domingo, 9 de junio de 2013

Universidades “combi”


Miguel Ramón LLulluy

La educación universitaria, en nuestro país, se ha convertido en una fábrica de profesionales. Específicamente en la región central, la proliferación de universidades y la creación de éstas sin un estudio técnico —solo por el apetito político de los gobiernos de turno— han permitido su crecimiento desmedido en las dos últimas décadas.
Como diría Mario Bunge en su libro “Ciencia y desarrollo”: «Las universidades, hasta mediados de nuestro siglo (s. XX), eran esencialmente centros de formación de élites, no sólo intelectuales sino también sociales». Efectivamente, el acceso a las universidades, tanto en Perú y nuestra región, era para las personas que tenían cierta solvencia económica o gozaban de cierto estatus.
También, Bunge remarca que los centros de estudios superiores del tercer mundo siguen siendo, en lo principal, fábricas de profesionales y proveedores de dirigentes, pues ya no son centros de élite sino de masas. Con mucha preocupación podemos afirmar que en la región central existe una explosión universitaria, la misma que se refleja en las 42 universidades existentes, con todas sus filiales que ofertan carreras profesionales “al gusto del cliente”.
Desde 1959, la única universidad existente en nuestro medio fue la Universidad Nacional del Centro del Perú, con una población de 10 mil estudiantes; sin embargo, en los últimos 20 años, tres universidades privadas han crecido vertiginosamente: la Universidad Peruana “Los Andes”, con una población de 25 mil alumnos; la Universidad Continental, con 10 mil; y la Universidad Alas Peruanas, con 4 mil estudiantes (todos estos datos son aproximados).
Un alto porcentaje de la plana docente de estos campus particulares son nombrados en la universidad estatal, que dictan clases adicionalmente a su carga horaria, pero lo cuestionable es el comportamiento del docente en ambas instituciones. Por ejemplo, en la universidad estatal faltan a clases, llegan tarde, improvisan las lecciones, su forma de vestir es informal y no existe compromiso con su centro laboral; en cambio, en la particular cambia sustancialmente esta actitud: llegan puntualmente, no faltan a clases, presentan su carpeta docente a tiempo y asisten con el terno que ha sido asignado por la universidad estatal.
Asimismo, la evaluación de los docentes de la universidad pública se realiza semestralmente, donde los alumnos evalúan a sus catedráticos sobre su desempeño; sin embargo, el resultado de estas evaluaciones no sirve para nada, pues las autoridades no tienen en cuenta estos resultados para realizar los correctivos que permitan mejorar el desempeño docente. Por el contrario, en las universidades particulares, los docentes son seleccionados, en algunos casos, por amistad con los propietarios y no existe la exigencia académica pertinente por temor a que los estudiantes deserten y arriesguen el funcionamiento de la misma.
El problema del sistema universitario pasa también por el protagonismo político de los congresistas y gobernantes de turno que, cada vez que se aproximan las elecciones, aprueban a diestra y siniestra la creación de universidades sin el mínimo criterio técnico.
Como planteó Juan Carlos Valdivia: a la falta de oferta de estudios superiores  la primera respuesta ha sido la creación de universidades “combi”, donde importa llenar las aulas, aunque no importe la calidad del servicio.
Considero que el dilema de la educación es el sistema, que nos aleja de la educación de países desarrollados, específicamente de Finlandia, el cual es ganador de la evaluación (PISA) que tiene como premisa: «Considerar que el alumno es importante, los profesores son expertos y la evaluación sirve como una palanca de cambio».
Lo expresado no es para alimentar el desaliento, más bien sirve para mostrar que la calidad de la educación es consecuencia de múltiples factores externos, y sirve para contradecir una tendencia demasiado vigente entre nosotros: creer que podemos hallar correctivos al interior del sistema, como establecer planes de educación a largo plazo, cambio de programas, aumento en las horas de clase, acreditación educativa, evaluación, capacitación en los docentes y la dotación de infraestructura educativa.

IMPRESCINDIBLES / DISCOS:


Selección y Textos: Joe Delgado Rodríguez

Cowboy Bebop OST 1

Original soundtrack (1998)


Primer disco creado para la serie animada “Cowboy Bebop”. La música estuvo a cargo de The Seatbelts, la mejor banda japonesa de Blues y Jazz, dirigida por la compositora e instrumentista japonesa Yoko Kanno —reconocida por su trabajo en el mundo del “anime”—. Diecisiete canciones donde predomina el Jazz y su variante, el Bebop, conforman este álbum en el que destacan: “Tank!”, “Rush”, “Bad Dog No Biscuit” y “Rain”, entre otros.

Cowboy Bebop OST 2

No disc (1998)


Segundo disco de la serie “Cowboy Bebop”. En este trabajo musical, Yoko Kanno y The Seatbelts utilizaron géneros nuevos y variados, pasando del Swing y el Lounge, al Heavy Metal. Participan en este álbum Carla Vallet, Mai Yamane, Masaaki Endo, Tulivu Donna Cumberbatch, entre otros. Dieciocho temas lo conforman y destacan: “The Egg and You”, “Gateway”, “American Money”, “Want It All Back”, “Cats on Mars” y “The Singing Sea”.

Cowboy Bebop OST 3

Blue (1999)


Tercer disco oficial del “anime”. Lo interesante de este material es que incluye la participación de la Orquesta Filarmónica de Varsovia. Diecisiete canciones hacen este álbum, en el que destacan la canción “Blue”, “Adieu” (con la excelente voz de Emily Bindiger), “Ave María”, “N.Y. Rush”, “Mushroom Hunting”, “Wo Qui Non Coin” y “See You Space Cowboy”. Este disco fue reconocido por la crítica por la variedad de géneros incluidos. Definitivamente imprescindibles.

