jueves, 17 de enero de 2013

Solo 4, “452”, del 12 de ENERO de 2013, año IX


LA CITA:

«Cuanto yo viví en la niñez, en los dolores que se me contagiaron en la infancia, siguen influyendo de manera muy poderosa en cuanto pienso y en todo lo que siento como miembro de la sociedad.»

José María Arguedas

LO ÚLTIMO: José María Arguedas, narrativa de Los Andes



El 18 de enero de 1911, en Apurímac, nace el escritor José María Arguedas, y con él, la obra más trascendente jamás escrita sobre el mundo andino. Perdió a su madre de muy pequeño y, por la ausencia del padre, debido a los crueles maltratos que recibía de su madrastra y hermanastro, fue criado por los sirvientes indios, de quienes aprendió el amor y la ternura, y adoptó su lengua y tradiciones.
Estudió letras en "San Marcos", primero Literatura y luego Etnología, por la cual, tuvo un acercamiento aún mayor a la gente de Los Andes. Hizo un trabajo etnográfico impecable, que evoluciona y disgrega palmo a palmo la realidad peruana del indio a la mitad del siglo XX; sin embargo, éste no se iguala a su extraordinaria narrativa resumida en "Agua" (1935), "Yawar Fiesta" (1941), "Diamantes y pedernales" (1954), "Los ríos profundos" (1958), "El Sexto" (1961), "La agonía de Rasu Ñiti" (1962), "Todas las sangres" (1964), "El sueño del pongo" (1965), "El zorro de arriba y el zorro de abajo" (publicado póstumamente en 1971), donde siempre retrata el mundo andino y sus vivencias infantiles con el indio.
Arguedas eligió dejarnos hace más de 40 años (Lima, 1969), pero sus obras se han incrustado en nuestro legado cultural más importante.

Resiste, compañero Víctor


Eduardo González Viaña

Víctor Jara (Chile, 1932-1973).

En el segundo piso del entonces Instituto Nacional de Cultura de Lima, Víctor Jara y yo estábamos conversando. En esos días, el famoso cantante chileno terminaba una gira por el Perú. Era setiembre de 1973. Faltaba una semana para que Víctor fuera asesinado.
Dicen que cuando uno va a morir repite sus pisadas. Tal vez eso le ocurría. Por más de dos horas, me habló de su infancia en Lonquén y de su madre quien le inspiró la canción más conocida de su repertorio: “Te recuerdo, Amanda”. Recordó también la época en que estudiaba en el seminario redentorista y pensaba en ser sacerdote.
Dos personas deseaban hablarle. Me hice a un lado para no ser indiscreto, pero me di cuenta por los gestos que Víctor estaba declinando una invitación. Lo último que dijo en voz alta fue: «Gracias, muchísimas gracias, pero no».
En ese momento, me animé a invitarlo a Trujillo: «En la universidad, todos querrán oírte. Puedes quedarte en una casa que tengo. Quédate, hermano, todo el tiempo que quieras».
Víctor sonrió con tristeza: «Dices lo mismo que esos amigos», y señaló a las personas con quienes acababa de hablar. «Quieren llevarme a Quito y hacerme recorrer Ecuador. Y tú quieres que me quede a vivir en Trujillo… No, Eduardo. Lo que ustedes tratan de hacer es evitar que yo regrese a Chile».
En efecto, había mucho de eso en nuestras invitaciones. Los periódicos señalaban que un golpe militar era inevitable allí. Los ricos y los poderosos no podían tolerar las reformas sociales iniciadas por el presidente Salvador Allende. Las empresas trasnacionales conspiraban. En cualquier momento iban a comprarse un sargento para que hiciera la tarea sucia.
«Tengo un deber con mi patria. Aprendí a amar la justicia social en los días en que era seminarista, y me di cuenta que esa era la verdadera prédica de Cristo. Por eso entré a la Juventud Comunista. Si ocurre algo, debo estar en mi puesto de lucha». Arturo Corcuera y yo lo acompañamos al aeropuerto.
El resto es conocido. El 11 de septiembre, apenas tuvo noticias de lo que estaba ocurriendo. Víctor Jara se dirigió a la Universidad Técnica donde laboraba. La consigna era resistir en los puestos de trabajo. Se suponía que eso iba a detener a los golpistas, pero un batallón se metió en el edificio a sangre y fuego. Se llevaron a todos los que quedaban vivos. Los condujeron al estadio de Santiago.
A Víctor, en cuanto lo reconocieron, le dieron “un trato especial”. Al cantor de los chilenos, y de todos los jóvenes latinoamericanos, le colocaron las manos sobre una plataforma de acero y se las trituraron. Luego de muchas otras torturas, expiró, mas eso no les bastaba a sus verdugos. Le acribillaron el cuerpo con más de 40 balazos.
Las noticias señalan que los ocho ejecutores del crimen han sido identificados. El oficial que lo dirigía no cesa de hacer justificaciones lloriqueantes desde Florida, donde reside.
No importan ni los nombres ni el rostro de los miserables. Deben de tener las mismas uñas sucias y los mismos ojos asustados que los acompañarán hasta el fin de sus días. Más importa responder otras preguntas: ¿quién dio las órdenes? ¿Quién mandaba al oficial? ¿Y a su comando? ¿Y al general Pinochet? Los ricos, los grandes propietarios, las empresas norteamericanas. Ellos aplastaron la democracia chilena y erigieron un reino de terror con miles de presos, torturados y muertos. Ellos, y no los resistentes, son los reales terroristas que espantan y oscurecen la historia de nuestra América.

