domingo, 14 de octubre de 2012

LISTA OFICIAL DE TRABAJOS PARTICIPANTES EN EL I CONCURSO NACIONAL DE CUENTO "PREMIO SOLO 4"

Descárguela desde el siguiente enlace: http://issuu.com/luispuentedelavega/docs/lista_oficial_de_trabajos_participantes_i_concurso/

Solo 4, “439”, del 13 de OCTUBRE de 2012, año IX


LA CITA:

«Mi rol en la sociedad, o la de cualquier artista o poeta, es intentar expresar lo que sentimos todos. No decir a la gente cómo sentirse. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros.»

John Lennon

LO ÚLTIMO: Lista oficial de participantes en “Premio Solo 4”


En un extraordinario esfuerzo, en el marco de las celebraciones por los 50 años de fundación del diario Correo y nuestra próxima edición conmemorativa 444, convocamos al I Concurso Nacional de Cuento “Premio Solo 4”, que nos dio una grata sorpresa: 427 trabajos fueron recibidos hasta el momento, los cuales continúan en proceso de registro.
La lista completa de relatos participantes será publicada el día de mañana a las 9 am, para que pueda ser descargada desde nuestros sitios oficiales: en Facebook, “Suplemento Cultural Solo 4”; y en nuestro blog, www.suplementosolo4.blogspot.com. Gracias por la acogida.

Porque la justicia no puede ser barbarie


Jhony Carhuallanqui



El 10 de octubre se declaró como “El Día Mundial Contra la Pena de Muerte” con el propósito de concienciar a la población y comprometer a los gobiernos en  implementar medidas de sanción alternativas, que no transgredan el más elemental de los derechos: la vida. Este esfuerzo multisectorial —liderado por Amnistía Internacional—, está reunido en una Coalición de 64 organismos que desde hace10 años batallan por la eliminación de la pena capital.
El logro para 2012 es significativo. Hay una reducción progresiva de su uso, pues ya son 141 países los que la han eliminado o al menos, no la han ejecutado. Sólo 20 países la practican, siendo China el verdugo más implacable y el más reservado, pues no informa sobre el hecho al catalogarlo como “Secreto de Estado” y pese a haber eliminado 13 delitos como sus causales, es líder del vergonzoso ranking. Japón es un caso especial, pues su política humanitaria no contrasta con sus últimos siete ahorcamientos.
En Europa el único país que aún la práctica —a través del fusilamiento— es Bielorrusia. En Medio Oriente la situación es preocupante, pues se ha incrementado casi en un 50%: en Arabia Saudí la condena también se extiende a la homosexualidad, en Irán se admite para menores de edad, en Irak las “confesiones” forzadas las sustentan, y en Yemen procede contra los delincuentes juveniles.
En nuestro continente, EE.UU. es el país prominente en estas infaustas prácticas (ya van 30 muertos en lo que del año), y aunque también lo estipula Canadá, Cuba, Guyana y otros países del Caribe, no la han consumado en los últimos años.
Se calcula que existen 18,750 personas condenadas al patíbulo en el mundo, y aunque muchos están de acuerdo en su implementación, argumentando como principal razón la inefectividad del sistema penitenciario, asfixiado por la obesidad  normativa que no previene la violencia, debemos entender que la Dignidad Humana se logra no sólo exigiendo derechos, sino, respetándolos, así sean de individuos que cometan atrocidades. Un Tribunal no puede ser un instrumento de venganza.
Quizá la condena a la horca del dictador Iraquí Sadam Hussein y la cuestionada ejecución en Libia de Mudamar el-Gadafi no ameritan contrición alguna en muchos sectores, pero ha de ser el eje de los debates que, a fines de este año, debe entablarse en la ONU respecto a la pena de muerte como “derecho” del Estado (y a veces de la población).
Recordemos que en el ocaso de la II Guerra Mundial, Benito Mussolini fue fusilado, su cuerpo expuesto cabeza abajo para que pudieran escupirle, orinarle y golpearle. Actos mezquinos como estos no pueden nutrir la verdadera justicia que demanda la población.
Nuestra actual Constitución establece que “La pena de muerte sólo puede aplicarse por el delito de traición a la patria en caso de guerra, y el de terrorismo, conforme a las leyes y los tratados de los que el Perú es parte obligada” y, como firmantes de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH) o Pacto de San José, estamos obligados a no ampliarla a otros delitos, así como no aplicarla a menores de edad ni mayores de sesenta años.
Adicionalmente se firmó el Protocolo a la CADH Relativo a la Abolición de la Pena de Muerte que señala: Los Estados partes en el presente Protocolo no aplicarán en su territorio la pena de muerte a ninguna persona sometida a su jurisdicción”, pacto que el Perú aún no ha ratificado y que significaría su abolición absoluta, mientras tanto, es una facultad del Estado suspendida en el acto pero, reconocida en la legalidad.