COLUMNA: UN MUNDO PERFECTO


James Nachtwey: fotógrafo de guerra

Jorge Jaime Valdez
James Nachtwey (New York, 1948).
Pocas profesiones más arriesgadas que las de un fotógrafo de guerra; pocos hombres vieron tanta destrucción, violencia, salvajismo y muerte como un fotoperiodista que se dedica, día a día, a retratar la miseria de la condición humana.
Para cualquier mortal sería muy duro enfrentarse todo el tiempo a la muerte, verle la cara y más aún retratarla. James Nachtwey lo hace. Es uno de los fotógrafos de guerra más reconocidos y, quizás, el más talentoso. “Fotógrafo de Guerra” es una película documental que nos cuenta los laberintos de su oficio. Durante casi dos horas seguimos al fotógrafo en su trabajo cotidiano; en paralelo, algunos amigos nos comentan su trabajo y él mismo describe las situaciones que enfrenta cada momento y que lo llevan a extremos —a nivel físico y psicológico— insospechados.
Nachtwey, para muchos, puede resultar un personaje frío y sin escrúpulos, pero viendo la cinta entenderemos la naturaleza de su trabajo y comprenderemos su forma de ver la vida misma: es un hombre solitario que pasa más tiempo con el ojo pegado al visor que disfrutando de una vida cómoda en su natal Nueva York.
 Lo curioso de este trabajo, nominado al Oscar en la categoría de Mejor Película Documental en 2001, es que colocaron una cámara de video encima de la cámara fotográfica, en consecuencia, vemos el dedo en el disparador todo el tiempo y sabemos cómo y cuándo aprieta el botón para conseguir esas imágenes que aterran y fascinan por igual. A la vez, seguimos su punto de vista, en una suerte de cámara subjetiva que nos muestra lo que el reportero está viendo y registrando.
Este fotógrafo de la revista “Time” ganó una infinidad de premios por su trabajo de andar por el mundo con una cámara en cada brazo fotografiando el dolor, las guerras civiles, la hambruna en África o la pobreza en los países del tercer mundo.

Probablemente sea el  “World Press Photo”, el premio más importante que se otorga cada año a las mejores instantáneas de los reporteros gráficos de todo el mundo. Nachtwey ganó este importante galardón en 1992 y 1994. Dentro de este certamen la presea principal es, justamente, la “World Press Photo” del año, las otras categorías son vida cotidiana, retratos, deportes, entre otros.
En “War Photographer”, dirigido por Christian Frei, vemos como único protagonista a este hombre sencillo y elegante que, con sobriedad y sin pretensiones, se acerca a la gente y con respeto la va fotografiando. Imagínense lo difícil que puede resultar retratar a una mujer que llora la muerte de su hijo o esposo, a los que mueren de hambre o a personas que se matan cara a cara. Nachtwey logra lo imposible: estar en medio del caos y con seguridad lo va plasmando en imágenes que perdurarán a lo largo del tiempo; nosotros como espectadores somos cómplices de esto.
El sufrimiento, el olvido, la indiferencia, la deshumanización, el duro trabajo que resulta sobrevivir para muchos, pasaran a la historia, porque él estuvo en el momento e instante justo para perennizarlos.
Parafraseando a Robert Capa, fotógrafo mítico que junto a Henry Cartier-Bresson fundaron, en 1947, la agencia más importante de fotografía documental: Magnum: si una foto no es buena es porque el fotógrafo no estuvo lo suficientemente cerca. Nachtwey siempre está cerca o dentro de los hechos mismos para contárnoslos con imágenes duras e impactantes que nos recuerdan que somos humanos, y que estamos de paso por este mundo cansado de rodar a la deriva.

PERFUME DE MUJER:


Tres mujeres

Huang Canran

Una mujer que me ama, una mujer que amo,/ una que nunca me amó y a la que no amo./ Pienso en la primera con frecuencia / y recuerdo ocasionalmente a la / segunda; / en la tercera no pienso nunca ni la recuerdo./ Con la primera perdí hace años todo vínculo,/ al igual que con la segunda y la tercera./ Ellas habrán / continuado su vida,/ habrán perdido tal vez un montón de cosas,/ y las cosas perdidas en su vida, como el agua,/ habrán dejado o no una marca./ Hoy las tres me han llamado por teléfono;/ ahora sus tres voces, sus tres caras/ a la vez aparecen en mi cabeza y las veo hablar/ como si estuvieran conversando entre sí,
como si se conocieran mutuamente.

MICROCUENTO:


Aviso

Maritza Iriarte

Caballo ágil y brioso busca
jinete, de preferencia, sin cabeza.

Ensayo sobre mi ceguera


Margarita Calle Arancibia

Una muy buena amiga me mintió vilmente: «No quiero terminar de leer ese libro. Simplemente, me da miedo… ¿Y si me quedo ciega?» A partir de entonces la curiosidad invadió mi ser: «Préstame el libro», y en ese momento inició.
Todos se quedaban ciegos, todos. Poco a poco, todas las personas que tuvieron contacto con el primero, y las que tuvieron contacto con los que tuvieron contacto, y así sucesivamente. «Seguramente es un virus, ¡cuarentena!», porque es un virus que vuelve a todos ciegos, a todos menos a una. Era la alternativa más lógica: «Si los encerramos a todos, ya no habrán más ciegos», pero no sirvió de nada. La ceguera no paró hasta cubrirlos con una luz alba.
En la historia nunca se dicen nombres, solo descripciones y, en ese ardid de caos y desconcierto, se desarrolla una trama que, a mi pesar, me atrapó de principio a fin.
No llegaré al final, ni daré detalles que puedan arruinar el interesante desarrollo de “Ensayo sobre la ceguera”. Saramago nos sumerge en una exploración del ser humano tan honda, que hasta la puedes sentir —es una tragedia que podría ocurrir, eso te hace percibir desde el principio—, tan imposible como cotidiana. El hombre explorando su propia naturaleza en tiempos de crisis.
No puede ver, no puedes ver, nadie puede ver, el mundo se paraliza y la vida se vuelve una lucha por la supervivencia, donde, literalmente, el tuerto es el rey. Explora profundamente la naturaleza humana, la lucha, el abuso y la pérdida de poder. Explora los sentimientos, represiones, amores, temores. No puedes ver.
¿Te imaginas el mundo actual y que no lo puedas ver? Una ceguera blancuzca, como cuando vez directamente un fluorescente, luz blanca que te ciega, que duele. ¿Te imaginas invidente? ¿Te imaginas sin poder leer? Caminar por las calles a tientas, comer, ir al baño, dormir, hacer el amor, sin que esa capa blancuzca te abandone ni por un segundo.
Para mí, los mejores libros son los que provocan sensaciones y este, sin ninguna duda, te produce una mezcla de sentimientos. Después de leerlo, sentí que había crecido, ya que es inevitable ponerse en algún momento en los zapatos de cada uno de los personajes, ciegos o no.
“Ensayo sobre la ceguera” es, sin duda, un libro que merece su lectura antes de la muerte. El final no me gustó —no porque no sea bueno—, pero de principio a fin me mantuvo en vilo. Al terminar, me percaté que, de algún modo, todos estamos ciegos, solo que aún no nos damos cuenta.

