lunes, 18 de marzo de 2013

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE


Prialé y la ley de la ubicuidad

Sandro Bossio Suárez

Varias veces vi a Ramiro Prialé Prialé. La primera vez lo encontré en la sala de la hermosa mansión de mis primos, en Chaclacayo, donde el respetado político iba a saludar a sus entrañables amigos, sobre todo de mi tía Julia Palomino Díaz. Yo era muy pequeño, pero guardo en mi memoria su figura acendrada, sus modos corteses, la manera en que saludaba quitándose el sombrero. Era un hombre cariñoso, próvido, con una cabellera negra de olitas encrespadas, lleno de humor y vitalidad.
De esa época guardo algunas de sus anécdotas que escuché detrás de las cortinas. Solía regodearse en su carcelería, en sus muchos destierros, y alguna vez, incluso, lo escuché cantar. Por mi abuela me enteré que había nacido en la Calle Real, donde también nosotros vivíamos, y que había frecuentado la casa de otra pariente cercana: doña Eusebia Cotera, de quien —se decía en susurros— había estado profundamente enamorado.
En mi adolescencia fui a parar a un hospital de cancerosos y una noche, buscando camino en esa oscura mansión de desahuciados, llegué a una habitación privilegiada, a donde pude ingresar en un descuido del policía que siempre dormitaba en la puerta. Era la habitación terminal del viejo Ramiro Prialé. Estrechamos la amistad. Le conté que quería ser escritor y él me confesó algo que pocos saben: había escrito algunos cuentos. Me regaló un libro de su autoría, publicado dos años antes (1986), titulado “Conversar no es pactar”, y me contó que en su juventud había hecho teatro.
En esas circunstancias conocí de cerca la doble papada de Alan García, quien una tarde entró con su edecán para saludar al anciano, y se reverenció ante él como un nieto travieso que busca redención (y vaya cuánta redención necesitaba entonces, el morrocotudo presidente).
Después me enteré que don Ramiro Prialé tenía un abultado legajo de obras beneficiosas: la construcción de la Central Hidroeléctrica del Mantaro; la formación de la Universidad Comunal del Centro; el incremento del presupuesto para la Defensa Nacional; la autonomía de la Escuela de Bellas Artes; la construcción del Estadio de Huancayo (vaya ilusión), la restauración del Convento de Ocopa; y, sobre todo, la Ley 14700, destinada a programas de desarrollo en Huancayo.
Posiblemente su vida sea un caso excepcional de honradez, pues contaban que había pagado su única casa con un préstamo a treinta años, y será por eso que el Congreso de la República tiene un busto que lo representa en la sala de los Pasos Perdidos. También hay una gran autopista en Lima con su nombre y otra en Huancayo; igual calles, plazas, cooperativas, mercados, escuelas, institutos.
La Ley 24980 denominó “Ramiro Prialé Prialé” al Sistema Eléctrico del Mantaro, y ordenó construir una plaza con el nombre de La Concordia y erigir un busto en honor al patriarca.
Don Ramiro Prialé fue grande, no lo dudo, pero no lo fue todo. Me conmueve la poca inventiva (y en todo caso los pocos líderes) del Partido Aprista Peruano. Por ello recicla y sobreutiliza el nombre de don Ramiro. Imagino que esa es la razón por la cual el Hospital Nacional de Huancayo (el de Essalud) también se apellida Prialé Prialé. Y es que los apristas poco saben del gran médico huancaíno Emilio Bravo Delgado, quien detuvo una espantosa peste bubónica en los años veinte, y debía haber sido homenajeado con un hospital que lleve su nombre.
En fin, no se puede pedir peras al olmo: los apristas no conocen bien a don Ramiro, no han leído sus libros, puesto que, de lo contrario (y para no repetirse), habrían bautizado por lo menos una plaza con el nombre de Alfredo Ganoza, seudónimo que usaba Prialé cuando entraba clandestinamente al territorio, ilusorio.

BREVIARIO: “Jesucristo Superestrella” en las tablas


EMA Brothers Asociación Cultural, gracias al apoyo de la Municipalidad Provincial de Huancayo y del Instituto de la Juventud y la Cultura, presentará la ópera-rock "Jesucristo Superestrella". La cita es este lunes, 25 de marzo, a las 8 pm, en el Auditorio Nuestra Señora del Valle.
La obra llega con un nuevo enfoque, totalmente moderno y matizado con efectos multimedia, luces, y un sonido de primera. Para mayores informes y/o avances en: www.emabrothers.com, ó a través de Facebook.
No deje de apoyar estas iniciativas que promueven el teatro hecho por jóvenes de nuestra región.

COLUMNA: DESDE EL ATELIER


La pintura gótica de El Bosco

Josué Sánchez Cerrón

Jardín de las delicias (parte central) – El Bosco.
El Gótico describe el estilo arquitectónico que se practicó en el norte de Europa desde el s. XII hasta el s. XVI, y que sirvió para definir el llamado arte Gótico. A diferencia de sus precedentes románicos, esta arquitectura permitió la invasión de ventanas y vidrieras en las paredes de los edificios y templos en su búsqueda de elevación espiritual. Debido a ello, el interés de los artistas de esos siglos se desplazó de la pintura mural, anteriormente predominante, a los vitrales y a la creación de retablos con esculturas y pinturas en miniatura sobre tablas, que podían adecuarse a los nuevos muros poco espaciosos de las construcciones góticas.
La temática de la pintura gótica fue preferentemente religiosa, creando espacios simbólicos de comunicación entre la realidad natural y el mundo sobrenatural. Uno de los mayores representantes del arte Gótico, en su expresión sacralizada y simbólica, fue el pintor holandés del s. XV, Jheronymus Bosh, a quien, en España, se le denominó y conoció como El Bosco, nombre que ha quedado para la posterioridad.
El Bosco fue uno de los más extraordinarios pintores de todos los tiempos. Su manejo técnico fue único y sumamente depurado: realizó suaves empastes al óleo en combinaciones cromáticas fluidas, claras y brillantes, muy atrevidas, que dan  una inusitada expresividad a sus figuras.
Pero lo que verdaderamente distinguió a El Bosco fue su temática, centrada en una clara preocupación por el pecado, concebido como la gran locura humana que arrastra al hombre al Infierno. Compleja y fantástica, de una riquísima iconografía, su pintura tiene elementos oníricos que le confieren un halo demoníaco muy medioeval, nutrido de miedos, magia y de un singular bestiario de las más increíbles criaturas surgidas de imaginación alguna.
En el “Jardín de las delicias”, su más célebre pintura, un tríptico que abierto mide apenas 2.20 x 3.89 m, cientos de figuras muestran a una humanidad desnuda que se abandona a los placeres carnales,  rodeada de plantas y animales que se engullen entre sí. Es un cuadro de una fantasía desbordante, casi indescriptible, donde la lujuria supone el abandono de la gracia, el tránsito del Paraíso al Infierno.
El Museo del Prado alberga hoy buena parte de las pinturas de Bosch. Además del “Jardín de las delicias”, ahí puede verse, también, el famoso “Tríptico del heno”, un cuadro que representa a frailes y monjas participando de un aquelarre, una dura crítica al clero de la época y a la condición humana. En 2016, se conmemorará 500 años de la muerte de El Bosco; su obra, fascinante y crítica, merece ser conocida.