IMPRESCINDIBLES / CINE:


Chico y Rita

Fernando Trueba

Chico y Rita viven una apasionada historia de amor en la Cuba de finales de los años cuarenta. Él es un joven pianista, enamorado del jazz, y Rita sueña con ser una gran cantante. Desde que se conocieron en un baile de salón en La Habana, el destino va uniéndolos y separándolos, como a los personajes de un bolero. Hermosa adaptación animada sobre la vida de Bebo Valdés que también sirve como excusa para hablar de Cuba, la patria querida, y sus cambios a mitad del siglo pasado.



Octubre

Daniel y Diego Vega

A propósito del mes, les presentamos “Octubre”, la cinta peruana que fue premiada en el Festival de Cannes con el Premio del Jurado. Clemente es un prestamista muy poco comunicativo. Clemente descubre una pequeña niña recién nacida, fruto de su relación con una prostituta que ha desaparecido. Así se encuentra con Sofía, su vecina soltera, que cada mes de octubre busca esperanza en Señor de los Milagros. Con la llegada de estas dos personas, y un visitante inesperado, Clemente llegará a cuestionar su existencia.



Mi nombre es John Lennon

Sam Taylor Wood (2009)

John Lennon nació en octubre, hace 72 años. Este “biopic” aborda su infancia y adolescencia hasta la formación de Los Beatles. Se desarrolla durante 1955, en Liverpool. Aún muy joven, debido a su familia disfuncional, se refugia en el excitante mundo del rock, donde encuentra su alma gemela en el adolescente Paul McCartney. Pocas veces se ha retratado con tanto cuidado, y sin aumentar las posiciones personales del realizador, la vida de un genio. Este es un retrato de uno de sus rostros pocas veces visto.


La balada de Danny Greene


Alvaro Sanchez Schwartz


     
Danny Greene se presentaba así mismo como: “Un hombre que no conoces todos los días”. Y ciertamente era así, su historia fue singular y trágica a la vez.
      Jonathan Hensleigh lleva a la pantalla su vida con una visión neutral,  alejándola de cualquier cintilla moralista suscribiéndose a lo meramente descriptivo. Si bien es cierto, los personajes pueden ser vistos en determinados momentos como estereotipados, pero no se debe olvidar que pertenecen a sub culturas con códigos propios, reconocibles y válidos entre ellos.
      “Maten al irlandés” (Kill the Irishman, 2011), sin alcanzar el nivel de la obra de Scorcesse o Coppola, nos muestra una visión más fresca de las viejas historias de gánster y mafiosos, aquellas que Paul Muni y James Cagney hicieron famosas en los años 30 del siglo pasado.
      Greene es un irlandés nacido en Cleveland, con profundas carencias afectivas durante su niñez, siempre en perenne lucha con otros muchachos de origen italiano. Ese será un punto de partida importante para los distintos enfrentamientos que tendría con ellos durante su vida adulta. El orgullo que siente por ser descendiente de guerreros irlandeses se verá tocado en diferentes puntos de la película.
      Como es conocido, el género sobre gánster nace paralelamente a los actos delictivos ocurridos en Nueva York, y otras ciudades de los Estados Unidos a inicios del siglo pasado. Los nombres y acciones de Lucky Luciano, Vito Genovesse o Al Capone serían llevadas a la pantalla, una y otra vez, a lo largo de más de 70 años de cine. Actores como los ya nombrados líneas arriba, así como Edward G, Robinson o Rod Steiger —haciendo de Al Capone en una interpretación impecable— darían forma y sustancia al género.
      En la cinta vemos la historia real de Danny Greene interpretada por Ray Stevenson, en ella conocemos las distintas facetas de su vida: el muchacho rebelde y conflictivo en su niñez hasta la adolescencia; el joven que va tomando un ascendiente carismático sobre otros irlandeses como él, hasta convertirse en un líder sindical asociado cada vez más al mundo del crimen, y más precisamente a la mafia italiana de Cleveland, tan sumisa y dependiente de la mafia italiana de Nueva York.
Lo que hizo de Greene una leyenda fue el desafío abierto que le hizo precisamente a esta organización delictiva, sin dejar de ser un mafioso. Su desafío lo hizo tanto dentro del mundo lumpen y soterrado del hampa, como a través de las cámaras de televisión, alcanzando notoriedad a nivel nacional pero, sobre todo, su leyenda se basó en el hecho de haber sobrevivido a ocho atentados contra su vida.
      La guerra de Danny Grenne en el verano de 1977 alcanzó niveles que nunca antes, ni después, de él conocería el mundo del crimen organizado en EEUU. Y si bien, esta película podría parecer a simple vista un canto a las acciones delictivas de estos personajes, también nos permite conocer los distintos caracteres y complejidades del ser humano. Las necesidades de sus protagonistas fundan a su vez sus metas; metas cuestionables por los medios que usan para alcanzarlas, haciendo de ellos personajes antisociales caracterizados por la ausencia emocional y la falta de culpa en sus actos.
Sus personalidades se van formando a través de los modelos vistos dentro de sus contextos sociales, pero las conductas también pueden estructurarse como actos aversivos a esos modelos, y esto lo vemos en el personaje interpretado por Val Kilmer, Joe Manditski, quien creció bajo las mismas circunstancias que Greene, pero a diferencia de éste, su camino se encuadra dentro del orden y la coherencia que esta conlleva.