RESEÑA: Los yauyos, una historia olvidada



Es una publicación de Aroldo Egoavil Trigos, de gran alcance investigativo, pues en ella se aporta hechos para entender mejor la historia de los pueblos de Yauyos y del valle del Mantaro; además, contribuye en corregir documentadamente datos equivocados en anteriores publicaciones.
En suma, en palabras de Carlos Villanes Cairo, quien realiza el prólogo del texto: «Se trata de una obra que (…) emociona y sorprende. Nos entusiasma porque es el fruto desinteresado, inaugural y prolijo de la pasión que siente su autor en desentrañar los enigmas y verdades de la aventura humana, bajo el cielo de la tierra que lo vio nacer, o que se ocultan, en la marejada de sombras de los siglos o en las medias verdades que nos han hecho creer quienes escriben la historia oficial».
El libro, que será presentado en la V Feria del Libro Zona Huancayo, contiene investigaciones sobre: el Huallallo Carhuincho, Pariacaca, la llegada de los incas a tierras yauyinas, Los Macahuisa, la llegada de los españoles, Francisco de Ávila, la independencia, los mitmas Yauyos o la república. Así también contiene la historia de los pueblos de Huancaya, Vilca, Laraos, Yauyos, Tanta, entre otros, y algunos topónimos y díceres yauyinos.

martes, 4 de junio de 2013

Solo 4. Edición 472, del 01 de JUNIO de 2013. Año IX


LA CITA:

«Las revoluciones las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos, y todas acaban por crear una nueva casta privilegiada.»

Carlos Fuentes

LO ÚLTIMO: Fiesta de la palabra


Lo invitamos a ser parte de la "Fiesta de la Palabra", un evento cultural para unir, crear y compartir música, narración oral y comedia. El evento se desarrollará hoy, 01 de junio, desde las 7:00 pm, en el auditorio del Colegio Andino (Jr. 2 de mayo, 551 - Huancayo).
Nos acompañará la cantautora revelación del año: Danitse, quien estrena su segundo disco donde juega con el pop, el jazz y el folk, se presentará junto la reconocida chelista Eugenia Orellana. Además,  tendremos a José Antonio Núñez (Ukumari), representante activo de "Cultura viva", quien hará un espectáculo de narración y música en vivo, con cuentos populares y de tradición oral de distintas culturas. Desde Bogotá, Colombia, Leonardo León, artista escénico y escritor nos hará reír con un "stand-up comedy". La entrada es completamente libre.

Cuando la juventud apagó la ciudad luz

Jhony Carhuallanqui



Con las tapas de los botes de basura como escudos en una mano y pedazos de adoquines listos para lanzarlos en la otra, la «dulce guerrilla urbana en pantalones de campana… y niñas en minifalda» resistía y desafiaba la severa represión que los “gendarmes” intentaban imponer —a nombre de la autoridad—, en el Barrio Latino de París. Se había originado la más grande revuelta estudiantil de todos los tiempos: Mayo del ´68.
La búsqueda de un nuevo mundo (o al menos mejor) era el espíritu que los unía y movilizaba. Resguardados en improvisadas barricadas, pedían a gritos demoler el orden imperante del autoritarismo, la intolerancia, la ortodoxia y el tabú sexual. Representaban una amenaza al sistema que se había instituido y que los había exiliado del poder. El “stablishment” respiraba “la rabia de las calles” y transpiraba miedo.


Engalanan sus reclamos las melodías de The Beatles, los Rolling Stone y Bod Dylan. “El Hombre Unidimencional” de Marcuse es el manantial ideario, leen y proclaman a Sartre, Guy Debord, Rosa de Luxemburgo, Habermas, Adorno y Horkeimer y, en ellos, arropaban la revuelta que traspasaría las fronteras de la “Ciudad Luz” (París), llegando a tener replicas en Roma, Berlín, Tokio, Chicago, México, Argelia, Londres y otros.
“Dany el Rojo” (Daniel Cohn Bendit), de la Universidad de Nanterre se convierte en la figura distintiva: había protestado contra las restricciones de acceso a la universidad que el gobierno impondría, también lo había hecho contra la prohibición de los varones de ingresar a la residencia de las mujeres, pero la dimensión de la revuelta crece cuando en días posteriores se empieza a cuestionar el sistema educativo en general, a la par, el desempleo era creciente, las condiciones laborales inadecuadas y los salarios mezquinos; además, había una creciente oposición a la guerra de Vietnam. Ahora nueve millones de personas estaban en las calles.


El régimen político insensible veía al hombre como peón, a la sociedad como mercado, a la cultura como mercancía y la multitud estaba dispuesta a cambiar esto. La cultura de masas había de ser derrocada: la revolución cubana con El Che lo había logrado y su máxima: «Prefiero morir de pie que vivir arrodillado», era la inspiración. Los hippies materializaban del mundo de “Paz y Amor” que querían.
De otro lado, los medios de comunicación les cerraron las puertas a los manifestantes y ellos convirtieron las paredes en elocuentes murales que guarecían grafitis nacidos de la poesía: «Tomemos enserio la revolución, pero no nos tomemos enserio a nosotros mismos»; «A ti la angustia, a mí, la rabia»; «La barricada cierra la calle, pero abre el camino».
En un ambiente anárquico, las barricadas eran muros contra la opresión, los adoquines la fuerza de la libertad y los grafitis el alma: «Seamos realistas: pidamos lo imposible»; «Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda»; «El patriotismo es un egoísmo en masa»; «No es una revolución, majestad, es una mutación»; «La burguesía no tiene más placer que el de degradarlo todo» y claro, los dos más recordados: «La imaginación al poder» y «Prohibido, prohibir».
El poder político tambaleó y la dimisión del presidente Charles de Gaulle coronó la revuelta. Hoy, Cohn Bendit es “Dany el Verde”, un Eurodiputado del partido ecologista reformista y prefiere no hablar del tema. Como canta Ismael Serrano: «Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis, que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París, sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual: las hostias siguen cayendo sobre quien habla demás».