Luna cercana


Gerardo Garcíarosales



Era las seis de la tarde del día martes diecisiete de mayo. Me habían delegado una misión periodística casi inusual. Partí de la capital hacia un lugar alto y descampado, situado en un valle cercano a la cordillera. Como dije, iba en misión periodística, y tenía que hacer un reportaje sobre la peculiar luna llena que se presentaría esa noche, pues los reportes meteorológicos del observatorio de MontBlanc así lo habían precisado.
El reporte daba cuenta que esa noche la luna estaría más cerca de la tierra, por tanto, su brillo sería desacostumbrado y extraordinario, un fenómeno que solo se repite cada setenta años, para ser exactos.
El arribo a nuestra meta estaba cerca y solo era cuestión de minutos. Mientras tanto, en ese ínterin, contemplaba desde mi ventana la belleza nocturna del paisaje plateado. La luna, que ya había salido entre las montañas, parecía estar hecha de sillares. La vista era magnífica, clara.
Sería cerca de la medianoche. El autobús marchaba veloz serpenteando el caudaloso río hasta vencer la penúltima curva; pero, por aquellas cosas inexplicables del destino, el vehículo hizo un repentino zigzagueo y, en segundos, fue a dar a las frías y turbulentas aguas. Después que el pesado bus diera varias vueltas de campana, se hundió lentamente arrastrado por la corriente. Lastimosamente, fueron pocos los que se salvaron.
Mi desconcierto fue terrible, pues el accidente nos sorprendió cuando la mayoría dormía. Ante lo irreparable, el instinto de conservación puso la fuerza y el coraje, y junto al acompañante que compartía conmigo el mismo asiento, logramos llegar nadando hasta la orilla opuesta. Realmente, la blancura resplandeciente de la luna fue nuestra salvación, pues, como dije, iluminaba el cielo como si estuviese amaneciendo.
Una vez que logramos ganar la orilla, nos sentamos extenuados sobre la húmeda arena para descansar; luego, después de una reparadora tregua, y repuestos de aquel tremendo susto, nos pusimos a caminar buscando una mano amiga que nos ayude a salir de aquel fatídico incidente.
No sé cuánto tiempo transcurrió ni cuanta distancia recorrimos, pero, cuando íbamos caminando, encontramos tendido sobre las piedras un cuerpo sin vida, y nos aprestamos a auxiliarlo. Al acercarnos, rápidamente pude reconocer que el rostro del fallecido era de mi ocasional acompañante. Conmovido y astillado por la  impresión, me quedé anulado sin poder hacer nada, observando cómo él se perdía entre la luz de la luna.
Todo se volvió en mí una desolación inexplicable y, al instante, cuando reaccioné, aceleré el paso para huir de esa cruel realidad; luego, más allá, me topé con otro cuerpo derribado sobre la fría arena, entonces brotó en mí un sentimiento de solidaridad inexplicable, y me acerqué a él para limpiarle el rostro y cerrarle los ojos. En ese preciso momento sentí que sobre mí se posaba el peso resplandeciente de la luna, acompañada de una paz desconocida que se hundió en mi corazón; fue entonces que acaricié ese rostro, que era el mío.

Nominados al Oscar 2013


Solo 4



La esperada gala de los Premios Oscar 2013 se acercan, por lo cual está semana la Academia publicó sus esperadas nominaciones, compartiendo grandes sorpresas e inesperadas ausencias.
Como Mejor Película están nominadas: "Amour", "Argo", "Bestias del sur salvaje" (Beasts of the Southern Wild), "Django sin cadenas" (Django Unchained), "Una aventura extraordinaria" (Life of Pi), "Lincoln", "El lado bueno de las cosas" (Silver Linings Playbook), "La noche más oscura" (Zero Dark Thirty), y la nueva adaptación de "Los miserables".
A Mejor Actor tenemos las nominaciones de los favoritos Bradley Cooper por "El lado bueno de las cosas", y a Daniel Day-Lewis por su protagónico en "Lincoln", además del sorpresivo Hugh Jackman por  "Los miserables", o los infaltables Joaquin Phoenix  por “The Master” y Denzel Washington por “Flight”.
A Mejor Actriz: Jessica Chastain (La noche más oscura), Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas), Emmanuelle Riva (Amour), Quvenzhané Wallis (Bestias del sur salvaje), y Naomi Watts (Lo imposible).
Podrían recibir la estatuilla como Mejor Actor y Actriz de Reparto correspondientemente: Alan Arkin (Argo), Robert De Niro (Bestias del sur salvaje), Philip Seymour Hoffman (The Master), Tommy Lee Jones (Lincoln), Christoph Waltz (Django Unchained), Amy Adams (The Master), Sally Field (Lincoln), Anne Hathaway (Los miserables), Helen Hunt (The Sessions), y Jacki Weaver Silver (Silver Linings Playbook).
A Mejor Director destacan claramente las nominaciones de "Amour" (Michael Haneke), "Bestias del sur salvaje” (Benh Zeitlin), "Una aventura extraordinaria" (Ang Lee), “Lincoln” (Steven Spielberg), y "El lado bueno de las cosas" (David O. Russell).
Por último, como Mejor Película Extranjera tenemos "Amour" (Austria), "Kon-Tiki" (Noruega), "A Royal Affair" (Dinamarca), "War Witch" (Canadá), y la única Latinoamericana en competencia, "No" (Chile).