Las actuaciones de Christoffer Walken y Vincent D'Onofrio en sus respectivos roles son rescatables, el segundo más que el primero, aunque la sola presencia de Walken en la cinta ya es bastante. Stevenson hace un Grenne convincente, casi mimético, lo que se puede apreciar al final del filme cuando aparece el verdadero Grenne en una entrevista que le hiciera la televisión de Cleveland.

Esta es otra característica de la película, hay una  inserción de escenas reales en ella. ”Maten al irlandés”, con su estilo biográfico produce interés y se ganaría con derecho propio un lugar dentro de una antología de cintas sobre la mafia. Es una película que atrapa, que va creciendo en intensidad y que gustará a muchos, y aún más, seguramente, a todos aquellos amantes de este género.

TODAVÍA NO PINTO CANAS / PRIMERA ENTREGA


Pintor por fastidiar a los pintores



Hace seis años, en octubre, Josué Sánchez ganó el primer lugar en el concurso de blogs para personas mayores de la agencia británica de información BBCMundo.com (en español), convocado como parte de las celebraciones por el Día Internacional de las Personas Mayores. La publicación tuvo una inusitada acogida mundial. Como un homenaje a la trayectoria de nuestro reconocido pintor y colaborador, a partir de esta semana, en el espacio de su columna “Desde el atelier”, publicaremos los cinco post de que constó el blog "Todavía no pinto canas" del que fue autor.

Josué Sánchez

Tengo 61 años, pero aún no pinto canas y me siento gloriosamente joven. La juventud es un estado mental, por eso aunque se me pusieron los pelos de punta cuando me enteré que escribiría un blog en BBC Mundo, terminé aceptando.
Claro que entonces apenas tenía una vaga noción de lo que era un blog —internet siempre me ha puesto nervioso—, pero después de encantarme leyendo a Khabiria —bloggera de Venezuela— y los consejos de Hernán Casciari, trataré de no defraudarlos.
Nada de esto fue idea mía. Se le ocurrió —¡cuándo no!— a Diana, mi esposa. Le fascina participar en concursos. Fue ella la que escribió a BBC Mundo con la esperanza de dejar de ser mi "secretaria ad honorem", como suele decir cuando utilizamos Internet.
Nunca me propuse ser pintor, en realidad soy escultor, pero hubiera querido ser músico. Ingresé al Conservatorio, pero mi madre enfermó gravemente y tuve que dejarlo para cuidarla. Para no perder el tiempo me matriculé en la Escuela de Bellas Artes de Huancayo, mi ciudad, en Perú. Siempre estuve ligado al arte.
De niño vivía cerca de una fábrica de tejas que nos daba una propina a los niños por trabajar en terracota pequeñas esculturas de toros, leones e iglesias que la fábrica obsequiaba a sus clientes. Era divertido hacerlas. Otra cosa que debió influir fue la afición de mi madre a urdir mantas. Yo le ayudaba a seleccionar los hilos. Así aprendí a armonizar los colores.
La Escuela de Bellas Artes sólo tenía 18 alumnos y únicamente dos estudiábamos escultura. Eso suponía una desventaja frente a las bromas de los estudiantes de pintura, pero nos dejaba dueños del taller de escultura y lejos de la pintura académica de corte occidental que se practicaba entonces.
Fue haciendo un estudio de una escultura pre-inca, que se me ocurrió ponerle color al dibujo. Cuando le mostré el resultado a mi maestro, el pintor Alejandro Gonzáles Trujillo, éste elogió mi trabajo y me alentó a seguir experimentando. Un año antes de terminar los estudios de arte hice mi primera exposición de pintura. Entonces me preguntaron por qué pintaba y, un poco en serio un poco en broma, contesté que era por fastidiar a los pintores.
Lograr un nombre no fue fácil. Aún recuerdo mi primera exposición importante en Lima. Ahí estaba yo, pretendiendo ignorar las acerbas críticas de los profesores de la Escuela de Bellas Artes de Lima invitados por la galerista, que encontraban insoportables mi pintura plana y el restallante colorido de mis cuadros, cuando para sorpresa de todos entró la famosísima escultora boliviana Marina Núñez del Prado, a quien yo sólo conocía por las fotos de los diarios. Mudo de la emoción, apenas atiné a balbucear unas palabras cuando ella acercándose me dijo en voz alta: "Felicitaciones, esta exposición en París hoy, sería un boom". Fue un momento glorioso. ¡Sí que fastidié a los pintores! Y fue el espaldarazo que necesitaba para consolidar un estilo basado en una estética andina.
Marina Núñez del Prado también me dijo entonces que sólo un arte con identidad puede ser universal. Cuando hablo con mis jóvenes alumnos de arte siempre les repito eso.