PERFUME DE MUJER:


Historia de O

Pauline Réage


Rolliza y dulce, Natalie era sin embargo grácil y más pequeña que O. Sir Stephen parecía al menos dos veces más grande que ella. Sin un solo movimiento, se dejó desnudar por O, y extender sobre el lecho, del que O había quitado la colcha. Sin un solo movimiento se dejó acariciar, gimiendo cuando O la desfloraba, apretando los dientes cuando la mano intrusa la hería. Pronto la mano de O se cubrió de sangre. Pero Natalie no empezó a gritar hasta sentir en ella el peso de Sir Stephen. Era la primera vez que O veía a Sir Stephen gozando a alguien que no fuera ella, y la primera además que veía su rostro en el momento del placer.

MICROCUENTO:


Guerra interna

Ángel José Málaga


El día de hoy, aproximadamente, a las diez de la mañana, en las inmediaciones de la pampa de la Quinua en Ayacucho, un soldado del Ejército del Perú abatió a un terrorista. Sin embargo, el sonido del disparo mortal no quedó allí, siguió retumbando por toda la llanura, trepó los cerros, cruzó el río, sobrepasó la laguna, hizo eco en las quebradas, hasta que, ya exhausto, como pájaro herido, fue a dar al patio del colegio secundario “Andrés Avelino Cáceres” donde, hace exactamente dos años, ambos, soldado y terrorista, jugaron juntos en el recreo.

El imperio de Oshima


Joe Delgado Rodríguez


Nagisa Oshima es uno de los más notables directores japoneses de la llamada “Nueva Ola Japonesa” de los años 60, junto a Shoei Imamura y Masahiro Shinoda. Lamentablemente, el pasado 15 de enero, falleció víctima de una neumonía en Tokio, a la edad de 80 años.
Nacido en Kioto, se graduó de la carrera de Derecho en la universidad local, pero su afición por la escritura y las artes escénicas le arrastrarían por el camino artístico hasta el cine.
Posteriormente, fue contratado por el estudio Shochiku donde comenzó a dirigir sus propias películas. Su actitud radical le sirvió para revolucionar el séptimo arte en Japón, rechazando el estilo humanista que proponían Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu.
En una entrevista afirmó su odio hacia el cine de su país, que incluía absolutamente todo, refiriéndose a todas las cintas de los tres directores mencionados. Oshima alcanzó la cima como director con su polémico “El imperio de los sentidos”, cuyo título original es “Ai no Korida” (Corrida de amor, 1976). Este filme está basado en una historia real sobre un caso de obsesión sexual en el Japón de los años 30. Por su alto contenido erótico y escenas explícitas tuvo que ser terminado en Francia, para así crear una versión sin censura.
Su difusión generó gran controversia, hasta el punto que, actualmente, en Japón se sigue exhibiendo con escenas recortadas por las estrictas leyes de contenidos.
“El imperio de los sentidos” trata sobre las intensas relaciones de una pareja de amantes —Sada Abe y Kichizo Ishida—, que viven una desenfrenada pasión que desembocará en la asfixia erótica consentida por Kichi, y sus genitales cercenados en el bolso de su ninfómana, desequilibrada e hipersensible amante.
A Oshima se le recordará por ser un provocador hastiado del cine convencional, y por haber escandalizado al mundo con esta producción, en especial al conservador Japón, que fue prohibida en infinidad de países durante su estreno. La exacerbación de la libido, la enfermiza veneración fálica, el impulso destructivo o tánatos y el dolor como fuente de placer, son temas bien manejados por el realizador, que no cae en la exageración.
Otro título que causó expectativas en su estreno, por ser igual de intenso y precioso —con el cual ganó el galardón a Mejor Director en Cannes—, es “El imperio de la pasión” (Ai no Borei, 1978), donde realiza un acercamiento más moderado al representar el frenesí de dos amantes, el cual los conduce al asesinato del marido y provocar las sospechas de los vecinos ante su desaparición.
Excelente filme por la calidad fotográfica y el uso potente del blanco y negro. También debemos destacar “Feliz Navidad, Mr. Lawrence” (“Senjo no Merry Christmas, 1983), cuyo escenario es un campamento de prisioneros japoneses en Java, durante la II Guerra Mundial, donde son tratados el honor, la disciplina, la gloria y la homosexualidad, con las destacadas actuaciones de Ryuichi Sakamoto —reconocido compositor, ganador del Oscar en 1987 por la banda sonora de “El último emperador” de Bernardo Bertolucci— y David Bowie —músico y compositor de rock británico.
En 1999, filma “Taboo” (Gohatto) con Takeshi Kitano, otro gran actor y director japonés. Esta cinta histórica trata sobre la homosexualidad en el mundo de los samuráis, regido por estrictos códigos de conducta y moral. Oshima crea un ambiente cargado de imágenes tan preciosas como poéticas —otra vez se puede escuchar la excelente música de Sakamoto.
Siempre recordaremos a Oshima por ser polémico, atrevido y provocador, rompiendo los cánones tradicionales del cine de su país. Sexo, violencia y política son temas que ha sabido trasladar a la pantalla grande, con imágenes potentes y explícitas. Será recordado por ser la antítesis artística del maestro Kurosawa, su enemigo personal. Ahora solo nos queda decir: Feliz viaje, Mr. Oshima.