BREVES: Muestra pictórica “Espacios cósmicos”


Desde el 19 de diciembre del 2012 al 31 de enero de 2013, se presenta la muestra pictórica “Espacios Cósmicos”, del artista plástico Daniel Jiménez. Esta exposición cuenta con una variada colección de cuadros, donde surge una nueva cosmogonía con elementos terrenales y oníricos, que se encuentran finamente emparejados al equilibrio y caos del universo.
"Espacios cósmicos" es organizada por el Instituto de Promoción del Patrimonio Cultural - LUMI, y pueden ir a visitarla a la Galería café "Imaginarte", Jr. Ancash Nº 260, Huancayo. De lunes a sábado, a partir del mediodía. El ingreso es libre.

COLUMNA: UN MUNDO PERFECTO


Una aventura extraordinaria

Jorge Jaime Valdez



“Una aventura extraordinaria” es el arbitrario nombre con que llegó “Life of Pi” (La vida de Pi), la última película del camaleónico director taiwanés Ang Lee, quien puede convencernos filmando en países muy distintos, historias y géneros que no tienen mucho que ver unos con otros.
Esta vez, nos cuenta las aventuras de un adolescente tras la muerte de su familia durante un naufragio. Piscine Molitor Patel, es el estrambótico nombre real de Pi, quien queda en un bote a la deriva en altamar, acompañado solamente por un fiero tigre de bengala llamado Richard Parker.
Lo más rico de la cinta está, justamente, en esa extraña convivencia entre el chico y la bestia. Veremos que una probable amistad entre ambos, se va haciendo agua por la naturaleza del animal.
No es un filme para niños, y el tigre no es un personaje de Disney, así que la convivencia entre ambos será difícil. Es también una historia de aprendizaje: el personaje que vemos aprende a través del sufrimiento, y se convierte en hombre de la manera más difícil y atípica.
“Una aventura extraordinaria” falla en la larga introducción, que presenta al protagonista ya viejo, contándole su historia a un escritor canadiense. A través de “flash backs” nos vamos enterando de la vida de Pi desde niño en la India, la excesiva reiteración de las vueltas al presente cansa un poco y le quita fluidez al relato. Otro aspecto en contra es el exceso de efectos especiales que le quitan veracidad a la trama, pareciera que todo está filmado para ser visto solo en 3D, los artificios psicodélicos agotan. El mar tan calmado, por momentos, parece un estanque de estudio, y en otros se asemeja a un espejo gigante. Los peces voladores y de colores fosforescentes, la ballena brillante o la isla carnívora, poblada por suricatos, le quitan verosimilitud.
Recuerdo “El náufrago” y la odisea es casi la misma, la diferencia está en la soledad de Pi, quien flota acompañado por el tigre hambriento, mientras que el náufrago solo tenía por compañía a una pelota (Wilson). El final tampoco convence, la larga historia que cuenta Pi a los japoneses en el hospital es innecesaria e irrelevante, como todo el rollo religioso que busca aleccionarnos sobre la magnificencia de Dios, sin importar el color y la cultura que uno tenga.
Un filme como este debería ser proyectado en su idioma original y con subtítulos, lamentablemente, sólo llegó doblada, como casi todas las películas que vemos en Huancayo. Pareciera que aquí la gente que va al cine no supiera leer, y como si la traducción no fuera suficiente, doblaron la cinta con un ridículo acento “hindú”. Es común ver esto en las parodias que se hacen de árabes, judíos, chinos o negros, pero ver a los personajes de este largometraje hablando como “hindús” es, por decir lo menos, ridículo e insoportable. Lo único que se hace es reforzar esos antipáticos estereotipos. Si ya llegó en español (como le gusta a mucha gente, que no lee ni subtítulos), ¿por qué el doblaje no es neutro? Estos excesos le quitan mucho a la obra, pues la vemos mutilada y a nadie parece importarle.
En conclusión, Ang Lee sale bien librado de una apuesta arriesgada. Parecía una adaptación imposible de hacer, mas el talento y oficio del cineasta nos entrega una historia emocionante y divertida. Es altamente recomendable a pesar que sigo creyendo que “Secreto en la montaña” (Brokeback Mountain), esa gran historia de amor entre dos vaqueros, es superior.