MICROCUENTO:


Sonámbulo

Sara Bravo Montenegro



Se levantó y se puso sus zapatos que estaban debajo de su cama. Encontró las llaves donde siempre las dejaba y abrió la puerta. Caminó por horas con rumbo ilimitado. Sintió una sensación lineal. Quizás era la mesa con la que a veces se tropezaba en la oscuridad. Movió un pie ligeramente, pero sintió un extraño vacío abismal y un viento suave. Se detuvo instintivamente antes de terminar de dar el paso. Al despertarse, vio volar unos gallinazos en círculo. El precipicio lo esperaba.

PERFUME DE MUJER


Un mundo feliz

Aldous Huxley



Emergieron de su sótano oscuro y escarlata, Lenina Crowne subió diecisiete pisos, torció a la derecha al salir del ascensor, avanzó por un largo pasillo y, abriendo la puerta del Vestuario Femenino, se zambulló en un caos ensordecedor de brazos, senos y ropa interior. Torrentes de agua caliente caían en un centenar de bañeras o salían borboteando de ellas por los desagües. Zumbando y silbando, ochenta máquinas para masaje —que funcionaban a base de vacío y vibración— amasaban simultáneamente (…) la carne firme y tostada por el sol de ochenta soberbios ejemplares femeninos que hablaban todos a voz en grito. Una máquina de Música Sintética susurraba un solo de súper corneta.

Mi primer “ebook”


Leonardo Mendoza Mesías



Una de las cosas más hermosas que recuerdo de mi niñez es mi primer libro. Un texto que como todo primarioso me empeñe en forrar, leer y guardar. Ya han pasado varios lustros y aún recuerdo, con la nitidez de aquel día, el color de las letras y dibujos que las acompañaban. Me siento un afortunado por la forma como leía mis libros, los visualizaba y sentía. Sin embargo, hoy al ver a tanto niño y joven ensimismado en sus “tablets”, Ipots, laptops y computadoras, me pregunto si tendrán o, mejor aún, disfrutarán de dicha experiencia: ¿la de tener un libro entre sus manos, cual fiel amigo siempre esperando enseñar sus conocimientos? Considero que no.
¿Por qué? Creo que la juventud de hoy, sobro todo la citadina, ya no es asidua visitante de anaqueles, estantes y librerías, ahora más bien los “bajan de internet”.
A partir de esta reflexión me pregunto: ¿los “ebooks” reemplazaran a los libros? Considero que no, aun cuando tienen muchas cosas en común. Una que los diferencia es que los textos de hoy ya no cuentan con hojas ni tinta. Estos libros virtuales no sufren el paso del tiempo, pues no se degradan ni amarillentan y, además, favorecen la supervivencia de muchos árboles.
Los libros de mi época eran impresos, los de ahora son virtuales y se pueden leer tanto como sus predecesores, donde quiera y cuando sea, salvo por un pequeño detalle: para leer los “ebooks” se debe contar con un procesador y su respectivo software. Por este detalle, y otros más, es que considero que un libro digital nunca podrá reemplazar al impreso, sin embargo, estas nuevas opciones son otras maneras de acceso al conocimiento y a la tecnología.
Hoy, comprar un libro digital o impreso es una opción que muchas veces está determinada por las necesidades del lector, pues en realidad, los contenidos se mantienen cambiando sólo el formato. Por eso mismo, estimado lector en algún momento de su vida no se sorprenda cuando por ahí encuentre la versión electrónica de “Mi Coquito” o “Mi pequeño Bruño” colgado en algún portal web.
Quizá para los nativos digitales y las generaciones de hoy, les será común, pero para otros que ya estamos sobre la base treinta o más será toda una sorpresa. Otra de las cosas que también nos dejará con cierta inquietud es que otrora se podía subrayar, oler, anotar en nuestros libros, mientras que en los de “ebooks”, no. Esto me indica que estas generaciones tienen o tendrán costumbres de trabajo cotidianas, diferentes a las que tuvimos, en su trabajo, estudios y diversión.
Así que estimado lector, solamente me queda invitarlo a actualizarse en estos nuevos avatares de la cotidianidad, sobre todo porque es una magnífica oportunidad de departir gratos momentos con las nuevas generaciones.