jueves, 14 de marzo de 2013

Solo 4. Edición 460, del 09 de MARZO de 2013, año IX


LA CITA:

«La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que habita tal cuerpo, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla. »

Sócrates

LO ÚLTIMO: Convocatoria a concursos nacionales de cuento y poesía “Premio FELIZH - 2013”


El Comité Organizador de la V Feria del Libro Zona Huancayo convoca al V Concurso Nacional de Cuento y IV de Poesía “Premio FELIZH - 2013”, teniendo como fecha límite de recepción de trabajos el viernes 10 de mayo del presente, hasta las 18:00 horas.
Los escritos, para ambos certámenes, podrán ser entregados en el Diario Correo, Jr. Cusco N° 337 - Huancayo, o en la Editorial Gráfica Curisinche, Jr. Cusco N°416 - Huancayo. Los jurados calificadores son renombrados escritores y poetas nacionales.
Los ganadores se harán acreedores a un viaje a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México, con los pasajes, estadía por 4 días, alimentos y entradas para dicho evento; además, se financiará el 100% del costo de publicación de su obra bajo el sello Editorial Gráfica Curisinche.
¿Quiere saber más? Las bases generales las puede encontrar en el blog y en el perfil de Facebook de “Solo 4”.

La mujer como protagonista en la novela peruana


Isabel Córdova Rosas

Escalera de mujeres (1925) – Oscar Schlemmer.
¿Hasta qué punto la mujer peruana ha sido tomada como protagonista por nuestros más notables escritores, teniendo en cuenta que, desde siempre, asume un rol importante en el devenir de la vida nacional?
Los novelistas, por dar mayor fuerza a sus personajes varones, en la mayoría de sus obras, han marginado, segregado, malinterpretado y, prácticamente, descuidado a la mujer como personaje central de sus historias.
Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo XIX, fueron dos mujeres las que alzaron la voz en el mundo literario: Mercedes Cabello de Carbonera y Clorinda Matto de Turner. Ellas respondieron al segregacionismo existente con historias sobre seres de su mismo sexo.
Mercedes Cabello (Moquegua, 1845), en “Blanca Sol” y “Los amores de Hortensia” pone en primer plano a la mujer, al igual que Clorinda Matto de Turner (Cuzco, 1852), precursora del indigenismo en el Perú, lo hace en sus novelas “Herencia”, “Índole” y “Aves sin nido”, donde “ellas” asume un rol del todo digno, pues en esta trilogía, de suma importancia para su tiempo, plasma con crudo realismo el sufrimiento y la humillación de la campesina.
José María Arguedas, en “Yawar Fiesta”, toma como principal protagonista al pueblo indígena, otorgándoles a hombres y mujeres una gran calidad humana y solidaria, sin importar el género. En “Los ríos profundos”, el personaje es el niño Ernesto, pero también doña Felipa, que se convierte en lideresa de las chicheras frente a la injusticia de un recaudador de sal.
Así también, “El zorro de arriba y el zorro de abajo” denuncia las grandes desigualdades entre clases sociales, donde las mujeres tienen que prostituirse para sobrevivir. Arguedas habla con gran sensibilidad sobre este fenómeno social.
Ciro Alegría, en “La serpiente de oro”, describe a las “lucindas” y “florindas” como «chinas poblanas, buenas para el amor», mas son personajes pasivos. En “Los perros hambrientos”, los canes y los hombres asumen un rol protagónico. Demuestra ternura cuando describe a Antuca, y vigor cuando centra su discurso en Damiana, la madre que afronta el sustento del hogar. En “El mundo es ancho y ajeno” tenemos casos límite: de nostalgia en Pascuala,  de valor y entrega en Casiana, y en Maibí, desgarro y resignación.
Un personaje de “Un mundo para Julius”, de Alfredo Bryce Echenique, que destaca es su madre, la delicada Susan. En “La vida exagerada de Martín Romaña”, Inés, esposa de Martín Romaña, se convierte en el arquetipo de una chica limeña de los años 60, que descubre deslumbrada, en París, a Marx y Freud, pero, al final, pasa a un segundo plano. En “Permiso para vivir”, “No me esperen en abril” y “Reo de nocturnidad”, las mujeres son la florida comparsa del espectáculo literario de Bryce.
Mario Vargas Llosa en “La casa verde”, “Pantaleón y las visitadoras” y “Conversación en La Catedral”, las mujeres asumen un papel de moral deleznable, incapaz de convertirse en el modelo de la mujer peruana. En  “La tía Julia y el escribidor” aparece el superhombre frente a ellas.
Sin embargo, también describe algunos personajes femeninos entrañables, como Teresa de “La Ciudad y los perros”. También en “La fiesta del chivo”, que trata del asesinato del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, una de las líneas narrativas se refiere a Urania Cabral, que regresa para visitar a su padre enfermo y narra los terribles hechos que le obligaron a dejar su país a los 14 años. Recuerda las atrocidades de la dictadura y revela a su tía y primas un terrible secreto. Por último, cómo olvidar a la terrible “chilenita” de “Travesuras de la niña mala”.
Es importante recordar, que el gran referente para conocer la intrahistoria, como quería don Miguel de Unamuno, es la otra gran mitad del género humano: las mujeres que, como ya hemos visto, están todavía ausentes del protagónico novelístico del Perú.

Nelly Munguía y su canto vivo


Erika Balvín V.