COLUMNA: EL BUEN SALVAJE


Santísima Trinidad

Sandro Bossio Suárez


Huancayo, como pueblo de indios, fue formándose a lo largo de los años (por lo que insistimos en negar su fundación) después de haber sido entregado a su santa patrona: la Santísima Trinidad. En varios documentos coloniales aparece con su nombre completo: Santísima Trinidad de Guancayo.
Nuestra ciudad, bajo la protección de esta divinidad (en este caso a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo, dogma fundamental del cristianismo), celebra sus raíces indígenas y guarda su identidad primigenia: un auténtico pueblo de indios que conmemora con exultación su fiesta patronal.
En ese sentido, desde épocas tempranas, agasaja a su patrona con saludo al alba, procesiones y danzas de la capitanía, desfile de caporales y negritos, y otras maravillas más que se han ido quedando en el camino. Recuerdo todavía el hermoso concurso de arcos de papel que adornaban las calles de Huancayo y, sobre todo, la competición de comparsas de cada uno de los barrios que conformaban la ciudad.
Históricamente, esta fiesta tuvo dificultades en ser instituida. Al parecer, la festividad de la Santísima Trinidad comienza a celebrarse el domingo siguiente a Pentecostés en los monasterios benedictinos hacia el siglo X. Roma se opuso en un principio a esta fiesta porque, decía, toda fiesta santa tiene un rasgo trinitario y, por ello, no veía con buenos ojos una fiesta solo para ella. La Orden de la Santísima Trinidad fue alentando poco a poco su celebración hasta que Juan XXII la establece para toda la Iglesia en el año 1334.
La Santísima Trinidad, así como la fundación española de Huancayo, fue siempre blanco de dudas e incertidumbres. Quien la criticó con mucha virulencia, fue el Médico y teólogo español Miguel Servet, por lo que, acusado de blasfemo en 1553, murió en la hoguera, en Ginebra, a instancias del propio Calvino.
Lo cierto es que Huancayo, cuando llegó el supuesto fundador Jerónimo de Silva (en 1571), ya existía: tenía nombre, habitantes, campiña. Según Jiménez de la Espada, la advocación de Santísima Trinidad le había sido impuesta al poco de llegar los españoles, alrededor de 1535, cuando, además, se mandó a construir el primer templo de Huancayo. Así, queda establecido que nuestra ciudad, definitivamente, fue reducida mucho antes de 1572. Desde entonces baila y canta en honor a su santa patrona. Y es lo que debemos seguir haciendo (si es en tres días, mucho, muchísimo mejor) en lugar de desfilar marcialmente por una postiza fundación española.

Huancayo en la visión de Arguedas


Jorge Escobar Galván


Según Manuel J. Baquerizo, Arguedas residió en esta ciudad durante el año 1928, cuando estudió en el Colegio Nacional “Santa Isabel”. En las décadas del 50 y 60, radicó por varias temporadas en el Valle del Mantaro, ésta vez ya como investigador de asuntos antropológicos. Hizo notar la gran importancia cultural de esta zona, publicando artículos breves sobre artesanía, música, danzas y literatura oral.
Huancayo ha sido el foco de atracción de Arguedas. Este vivo interés tuvo una clara motivación: creía hallar en esta región una muestra de «integración pacífica de las castas y culturas andina y occidental». «Ninguna región de la sierra —dice— ha fortalecido tanto su personalidad cultural como el Valle del Mantaro». Arguedas sostuvo la tesis según la cual el mundo andino no desaparecería al incorporarse a la cultura europea. Preveía el surgimiento de una sólida cultura mestiza. Pensaba que el reemplazo de algunos elementos de la cultura externa como la vestimenta, la vivienda o la música, no significaba de ningún modo la desaparición de los valores espirituales o morales indios.
Se basaba en el hecho de que, a pesar del largo período de dominación española, la cultura quechua había sabido resistir y sobrevivir. Lo que es incontrovertiblemente cierto. Pero también es inexcusable hacer notar que estudió el mundo campesino del Valle del Mantaro cuando «esa máquina destructora de cultura que ha sido y sigue siendo el sistema capitalista», todavía no había penetrado con la fuerza avasalladora con que lo hace hoy en día.
Cuando Arguedas escribió estos trabajos estaba fuertemente influido por la antropología culturalista de procedencia norteamericana que confundía e identificaba la cultura con la sociedad.
Según Baquerizo: «Arguedas no veía con suficiente claridad que la cultura se entrelaza orgánicamente con el sistema social, por lo mismo no ponía en tela de juicio la validez de la cultura dominante y creía más bien en la llamada ‘aculturación’ o ‘integración cultural’. Resulta de suma importancia saber qué cultura es la que se propaga, qué cultura es la integradora». Porque «en la cultura, lo mismo que en la economía, la tendencia a la internacionalización en la sociedad capitalista tiene (…) la señal del aplastamiento y destrucción de las culturas de los pueblos oprimidos, de imposición a éstos de modelos de cultura burguesa».
Esto lo habría comprendido y denunciado Arguedas en los últimos años de su vida. Indicaba con gran lucidez: «Las potencias que dominan económica y políticamente a los países débiles intentan consolidar tal dominio mediante la aplicación de un proceso de colonización cultural. Por medio del cine, de la televisión, de la radiodifusión, de millones de publicaciones, se trata de condicionar la mentalidad del pueblo. Esta gran empresa tiene auxiliares influyentes y poderosos consorcios que están identificados con sus propios intereses y, por tanto, con el tipo de vida, con las preferencias y conceptos del bien y del mal, de lo bello y de lo feo, de lo conveniente; que más los aviene».