BREVIARIO: XVI Concurso Nacional de “T’anta Wawas”




El Museo Nacional de la Cultura Peruana, con la colaboración de la Municipalidad Distrital de Santiago de Surco, invitan al XVI Concurso Nacional de “T’anta Wawas”, con motivo de la celebración del Día de Todos los Santos y del Día de los Difuntos.
El concurso tiene la finalidad de difundir las “T’anta Wawas” como parte de las tradiciones gastronómicas y artísticas populares. La inscripción es gratuita y podrá realizarse en la Dirección Regional de Cultura Junín previo llenado de una ficha y entrega de una reseña.
Cada participante presentará su obra, un máximo de dos trabajos, el día 01 de noviembre, en  la Plaza Mayor de Santiago de Surco, a partir de las 8:00 am. Los premios serán dinero en efectivo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Solo 4, “438”, del 06 de OCTUBRE de 2012, año IX


LA CITA:

“Lo malo de llorar cuando uno pica la cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza y ya no puede parar.”

Laura Esquivel, Como agua para chocolate

LO ÚLTIMO: “Premio Solo 4” cierra convocatoria con gran éxito


En el marco de las celebraciones por los 50 años de fundación del diario Correo en la región Junín, y la próxima edición 444 de nuestro suplemento, convocamos al I Concurso Nacional de Cuento “Premio Solo 4” con la finalidad de darles una oportunidad a jóvenes escritores de todo el país para demostrar su talento literario.
Así, al cierre de esta edición, iban llegando más de XXX trabajos, demostrando en éxito de esta iniciativa. Nuestro prestigioso jurado elegirá, en aproximadamente un mes, a los ganadores y finalistas, y sus nombres serán revelados para sorpresa de nuestra lectoría.
Los premios de este certamen serán de S/. 1000 para el primer lugar, S/. 700 para el segundo y S/. 300 para el tercero. Gracias por su participación, y no se pierda nuestra próxima edición donde usted encontrará más sorpresas.

El efecto San Mateo y el escándalo Sokal


Jhony Carhuallanqui



«¿Sabe quién es Jules Hoffmann?, ¿no?, pero si le mencionamos que fue uno de los galardonados con el premio Nobel de Medicina en 2011», entonces usted, aunque no haya leído sobre él, asociará inmediatamente cualidades como dedicación, esfuerzo e intelectualidad, y entenderá que catedráticos en medicina buscan citarlo constantemente para darle “reputación” a sus conferencias. Así “nace” el Efecto San Mateo.
Cuando un investigador obtiene prestigio, este reconocimiento lo catapulta del laboratorio a las portadas, y sus colaboradores, discípulos y seguidores, se olvidan de la rigurosidad que demandaba en sus trabajos, asumiendo como genialidad cualquier conclusión que dé; así, si un laureado Nobel dijera una estupidez, este sería citado, comentado y hasta interpretado, pero no cuestionado, ni examinado. Así se “sostiene” el Efecto San Mateo.
Fue Robert K. Merton (padre de la Sociología de la Ciencia), quién acuñó este término para referirse a la sobrevaloración del trabajo de un reconocido  investigador en desmedro de un nuevo talento (no condecorado), aun cuando el trabajo de éste último sea igual —o mejor—, en rigurosidad y calidad que el primero.
Según Mario Bunge, «si un autor famoso F colabora con un desconocido D, en un trabajo hecho casi exclusivamente por D, la gente tiende a atribuirle todo el mérito a F»; así, si el editor de una revista recibe dos novelas, una enviada por el ganador de un premio nacional y el otro por un estudiante de literatura, la decisión es casi instintiva para publicar y, si son coautores, se resalta al primero.
La Ley de Lotka dice que «el menor número de autores publica el mayor número de trabajos», pero debe indicarse que esto es porque toda revista pugna por publicar autores “reconocidos”, de los que ya ni evalúan la calidad de sus trabajos. Recordemos el llamado “escándalo Sokal” que remeció a las ciencias sociales.
Alan Sokal es un físico laureado que intencionalmente tergiversó conclusiones de investigaciones y las envió a acreditadas revistas como “Social Text”. Los revisores al enterarse de su “prestigio” no escatimaron cumplidos sobre su trabajo, que, entre otras incoherencias, asociaba la física cuántica con el psicoanálisis sin mayor argumento ni fundamento. Los barbarismos de sus premisas estaban llenas de términos extraños y mal empleados que hacían del cuerpo investigativo un guión de ficción, pero aun así lo publicaron.
El mismo Sokal terminó por desmantelar la jugarreta y demostrar lo poco confiable que son las revisiones cuando alguien con mérito intenta publicar. Su artículo tenía el respaldo de su prestigio y estaba plagado de citas de reconocidos intelectuales franceses y norteamericanos, lo que le dio mayor “valor académico”, aunque fuera una farsa. Luego con Jean Bricmont publicaría “Imposturas intelectuales”, donde cuestiona —por no decir lapida—, trabajos de Kristeva, Lacan, Debray, Latour, Bergson y otros.
Sokal también dejó en evidencia la pretensión errónea de validar argumentos propios de las ciencias humanas con categorías matemáticas, que desconocen y mal emplean los “científicos sociales”. Así por ejemplo, Lacan decía que «el órgano eréctil es igual a la raíz cuadrada de -1». Kristeba, sin entender las matemáticas, quiso explicar la Teoría del Lenguaje Poético en base a la Teoría de Conjuntos. Quién los entiende.