PERFUME DE MUJER:


Como agua para chocolate

Laura Esquivel



Tita, de rodillas, inclinada sobre el metate, se movía rítmica y cadenciosamente mientras molía las almendras y el ajonjolí.
Bajo su blusa sus senos se meneaban libremente pues ella nunca uso sostén alguno. De sus cuello escurrían gotas de sudor que rodaban  hacia abajo siguiendo el surco de piel entre sus pechos redondos y duros (…) Permanecieron en éxtasis amoroso hasta que Pedro bajó la vista y la clavó en los senos de Tita. Ésta dejó de moler, se enderezó y orgullosamente irguió su pecho, para que Pedro lo observara plenamente.

MICROCUENTO:


Un regalo de mi porvenir

César Silva Santisteban



Aunque temo a la agonía, más aun temo a la falta de valor para aceptarla como creo que ella es: el preludio de la ausencia de todo —la antesala del cero absoluto, de nada—. Como sana reacción, desde luego, amo impúdicamente a la vida.

BREVIARIO: Descargue el libro digital “Premio Solo 4”



Hace poco premiamos a todos los ganadores y finalistas del I Concurso Nacional de Cuento “Premio Solo 4”, y publicamos en nuestra edición 444, los relatos ganadores. Sin embargo, aún tenemos algunos textos que usted, estimado lector, no ha descubierto.
Hemos editado todos los cuentos finalistas de nuestro certamen en un solo volumen, para que usted pueda descargarlo y leerlo desde cualquier medio digital.
Lo único que tiene que hacer es visitar nuestra página en Facebook, o nuestro blog (http://suplementosolo4.blogspot.com/), y bajarlo a su computadora.
Es completamente gratis. ¡Pase la voz!

Deconstrucción e interpretación textual


Jhonatan Pomasunco Lozano


Jacques Derrida 

La huella es presencia de vida, y esto, Jacques Derrida al fallecer, lo demostró. Derrida había creado una huella inconmensurable a lo largo de las tres décadas anteriores a su muerte y luego, con ésta última, surgía también la apertura a una serie de debates en torno a su pensamiento, un pensamiento innovador muchas veces menospreciado pero sin éxito, porque cuando se ataca el pensamiento de Derrida, se ataca también los fenómenos marginales reprimidos por un discurso hegemónico, por una filosofía única y gobernante, en todo caso, siempre se deconstruye.
El pensamiento de Derrida tiene su origen en la duda y la inconformidad. Derrida “juega libremente” con aquellas únicas estructuras a las que se enfrenta cada texto en su concepción y nacimiento. El concepto hegemónico del estructuralismo con respecto a la interpretación textual, el cual conjetura que todos los textos poseen modelos determinados y genéricos que proporcionan una apertura a la propia interpretación, es negado por los post estructuralistas que afirman que cada texto genera un modelo único de comprensión desde su interior, desde sus únicas y singulares estructuras, negación que logra la conjunción teórica con lo que en resumidas cuentas es el pensamiento de Derrida en torno al texto: «No existen los textos, solo existen las interpretaciones».
Cuando en “Carta a un amigo japonés”, Derrida habla sobre intentar al menos una determinación negativa de las significaciones o connotaciones que deberían evitarse en torno a la palabra “desconstrucción” y se pregunta: «¿Qué no es la desconstrucción? y ¿qué debería no ser?», expresa el método que debería seguir la nueva interpretación textual: la negación. Sin embargo, esta negación a su vez se desglosa en conceptos “derridianos” claves como el sin sentido, lo innombrable, el desecho, el margen, la heterogeneidad, lo otro y todo aquello que no puede entrar en diálogo.
Pero, ¿qué significa la negación como método de interpretación textual? La negación “obliga” la presencia de ciertos conceptos suplementarios que coadyuvan a la formación de ésta línea metodológica de interpretación textual, y estos conceptos suplementarios pueden asemejarse a lo que llama Derrida en “La voz y el fenómeno” (1967) con el nombre de la “différance”, pues para Derrida lo suplementario es la différance, una différance distinta a al diferir como dilación y el diferir como trabajo activo de la diferencia. Así mismo sucede con los textos. El texto es una acción póstuma a la propia existencia, es un intento por redescubrir lo que ya está escrito. Cuando nace un texto lo hace con un afán totalizador, un afán por lograr el retorno a la diferenciación genuina de la existencia, y lo suplementario que pueda acaecer a raíz de esta expresión, es el fin inmediato de la nueva interpretación textual.
Ahora bien, si el objetivo de la interpretación textual es el “des – cubrimiento” de la diferencia ¿cómo actúa la negación en esta labor? La negación, en oposición a la diferencia, no es un concepto originario sino más bien se deriva; la negación es el verbo y la diferencia, lo que verbaliza; la negación es el único camino para lograr una aproximación a lo indecible. No existe significación sino, más bien, se interpreta lo que ya significa y que la escritura no es otra cosa que ese afán perdurable por interpretar el mundo, y aquí la negación sirve de intérprete.
Un texto nace, primero, de lo que no quiere decir, de lo que suprime y de lo que niega. A partir de la “negación” como método de interpretación textual se obtiene que cada texto genera un modelo único de comprensión desde su interior. La “negación” implica el afán de descubrir todo lo escondido en cada texto.
Todo texto expresa, como conclusión, en su carácter suplementario, la condición de posibilidad del sentido totalizador, crea mundos textuales casi infinitos en base a esto. Sólo con la negación como mediador e intérprete se podrá crear la imagen totalizadora de un determinado  tiempo y espacio donde el texto solo describe, y es nuestro deber hacer una lectura correcta de aquella descripción del mundo, de nuestro mundo. La interpretación textual debe preocuparse, entonces, de los elementos marginales y opuestos, y otros, muchas veces alternos, que también ayudan a lograr la significación de un texto. Todo esto con el fin de desembarazarnos de dogmatismos.