Un río de palabras sumisas al dolor se desbordó entre los medios de comunicación y los artistas andinos, por la enorme pérdida de la cantante Nelly Munguía, una mujer reconocida por su gran voz y su defensa por la ecología.
Nelly creó, amó y cantó con dulzura y energía. Quizá por eso resulta tan creíble su declaración en cada entrevista: «Ofrezco mis canciones llenas de poesía, amor y esperanza».
Había nacido en Ayacucho, en el distrito de Paucar del Sara Sara, empezó a cantar desde muy niña, haciéndolo en la Iglesia Desamparados de Breña, donde formaba parte del coro infantil. Emigró cuando tenía dos años hacia Lima, juntamente con sus padres y hermanos.
Inició su camino artístico cuando era adolescente, interpretando huaynos huancaínos, preferentemente las mulizas y los nostálgicos huaynos ayacuchanos. Desde aquel entonces, los emblemáticos temas "Huérfano pajarillo" y "Adiós pueblo de Ayacucho" adquieren una nueva melodía en la voz de Nelly.
Los años pasaron y ella no sólo cantaba los temas sentidos de los tormentos andinos, sino también decide ser portadora de mensajes esperanzadores. A fines de los ochenta decide apropiarse de una actitud que tome en consideración la defensa de la vida, de nuestro planeta, y funda la Asociación de Ecologistas “Canto Vivo”, conjuntamente con otros compañeros artistas populares y amigos profesionales.
Desde aquel entonces se impuso una cuidadosa selección de su repertorio musical, el mismo que manifestaba su identificación con la defensa de la vida y de los valores humanos, así como de la naturaleza.
Después de una exitosa carrera y de su ardua defensa por la vida y la naturaleza, lamentablemente, víctima de una penosa enfermedad, la mujer sencilla y amigable nos dejó el último lunes, 4 de marzo, en San Francisco (EE. UU.) Ahora la recordamos, mientras en el cielo los ángeles disfrutan de una de las más grandes exponentes de la música andina.

IMPRESCIDIBLES / MÚSICA


Selección y textos: Pentafónica Radio

Electro Z (Edición Deluxe, 2009)

Electro Z


Si me preguntan ¿cuál es tu banda peruana favorita?, siempre diré Electro Z. Se encuentra dentro de las cinco mejores, a mi parecer. Con esto no quiero subestimar al resto y, probablemente, mucha gente no esté de acuerdo conmigo. ¿Por qué?, la respuesta es sencilla, después de escuchar muchas bandas con el mismo sonido “grunge” y “punkeke” de aquellas épocas, esta suena refrescante, es una mezcla de “samples”, guitarras ruidosas y qué mejor si a esto le agregas la dulce voz de Jennifer. Quizás, estemos hablando de la primera banda Indierock del Perú.


Fever to tell (2003)

Yeah yeah yeahs



Necesitas una dosis de rudeza, energía y sensualidad femenina a la vez, este es el disco perfecto. Karen O, junto a Nick Zinner (guitarra y teclado) y Brian Chase (Batería) son una mezcla llena de matices rockeros, sonidos “indies”, voz melancólica y, por momentos, chillona, que difícilmente sonaría pesado y aburrido.  La vitalidad que inspira es tan igual al reto de subir el cerro más alto de tu ciudad, con tu chico(a). El momento romántico tiene que coincidir con “Maps” —preciso pasa besarlo(a)— y el más atrevido con “Y control”, la recompensa no tiene precio.


Un soplo en el corazón (1993)

Elefant


Un amigo mío, alguna vez, cantó “Dame estrellas o limones” en Skype para su chica que vivía a miles de kilómetros. Hubiese cuestionado el acto si la canción sería otra, pero con “Family” es inevitable. "Un soplo en el corazón” es el obsequio de un grupo de jóvenes españoles encabezados por Javier Aramburu que, a través de perfectas canciones pop, animan los sentimientos. Aquí no vas a escuchar las melosas canciones de radios románticas de la FM. Éste es un álbum precioso, con el cual, y no es exageración, podrás enamorarte bailando.

COLUMNA: UN MUNDO PERFECTO


Los Óscar y Huancayo

Jorge Jaime Valdez


Los meses próximos a la entrega del Óscar son los mejores en cuanto a la calidad de películas que se exhiben. Lima y otras ciudades del país disfrutan de varias cintas que fueron nominadas, y de otras tantas ganadoras de esta preciada estatuillita dorada.
Lamentablemente, nuestra ciudad continúa con su cartelera mediocre habitual: de las nueve nominadas a mejor película llegaron solo dos, y seguimos en la larga espera, mientras se animan a estrenar estos filmes que ya se vieron o se están viendo en otras partes.
Parece reiterativo mencionarlo, pero es desesperante ver la calidad de producciones que llegan a Huancayo. El año pasado ganó el Óscar a mejor película “El artista”, que aquí nunca se proyectó. Seguramente, éste tampoco veremos la ganadora a la principal categoría: “Argo”, la celebrada obra de Ben Affleck, que resultó un director notable, a pesar de su pasado no tan grato como actor.
No se puede hablar de una gran ganadora, porque las principales categorías se dividieron en varios trabajos, sin embargo, el Óscar 2012 a mejor director fue para el taiwanés Ang Lee por “Una aventura extraordinaria”.
Como mejor actor principal premiaron a Daniel Day-Lewis, uno de los grandes intérpretes actuales, su galardón es indiscutible. Este irlandés filma pocas cintas, pero cuando lo hace, caracteriza a personajes inolvidables, se mete de lleno, en cuerpo y alma para representarlos, y los resultados son impresionantes. Este es su segundo Óscar, después de “Petróleo sangriento” de Paul Thomas Anderson.
El Óscar a mejor actriz principal fue para Jennifer Lawrence por “Juegos del destino”; como mejor actriz secundaria fue premiada la bella Anne Hathaway por su interpretación de Fantine en el musical “Los miserables”. Mientras que como mejor actor secundario se reconoció el talento del austriaco Christoph Waltz, por su papel como un asesino a sueldo en “Django, sin cadenas”, su primer Óscar fue por “Bastardos sin gloria”, también de Quentin Tarantino.
“Django”, que está anunciada en el calendario de Cine Planet para el mes de enero, hasta la fecha no fue estrenada por estos lares, al igual que la producción peruana que figura en febrero: “Quizás mañana”. Esto es preocupante, por decir lo menos, si películas comerciales que son muy publicitadas no llegan a Huancayo, qué podemos esperar de filmes más complejos y logrados.
“Amour”, de Michael Haneke, solo se llevó el premio a mejor cinta extranjera, a pesar de tratarse de una obra maestra. Es entendible, no va con los edulcorados gustos de los miembros de la Academia y, probablemente, nunca sea estrenada aquí, al igual que “The Master”, “Lincoln”, “La noche más oscura”, “Juegos del destino” o “Bestias del sur salvaje”.
Los cinéfilos nos tendremos que conformar con verlas en copias “piratas”. Lo paradójico es que se pretenda combatir la piratería que, según dicen, hace mucho daño a la industria cinematográfica en el Perú, cuando solo estrenan “blockbusters” e insufribles filmes con fórmulas repetidas mil veces.
Existe un marcado prejuicio hacia los cinéfilos huancaínos: los distribuidores y programadores de Lima consideran que no estamos preparados para películas buenas, las pocas que llegan son relegadas a las peores salas, mientras que las inferiores se muestran en sus mejores espacios.
No sucede lo mismo con los costos de las entradas o la cafetería: cobran como si estuviéramos en Miraflores, pero nos dan cintas para “provincianos”. Lo menciono porque son las mismas que se proyectan en los conos de Lima.
Por una cuestión de equidad, deberían poner los mismos filmes que estrenan en la Lima moderna, sería lo razonable, pues las entradas desde que llegó esta cadena de cines a Huancayo se han ido incrementando, sin que nadie diga o haga nada. ¿Hasta cuándo aguantaremos este maltrato del único cine local?