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE


Isabel Córdova y el misterio de la literatura

Sandro Bossio Suárez



La literatura infantil, qué duda cabe, es una de las más antiguas y complejas sobre la tierra. Es la que nos acompaña desde los albores de la humanidad, y desde niños, la que siembra de sueños, asombro, candor en nuestra infancia, la que nos llena de esa visión luminosa y encantada de la vida en nuestros primeros años.
En esa perspectiva, la literatura infantil debe advertirse como una literatura formal en el cabal sentido de la palabra. Es decir, debe cumplir con los requisitos explícitos, positivos, de la literatura universal tanto en contenidos como en estética.
En el Perú, desde principios del siglo XX, contamos con importantes representantes de este modelo literario: Abraham Valdelomar, Francisco Izquierdo Ríos, Carlota Carvallo de Núñez, Rosa Cerna Guardia, entre otros.
A este tipo de literatura seria y sensata (porque también existe la otra, la que, con el pretexto de escribirles a los niños, persigue solo un fin utilitario) pertenece el nuevo y maravilloso libro “El acertijo de oro”, de Isabel Córdova Rosas, actualmente la más importante escritora nacional de literatura infantil, ampliamente publicada y traducida en el mundo.
La historia nos cuenta la aventura del despistado Luis, quien ha extraviado un prendedor que Almudena, su mejor amiga, le ha regalado. En su desesperada búsqueda, encuentra en el armario a un duendecillo: Trastolillo. Florece entre ellos una profunda amistad. Abundan las confidencias. Luis le confiesa que está enamorado de Almudena y éste también le hace una confesión: está prendado de una bella duende llamada Zum, pero no podrá casarse con ella si no encuentra la piedra de ambrosía. Conmovido por esto y secundado por Almudena, Luis se echa a la búsqueda de la perla.
Como puede verse, la docena de capítulos está llena de aventura, suspenso, emociones de múltiples aristas con una trama genuina y autónoma, con recursos que la hacen intensa y apasionada, aguda y penetrante, orientada hacia un claro fin de emociones encontradas y didáctica inteligente.
Destaca la pericia de la autora para, en medio de las carreras propias de la novela juvenil, darse tiempo y dedicarle todo un capítulo (brillante, por cierto) al pasado de Trastolillo, quien le cuenta a Luis las aventuras que vivió con el propio Lazarillo de Tormes, al que ha secundado en sus truhanescas andanzas. Se trata, pues, de una valiosa estrategia literaria con finalidad pedagógica que facilita el aprendizaje y despierta la curiosidad del lector por conocer la novela picaresca. Contiene, además, metaliteratura: una historia fictiva que se sirve de otra también fictiva para echar a andar los engranajes de los conflictos y suspensos de los buenos libros.
Bajo esa advertencia, la novela de Córdova Rosas se encumbra como el arquetipo más genuino de la literatura infantil, aquella que, como dice Danilo Sánchez Lihón “es reconocida como la verdadera literatura universal, porque de ella devienen todas las restantes, y porque sus atributos son esenciales a aquellos que toda estética reconoce como consustanciales al arte: el espíritu de infancia”.

Deslecturas (peruanas): Ventura García Calderón, «La venganza del cóndor»


La mirada exótica del Perú profundo

Juan Carlos Suárez Revollar

Primera edición, publicada en Madrid, en 1924.  