martes, 8 de enero de 2013

Solo 4, “451”, del 05 de ENERO de 2013, año IX


LA CITA:

«Adrián pensó en el suicidio. No como un hecho cruento ni como una vengativa y desesperada acometida contra la vida, sino como una simple desconexión, un acabar ahí mismo, un dejar de gozar y de sufrir, una asunción de que ya había visto suficiente, de que ya había vivido suficiente…»

José Carlos Carmona,  Sabor a chocolate

LO ÚLTIMO: Descargue el libro digital “Premio Solo 4”




Hace poco premiamos a todos los ganadores y finalistas del I Concurso Nacional de Cuento “Premio Solo 4”, y publicamos en nuestra edición 444, los relatos ganadores. Sin embargo, aún tenemos algunos textos que usted, estimado lector, no ha descubierto.
Las fiestas de fin de año aún se celebran y, si así lo desea, usted podrá descargar, completamente gratis, el libro electrónico “Premio Solo 4”. Esta edición reúne todos los cuentos premiados y estará disponible para ser leído en cualquier medio digital.
Lo único que tiene que hacer es visitar nuestra página en Facebook, o nuestro blog (http://suplementosolo4.blogspot.com/), y bajarlo a su computadora.
Es un regalo para usted y su preferencia. ¡Próspero 2013!

El rock de la calle


Manuel Maraví Quincho

Contrabanda
El rock en el Perú nació a finales de la década de los cincuenta, motivado por la tremenda movida americana del Rock and Roll. Nuestra Ciudad Incontrastable no estuvo ajena a esta invasión mundial, siendo también influenciada por este ritmo a mediados de los 60’s, años en los cuales se formaron grupos como Los Datsun’s , Los Deer Boys, Los Landers, Los Fracks, Los Sichers, Speed 66, Scorpions, Los Gatos Negros, La V Rebelión, entre otros.
Los jóvenes de nuestra ciudad, debido a este movimiento musical, por entonces, empezaron a representarse con la imagen del rebelde sin causa, usando las famosas chaquetas de cuero y los peinados engominados.
Estas agrupaciones, en un primer momento, sólo se presentaban en los horarios de “matiné”, sus espectáculos se montaban en los cines, y muchas veces sus apariciones consistían en mezclar la proyección de una película con sus “performance”. De esta forma, los cines tuvieron su mayor apogeo, y las bandas, un adecuado y estable lugar donde exhibirse.
Jichay
Esta movida rockera duró hasta casi la mitad de la década de los 80, desde entonces, hasta nuestros tiempos, el rock ha pasado a ser trascendental, pero no determinante para las siguientes generaciones. Por ello, hace 3 años, un conjunto de entusiastas productores, decididos a sembrar otra vez este bicho en nuestra generación, empezaron a organizar eventos con músicos de toda la región central del país, premiando su talento cada año. Hablamos de los “Premios De la Calle”.
El 2012 se realizó la segunda temporada de este certamen, donde algunos de los talentosos músicos de la ciudad de Tarma, quienes componen Contrabanda, fueron los grandes vencedores de esta 2da edición de estos galardones, por su tema “Como Ayer”, de composición propia, que elegida fue como Mejor Canción Rock del 2012 en la Región Junín, y a su vez fueron considerados como la segunda mejor banda con el Mejor Performance.
Por su parte, el grupo huancaíno de Groove Metal, Jichay,  por su videoclip “Expira el miedo”, fue proclamada vencedora por este trabajo audiovisual, en la categoría Mejor Videoclip 2012, sin desmerecer que ocuparon la posición número 3 a Mejor Canción 2012 por el mismo tema.
Los ganadores en la categoría Mejor Performance fueron la agrupación de San Jerónimo, Indoraza, por su aporte cultural a las costumbres, mitos e historias que plasman en sus presentaciones, además, de las impresionantes demostraciones en sus conciertos.
Indoraza
Para esta segunda edición de los “Premios De la Calle”, estuvieron nominadas otras orquestas como Eulora Rock, Eros, Dominik (Jauja), Komplicado, Exus, 40 Nativoz, Slide, y Santamaría.
Esto es ya un avance para el rescate del rock en nuestra región que, por los más de 5000 votos participantes en la selección de las bandas, demuestra el interés por este género, y abre la posibilidad de disfrutar de nuevas propuestas musicales, y la opción de explorar otros ritmos y vertientes que por su perfil “no comercial” casi no circulan en nuestro medio; además, esperamos que pronto uno, dos o más grupos, nos representen a nivel nacional demostrando que aquí también hay talento rockero.