PERFUME DE MUJER:


Eros de luto

Jorge Miguel Marinho


Al contacto de la piel y de los vellos, sintieron que la complicidad del cuarto acortaba todas las distancias y que la adolescencia de él era un cuerpo listo para entrar y quedarse en el cuerpo de ella, un cuerpo de mujer.
—Eres muy guapo sin ropa, pareces un deseo de colores.
—Eres bonita extendida así, pareces un vientre grávido.
Él recorría todas las partes de ellas y ella esperaba la fricción de su cuerpo en todos sus poros, comenzando por su vientre y sus senos, casi respirando dentro de su corazón. Entonces él se mordió el labio inferior, porque necesitaba sentir un poco de dolor para tener la certeza del placer. Su boca sangró un poco rasgando la primera piel del amor. Después fue tanteando los caminos del cuerpo, le besó la frente, la boca y los hombros, y los dos sintieron un gusto a sangre y sudor que parecía ser el sabor de ambos.

MICROCUENTO:


La sombra

Carolina Cisneros



—¿Quién eres? ¿Cómo pudiste cambiar tanto?
—La vida es para vivirla jajaja —dice la sombra.
—Pero tú eres una persona seria, siempre tienes el control.
—¿De qué me sirve el control si no soy yo? Nunca soy yo.
—¿Y crees que ahora eres tú?
—No lo sé. ¡Pero ahora soy más feliz!
—Pero cuando desaparezca el efecto serás el mismo de antes. Encima, tendrás remordimientos.
—Entonces brindemos juntos. No hay nada que temer, si tú estás bien, yo estaré bien.
—¡Salud!
—¡Salud!

BREVIARIO: WhyNot nº 14


Esta revista de colección, pequeña, de bolsillo, ha llegado a su número 14, y aborda las fiestas navideñas y año nuevo. Ha sido sumamente elogiada por formato innovador y su presentación impecable, razón por la cual, a pesar de gran tiraje, está por agotarse.
No se pierda la oportunidad de disfrutar de esta singular publicación que se vende al menor precio (S/. 1). Búsquela en las librerías Íbero y La Familia, o en quioscos del centro de nuestra ciudad.

domingo, 3 de marzo de 2013

Solo 4, “459”, del 02 de MARZO de 2013, año IX


LA CITA:

«Mi desvelo fue siempre persuadir a la mujer de que no la engaño. A esta no podré persuadirla jamás de que no la quiero.»

Adolfo Bioy Casares, Historias de amor

LO ÚLTIMO: Convocatoria a concursos nacionales de cuento y poesía “Premio FELIZH - 2013”


El Comité Organizador de la V Feria del Libro Zona Huancayo convoca al V Concurso Nacional de Cuento y IV de Poesía “Premio FELIZH - 2013”, teniendo como fecha límite de recepción de trabajos el viernes 10 de mayo del presente, hasta las 18:00 horas.
Los escritos, para ambos certámenes, podrán ser entregados en el Diario Correo, Jr. Cusco N° 337 - Huancayo, o en la Editorial Gráfica Curisinche, Jr. Cusco N°416 - Huancayo. Los jurados calificadores son renombrados escritores y poetas nacionales.
Los ganadores se harán acreedores a un viaje a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México, con los pasajes, estadía por 4 días, alimentos y entradas para dicho evento; además, se financiará el 100% del costo de publicación de su obra bajo el sello Editorial Gráfica Curisinche.
¿Quiere saber más? Las bases generales las puede encontrar en el blog y en el perfil de Facebook de “Solo 4”.