Era 1911. Ventura García Calderón (1886-1959) llevaba varios años en París, pero regresó al Perú por unos meses para adentrarse en la sierra de Ancash y buscar yacimientos de plata. Este episodio fue muy importante para su futura obra, pues recogió abundante material que le iba a servir para «La venganza del cóndor», que se publicaría trece años después.
Título fundamental de la narrativa de García Calderón, se trata de un volumen que reúne 24 cuentos ambientados en las profundidades de un Perú salvaje, primitivo y místico, donde se impone la fuerza y la constante oposición entre razas, principalmente de blancos e indígenas.
Se ha acusado a García Calderón de hacer un retrato inexacto —y hasta caricaturesco— de los indígenas peruanos. Además de ellos, los cuentos de «La venganza del cóndor» tienen como personajes a gentes foráneas al mundo andino. A través de estos últimos, el Perú profundo es contemplado desde el exterior. Ese es su mayor acierto, pues sabedor de sus limitaciones en el conocimiento de la psicología del indígena, el autor evita el punto de vista de este y, más bien, usa el de los criollos y recién llegados, quienes se maravillan por una cultura que están lejos de comprender (lo cual, atinadamente, se refuerza).
El libro ofrece una visión eminentemente exógena, pero también muy crítica, de la interacción entre blancos e indios en las tres regiones naturales del país. Desde ya, se reconoce sus mundos enfrentados, en permanente colisión, en la que los primeros oprimen a los segundos y ejercen sobre ellos una actitud hostil.
Los blancos son retratados como seres violentos, casi irracionales, armados siempre de un chicotillo y revólver. El salvajismo los hace matar y matarse entre sí, como en el cuento «En los cañaverales», donde asistimos al nacimiento de un tirano latifundista de esa clase. Pero también hay blancos que consiguen integrarse con la naturaleza y conocer parte de sus misterios debido a que no se le oponen, sino, al contrario, le ofrecen su respeto y devoción.
A este mundo en crisis se suma un nuevo elemento, llamado a restablecer el equilibrio: el misticismo, sobre el que los indios ejercen cierto dominio gracias a una suerte de alianza con las fuerzas de la naturaleza. Hay un saber impenetrable entre ellos y viven fusionados con su entorno terreno, pero también con el espiritual, de apus y poderosos antepasados. La naturaleza se muestra infalible, destructiva y feroz, y no se deja dominar. Destruye por igual a blancos e indios, a negros y a chinos.
Ventura García Calderón (1886-1959).
En algunos cuentos —como en «La selva de los venenos»— la superstición se impone a la lógica del relato y determina las decisiones de los personajes y su percepción del contexto. «Historias de caníbales», por su parte, lleva la barbarie a su máxima avanzada y la entremezcla con la mística y la superstición. Se trata de una interesante trama cuyo planteamiento iba a ser repetido por algunos autores para plasmar la inmersión del europeo insensato en las profundidades de la Amazonía hasta ser devorado por esta.
García Calderón se las arregla también para sugerir que el problema del indio es el inevitable hombre blanco. Una muestra es «Fue en el Perú», que con los códigos de la leyenda, cuenta el nacimiento de Jesucristo entre los indios. La opresión a los hijos de Judea es similar a la sufrida por los indios: viene de gentes poderosas y foráneas que les arrebataron lo que con justicia les pertenecía. Su trama desesperanzadora nos remite a «El gran inquisidor», de Fiodor Dostoievski.
Pero también mueve al autor el ánimo de escribir una literatura de denuncia social. Por eso el retrato de los personajes opresores —los curas, por ejemplo— es tan estereotipado e implacable. Estos relatos son los más débiles del libro.
El sexo es otra constante en estas tierras primitivas y obsesivas. Por eso está tan presente en muchos relatos, como «Amor indígena», «Chamico», «El hombre de los 48 hijos» o, el mejor, «La llama blanca», que además del horrible retrato de indígenas zoofílicos y paganos, retoma el tema del «inaferrable fantasma» de la existencia humana, o Moby Dick.
La impecable prosa de García Calderón ayuda a disimular la violencia en un territorio donde la vida nada vale. Se toma además la libertad —tan literaria— de fabular, y esboza su propia visión del Perú profundo, no necesariamente como fue, sino como podría haber sido.
Tras varias décadas de ataques contra «La venganza del cóndor» —muchas veces por razones extraliterarias—, una nueva lectura libre de ideologías y prejuicios nos revela otro de los grandes libros que pueblan la narrativa peruana.