BREVIARIO: Ganadores del Festival de Cine de Cannes 2013


El jurado del Festival de Cine de Cannes 2013 anunció, el último 26 de mayo en el cierre del evento, a los ganadores de las Palmas de Oro. La mejor película: “La vie d’Adèle” (“Blue is the Warmest Colour”) de Abdellatif Kechiche; el Gran Premio del Jurado: “Inside Llewyn Davis” de Joel y Ethan Coen; el Mejor director: Amat Escalante, por “Heli”; Premio del Jurado: “Like father, like son” de Hirokazu Kore-Eda; el Mejor actor: Bruce Dern, por “Nebraska” de Alexander Payne; la Mejor actriz: Bérénice Bejo, por “Le passé” de Asghar Farhadi; el Mejor guión: Jia Zhangke, por “A touch of sin”; la Cámara de Oro a la mejor ópera prima: “Ilo Ilo” de Anthony Chen; Palma de Oro al mejor cortometraje: “Safe” de Moon Byonung-Gon; y en la sección “Una cierta mirada”, la Palma de Oro se la llevó “The missing picture” de Rithy Panh.

La oscuridad del trisagio


Lilia Figueroa Manyari

Uno de los más grandes poetas de nuestra región, autor de diversos libros que enriquecen nuestra literatura, nos presenta “Antes del trisagio”, libro que condensa magistralmente otra faceta de este autor: el cuento. Hoy, también, festejamos con él un año más de tenerlo con nosotros. Felicidades maestro Garcíarosales.
 
Gerardo Garcíarosales (Jauja, 01 de junio de 1944) - Foto: Jorge Jaime Valdez.
En la década de los 80, el grupo de investigación y estudio de la literatura peruana “Kachkaniraqmi”, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, hizo un interesante estudio de la literatura del Valle del Mantaro. La evaluación de dicho trabajo indicaba que uno de los escritores con mayor profesionalismo y creatividad, calidad poética y tratamiento temático, era Gerardo Garcíarosales, pues su poética difería de lo que, hasta entonces, se había hecho, reiterando de este modo que era una voz singular, con una propuesta propia que enriquecía la literatura de la región; así, el valle, se ubicó en un lugar privilegiado por la propuesta presentada.
El tiempo ha pasado y aquella apreciación se refuerza: el arte y la literatura han ganado a un escritor de polendas, pues Garcíarosales logró, a través de estos años, avanzar en su quehacer literario, dándonos propuestas interesantes tanto en lo poético como en lo narrativo, género que en esta última década, le ha dado enormes satisfacciones.
Si bien, como decíamos, Garcíarosales ha definido su pluma literaria en el ámbito poético, éste le ha dado la posibilidad de abordar el campo narrativo mediante su lenguaje metafórico, entregándonos, de esta forma, obras sobresalientes como “Luna de agua”, “Una extraña aparición”, o de carácter antropológico e irónico: “Entre caretas y cullucaras”, “Narraciones del viejo Shul” y más.

Hoy recibimos, después de una anhelante espera, “Antes del trisagio”, cuya estructura tiene como hilo conductor una temática tierna y misteriosa, embebida de un halo fantástico. Este libro que enriquecerá nuestro mundo, contiene treinta y cinco cuentos divididos en tres partes, organizados a partir de la intencionalidad generatriz de su propósito temático.
 Así “Cuentos de ternura” evoca anécdotas, lugares, personajes emotivos y tiernos como sugiere el título de esta sección. La segunda parte, “Antes del trisagio”, nos revela cuentos fundamentados en aquellas narraciones oscuras de las abuelas, centradas en la significación del trisagio —la conceptualización popular de Dios Padre, hijo y Espíritu Santo, en la conformación de un solo Dios— y la aparición de seres o hechos malignos antes de la toma de conciencia del mismo. Y la tercera parte, denominada “Luna de sillares”, cuyos cuentos nos enfrentan a nuestros miedos de la vida, después de la muerte.
Antes del trisagio” tiene el sello inconfundible de Gerardo Garcíarosales, al mantener su manejo del lenguaje poético con la calidad de imágenes de fácil comprensión. Este libro de cuentos cortos de finales sorprendentes, sin duda alguna, nos dará la posibilidad de rememorar y evocar hechos pasados a quienes caminamos por el lindero de la mágica oralidad; y a los jóvenes que han sido exentos de esta riqueza, la posibilidad de penetrar a un mundo desconocido, de una manera fácil, dúctil y motivadora.
 Con este libro creemos que Garcíarosales completa el ciclo de su producción, mostrándonos sus diversos rostros y su facilidad de caminar por las diferentes formas expresivas de la literatura.

PERFUME DE MUJER:


Srngarakarika

Kumaradadatta

Su aliento es como miel aromatizada con clavo de olor;
Su boca, deliciosa como un mango maduro.
Besar su piel es como probar el loto
La cavidad de su ombligo oculta acopio de especias.
Qué placeres yacen después, la lengua lo sabe,
pero no puede decirlo.

MICROCUENTO:


Alta médica

Ana María Intilli


Cierta vez, mi brazo había enfermado de gravedad. Sospeché de Gangrena instalándose ferozmente. Decidí desarticularlo la altura del hombro y proceder a su internamiento en Hospital Adjunto. Después de examen riguroso, Vampiro de Servicio uniformado galeno, desestima el caso: en estado crítico no proporcionaría ni gota de rojo-vital-elemento. Decidió Interconsulta a Cuervo Carroñero, quien retornaba de Festín Mistura: Excéntricas Sobras, y no interesó. Cirujano de Guardia ingresa a la unidad. Revisada la historia clínica procede (como no evidenciaba acecho de Muerte Inminente) al Alta Médica. Me notificaron el hecho y procedí regresarlo a su lugar. Resignado lo extiendo plañideramente por Limosna de Turno.