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE


La Plaza de la Pepa

Sandro Bossio Suárez

Pocos nos acordamos de los 200 años que acaba de cumplir la Plaza de la Constitución. Su notoriedad se consolidó el 1 de enero de 1813, al juramentarse en ella la primera Constitución de las Cortes Generales de España, por aquel entonces con sede en Cádiz, conocida como la Constitución Doceañista de Cádiz. Se trataba de una constitución liberal, que emprendía el respeto cívico y político del ser humano, promovida a instancias de José Bonaparte, quien había derrocado en España a los monarcas ibéricos.
Sus preceptos debían tutelar todas las instituciones públicas del Estado español, estableciendo los primeros principios de respeto a los derechos humanos, como el sufragio universal masculino, la libertad de imprenta, la monarquía constitucional y la separación de poderes, además de drásticos cambios relacionados con los territorios españoles de otros continentes.
La jura se hizo en varios puntos del país. En Huancayo, la ceremonia fue organizada por el cura José Ignacio Moreno en la Plaza del Comercio. Según cuentan las tradiciones, el pueblo se reunió frente a la iglesia en construcción; se celebró una misa de Acción de Gracias; se leyeron los pronunciamientos (el del cura Moreno fue el más vibrante); y luego se procedió a la juramentación.
Este fue el acontecimiento magno por el que la antigua Plaza del Comercio cambió su nombre a Plaza de la Constitución de Cádiz de 1812. Ese 1 de enero de 1913 se colocó una piedra (hasta hoy visible), que dice a la letra: “Plaza Constitución, 1 de enero de 1913”, en la entonces propiedad del señor Ignacio Sotelo. Según Óscar Chávez, «es el único signo recordatorio en todo el país de dicha Carta Fundamental».
En cuanto el rey Fernando VII restauró el absolutismo, derogando la Constitución de Cádiz, el 4 de mayo de 1814, se inició una persecución tiránica a todo aquel que la patrocinara, llegando hasta el colmo de prohibir sus vítores. El virrey del Perú, obediente de ese dictamen, comenzó a hacer lo mismo. Así que el pueblo, sagaz y agudo, empezó a utilizar, tal como lo hacían en España, el grito: «¡Viva la Pepa!», para no ser perseguido. Tal ingeniosa frase se debía a que el 19 de marzo, día de la promulgación de la Constitución Doceañista, se celebraba la festividad de San José, es decir de Pepe, y en consecuencia se le llamó Pepa a la referida Constitución de Cádiz.
Por ello, cuentan las tradiciones huancaínas que, hasta finales del siglo XIX, la Plaza de la Constitución también era conocida coloquialmente como la “Plaza de la Pepa”, nombre que se perdió con el tiempo, tal como ocurrió con el apelativo de “Cuto Torre” con que se le conoció, hasta los años 30 del siglo pasado, a la Catedral por tener una torre inconclusa.
Existen otras plazas de la Constitución en diversas partes del mundo: San Sebastián en el País Vasco, también conocida como Donostia; Santiago de Chile, donde se encuentra el Palacio de La Moneda, sede del gobierno; Fuenlabrada de Madrid; Centro histórico de México; la emblemática ciudad de Vigo, donde esta plaza, como en Huancayo, hace las veces de Plaza Mayor; Guatemala; Cádiz; Córdoba; Oviedo; Valdemoro y otras más.

TODAVÍA NO PINTO CANAS: ÚLTIMA ENTREGA


La generación romántica: viviendo en clave "tik"

Josué Sánchez

Josué Sánchez con Sergio Castillo, Félix Huamán, Antonio Altamirano, Nicolás Matayoshi, Sergio Castillo, Carlos Villanes y más.
(Izq. - der.)