El militarismo en la educación


Javier Garvich


Para nosotros, el desfile de inicio del año escolar o de Fiestas Patrias puede ser lo más normal. Es más, para nuestros escolares puede resultar, incluso, su momento de gloria. Sin embargo, este simulacro paramilitar es chocante a los ojos de cualquier extranjero.
Mi hijo, educado en España —donde no existen uniformes escolares obligatorios y los chicos pueden asistir a clase con el pelo largo— se asustó de las “peruanísimas paradas escolares” y, más aún, de la pasión que ponían nuestros estudiantes en marchar mecánicamente, cuidar su impecable uniforme e incluso aventurarse con el paso de oca —«¡Papá, esto es fascismo!».
En un país con poca cultura musical, resaltaban las bandas escolares de tarolas, bombos y xilófonos que, generalmente, alimentan los desfiles. Lo que aparentemente es un homenaje a la patria, en realidad es un pobre remedo de la cultura militarista en este país. Porque el asunto es ese.
Un país donde nuestras fuerzas armadas han perdido casi todas nuestras guerras, ¿cómo legitimarse ante el resto de peruanos? Donde bajo la bandera patria masacraron a campesinos desde los tiempos de Atusparia o  Rumi Maqui  hasta los años terribles que todos conocemos. ¿Cómo legitimarse?
Pues apropiándose de la educación, marchando, embutiéndonos de héroes criollos, marchando, hablando de una nación inexistente, marchando, ignorando nuestro extraordinario pasado prehispánico, y marchando.
Ser “Escolta” es algo muy valorado por el colegial promedio, una suerte de “popstar” pero en pequeñito. Ojo a los entorchados, la corbatita, el blazer náutico y los guantes ceremoniales. Todos paraditos en posición de firmes. Así es como quiere vernos la Marina de Guerra.
Desfilan llenos de orgullo porque se “alucinan” personajes de peruanidad. Es en ese momento del desfile donde se consideran peruanos, nos guste o no.
Perú, país conflictivo y contradictorio. El militarismo —y la religión— se han convertido en reservorios de ética y moral en un país donde se pisotea con impunidad la ética y la moral. En los colegios públicos se derrochan cientos de horas entrenando para desfilar. Se fomentan actos religiosos en la creencia que ellos evitarán que nuestros escolares se vuelvan pandilleros o drogadictos. Porque esa es la trampa: marchando y rezando tendremos que acabar con las lacras del alcohol, la delincuencia y la drogadicción.
Y todo eso en colegios públicos donde algunos directivos roban, algunos profesores “trapichean” notas y algunos escolares desertan, porque creen que lo que estudian no les sirve. El problema no es que no sepan valores, los conocen perfectamente.
Saben también que los adultos se orinan en dichos valores, que sus padres engañan a sus esposas, que pegan a sus hijos sin razón, que solamente ven “telebasura”, que le niegan a su hijo comprar libros mientras tienen en un tabloide chicha la única literatura en casa. Que la “viveza”, la “pendejada”, la “criollada” dan plata y que la sinceridad es sinónimo de “estupidez”, que la solidaridad es cosa de perdedores, que la heroicidad es algo, sencillamente, incomprensible; y así creemos que marchando aprenderán valores.
Afortunadamente, ese tiempo está pasando y aumenta la idea de buscar otras formas mucho mejores de querer este país. Hoy, en los mismos colegios donde se concertaron desfiles paramilitares, surge la iniciativa de algunos profesores por darle otro acento a las celebraciones escolares. Chau al militarismo, que en cada aula, por ejemplo, se represente a una región del Perú. Los estudiantes se imaginarían por un día ser ayacuchanos, cajamarquinos, sanmartinenses o iqueños. Aprenderían sus danzas y sus viandas. Se enterarían que awajunes o boras son sus hermanos, aprenderían a saludar en quechua o cómo se hace una Pachamanca.
Pablo Macera, nuestro historiador ahora caído en desgracia, decía que cualquier descubridor de algo en el Perú terminaba siendo un inventor del Perú. Las niñas y adolescentes del Perú han empezado a inventar su país.

La espera y otros textos terrenales


Hugo Velazco


La crónica literaria ha sido, desde siempre, un género atractivo para escritores que, como Marlon Maraví, se han interesado por desmadejar la realidad cotidiana con la rigurosidad informativa y la acuciosidad de detalles que ofrece el periodismo.
En efecto, los quince textos reunidos en “La espera y otros textos terrenales” (Nictálope editores, 2013) sobreprotegen la impronta testimonial de la crónica —ya sea informativa, interpretativa u opinativa— ubicando a la primera persona como testigo inmediato de los hechos, como ente reflexivo que, en ocasiones, antepone la expresión literaria sobre la urgencia informativa.
Este es un conjunto de crónicas que trasuntan hechos anecdóticos vividos por el autor, y donde se mueven a veces en el terreno originario lo periodístico y otras en lo literario, acusando un claro interés por la crítica social y la condición del hombre, en especial la del poblador marginal de la zona central del país.
No obstante, cabe decir que la obra de Marlon Maraví no se agota en la revisión del contexto —grotesco y cóncavo— que describe en sus relatos, ello sería una visión sesgada y restringida, pues la obra toma el título precisamente de uno de los cuentos que condensa los temas y motivos de los demás: “La espera”.
Es un relato de corte amoroso y de matiz trágico. En él se recurre al clásico idilio entre el artista y la prostituta —a la manera de García Márquez en “Memoria de mis putas tristes”, o “El anatomista” de Andahazi, por citar ejemplos latinoamericanos—, aunque desde una perspectiva sórdida y patológica que recuerda a William Loveday, el adolescente de “Cuadernos de una juventud al desnudo” de Billy Childish, por la psicosis manifiesta —y casi siempre factor común del artista— en el personaje principal: un estudiante universitario con planes obsesivos de convertirse en un «gran artista».
Este relato adquiere relevancia en el texto precisamente por fundir, a nivel de la expresión, la crónica vivencial y el lenguaje lírico, y a nivel de contenido, el ácido cuestionamiento a una sociedad degenerada en la que las relaciones humanas se subordinan a la posesión de riqueza u opulencia material, que rebasa cualquier propósito sentimental sincero, espontáneo e, inclusive, ingenuo.
Los textos que conforman el integro de la publicación mantienen dichos rasgos, en mayor o menor medida, pero siempre conservando el tono pesimista y la faceta periodística —todos los textos fueron publicados en la columna cultural del diario regional “Hoy” de Huánuco—, como puede apreciarse en “Adiós al Señor de Marcos”, “Jueves santo: Crónica de un desastre”, “La ciudad gris” o “Ricardo Robles y Coz: un humano, un artista, un amigo”, entre otros, que testimonian la cotidianidad terrenal del escritor, en su búsqueda por hallarse y definirse como un habitante de la urbe que prefiere hablar de lo veraz, de lo secular, de lo tangible, a la manera de Pablo Neruda: «Hablo de cosas que existen, ¡Dios me libre/de inventar cosas cuando estoy cantando!»
Marlon Maraví, que ya en el 2011 nos presentaba su clara línea objetivista en su “Testimonio del hombre que caminaba” —poesía—, se reafirma en esta edición como un indiscutible exponente de la literatura de corte realista y crítico de la realidad, amalgamando acertadamente la función poética y la precisión del estilo periodístico, pues como afirmara Carlos Fuentes: «La pureza literaria no existe, como de igual manera tampoco podría existir la pureza periodística».
“La espera y otros textos terrenales” es claro ejemplo de ello.