“Kausay Pacha” e “Imagen y memoria”


Solo 4

 Servicios Educativos, Promoción y Apoyo Rural – SEPAR presentó el pasado jueves, 30 de mayo, sus publicaciones: “Kausay Pacha: retos del desarrollo social sostenible en la región central del Perú” e “Imagen y memoria: SEPAR, 25 años”, en el Auditorio Mayor de la Cámara de Comercio de Huancayo.
Kausay Pacha” resume los antecedentes del nacimiento de SEPAR durante los años de violencia política, el shock económico y los primeros esfuerzos de sobrevivencia y recomposición de la población afectada.
Este importante texto documenta no solo el trabajo de esta institución, sino también aborda parte de la historia de toda la región central de nuestro país, desde los años 80 hasta el creciente trabajo en interculturalidad, desarrollo territorial y ambiental, así como los proyectos en agroindustria rural, género, derechos humanos y desarrollo sostenible. Además, “Kausay Pacha” —alusión quechua a “lucha o trabajo por la vida”— cuenta con una extensa gama de testimonios de quienes alcanzaron mejores condiciones de vida a partir de su contacto con esta importante organización.
Por otro lado, “Imagen y memoria” es una publicación, sobre todo fotográfica, de la actividad del Grupo SEPAR —pues una imagen puede decir y probar más que muchos libros— tras más de un cuarto de siglo promoviendo programas y proyectos de contenido social. Entre ellos se cuentan: la revaloración de la artesanía y el arte popular como legado ancestral de la región; la promoción de la papa nativa, la kiwicha y la maca ecológica, convertidas hoy en un emblema gastronómico de todo el Perú; la organización y participación de la mujer rural en la gestión del desarrollo local; así como la organización y atención humanitaria de la población desplazada por la violencia política, entre muchos otros temas que se podrán conocer con este documento gráfico de más de 100 páginas.
Este tipo de publicaciones, a pesar de parecer netamente institucionales, hablan por sí mismas del gran trabajo desempeñado en nuestra región y más por la, tan mentada, “inclusión social”, desde años antes que este término fuera acuñado por los gobiernos en turno.
Conocemos de cerca muchos de los grandes y muy loables resultados del trabajo de SEPAR, con ya 26 años en la brega por lograr la equidad social, educativa y económica de la gente a la que apoya. Nuestras felicitaciones y que el trabajo continúe.

lunes, 27 de mayo de 2013

Solo 4. Edición 471, del 25 de MAYO de 2013. Año IX


LA CITA:

«Sólo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.»

Julio Cortazar, Rayuela

LO ÚLTIMO: La mejor novela del siglo XXI


Según una encuesta hecha por el diario español "ABC", a un centenar de personalidades del mundo de la cultura, “La fiesta del Chivo”, de Mario Vargas Llosa, fue elegida la mejor novela española del siglo XXI.
Para el periódico que publicó sus resultados el último domingo: «Esta ficción histórica, ambientada en la dictadura de Trujillo, es también un alarde de documentación y una novela estructurada magistralmente».
El libro, publicado en el 2000, narra los últimos días del dictador Rafael Leonidas Trujillo en su largo periodo como supremo mandatario de República Dominicana, y los posteriores a su asesinato.
Otros autores que aparecen en esta lista de diez mejores novelas en Español son: Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas, entre otros.

Alonso Cueto y el poder de la literatura


Luis Puente de la Vega Rojas

El distinguido autor de “La hora azul”, “Grandes miradas” o “La venganza del silencio”, nos recibió en su casa para conversar un poco sobre su vida, la literatura y su llegada a nuestra ciudad para participar y ser homenajeado en la próxima Feria del Libro Zona Huancayo 2013.
¿Cuándo decide ser escritor?
Me es difícil ahora situar un momento, pero si tuviera que hacerlo, tendría que recordar cuando muere mi padre (…) su pérdida fue un momento muy fuerte porque para mí, a esa edad, los 14 años, él era como un mediador con el mundo, una persona a través de la cual, digamos, procesaba la información del mundo o hacía preguntas sobre las cosas que pasan; entonces, su pérdida fue como si yo empezara a tener una relación más directa y más brutal con la realidad. Él murió en noviembre y todo el verano siguiente leí mucho, y mucho más la obra de Vallejo, y recuerdo especialmente que me impresionó su poesía, porque sentía que lo que él estaba sintiendo, era similar a lo que yo estaba viviendo, y que las frases que me decían parientes o conocidos, como «mi más sentido pésame» o «te acompaño en el sentimiento», eran frases sin ninguna sustancia comparadas con los versos de Vallejo que sí me acompañaban y expresaban lo que yo vivía. Entonces, me interesó mucho el momento de descubrir el poder que tiene la literatura: superar las barreras del tiempo y el espacio, y hablarle a las personas, a los seres humanos, más allá de estas barreras. Es decir, yo no conocía a César Vallejo personalmente, había muerto muchos años antes que yo naciera, había vivido en un país muy lejano y, sin embargo, yo lo sentía muy cercano en ese momento, gracias a ese poder que tiene la literatura de comunicar lo esencial.

¿Y usted, en algún momento de su vida, ha escrito poesía?
De joven, desgraciadamente, he escrito poemas, sí, pero son muy malos. Lo que creo es que siempre hay que leer poesía, porque la poesía es siempre un contacto con el lenguaje en su grado extremo, el más intenso. Digamos que es una incursión en los límites del lenguaje; entonces, es muy importante para cualquier escritor, que escriba en cualquier género, leer constantemente poemas.

¿Cuál de sus libros es el que más trabajo le ha costado hacer?
 El libro que más trabajo me tomó hacer es, creo, “La hora azul”, porque investigué mucho para ese libro, busqué muchos archivos y documentos, viajé varias veces a Ayacucho y lo escribí en unas condiciones muy difíciles: había renunciado a mi trabajo y digamos que en la familia no teníamos muchas fuentes de ingreso (…) Y ya después, “Grandes miradas” fue muy difícil también.