COLUMNA: UN MUNDO PERFECTO


La piel que habito: en la cárcel de tu piel

Jorge Jaime Valdez



“La piel que habito” es la última película de Pedro Almodóvar. En esta ocasión vuelve al thriller y a dirigir a uno de sus actores “fetiche”; después de 21 años, se reencuentra con Antonio Banderas. El último filme que hicieron juntos fue “¡Átame!”, con un Banderas joven y la siempre carnal Victoria Abril.
Recordemos que las primeras cintas de Almodóvar tuvieron como protagonista a este actor, que en sus manos logra actuaciones respetables, y a varias actrices que se convertirían, con el paso del tiempo, en las famosas “Chicas Almodóvar”. Alguna de ellas siguen hasta ahora, como la gran Marisa Paredes que interpreta en el filme que nos ocupa a la madre de dos hermanos muy diferentes: uno, médico reconocido, y el otro, delincuente de poca monta. Ambos no solo comparten la misma sangre sino también a la misma mujer.
La historia que nos presenta tiene que ver con el cuerpo y el deseo, como es recurrente en su obra. Esta vez la hermosa Elena Anaya (Vera) se convierte en ese obscuro objeto del deseo de un cirujano con pocos escrúpulos, encarnado por Banderas (Robert Ledgard), quien pierde a su esposa —que muere quemada—, y pretende reconstruir en otro cuerpo a la mujer que amó con delirio.
Como vemos, estamos dentro de una trama sórdida que reconstruye el viejo mito del hombre que juega a ser Dios. Este médico es un Víctor Frankenstein moderno, y Anaya será su criatura. También está presente la influencia del cineasta, Luis Buñuel; no sabemos si David Cronenberg, porque son contemporáneos; pero sí y cada vez con mayor intensidad, Alfred Hitchcock y sobre todo su obra maestra, “Vértigo”.
Al igual que esa cumbre del cine, Almodóvar juega con lo mórbido y lo tanático. Este doctor, al no tener a su mujer, trata de construirla a partir de otro cuerpo, sin embargo, el relato no queda allí, da un giro impresionante que sorprende al más audaz de los espectadores. El director español mueve magistralmente sus piezas y nos sorprende con datos escondidos que, obviamente, no revelaremos, y que le dan brillo a una historia tratada muchas veces por el cine.
Almodóvar demuestra con esta cinta que no solo es un maestro de la comedia o el melodrama, sino también del thriller. Esta película es oscura, sórdida, resultará incluso repulsiva para espectadores sensibles, pero su talento para componer historias inverosímiles, que solo en sus manos funcionan, es innegable.
“La piel que habito” es deslumbrante pues no solo maneja el suspenso con destreza, sino también el terror, la ciencia ficción y sobre todo el “film noir” (cine negro). La galería de personajes y perversiones son proporcionales al talento de su creador. Es un estudio sobre la compleja naturaleza humana, sobre el miedo, las perversiones, los deseos ocultos que reprimimos por ser políticamente incorrectos. El fetichismo, el voyeurismo, el amor obsesivo, fueron temas tratados muchas veces por Almodóvar, pero pocas cintas suyas lograron el nivel que tiene “La piel que habito”, a excepción de “Hable con ella” que sigue siendo insuperable.
Alberto Iglesias, es el autor de la partitura que acompaña obsesivamente el desarrollo de la trama. La fotografía y la dirección de actores es igualmente notable, también la puesta en escena o dirección de arte: todo ocurre en una mansión que a la vez es prisión.
Como dato adicional, mencionaremos que la cantante de origen africano, Concha Buika, aparece interpretando un bolero en medio de una fiesta que oculta muchas cosas, que iremos descubriendo de a poco, hasta el final, donde se desata el nudo de manera notable, y deja abierta la posibilidad de un nuevo romance, un nuevo deseo, que antes era improbable.

MICROCUENTO:


Soledad

Pablo Ávila Oré



—Era mejor no haber ido.
—Sí, era mejor —respondió.
—Era mejor que no te hubieras acercado.
—Sí, era mejor.
—Y entonces —replicó amarga su voz.
-—La soledad, la soledad y yo.

PERFUME DE MUJER


«Amor indígena»

Ventura García Calderón



Aquello fue salvaje, como en las historias de la Conquista. Me encerré, despedí al chino aterrado, y la indiecita fue mía sollozando palabras que yo no acertaba a comprender. Estaba primorosa con su alucinado temor y su respeto servil al hombre blanco. Me alentaba por primera vez esa alegría de los abuelos españoles que derribaban a las mujeres en los caminos para solaz de una hora y se alejaban ufanos a caballo, sin remordimiento y sin amor. La linda niña me miraba sumisa como a su dueño. Era su carne prieta, de Sulamita, porque el sol le estragó el color, y en el desorden del manto, violeta como la tarde de las serranías, asomaban redondeces del plenilunio. Y cuando harté mi deseo, salí.

BREVIARIO: “Cielo oscuro” en Huancayo




“Cielo oscuro” la galardonada película peruana, se estrenará en nuestras salas este jueves, 11 de octubre.
Esta cinta cuenta la intensa historia de amor entre un comerciante de Gamarra (Lucho Cáceres) y una joven actriz de teatro (Sofía Humala). Entre los actores cuenta también con la participación de renombrados artistas como Roberto Moll, Pold Gastello y Norka Ramirez.
Es el primer filme peruano hecho por un director huancaíno, Joel Calero, que se exhibe en salas comerciales del Perú. Se pudo hacer gracias a que el guión obtuvo diversos premios en España, Venezuela y Perú. Además, acaba de obtener el premio TITRA a la Mejor Opera Prima Peruana en el 16 Festival de Lima de este año.