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE


Los navegantes de mares ventilados

Sandro Bossio Suárez

Mis primeras lecturas, aquellas que me llenaban de emoción y me hacían vivir una vida mucho mejor que la de todos los días, fueron las de navegantes y bucaneros. Recuerdo la gran conmoción que viví al llegar a las islas de Polifemo y las sirenas en el barco de Ulises. Recuerdo también con gran entusiasmo la saga de “Sandokán”, ese héroe de ropaje negro que se columpiaba en los amarres de los velámenes, mientras atacaba a los colonialistas con su espada.
Recuerdo mucho a este pirata bueno, nacido de la pluma maestra de Emilio Salgari, que había jurado recorrer los mares de Borneo y Malasia persiguiendo a los ingleses que habían asesinado a su familia, arrebatándole su trono. Viajé con él por todos los mares del sur, y lo acompañé junto con el portugués Yáñez, con Tremal Naik, con Mammammuri, con Sanbigliong y con la bella Ada Corishant. Cuántas veces releí (es decir, viví) las aventuras del Tigre de Malasia, y cuántas veces se lo conté, emocionado, a mi padre.
Julio Verne también hizo que me estremeciera de emoción con las aventuras del capitán de quince años, pero también con la lenta y aterradora navegación entre dragones prehistóricos en los intestinos de la tierra.
Lo mismo me pasó con algunos pasajes de las novelas de Víctor Hugo y Alejandro Dumas. Recuerdo, sin una sola arruga, los capítulos en los que Edmundo Dantés, antes de convertirse en el Conde de Montecristo, se enrola en un barco de traficantes en cuanto escapa de su prisión y va en busca del tesoro con el que materializará su terrible venganza.
Y claro, cómo no perpetuar la secuencia en que Judá Ben Hur, encadenado a los remos en un galeón de guerra, le salva la vida al cónsul, quien lo adoptará, convirtiéndolo en el hijo de Quinto Arrios, dispuesto a cobrar venganza contra el malvado Mesala.
Después vinieron otras épocas y otras lecturas, pero, por alguna razón que ahora mismo trato de entender, las que más me emocionaron, las que más recuerdo son las que tienen que ver con el océano.
“Moby Dick”, de Herman Melville, es otra novela que me colmó de agitación. No sólo me encandiló la persecución vesánica del capitán Ahab a la gran ballena blanca, sino, sobre todo, el tono enciclopédico del libro, con el que cualquier lector aprende infinidad de cosas sobre la caza de las ballenas, como la navegación entre las tormentas y la vida marinera del siglo XIX.
Después conocí a Joseph Conrad, que tiene varias novelas sobre el mar: me gusta mucho, por ejemplo, “Un vagabundo de las islas”, que es la conmovedora historia de un holandés errante, que navega por mares internos durante toda su vida. Pero el gigantesco Conrad escribió otras novelas maravillosas sobre el mar: “Tifón”, “El espejo del mar”, “El pirata”, incluso el mismo “Corazón de las tinieblas”, que es otra gran aventura humana anclada en una navegación.
Más adelante, leí una fascinante novela española, “La carta esférica”, de Arturo Pérez Reverte, donde una museóloga naval, Tánger Soto, emprende un temerario viaje tras un galeón hundido en el siglo XVIII en el Mediterráneo, y que lleva un fascinante secreto. Otra vez me vi lleno de inquietud, sobrexcitación, navegando con ella y con Coy, el ex marinero que la acompaña para defenderla de dos piratas modernos: Palermo y el sicario argentino Horacio.
Relatos de Maupassant, de Schwob, de Pierre Mac Orlan, pero también de Horacio Quiroga, de Jorge Luis Borges, de Roberto Arlt, del propio García Márquez, siguieron llenando mis noches hasta que llegó a mis manos una estupenda novela de aventuras marinas: “El navegante”, de West Morris, donde un profesor de la universidad de Hawaii, Gunnar Thorkild, decide armar una expedición hacia la Polinesia, exactamente como esta gente lo hacía antes de la llegada de los occidentales, siguiendo las estrellas.
Los libros sobre navegantes, sin embargo, se han ido haciendo cada vez más escasos. Son pocas las editoriales que hoy se atreven a publicar libros como los de antes. Por eso, mi búsqueda en estanterías y escaparates termina casi siempre en novelas baratas y en desaliento abismal. Por ello, tengo ahora una deuda de gratitud con Antonio Morales.

Ganadores de película


Solo 4


La sorpresa de la noche fue la cinta de Ben Affleck, "Argo", que se llevó el Oscar a mejor película. Un premio un tanto ilógico, ya que su director, productor y protagonista, no fue nominado a ningún otro premio, sin ánimo de desestimar esta gran cinta.
La estatuilla a mejor actor se la llevó Daniel Day Lewis (Lincoln), y Jennifer Lawrence, la de mejor actriz (Juegos del destino).
El Mejor director fue Ang Lee por “Una aventura extraordinaria”, y el galardón a mejor guión original se fue con Quentin Taratino por “Django sin cadenas”.
Los favoritos Christoph Waltz (Django) y Anne Hathaway (Los miserables), recibieron lo propio a mejor actor y actriz de reparto. Y como era de imaginarse, la soberbia Adele fue elegida para llevarse el premio a mejor canción original por "Skyfall”.

DESLECTURAS (PERUANAS): «Suburbios» / Julián Huanay (Sincos, Jauja, 1907 - Lima, 1969)