Si no hubiera sido escritor, ¿a qué se hubiera dedicado?
Quería dedicarme a la aviación, a la arquitectura, al teatro, al cine, quería hacer de todo un poco, pero, finalmente, descubrí que cuando uno escribe se dedica a todas las carreras al mismo tiempo. Uno hace, en las historias que cuenta, de todo. Hace de psicólogo, de arquitecto, de dialoguista, hay una música en la novela, así que estás haciendo todas las funciones en una.

¿Cuáles son sus expectativas para la FELIZH 2013?
Primero, una gratitud muy grande por estar en esta feria, también por el hecho de ser el escritor homenajeado, me siento muy honrado con eso, especialmente porque Huancayo es parte de mi vida. Mi abuelo nació en jauja y hemos ido muchísimas veces. El valle del Mantaro ha sido siempre parte de mi vida, así que me siento muy emocionado y agradecido por esto. Hay que recordar que Huancayo es una de las zonas que Arguedas siempre recomendó como un punto donde había un cruce de culturas, donde había una fuerte tradición andina y había, al mismo tiempo, una gran apertura al mundo.

¿Qué nos presentará durante la feria?
Voy a presentar “Cuerpos secretos”, mi última novela, que es una historia de amor entre dos personas que vienen de diferentes clases sociales: ella de una zona acomodada de Lima y él viene de Los Olivos, de la zona norte, y los separa la diferencia racial, social y la diferencia de edades, pues ella es mayor que él. Así que digamos que en una sociedad como esta se encuentran bastante enfrentados y es una historia de amor con todas estas adversidades.

Rayuela y yo


Enrique Ortiz Palacios


«¿Has leído “Rayuela”?», me preguntó un vendedor de libros en la Avenida Grau, a inicios de los años 90, cuando recién iniciaba mi vida universitaria. Yo le quedé mirando como un extraviado mental.
Al ver mi reacción volvió a insistir: «¡Cortázar, muchacho!, ¡Julio Cortázar!», y ahí lamenté la casi nula orientación literaria que impartían en la universidad estatal donde estudié.
Así fue como conocí a Antonio, un vendedor de libros —genial el tipo—, como Horacio Oliveira, el personaje de “Rayuela”, con una vida tan enredada como la de los personajes de Cortázar. Gracias a él supe de los más grandes referentes de la literatura hispanoamericana. Por él conocí un estilo diferente de hacer literatura. La forma como hablaba de las obras invitaba a ir corriendo al rincón más solitario de tu casa para devorar el libro que reseñaba.
Y con “Rayuela” mi vida cambió. Mi inocencia como lector de libros de Salgari, Verne, Homero, Wilde, Walpole, Gorki, se vio alterada. Eso de guiarte por el tablero de dirección o leerla de forma corriente, sólo hasta el capítulo 56, o iniciarla como a uno le diera la gana, no me parecía coherente en un escritor. Y ese afán experimentador fue lo que luego me sedujo. Ahí comprendí que en la literatura el autor no importa, no es el “pequeño dios” que pretende ser.
Este libro democratiza el arte. Cortázar incita a que el lector abandone la pasividad, a que polemice. Por eso, a cincuenta años de la publicación de esta “contranovela”, se hace imperativo volver a sus páginas, hurgar en ellas para buscar esas otras posibilidades de la vida y de esa manera evitar esa absurda cotidianeidad que nos estupidiza cada día más.

IMPRESCINDIBLES / DISCOS:


Selección y textos: Pentafónica Radio

Déjenme llorar (2012)

Carla Morrison

Carla Morrison, hija de padres mexicanos, nació en baja California, debe ser por eso que el sonido de su música suena al folclor del norte azteca, como rancheras o música tejana. Definitivamente, lo que enriquece sus temas es su adorable voz.
Este disco es para los eternos enamorados de la sal en el amor, con una tónica de elegancia y valentía para expresar esas cosas tan difíciles de decir. Intenso. Si alguna vez sentiste ese sentimiento que te hace perder la cabeza, pues este álbum te hará ignorar tus lágrimas.

Young Debutants II (2005)

Don Juan Dracula


De las cosas que más recuerdo de ti, esta es una de las más encantadoras. Caminábamos, me pusiste tus audífonos y mi corazón saltó tan alto que me puse a bailar. Me contaste que lo sacaste de mi discoteca y yo no comprendí por qué no me había detenido a escucharlos, el momento se volvió mágico y los días más soleados. Don Juan Drácula es una banda noruega que traspasó las fronteras de Oslo, en el 2005, con este disco, donde el sonido del Casiosynth predomina con una energía tan explosiva.

Abrecaminos (2004)

El Otro Yo


Ese año podría calificarlo como unos de los mejores. No hay nada mejor que disfrutar la música con tus amigos y qué mejor si es en concierto. Estaba tan emocionada que fui a verlos cara a cara para que autografiaran mis zapatos rojos. Esa banda me había devuelto a la adolescencia.
Con la energía, sarcasmo y dulzura que los caracteriza, es un disco para llevarlo de viaje, escucharlo mientras chateas con el chico(a) que te gusta y sentirte más nostálgico, queriendo estar a su lado, viajando por el espacio.

El síndrome de los sabios


Jhony Carhuallanqui
Stephen William Hawking (Oxford, 8 de enero de 1942).

