peruano del siglo XX que incorpora en sus páginas el lenguaje de los jóvenes de la urbe, penetra en el pensamiento de este grupo humano. Este aporte hace de él un texto vigente, si bien en su época de aparición fue un escándalo, hoy la realidad ha superado la ficción.
Recordemos que José María Arguedas dijo del autor: “Reynoso ha creado un estilo nuevo: la jerga popular y la alta poesía reforzándose, iluminándose. Nos recuerda un poco a Rulfo, en esto”.
Ahora corresponde a los docentes trabajar una comprensión inferenciada y crítica, no solo literal. No se puede tener miedo de influir negativamente en los adolescentes. No justifiquemos la incapacidad con expresiones escandalosas, si uno de los alegatos para esta mezquina actitud es el uso de su lenguaje, imagínense a sus personajes hablando santurronamente, como lo hacen los protagonistas de la pésima línea de autoayuda. La ficción se nutre de la realidad y el lenguaje expresa el sentir de quien comunica y se codifica a partir de intencionalidades y voluntades de ciertos grupos determinados como sucede en la novela. Esta riqueza nos plasma Reynoso y puede ser aprovechada para analizar, por ejemplo, los planos fónicos, morfosintácticos o semánticos del lenguaje humano.
Si tocamos el aspecto temático y se escandalizan por su tratamiento, analicen la semantización de la realidad a través de sus personajes. Es aquí donde se crea polémica, hecho fundamental para el desarrollo real del pensamiento del hombre. No seamos, pues, falsos cucufatos.
Leer literatura implica necesariamente descubrir, a través de ella, el mundo complejo, caótico, pero sobre todo heterogéneo. No podemos tapar el sol con un dedo, ni mostrar modelos ideales, el hombre desde los albores es sumamente complejo y el proceso de comprender esta complejidad hace de nosotros seres mejores, y la literatura es un canal increíblemente dúctil para ello. Oswaldo Reynoso es un clásico de nuestra literatura peruana.
Solo 4, “418”, del 19 de mayo de 2012, año VIII
LA CITA:
"Una de las figuras que más me aterrorizó fue la de Carlos Fuentes; aquel hombre no parecía un escritor, sino una máquina computadora; tenía una respuesta exacta y al parecer lúcida para cualquier problema o pregunta que se le planteara; lo único que había que hacer era apretar un botón."
Reinaldo Arenas, Antes que anochezca
LO ÚLTIMO: Murió Carlos Fuentes, otro inmortal que nos deja
El escritor mexicano Carlos Fuentes, uno de los autores más prolíficos de la literatura hispanoamericana, murió el martes, 15 de mayo, con 83 años de edad, a consecuencia de una hemorragia masiva producto de una úlcera.
Mario Vargas Llosa expresó su tristeza por el deceso de su gran amigo por décadas, y afirmó que su obra "no solo merece todos los reconocimientos, sino que seguirá teniendo lectores por mucho tiempo".
Fuentes fue voceado, en múltiples ocasiones, para llevarse el Premio Nobel de Literatura, incluso se creyó que sería el próximo latino en recibir este galardón, lo cual causa aún más dolor en su país y mayor desazón en el mundo intelectual sudamericano.
Fuentes acababa de terminar su última novela, "Federico en su balcón", donde Nietzsche resucita en su balcón una madrugada y sostiene una entretenida y profunda conversación con el autor.
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