Esa literatura que quería cambiar el mundo

Juan Carlos Suárez Revollar


Convencido militante sindicalista, Julián Huanay hizo de su corta obra un manifiesto al servicio de los ideales de la izquierda. Al igual que su novela «El Retoño» (1950), el volumen de cuentos “Suburbios” (1968) pertenece a aquella literatura convertida en arma política. Por eso el efecto de cada relato sobre el lector está supeditado a la toma de conciencia acerca de las imperfecciones del sistema. La mayor parte del libro se escribió entre los cincuenta y sesenta, décadas de grandes acontecimientos sociales en el Perú —el fallido levantamiento de Luis de la Puente Uceda o la reforma agraria, por ejemplo—, y esboza en sus doce breves cuentos una sociedad principalmente urbana (o el campo con mirada citadina), donde se va gestando una revolución proletaria de futuro todavía incierto.
El riesgo de escribir historias con tanto peso ideológico es que este puede prevalecer sobre la anécdota (en ocasiones, casi absorberla). Esto ocurre con frecuencia en el libro, pero hay excepciones, como en “Maruja”, en que ambos elementos se equilibran. Aunque su contenido político es acorde al de los demás relatos, se compenetra con el drama humano que retrata. El punto de vista de un personaje niño —igual que Juanito Rumi de “El Retoño”—­, contribuye a atenuar el violento trasfondo del cuento.
“El negro Perico”, por su parte, describe a los luchadores (sindicalistas o ideólogos). Su protagonista tiene breves apariciones en otras historias del libro como víctima del sistema, y toma en su adultez el rol de agente opositor, cuya muerte es parte de un proceso ya irreversible. El control social toma la forma de una cárcel, que pese a ello puede convertirse en escuela: en “El Peladito” o “Dos maestros”.
Una constante es el desarrollo del contexto antes de comenzar la anécdota, habitualmente referida por un narrador-testigo. Incorpora además numerosas digresiones con situaciones o personajes que refuerzan el discurso, aunque esto es una debilidad, pues extiende el cuento innecesariamente, como en “Champi”.
Los cuentos ambientados en zonas rurales ­—“Añoranza”, “Alumbramiento” y “Yimurí”­— aportan un contraste con el caos de la ciudad, pero sin olvidar su propia problemática. El primero en particular insinúa un armonioso subsistema comunal andino.
“Suburbios” no contiene, como en Émile Zola, ese sustrato que hace de una ficción la aventura humana que es la literatura. Limitarse a plasmar la miseria e iniquidad, sin preocuparse por hacer que la historia siga otros derroteros, restringe su alcance artístico y torna a los cuentos en meros discursos instructivo-ideológicos. Huanay lo explica en “Aída”: «Denunciar en literatura o en lienzos que hay entre nosotros muchas injusticias, demasiada inhumanidad y egoísmo, creo es deber de toda persona con un poco de sensibilidad».
Pero sus verdaderos defectos están en la técnica: graves errores en el punto de vista, omnisciencia del narrador-personaje (quien no podría conocer todo lo que cuenta), retratos estereotípicos porque el autor toma partido, o diálogos en exceso artificiales.
El libro se aproxima más al Nikolái Ostrovski de “Así se templó el acero” que al Mijaíl Shólojov de “Lucharon por la patria”, es decir, a una literatura militante bastante envejecida. ¿Tiene entonces objeto leer “Suburbios” en la actualidad? Definitivamente sí. Es claro que aborda una época en que hombres generosos e idealistas daban la vida para cambiar la sociedad y construir un mundo mejor. ¿No está llena la literatura de ese inconformismo que busca hacer de las utopías una realidad?

MÁS DATOS:

Julián Huanay Raymundo

Nacido en Sincos (Jauja) el 29 de enero de 1907, pasó su infancia en el valle del Mantaro, de donde partió hacia Lima tras la muerte de su madre. Se desempeñó allí en diversas labores: desde ayudante de albañil y mecánico hasta taxista y obrero. Publicó la novela “El Retoño” en 1950 y el volumen de cuentos “Suburbios” en 1968. Por sus actividades sindicales y políticas fue recluido en El Sexto entre 1951 y 1954. Una década más tarde “El Retoño” se tradujo al ruso. Falleció el 20 de setiembre de 1969 en el Hospital Obrero de Lima.

PERFUME DE MUJER:


Malena es un nombre de tango

Almudena Grandes


Aferré un poco más fuerte ese dedo maltrecho, aplicado y dócil como un voluntarioso alumno retrasado, y lo contemplé mientras se deslizaba despacio, siguiendo el rastro de la tenue línea castaña que desembocaba en una oscuridad rizada donde no le consentí la menor pausa. Cuando lo introduje por fin en mi sexo, bloqueando su muñeca con la que hasta entonces había sido mi mano libre, le miré a los ojos y volví a preguntar:
—¿No sientes nada? ¿Seguro?
—Seguro.

MICROCUENTO:


«Una más y me voy»

Ángel José Málaga



Roberto, borracho consumado, gran bebedor de cerveza, había muerto de cirrosis. La familia lo velaba en silencio. Al amanecer, Antonio, su mejor amigo, ingresa al recinto y abre una cerveza. En eso, Roberto se incorpora en el cajón e intenta levantarse. «Vuélvete a echar —le suplica Antonio— que ya has tomado suficiente».

“Jala Calchay” de Huachac



Nilo Inga Huamán

Con la fuerza del ancestral y tradicional Huaylarsh, se cierra los carnavales de la gran Nación Wanka, esta vez en el distrito de Huáchac (Chupaca, Junín), con un gran concurso de Huaylarsh Antiguo, conmemorando los 35 años de aniversario de una de las más grandes instituciones folclóricas de esta danza: “Jala Calchay de Huáchac”.
Esta institución, de enorme trascendencia en el Valle del Mantaro, tuvo su época de oro en la década de los 80 e inicios de los 90, galardonándose como campeones nacionales en cinco oportunidades y en innumerables competencias oficiales.
“Jala Calchay” fue creada el 19 de febrero de 1978 y llevada a los escenarios por un grupo de jóvenes del lugar. Esta organización es una importante representación cultural gracias a la esencia obtenida en las fuentes vivas de la tradición (testimonios y registros locales) y no solo por el mero conocimiento externo de elementos abstractos y dispersos. Es prioritario entender el alma del pueblo para conocer su historia.
En su coreografía grafica mensajes “vivos”, reconociendo, a través de siglos de historia, la expresión e interpretación del patrimonio de nuestros padres; por tal razón, hoy es posible encontrar mucho del pasado del Perú en su virilidad, pujanza y en el mensaje que representa, quedando vivo por siempre el símbolo profundo y la vieja esperanza en nuestros propios destinos.
Algunos años después de ser creada, al asumir la responsabilidad de dirigir  este grupo, Kiko y Teófilo Astete López innovan con un trabajo de representación agrícola, adecuando características únicas como el modo de zapateo, estilo propio de la zona, o la coreografía en la que se representa: Yaykuy, Tinkunakuy, Yaycapakuy, Jamaichi Allayguy, Kalchay, Malqay Shuntuy, Sitakay, Alkuy, Tipiy, Wayunka, Likachiy, Tushuy Kushikuy, Likuy, y más tradiciones del valle.
“Jala Calchay” a conglomerado a lugareños que han podido caminar hacia un horizonte firme bañado de costumbres ancestrales por el Huaylarsh, llegando a ser uno de los más distintivos representantes de la región, habiendo representado a Huáchac y a Junín, con éxito, en diversos eventos nacionales e internacionales.
Actualmente, es reconocida como patrimonio cultural local y Patrimonio Cultural Vivo de la región central del Perú por el INC, hoy Dirección Regional de Cultura Junín.
El 03 de marzo cumplen 35 años de fundación, y los celebran con un concurso de Huaylarsh Antiguo, en la plaza principal de Huáchac, a partir del mediodía, a donde todos estamos invitados.