La amistad es algo maravilloso. A veces llega envuelta en un halo de fantasía como sucedió con James, otras se forja en el trabajo y en los ideales, en ocasiones surge como un consuelo en la hora mala, pero siempre llega para quedarse en el corazón, y se vive como una fiesta inolvidable a la que todos están invitados.
Como aquella noche en que Sergio, un amigo poeta, y yo, decidimos detenernos a tomar un calientito en un kiosco ambulante.
La noche relumbraba de estrellas, pero el frío era helado. Llevábamos unos minutos allí, cuando llegó un amigo músico, con su mandolina: «Siéntate —le dijimos—, sírvete un calientito y dedícanos una pieza».
De pronto, en el kiosco vecino, un hombre que llevaba un saxofón se levantó y empezó a tocarlo.
«¡Buena! —exclamamos, batiendo palmas—. Un calientito para el vecino también».
En ese momento, llegó un guitarrista que conocíamos y mirando de soslayo al saxofonista, comentó: «Está buena la competencia».
«Es cosa de demostrarlo», respondió sonriendo el mandolinista.
Así, poco a poco, se formó un contrapunto de sonidos y voces. Todo el que llegaba a tomar un calientito empezaba a cantar. A las 12 de la noche ya éramos una multitud alegre y danzante, los dueños de las casas vecinas también se habían incorporado a la fiesta. Bailamos y cantamos hasta el amanecer. Fue una noche insólita e interminable. Una noche amable, ausente de desconfianza, feliz, sencilla, plena.
Así es la amistad. Un diálogo sin fronteras, abierto y cálido. Así la he sentido venir de ustedes amigos en estos días. Y así era también en los 60.
Cuando se habla de los 60 siempre se recuerda que teníamos los cabellos largos y los pantalones anchos. Que nos veíamos como "Enrique el antiguo". Que oíamos música de Bob Dylan o de Palito Ortega. Pero la generación del 60 fue algo más que romántica en la música o en el gesto. Pacifista o revolucionaria, fue una generación con ideales de igualdad y justicia, una generación apasionada y tierna, que quería cambiar el mundo y hacerlo más solidario. Éramos jóvenes que "no queríamos hacer el sordomudo", como cantaba Violeta Parra. Queríamos una sociedad más humana.
Ayer Diana comentó en su programa de radio —es una apasionada locutora—, un texto del pensador uruguayo Eduardo Galeano. El autor relata que en una reunión de la comunidad maya Tzeltal, a la que un amigo suyo asistió en 1972, la palabra más usada era “tik”. En medio de la conversación se decía tantas veces “tik”, que al amigo de Galeano le sonaba como lluvia loca. Él sabía que la palabra más frecuente en todas las lenguas es "yo". Pero tik, la palabra más usada en esa comunidad maya, significa "nosotros". Ése es el legado de nuestras culturas originarias. El conocimiento de que no estamos solos; somos una comunidad de seres, como diría Galeano, "en clave tik".
Estas semanas que he compartido con ustedes lo he sentido así y me he sentido más joven que nunca, como en los 60. Gracias Diana, compañera de ésta y tantas otras travesías, te pintaré de colores, como me encargan. Gracias BBC Mundo. Gracias Sergio, del mismo nombre que mi amigo poeta, ¡qué sería un día sin mexicanos!... Y sin tanta gente buena y generosa en el mundo, como ustedes, amigos. Como dice Alvarito al terminar cada programa: «Hasta muy pronto. Cuídense mucho. . .» (Del blog “Todavía no pinto canas” en BBCMundo.com)

IMPRESCINDIBLES / LITERATURA


Selección y textos: Jeremy Torres-Montero

El Club de la Pelea

Chuck Palahniuk



La primera regla del Club de la Pelea es: nadie habla sobre el Club de la Pelea. La segunda regla del Club de la Pelea es: nadie habla sobre el Club de la Pelea.  Esta novela ligera, ácida e hilarante, además de violenta, es una sátira y una respuesta al consumismo exacerbado que corroe los cimientos de una sociedad un tanto plástica. De fácil lectura y argumentos bien planteados, El Club de la Pelea es ideal para leer en verano, mejor con algún ojo morado.


El principito

Antoine de Saint-Exupéry



La verdad, el mundo, depende y es consecuente en forma, a los ojos de cada quien. Lo esencial es invisible, por ser tan simple que nos abocamos a verdades superiores que en realidad no tienen sentido. Es un libro de iniciación, un texto de cabecera, y una novela para mantener en el bolsillo izquierdo, muy cerca del corazón. Definitivamente imprescindible.


Los inocentes

Oswaldo Reynoso



Cara de ángel no es María bonita. Si Lima es una ciudad de reyes el Príncipe es su heredero. Carambola, el Rosquita, y todos los demás de la collera, son víctimas de una ciudad ansiosa por devorarlos y vomitarlos para regocijarse en su fracaso. Un libro divertido, trascendente y transgresor, satanizado en una época, alabado en estos tiempos. Al leer a Reynoso por vez primera tuve un momento de claridad, la labor de la literatura no es moralizar. Es la estética, la denuncia, es entretener con historias que dejen cicatrices.