La organización Super Scholar publicó la lista de las diez personas vivas más inteligentes del mundo, empleando como criterio de selección el Coeficiente Intelectual (CI) —un indicador producto de un test estandarizado que mide las habilidades cognitivas en un grupo de la misma edad—. Este tema es significativo cuando se refiere a un grupo con un CI superior a 140, considerando que el rango normal oscila entre 90 y 109.
En esta singular lista figuran notables personajes como el astrofísico Stephen Hawking, quien condujera la cátedra “Lucasiana” de la Universidad de Cambrigde, la misma que ocupara Isaac Newton y que, pese a sus limitaciones físicas producto de la esclerosis lateral amiotrófica —que lo ha postrado cuadripléjico en una silla de ruedas—, nos ha deslumbrado con sus propuestos teóricos en física cuántica.
Así, podemos encontrar también a Paul Allen (cofundador de Microsoft), a Kim Ung-Yog (trabajador de la NASA desde los ocho años), a Christopher Hirata (obtuvo en Princeton un PhD en Física a los 22), a Garry Kasparov (derrotó a un computadora de IBM en ajedrez) y otros.
Kim Peek (Salt Lake City, 1951 — Salt Lake City, 2009)
fue el más famoso y prodigioso de los "Savant".
Sin embargo, existen personas con habilidades y capacidades cognitivas específicas para una actividad y la desarrollan con una pericia sorprendente, pero esta “genialidad” va acompañada de un grado de autismo o un nivel de disfuncionalidad social - mental - motora, que les impide cumplir tareas tan “simples” como afeitarse, abotonarse la camisa o colocarse el calzado en el pie correcto. A estas personas se les llama “Savant”, a lo cual prestigiosos psiquiatras, como Darold Treffery, consideran una patología.
Por ejemplo, Kim Peek no puede atarse los pasadores, aunque su cerebro ha memorizado el 98% de los 12 mil libros que leyó, además podía leer dos páginas del mismo libro en simultáneo, pues usaba un ojo para cada una. Su capacidad de almacenar información era sorprendente, tanto así que le llamaban “Kimputer” y su vida fue la inspiración de la película “Rain Man” (protagonizada por Dustin Hoffman). Falleció en 2009.
Stephen Wiltshire empezó a hablar a los nueve años y no puede hacer sumas básicas, sin embargo, le basta contemplar un paisaje para reproducirlo a detalle. Tiene lienzos de diferentes ciudades y para hacer el de Londres le bastó sobrevolarlo por 15 minutos en helicóptero, por eso lo llaman el “hombre fotografía”. Leslie Lemke no pudo caminar hasta los 15 años, padeció glaucoma que devino en la extracción de los ojos, además le diagnosticaron parálisis cerebral a sus 16, su madre adoptiva lo encontró tocando a Tchaikovsky  en el piano y tan solo lo había oído una vez en la televisión. Daniel Tammet domina 11 idiomas y con naturalidad, expone el valor de pi (π) con 22514 dígitos: 3,14159265358979323846264…
El primer caso conocido fue el de Thomas Fuller (1789), una persona con una severa discapacidad mental pero con habilidades matemáticas. En 1887, el siquiatra británico J. Langdon Down acuñó el término “sabio idiota” para referirse a estas personas, pues concluyó que la atrofia del Hemisferio Izquierdo habría catapultado el desarrollo del Hemisferio Derecho, mas los conocimientos eran ejecutados de manera mecánica. Los estudiosos ahora prefieren denominarlo “El síndrome del sabio”.
Stephen Wiltshire (Londres, 24 de abril de 1974) fue diagnosticado con autismo.
En la actualidad, la teoría no explica a plenitud la extraordinaria capacidad de estos personajes, que han logrado una memoria sorprendente o una habilidad matemática o artística superior, aunque su CI no alcance el promedio.
Allan Snyder (Universidad de Sidney) es un especialista en el tema, y ha propuesto la teoría de que todos podemos llegar a ser “Savants” con ciertos estímulos específicos al cerebro. Sus investigaciones han sido reconocidas por la comunidad científica que espera conocer mucho más sobre ellos.


PERFUME DE MUJER:


Las doncellas

Otto Raúl González

Las manos, donde aprende caminos la fragancia,
acuerdan los antiguos incensarios de barro.
Los hombros tienen la suavidad de los helechos
y el brillo de los astros anónimos y puros.
Resbala en las cadenas de opulentos contornos
el peligro de seda de las panteras negras.
El mármol desvaría columnas en los muslos
y el ónix se enloquece de límpidas arcadas.
en los pequeños lagos detrás de las rodillas
las libélulas soplan las flautas de los lirios.
Y en los tobillos de oro la música reviven
el espectro remoto de danzas primitivas.
Inmóvil y desnuda es sagrada como los bosques.

MICROCUENTO:


Negocio redondo

Germán Atoche

La casa Matusita fue reinaugurada como penal. Los fantasmas habitantes se alegraron, por fin podrían asustar como el diablo manda.
El negocio les duró poco. Los presos se volvían locos y en ese estado, les dijeron, no tenía gracia torturarlos.

Importante dramaturga llegará a Huancayo


FELIZH 2013

Delfina Paredes, actriz y dramaturga mollendina, quien hace poco participó en la película peruana “Coliseo”, llega a nuestra ciudad para realizar un recital homenaje a César Vallejo, que será dirigido especialmente a los escolares de nuestra ciudad durante la FELIZH 2013 (19 al 30 de junio) en la explanada de la Plaza Huamanmarca.
Es relevante mencionar que esta reconocida dramaturga desarrolló una silenciosa tarea de difusión teatral y docencia literaria, entre niños de comunidades altoandinas en el Cusco. Además, en 2009, obtuvo la Condecoración Orden al Mérito de la Mujer, en la categoría “Artista Destacada”.
«Este 2013 se cumplen 100 años de la publicación del cuento “El caballero Carmelo” de Abraham Valdelomar, asimismo, en setiembre de este año se cumplen 40 años del fallecimiento de Manuel Scorza, autor de “Redoble por Rancas”, por lo que daremos lectura a ambas obras durante la feria del libro de Huancayo», afirmó la actriz.

Recuerdos de la infancia


Manuel Antonio Ordoñez Córdova


Desde el primer instante que vi el libro supe que su contenido me agradaría, pues su título me hizo recordar aquellas travesuras de mi infancia y adolescencia. Por eso fue inevitable reírme con cada una de sus anécdotas. Evocaba las veces en que se me hacía tarde por jugar con los amigos del barrio después de que mamá me enviara a la tienda, o aquella vez en que me gasté el dinero del encargo y fui castigado por ello.
Un gran libro tiene la virtud de hacernos recordar al niño que todavía llevamos dentro y que algunos hemos olvidado o dejado de lado debido a nuestras ocupaciones, obligaciones o responsabilidades. “Los mataperros” nos acerca a nuestros hijos, sobrinos y, para aquellos que somos maestros, a nuestros estudiantes.