DESLECTURAS: Nuestro propio Honoré de Balzac


Juan Carlos Suárez Revollar



Todavía lo recuerdo: tenía dieciséis años y las ansias adolescentes de saberlo todo. Leía muchas novelas, incluso aquellas malas que me hacían bostezar. Ahí estaba: era un volumen viejísimo, cuya portada había sido reemplazada por una cartulina amarilla sobre la que llevaba escritas, con plumón azulino, las palabras «Papá Goriot» (un ejemplar de la Colección Austral en la buena traducción de Joaquín de Zuazagoitia). Su lectura me conmovió más que cualquier otra novela hasta entonces. Un personaje en particular, Eugene de Rastignac, antihéroe genuino, ambicioso y trepador, cuyos contradictorios sentimientos lo decidían a enfrentar de tú a tú a París, me impactó tanto que cuando me topé de nuevo con él en «La piel de zapa» y más tarde en el breve díptico «Estudio de mujer», sentí que saludaba a un viejo conocido. Creé un pasatiempo: marcar todas sus apariciones en «La comedia humana» (al que renuncié, pues esa maniática búsqueda resultaba inútil, pero primordialmente porque me estaba estropeando el sencillo placer de la lectura). No creo haber tropezado con él más que en cuatro o cinco novelas. Después supe que aparece al menos en catorce, varias de las cuales devoré sin identificarlo: se me había escabullido. Lo mismo ocurrió con el afable Horace Bianchon, cuyo altruismo alguna vez quise, ingenuo yo, imitar. Se trata de uno de los personajes más decentes moralmente de toda «La comedia humana», al que encontramos en veintitrés de sus noventa y un historias (quizá en más: nunca terminé de leerlas todas).
Me prometí aprender francés para leer a Balzac en su idioma —promesa que ojalá, mal que mal, cumpla algún día—, y también conseguir todos sus libros (los adquiría así ya los hubiese leído). Conté hace poco, risueño de mí mismo, decenas de títulos repetidos, en diferentes ediciones y traducciones, que acabaron apilados en mi biblioteca.
No me impresionó tanto «Eugenia Grandet» como sí ocurrió con «La mujer de treinta años»: una suerte de mosaico de textos disímiles unidos por un oscuro lazo para formar una novela, en cuya imperfección y escritura fragmentaria creo advertir un halo de grandeza. Me divierte no haber hallado —o acaso se me pasó por la exaltación durante la lectura— un momento de la vida de la protagonista en que tuviera los exactos treinta años del título. Para Rafael Cansinos Assens se refiere más bien a «esa edad crítica en que la mujer tiene un pasado a veces inolvidable» que «le ha creado un alma compleja y resabiada». Mucho más me entusiasmó «Un episodio bajo el terror», brevísima novela, casi un cuento, cuyo final en medio de las persecuciones posteriores a la Revolución Francesa deja un sinsabor difícil de tragar que, posiblemente sin proponérselo, siembra en el lector ese pavor, ese repudio por los gobiernos tiránicos.
Hay en cada historia de «La comedia humana» una aureola de genialidad, que se comparte entre las más ambiciosas: «Las ilusiones perdidas», «Los parientes pobres» o «Historia de los trece», y las otras de alcance más modesto: «El coronel Chabert», «El elixir de larga vida» o «Una pasión en el desierto». Su valía reside en el monumental todo que sus pequeñas unidades conforman. Pero también, a que el alma humana es sondeada con la profundidad que solo conseguiría un escritor decidido a cumplir un papel análogo al del Creador.
El plan de «La comedia humana» contemplaba retratar a la Francia de su tiempo en sus diversos niveles y estratos. Sus clasificaciones comprenden desde las escenas de la vida privada, parisina y provinciana, hasta las de la vida política, militar y campesina, además de los estudios filosóficos y los analíticos. Aunque cada novela se circunscribe a alguna de estas categorías, hay tal cruce de historias, contextos y personajes, que su sumatoria concluye con una imagen integral de la sociedad, sea esta pasada o presente, occidental u oriental.
El talento de Balzac no se limitó a la invención de inolvidables historias y personajes que ganaban complejidad a lo largo de «La comedia humana». Había en él una predisposición, una extraña tendencia fabuladora por reinventarlo todo, incluso su propia existencia. Vivió en medio de deudas a causa de sus gigantescos proyectos, siempre fallidos o, en el caso de la literatura, inconclusos debido a su repentina muerte (a «La comedia humana» le faltaron más de treinta títulos. Tampoco terminó los «Cuentos donosos», de los que solo escribió las tres primeras Decenas y algunos cuentos sueltos de las otras siete). Las farsas rocambolescas —aunque inofensivas— que siempre contaba sobre sí a sus conocidos eran una suerte de prolongación de la ficción que era su mundo. Quizás la mitomanía solo se reserva para los escritores de genio. Los demás tendrían que abstenerse para evitar el ridículo.

PERFUME DE MUJER:


Cómeme

Linda Jaivin



Volvió a concentrase en el sexo de Ava, pero esta vez a su propio ritmo, dolorosamente lento. Ava gimió, dando patadas al aire. Uno de sus zapatos de tacón salió volando y resbaló por el pasillo hasta la sección de cereales para el desayuno. Adam le dejó libres las manos y siguió chupándola mientras buscaba el racimo de plátanos a tientas. Peló una. Sin levantar las manos del suelo, Ava respiró hondo. Ava le metió el plátano hasta el fondo. Después se levantó y la observó de reojo mientras ella se provocaba un nuevo orgasmo con expertas arremetidas.

MICROCUENTO:


Entre jefes

Jorge Díaz Herrera



Después de la batalla, el jefe de los vencedores, antes de entregar el cadáver de su jefe a los vencidos, le llenó la boca con un puñado de pólvora para que no se le oliera la pestilencia de alcohol que le salía de las entrañas.